Rosa Muñoz

T E A T R O N

una historia tranquila  

ellos dos aparecen con la calma que les da el conocerse, el saberse uno al otro. Cerquita uno de ellos se medio deshace por partes, el otro escucha y le coge el pie, los pies, o a veces le da la espalda; es como si ordenase y obedeciera, es como recoger las migas de pan que el otro deja. Al llegar a un punto ruedan, uno pone su boca suavemente en diferentes partes del cuerpo del otro, el otro que no es tonto, se da cuenta y se las ofrece, le ofrece su sexo, su dedo meñique.

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Written by Rosa Muñoz

Marzo 10th, 2008 at 7:28 pm

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