1M+2H/1B (III): Poética en tiempos de “Nueva Normalidad” (sic).

Sesión… 20 y tantos; según yo: 21 ó 22. Día 66 de la pandemia de SARS-CoV-2; 186 desde el paciente cero en Wuhan, China, y 57 de la contingencia sanitaria en Yucatán, iniciada cuatro días antes de que comenzara a nivel nacional tras la declaratoria federal de la llamada Fase 2, una semana después de reportarse la primera muerte por COVID-19 en México.

Hoy, 15 de mayo, intentamos infructuosamente tener sesión de trabajo… cada vez está resultando más difícil poder coincidir on line vía Internet: amén de que la conectividad parece estar empeorando día con día, dado que todo mundo está haciendo autohomelaborexploitation, noto al reparto cada día más cansado: quienes son docentes están siendo sobre-exigidos en sus trabajos y quienes no tienen empleo la están llevando cada vez más mal… ¿Yo?… pues, están siendo días difíciles también.

Hace unos días, el presidente de la República anunció en su acostumbrada conferencia matutina el plan “Nueva Normalidad” de reapertura de las actividades sociales, escolares y económicas; comenzará por lo que ha dado en llamar, muy en el estilo cursi que lo caracteriza cuando no está descalificando a quienes se oponen a los megaproyectos de los que ha pasado de ser, primero, opositor, luego cómplice y, finalmente, el más abierto promotor: los “municipios de la esperanza”. Se trata de 269, del total de 2,469 municipios existentes en el país (contando a Seybaplaya y Dzitbalché, de reciente creación en Campeche, que entrarán en funciones en 2021, y a San Quintín, también de reciente creación, pero en Baja California; y sin contar aún, porque está en situación de controversia interpuesta por el municipio de Cuautla, a Tetelcingo, en Morelos) que, se suponen, no han reportado ni un solo caso de COVID-19.

¿El seminario de puesta en escena de Una mujer, dos hombres y un balazo (1M+2H/1B)?; bueno, pues, va. En nuestros apuntes anteriores decíamos que se nos había quedado en el tintero hablar de qué es o qué entendemos por poética, y, en qué medida, Una mujer, dos hombres y un balazo de Maruxa Vilalta es, según nuestra primera hipótesis, una farsa. Sin embargo, debo confesar que en las últimas 10 sesiones (los últimos apuntes provenían de las sesiones 11 ó 12) los temas se nos han ido juntando… bueno, exagero un poco: solo un tema más se nos juntó; un tema extenso, eso sí: el del análisis comparado del texto dramático, metodología en la que parto un poco de lo que creo haber aprendido del maestro Eduardo Contreras Soto.

Eso de que los municipios “de la esperanza” son aquellos que no han reportado casos no es del todo exacto. Sí, se trata de municipios sin casos; pero, también, de municipios que colindan con municipios sin casos. En Yucatán, el municipio “de la esperanza” es Dzoncauich que con cero casos reportados limita con Temax y Tekal de Venegas, también con cero casos; es el único de los 39 que, de 106 municipios del estado, no han reportado casos de contagio de SARS-CoV-2 con frontera con municipios de, igual, cero casos. Es, también, el único “municipio de la esperanza” (siento que si lo escribo una vez más voy a vomitar) en toda la Península de Yucatán.

¿Qué es eso de poética? Partamos, para ello de otro vocablo: poiesis. Según Wikipedia, poiesis es un término griego que significa: ‘creación’ o ‘producción’; derivado de ποιέω, que a su vez se traduciría como: ‘hacer’ o ‘crear’. Wikipedia agrega que: “se entiende por poiesis todo proceso creativo. Es una forma de conocimiento y también una forma lúdica (pues) la expresión no excluye el juego.” Estas dos coordenadas: hacer, en tanto crear y producir, y jugar, son fundamentales para el concepto de poética que me gustaría fuéramos pergeñando en este seminario de puesta en escena.

La crisis post-covid será el tema de estos días y durará como tendencia todavía muchos días y muchas semanas más, pues, mientras nos preparamos para un regreso paulatino a nuestras actividades, en China, donde hasta el momento se contabilizan 4 mil 637 fallecimientos por COVID-19 (número menor, por cierto, al acumulado que reportan las autoridades sanitarias en México, de 4 mil 767 defunciones), hay ya un segundo brote del SARS-CoV-2. Este segundo brote es de un coronavirus distinto en su cepa al que tiene por epicentro de contagio Porto Alegre, en un Brasil que cuenta ya con 15 mil 633 óbitos por COVID-19; distinto también del que tuvo por epicentro a Nueva York, en un Estados Unidos que ha alcanzado las 88 mil 730 muertes. Y, éste, a su vez, es de una cepa distinta del que su epicentro fue la Europa donde el Reino Unido tiene ya 34 mil 546 decesos; Italia, 31 mil 763; España, 27 mil 563, o Francia, 27 mil 532.

Por lo menos para mí, la idea de poética, en lo que a las artes escénicas toca, viene a ser una suerte de encuentro entre el Homo Faber (“el hombre que trabaja”) y el Homo Ludens (“el hombre que juega”): somos, en tanto personas de escena, seres cuyo trabajo consiste en un trabajar que es, al mismo tiempo, un jugar; un jugar, parafraseando a Tavira, que es en sí mismo un (otro) trabajar, un (otro) jugar… Suelo hablar de esto, o solía hacerlo, en algunas de mis clases: uno de los vocablos para decir ‘actuar’ en inglés es play = ‘jugar’; en francés, si no me equivoco, jouer = ‘jugar’, es también sinónimo de interpréter = ‘actuar’, y en alemán, spielen = ‘jugar’, sirve también para decir: ‘actuar’. Sin embargo, no sucede igual en el español; ‘actuar’ y ‘jugar’, alguna vez hermanas gemelas, fueron separadas en algún momento muy temprano de su genealogía lingüística hacia el español y hoy en día a la una se le asocia más a cosas serias y a la otra se le refiere para las no serias: “¡Actúa!”, se le ordena a quien se espera haga algo importante de su vida (whatever that means); “¡Deja de jugar!”, se le agrega para completar el mandato (y joderle la vida, of course).

El objetivo, dicen los que dicen que saben (que reconocen que saben muy poco), es alcanzar entre el 70 y el 90 por ciento de lo que llaman “inmunidad de rebaño”: en México, al parecer, vamos apenas en el 5 por cierto. El asunto, bastante discutible, ha llevado a ciertos sectores de la población a pensar que salir a contagiarse sería la mejor opción; tiene cierta lógica: yo mismo, inclusive, lo he pensado. Sin embargo, en un país donde el sistema de salud pública ha sido saqueado y con una enfermedad que todavía no se sabe bien a bien cómo y a quién se llevará por delante, la decisión de ir a contagiarse podría ser tan suicida como estúpida: una ruleta rusa.

‘Actuar’, para Tavira, paradigma por antonomasia (valga la rebuznancia) del “pedagogo teatral” en México, es ‘pensar’… un pensar que, cito de memoria, es también y al mismo tiempo un actuar… La frase me gusta, la usaba como epígrafe en los primeros opus del “INTER@ctuar”, el boletín electrónico de la RED@ctuar por aquellos ya lejanos años de principios de siglo… yo la usaba (no el maestro, por supuesto). Me gusta porque invita a un concepto que tomado prestado de la filosofía marxista para mí es indispensable poner en la mesa de las reflexiones cuando de ‘actuar’ (que, como ya lo he dicho líneas arriba, para mí es un otro jugar) se habla: la praxis.

No digo con lo anterior que vayamos mal, la verdad es que no lo sé; a mí me parece bien cómo, después de las administraciones criminales que antecedieron a la actual (en muchos sentidos, sobre todo en lo que a toca a su complicidad capitalista, también criminal) gobierno y población vamos llevando el asunto del contagio a un ritmo que parece no estar colapsando todavía un sistema de salud bastante pauperizado durante los sexenios anteriores. Lo que quiero apuntar es que esto va para largo y aún nos falta mucho por ver: todo indica que las contingencias sanitarias, cotidianas ya en Asia desde hace algunos años, llegaron para quedarse en Abya Yala en estos tiempos distópicos cada vez más parte de nuestras vidas.

Y, es curioso, porque praxis y poética muchas veces se confunden; pero, son cosas distintas… no diametralmente opuestas, pero sí distintas: una poética, si seguimos la definición de Wikipedia, es una forma de hacer: una forma de hacer que es también una forma de jugar; la praxis, en cambio, es el ejercicio de pensar esa forma de hacer (y, no lo olvidemos, jugar)… pero, no cualquier pensar: un pensar que al mismo tiempo que se piensa, se hace y se juega. Así, pues, podríamos, para empezar, decir que una poética en el contexto de este seminario de puesta en escena es una forma de hacer, jugar, actuar. Ahora bien, eso para este seminario no sería suficiente; precisaríamos, también, de una praxis: una forma de hacer, jugar, actuar que, al mismo tiempo que se haga, se juegue y se actúe, se piense, y, al pensarse, se actúe, se haga, se juegue.

El lunes 18 de mayo, según lo indicado por las autoridades sanitarias del país, comenzaría la apertura paulatina de los llamados “municipios de la esperanza”; en Yucatán, lo ha declarado ya el gobernador en su rol, igual, de autoridad sanitaria, Dzoncauich no “abrirá”. En Campeche y Quintana Roo, entidades sin… perdón, las arcadas son fuertes… “municipios de la esperanza”… los gobernadores han declarado que seguirían la pauta marcada por el gobierno federal, en particular al semáforo que marcará la implementación del plan “Nueva Normalidad”; esto significa que hacia el 1 de junio (aniversario 42 del Grupo Cultural Zero) podrían comenzar a abrir los llamados negocios o empresas no esenciales en el ramo de la construcción y de la minería en esos dos estados. En Yucatán, abrirían tentativamente la aeronáutica y la aerotransportación. ¿Los teatros?, ja.

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