Archive for Enero, 2009
“Chapel/Chapter”, Bill T. Jones/Arnie Zane Dance Company, Mercat de les flors, 25/1/2009

Una compañía histórica de la danza moderna. Una veintena de intérpretes entre músicos y bailarines, todos grandes virtuosos de la danza y de la música. Una escenografía brillante y unas proyecciones de vídeo de aúpa. La pieza fue galardonada con un premio Bessie en el 2007, el New York Times la describió como una “experiencia fascinante” y el público del Mercat (casi lleno en domingo) aplaudió entusiasmado.
Y aún así me parece fácil desmontar esta pieza donde no había estructura profunda que justificase tanto movimiento ni tantos intérpretes. ¿Alguien sabe por qué estaban allí comiéndose el espacio unos a otros sin que pudiésemos apreciar nada con claridad? ¿Y por qué bailaban tanto y siempre de forma tan espectacular? ¿Por qué este miedo al vacío y el silencio que, después de todo, constituyen el contrapunto que nos permite disfrutar del resto? ¿Por qué la simultaneidad de lenguajes a velocidad de vértigo (vídeo + danza + narración)? Bienvenidos al gran espectáculo, en el peor de los sentidos. Si esta temporada Sankai Juku demostraba como el virtuosismo podía invertirse de manera brillante en aras de un propósito, “Chapel/Chapter” prueba como el virtuosismo sin un objetivo claro es como pedalear en el vacío.
Por otro lado podríamos hablar de las referencias políticas. Estas aproximaciones superficiales donde la estrategia consiste en vestir a los intérpretes con el traje de los presos de Guantánamo me ponen los pelos de punta. Como la escena de las cruces en el “2666″ de Álex Rigola. Tengo la sensación de que estas críticas a la injusticia hacen la misma función que ciertas organizaciones caritativas respecto a las desigualdades sociales. En vez de paliarlas, ayudan a mantenerlas a lo largo del tiempo, porque banalizan un tema y tranquilizan momentáneamente las conciencias. Según el programa, los trajes de Guantánamo “nos invitan a pensar más allá”. No sé cómo de lejos vamos a llegar…
Un cronista de guerra que murió en Sarajevo explicaba que la sociedad necesita buenas dosis de prensa del corazón alternadas con dosis de la más sangrienta crónica negra. Nuestras necesidades narrativas oscilan entre la peli de terror y el cuento de la princesa que fue periodista. Pero nuestras necesidades narrativas están relacionadas con nuestra satisfacción personal como espectadores. No hay aquí análisis profundo ni debate sincero alrededor de un problema. Por este motivo estas referencias superficiales me parecen de un cinismo estremecedor.
Cosas de las que oí hablar…
Como una de mis facetas es la de reportero dicharachero, tras un mes en Nueva York trabajando con DD Dorvillier me sabe mal no traer de allí media docena de entrevistas con personajes que me parecieron muy interesantes. No tuve tiempo. Como la información es un bien preciado, os presento aquí algunos creadores atractivos aunque no pude ver su trabajo en directo. Así si alguna vez váis por allí o esta gente viaja a Europa ya tendréis el gusanillo de asisitir a sus performances.
Cathy Weis es una intérprete/coréografa madura que padece esclerosis múltiple, aunque yo la vi en muy buena forma. Fue de las primeras en trabajar con vídeo y en sus obras suele incluir una televisión con una imagen de su cabeza hablando, gritando… Sus performances son una especie de freak show y ha trabajado con una mujer barbuda de verdad y con Scott Heron (ver más abajo). Para su proyecto de graduación en la universidad hizo una pieza donde no se movía en absoluto. Cuando el tribunal le preguntó por qué, ella les explicó que había tomado mescalina antes de la representación. Cathy había estado moviéndose a gran velocidad… pero por dentro. Aquí hay dos vídeos de un hombre que habla sobre su trabajo http://es.youtube.com/watch?v=kDzT6JHVDgI y http://es.youtube.com/watch?v=K6YVyeIqMmc&feature=related
Yvonne Meier es otra coréografa madura de origen suizo afincada en los EE.UU. desde 1979. Las descripciones de sus piezas me despertaron una curiosidad enorme. En una de ellas se dedicaba a estrellar platos en el suelo mientras dos intérpretes desnudas y untadas de miel bailaban delante de ella. En otra, “Area 51″, unos intérpretes vestidos de simio formaban una bola que desarrollaba un movimiento casi imperceptible y luego se lanzaban a otros juegos. Aquí esta el enlace a la crítica que publicó el New York Times: http://www.nytimes.com/2007/12/18/arts/dance/18dans.html?_r=1
Scott Heron. Bailarín, payaso, vídeoartista, genio y figura hasta la sepultura. En cierto momento colaboró con Jennifer Lacey (ver más abajo). Cuelga sus propios vídeos en you tube, así que… ¡visionad malditos!
http://es.youtube.com/watch?v=hB5hbOwBuGQ&feature=channel
http://es.youtube.com/watch?v=8HZEQJNUrHY&feature=channel_page
http://es.youtube.com/watch?v=efHx67MwEv0&feature=channel
Walter Dundervill es coreógrafo y artista plástico. Según me dijeron su última pieza (”You wrote the book”) incluía intérpretes sobre una lona colgada del techo que sólo permitía ver los bustos de los bailarines. Iban vestidos del siglo dieciocho y los objetos estaban cubiertos de papel de plata. Todo podía leerse como muy convencional y al mismo tiempo como algo completamente extraordinario. Aquí está el enlace a la página del teatro con la información sobre la pieza https://www.dancetheaterworkshop.org/dundervill_olson
Richard Foreman. Uno de los popes del teatro experimental en NY. Sus performances son rarísimas y no resulta inusual que el público las deteste. Sin embargo tampoco es raro que al cabo de unos meses te des cuenta de que es una de las mejores obras que has visto jamás. Su compañía (The ontological-hysteric theater) tiene Web propia y los miércoles retransmiten ensayos en directo. Estrenan obra en febrero, me lo perdí por los pelos :-/ http://www.ontological.com/
Jennifer Lacey es una coréografa-intérprete americana que vive en Francia desde hace años. Ha colaborado con un montón de gente y su última pieza es “Les assistantes”. Al parecer su trabajo contiene buenas dosis de humor. Hizo de asistente de dirección en “CPAU” y la tía es un lince. Me encantaría ver su última obra. Aquí hay información sobre un workshop que dio con una detellada biografía… http://www.tqw.at/Content.Node/en/stage/repertoire/stage_detail_e.php?ver_id=478
Heather Kravas era una de las intérpretes en “CPAU”. Aquí hay una crítica de un espectáculo conjunto con Antonija Livingstone, su pareja artística durante mucho tiempo, aunque ahora cada una sigue por su cuenta. http://www.cityofwomen.org/2006/en/program/livingstone Por cierto, ahora Heather vive cerca de Toulouse, así que igual podremos ver sus obras con más facilidad. Es una intérprete con mucho carisma, así que me muero por ver su trabajo personal.
Ishmael Houston-Jones es bailarín, comisario, escritor y mucho más. Me suscita curiosidad el resultado de sus colaboraciones con mi adorado escritor Dennis Cooper. Sé de al menos dos: “Them” (1985) y “The undead” (1990). Me describieron estas piezas como algo totalmente gay, punk y trash. Un contrapunto interesante teniendo en cuenta el aspecto estilizado de las colaboraciones actuales de Dennis Cooper con Gisèle Vienne. Más datos en http://www.artistswithaids.org/artforms/dance/catalogue/houstonjones.html
Gran parte de esta información proviene de fuentes orales, así que probablemente haya erratas e inexactitudes…
Crítica de “CPAU Get Ready!”, New York Times 14/01/09 Claudia La Rocco

Ask most choreographers why so many audience members, when confronted with contemporary dance, will inevitably say that they “just don’t get it,” and the response is likely to involve rolled eyes and long-suffering sighs. Of late, though, another type of response seems to be gaining currency: dances that are, at least partly, about the fact that lots of people just don’t get dance.
So it is in “Choreography, a Prologue for the Apocalypse of Understanding, Get Ready!,” a new dance by D D Dorvillier/human future dance corps that wrapped up its first weekend of performances on Sunday atDance Theater Workshop. The three-part work begins with a text-heavy video announcing Ms. Dorvillier’s intention to renounce words in favor of a less definitive corporeal logic: phrases like “no languages only grunts moans murmurs” fill the screen.
Using language to dismiss language is a hedged bet. This continues in the second section, in which Ms. Dorvillier and Joaquim Pujol, wielding microphones, occupy a white expanse of floor and backdrop, beautifully lighted by Thomas Dunn. Mr. Pujol acts as interpreter, first rendering Ms. Dorvillier’s words and then her actions in Spanish, and finally interpreting her funny little dances through dances of his own. Language becomes just another structural, abstract device, like movement or sound.
Movement and sound take over in the third section, a dance in which Ms. Dorvillier, Heather Kravas, Amanda Piña and Elizabeth Ward (keenly sophisticated performers, all) by turns interact with and add to a collage sound score by Zeena Parkins, who works her usual magic from a front corner of the stage. Clad in shiny unitards of teal, yellow, pink and black, the dancers gallop about the stage, noodling into strange configurations and wiggling their fingers in front of their faces like creeping animals.
There is much humor and beauty in this deconstruction of understanding, but also a sort of dry conceptualism that often marks (and sometimes mars) Ms. Dorvillier’s work. One result is “Get Ready!,” which does not, despite the initial film’s insistence, make its sensual logic felt nearly deeply enough.
“Holiday House”, The Body Cartography project, Otto Ramstad + Olive Bieringa, PS122, 13/1/2009

Esta colaboración de Otto Ramstad con Olive Bieringa deja muy buen sabor de boca porque tiene una cualidad muy personal. Seis intérpretes desarrollan acciones cotidianas y se mueven siguiendo multitud de ritmos y patrones diferentes. Si por lo general el comedimiento resulta indispensable para exponer un conjunto de ideas de forma clara y ordenada, a menudo esta obra funciona por saturación. Sobre el escenario se muestran muchas escenas con todos los intérpretes entregados a una actividad frenética. En consecuencia nuestra atención no se centra en un solo fenómeno, sino en un cúmulo contínuo lleno de superposiciones, cruces, planos entrecortados y perspectivas extrañas. El resultado es un caos controlado y musical donde el interés emana del ritmo constante de la propuesta.
Este ritmo se ve sostenido en gran medida por un brillante espacio sonoro con numerosos elementos de música concreta que acompañan muy bien las evoluciones de los bailarines. La pieza trata de una casa al lado del mar donde se hospeda un grupo de amigos. No surgen personajes claramente definidos ni una narrativa específica, pero se citan situaciones fáciles de reconocer para todos aquellos que hayan pasado un fin de semana con unos compañeros. Estas referencias resultan suficientemente abstractas y legibles a la vez como para suscitar una sonrisa.
El vídeo se emplea como escenografía mediante tres proyecciones diferentes y también como herramienta de interacción coreográfica. Algunos pasajes audiovisuales proponen juegos más interesantes que otros, pero en cualquier caso no hay una utilización gratuita en ningún momento y algunos fragmentos (como el del inicio al lado del mar) resultan francamente bellos. El teatro de objetos también aparece de forma ocasional en su concepción más amplia e interesante, sobre todo en la magnífica escena alrededor de la mesa de cocina.
Al salir de la obra una compañera me discutía la función de ciertos elementos. Sin duda, en una obra como ésta todo es prescindible y al mismo tiempo todo resulta indispensable, porque la materia prima de la pieza es una acumulación pantagruélica de pequeños detalles. Este edificio no tiene muros de piedra ni vigas de madera. Sus ladrillos están hechos de aire y sin embargo se sostiene con firmeza sobre el suelo. Y a mí esto me provoca una mezcla de sorpresa y admiración.

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