La Guerra Civil es actualidad. Entrevista con Andrés Lima sobre 1936. Los protagonistas de la guerra

El programa España en libertad. 50 años  promovido por el gobierno a través del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática se lanzó en 2025 para celebrar el medio siglo de democracia y libertades alcanzadas tras la muerte del dictador Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975. Busca “homenajear la transición, celebrar la transformación del país y transmitir la memoria democrática a la juventud”, según su página web.

Miguel Valentín habla con Andrés Lima, que con el impulso de este programa ha hecho una adaptación de su espectáculo 1936, estrenado con éxito en la temporada 24-25 y repuesto con el mismo éxito o más en la siguiente. 1936. Los protagonistas de la guerra es una reducción del espectáculo a un formato de conferencia escénica, en la que se cruzan los discursos reales de figuras históricas generando un diálogo teatral que confronta las voces y posiciones de los distintos protagonistas del conflicto. La próxima presentación será el 4 de junio en el Espacio Tangente de Burgos

Miguel Valentín: ¿Cómo te llega la propuesta de participar en España en Libertad 50 años?

Andrés Lima: El Ministerio de Memoria democrática nos propuso colaborar y yo les comenté que aparte de la función, en la que colaboró también en la gira, había algo que queríamos hacer precisamente para llegar a sitios donde no pudiera llegar la función o por coste económico o sencillamente porque no tenían las condiciones teatrales necesarias, sitios más desfavorecidos, y sobre todo a estudiantes. Una conferencia en donde yo, gracias a la dramaturgia de la obra y siguiéndola, comprimía los hechos, contaba lo esencial de la guerra civil y lo hacía en modo conferencia, pero de vez en cuando le daba paso a los protagonistas. Sobre todo con Juan Vinuesa y María Morales, a quienes después se han sumado otros miembros de la compañía (Paco Ochoa, Cristina Arias o el propio Lima). De repente tomaba la voz Azaña, de repente tomaba la voz Franco, Queipo de Llano, José Antonio primo de Rivera, o cualquiera de de los demás, ¿no? Entonces digamos que es una conferencia donde se cuentan los hechos esenciales desde el 36 hasta el 39, pasando por un flashback a la Segunda República, pero con momentos actuados a través de los discursos y declaraciones de sus protagonistas, incluido el pueblo español, de uno y otro bando. Y esto lo hacemos también o nosotros tres solos o en una modalidad que es con coro, que hago también una versión reducida del coro de la obra con 10 componentes y entonces también se transitan las músicas que canta el coro en las funciones; es una conferencia muy espectacular. Nosotros, ayudados por el programa España en libertad. 50 años, hemos hecho unas cuantas, no me acuerdo del número ahora, unas cuantas conferencias donde lo han pedido: en institutos, en ayuntamientos, en casas de cultura, en sitios así, ¿no? En universidades… Y ahora parece que ya se acaba, pero como hay mucha demanda, seguiremos haciendo y creo que es una labor didáctica y pedagógica bastante interesante sobre la guerra civil. 

Me consta que el proceso de preparación de 1936 fue muy arduo, fueron como tres años. La obra original fue escrita por Albert Boronat, Juan Cavestany, Andrés Lima y Juan Mayorga, a partir de una serie de talleres en que trabajasteis con todo el equipo y con una serie de historiadores: Ángel Viñas, Mirta Núñez, Paul Preston… ¿Y cómo habéis hecho para hacer este destilado, digamos, o esta esencialización?

Ese proceso y las dos temporadas que ha estado 1936 en cartelera me han servido para tener una idea muy clara de lo que se quiere contar teatralmente, pero también históricamente. Entonces hice una dramaturgia para la conferencia donde consideraba que debía estar lo esencial sin irme más allá de una hora cuarenta o cuarenta y cinco, para que su dinamismo también fuera parte de lo didáctico. Estás hablándole a jóvenes que muchas veces no han oído hablar nunca de los personajes de los que se les habla y necesitas no solamente una lección histórica, que no es que huyera de eso porque eso estaba también, pero era importante conservar ese pulso teatral que hace atractivo lo didáctico. 

En ese sentido es verdad que tanto la obra original como tus  dos obras anteriores (Shock 1: El Cóndor y el Puma y Shock 2: La Tormenta y la Guerra) tienen algo como de gran panorámica o de fresco brechtiano, en que hay un componente didáctico, pero al mismo tiempo estás contando y divirtiendo.

Sí, yo creo que la historia es es puro teatro. Es idónea para ser representada. Y, de hecho, antes de nacer la historia como tal, nace La Odisea, por ejemplo, y luego nacen Los Persas, que son al fin y al cabo relatos históricos, en donde se habla de cosas que pasaron, cambiándole a veces la época o los nombres. Pero también en La Ilíada la guerra de Troya es puro espectáculo, es novela y es historia también. Incluso con su fantasía también dentro, ¿no? La Biblia tres cuantos de lo mismo. Todos los relatos míticos beben mucho de la ficción, pero también mucho de la historia, evidentemente.  

¿Y qué crees que hace que esta parte de nuestra historia en concreto sea tan teatral?

Yo creo que cualquier parte de nuestra historia lo es, lo que pasa es que la guerra civil, hoy en día, es actualidad. Y entonces es algo que la gente demanda, es decir, quiere ver cosas, quiere saber cosas de la guerra. Ten en cuenta que muchos de nuestros padres la han vivido, muchos de nuestros abuelos lo han vivido. Y entonces eso ya hace que te ataña directamente. Pasamos todos los días por la Gran Vía, que fue bombardeada terriblemente. Aunque en la educación se nos haya hurtado el relato histórico auténtico, la guerra civil en literatura historiográfica, en los libros de historia, digamos, es el cuarto suceso o el tercero del que más se ha publicado en el mundo. El primero es la Segunda Guerra Mundial. El segundo acontecimiento histórico que más se ha publicado es la Primera Guerra Mundial. El tercero, la revolución francesa, y casi casi a la par la guerra civil española. El hecho de que la guerra civil sea metáfora de todas las guerras y el hecho de que gran parte de los elementos historiográficos hoy estén de actualidad, como el renacimiento del fascismo o la España vertebrada en comunidades en estatutos de autonomía… Hay muchísimas realidades para las que nos sirve de ejemplo la guerra civil. O la desaparición de toda la cultura que nació en España potentísimamente desde antes de la Segunda República y que fue eliminada, y que todavía Antonio Machado, Miguel Hernández o García Lorca siguen siendo los primeros poetas, más todas las desaparecidas, como las Sinsombrero, o artistas como Maruja Mallo, de quien se acaba de hacer una exposición en el Reina Sofía… Entonces todos estos elementos hacen que esto, más que los reyes visigodos, sea algo que el público demanda. Y además la guerra es uno de los espectáculos por excelencia.

¿Sabes que hubo una manifestación de Falange Española en Callao la semana pasada (con el lema “contra su invasión: remigración”)?

Algo me enteré, no mucho, pero porque no me llaman mucho la atención los falangistas, pero sí, es teatral. Y es algo tan reaccionario y por otro lado tan ignorante que es interesante que lo tengamos en cuenta para no repetirlo. 

Una pregunta un poco absurda, pero ¿cómo te imaginas que sería nuestro teatro si la generación del 27 no hubiera sido interrumpida?

Qué complicado. Bueno, igual no es tan complicado. Hubiera ido parejo a lo que se hizo en Europa. Es decir, pasamos por una guerra igual que toda Europa y lo que pasa es que se instauraron regímenes democráticos en toda Europa menos en España. Entonces, yo creo que la potencia literaria que tenía España en aquel momento tanto en teatro como en poesía  y novela, como en cualquiera arte y en ciencia, si el régimen democrático hubiera seguido con normalidad, con su alternancia, imagino con lo que fuera, habríamos tenido figuras tan importantes, pues como Heiner Müller, o como muchos de los dramaturgos italianos, alemanes o ingleses que han nacido después, ¿no? Eso sí que es una pena porque los tuvimos a muchos pero muchos no pudieron desarrollar su trabajo, con lo cual no dejaron una herencia clara para que nosotros la recogiéramos. Hace poco, por motivos personales, me llamaron para un homenaje a José Ruibal en Galicia. Yo no había leído a José Ruibal, no sé si tú lo has leído alguna vez. 

No, la verdad es que no.

Es uno de los teatreros de los 50-60 que se oponen directamente al régimen y prácticamente vive un exilio. No forma parte ya del exilio, pero sí del exilio obligado porque aquí no se le representaba, no se le hacía caso, etcétera, etcétera. Y en Estados Unidos, sin embargo, pega un pelotazo. He leído la obra que nunca fue representada más que una vez bastante mal en España, El hombre y la mosca, y es magnífico. Magnífico. Heredero de Ionesco y que va mucho más allá. Entonces, bueno, lo perdimos, tuvimos la suerte los que somos del 60, pero que nos desarrollamos a finales de los 70 y los 80, de nacer frescos al mundo y eso aporta una mirada diferente a lo que es la dramaturgia española a partir de los 80, yo creo. Pero nos perdimos mucha carrera de fondo y de profundidad.

¿Hay algo que te parezca algo importante contar sobre la conferencia?

Sobre la conferencia es importante recalcar el carácter espectacular y que va de la mano de lo didáctico y pedagógico. Que allí donde nos llamen tengan en cuenta que el público más necesario es el joven. Que es el que tiene que descubrir un periodo apasionante. No solamente la guerra es apasionante, como hecho histórico, y la República es apasionante, como histórico y político también, ¿no? Entonces, la deuda que tengo ahora es con el franquismo, me parece un poco siniestro decirlo, pero sí que me gustaría, aunque quiero descansar un poco, quiero hacer algo sobre el franquismo y lo tengo planeado, no tanto por hacer historias, sino por los nuevos franquistas y el nuevo fascismo que puebla Europa. Hay algo en la conferencia aparte de lo que te he dicho de la música y tal, que son los discursos. A mí me gustan mucho los discursos en teatro, recuperarlos. La oratoria, ¿no?, que normalmente está sujeta a la propaganda. La propaganda es un terreno muy bonito para hacer teatro. Pero hay algo que me llamó mucho la atención, sobre todo el personaje de Azaña, que nunca hizo propaganda en sus discursos y eran igualmente efectivos o más. Son discursos con disertaciones filosóficas y sociológicas en muchos casos. Más que políticas, incluso. Lo que pasa es que todo eso está dicho por un político que tiene un destino político, por así decirlo, y eso es lo que llama la atención en el discurso. Pero cuando escuchas a Azaña escuchas a un pensador, y eso es muy interesante, y eso lo matamos en España. Lo llevamos al exilio y ahí se murió muy prontito a los pocos días de acabar la guerra.



Hay algo dentro de la situación teatral de España de este momento, que creo que es un poco insólito que se puedan hacer cosas así, como el programa de este de España en Libertad y estas conferencias y otros eventos que van a producir ellos, como el Festival Tachán comisariado por Marta García Miranda (con Rodrigo García, Ben Attia, Paula Quintana, Los Bárbaros, Los Voluble, Laura Morales…), y piezas escénicas singulares, en términos de producción y de formato. Estoy un poco inquieto por el momento político que hay. Aunque el PSOE no sea precisamente la panacea, ahora mismo permite de algún modo estas singularidades, como que esté Sanzol en el CDN (que ha abierto entre otras cosas la entrada a un teatro nacional de gente como Las Huecas, El Conde de Torrefiel, Edurne Rubio, Cris Blanco…), me inquieta que el cambio político que pueda haber en los próximos años, y la inminente reforma del INAEM, dificulte que haya contextos como este.

Sí, no hace falta hacer especulaciones, eso lo vemos en la política teatral de la Comunidad de Madrid. No existe nada de esto. Ya está. Eso es lo que vamos a tener a nivel nacional. Ha habido momentos en que ha sido igual también, ¿eh? Y hemos seguido trabajando, con menos apoyo, evidentemente, pero… He de decirte que, aunque el PSOE para mi gusto tampoco es la panacea, yo voto a la izquierda, pero el PSOE ha hecho posible en este último gobierno de coalición, no sé si por la coalición o por la voluntad de Pedro Sánchez, el que haya políticas de izquierdas. Aunque no en todos casos, por ejemplo, en el INAEM echo de menos una política más de izquierdas. Pero por lo menos en igualdad, en memoria histórica, se están haciendo cosas más interesantes, ¿no? 

Sí, por eso lo decía también, porque me parece inminente el bandazo.

También es fruto del gobierno de coalición. Yo no quiero echar ninguna flor especial a nadie, porque no va de eso lo que comento. Pero evidentemente Isla Aguilar está ahí metida y no es precisamente porque sea del PSOE, sino todo lo contrario. Es gente muy progresista que está propiciando cosas, acciones progresistas dentro del gobierno. El PSOE anterior a Pedro Sánchez, incluso con los primeros pasos de Pedro Sánchez, era mucho más pacato. Un Felipe González, ya lo ves ahora mismo, nunca hubiera dicho “no a la guerra”. Todo eso hay que valorarlo. Votes o no votes a Pedro Sánchez, pero hay que valorarlo, yo creo. Se le está atacando por ser prácticamente el demonio, según la nueva derecha. El nuevo Stalin. Totalmente surrealista, pero bueno. Yo por eso te decía que es muy teatral el discurso político basado en la propaganda y el discurso contemporáneo, de ahora, basado en la propaganda, es ridículo. Es Donald Trump el que ha dado el pistoletazo de salida. Da igual, vale cualquier cosa con tal de llamar la atención. Cualquier cosa. Yo creo que ni Goebbels era tan efectivo, y eso que es el que implanta ese tipo de propaganda. Pero Goebbels yo creo que tenía más clase, más estilo, más cultura estética. Pero esta gente no, y los hijos de esta gente, los trumpistas españoles son además muy chabacanos. No hay más que escuchar a Jaime de los Santos. Es impresionante. Les da igual que les denuncien. 

Ya en Shock 1 sacabas la cita esta de Trump: “podría pegar un tiro a alguien por la calle en pleno día e igualmente me seguirían votando”.

Sí, sí, sí. Es impresionante. Es estrategia, no es casual. Toda la estrategia de Donald Trump, el que piense que es un loco que vamos a ver qué es lo que se le ocurre ahora, yo no lo sé, pero yo me inclino más por que todo eso está bastante estudiado. Tiene detrás una gente que le interesa eso, concretamente eso.

Hay algo también en esto de teatralizar los discursos que es interesante también en el nivel pedagógico, digamos, porque permite pararse más a escucharlos, al ponerlos en otro contexto Y eso abre una escucha distinta.

El discurso, de hecho, juega con la visceralidad. Con el momento. Y más los que sacamos en la Guerra Civil. Porque no existe, por supuesto, ni la televisión, ni internet, pero juega mucho con el momento, ¿no? Digo esto, algo que le hierva la sangre al mayor número de gente posible, y esto va para adelante. Sí, es lo mismo lo que están haciendo ahora el PP y Vox en la citación política que tiene como objetivo derribar al gobierno única y exclusivamente. Cuanto más extremo y más le hierva a la gente la sangre es mejor. Entonces, es muy presente, es muy de ahora. Por eso es muy teatral también.

Miguel Valentín

Fotos de Baldesca Samper

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