
El 3 de julio la Orquestina de Pigmeos presenta Fábrica de noche, una performance site-specific concebida para la Antigua Fábrica de Harinas Fernández Nistal en Benavides de Órbigo (León), un espacio cargado de capas que Chus Domínguez, Nilo Gallego y todos los colaboradores de la Orquestina convierten para la ocasión en el epicentro de su nueva obra.
Fernando Gandasegui: Fábrica de noche tuvo una primera fase en 2025 en el Espacio Tangente de Burgos, en un taller de coaprendizaje realizado por la artista Edurne Rubio, y el activista y realizador audiovisual Álvaro Alonso de Armiño. ¿En qué consistió ese taller y cómo ha influido en Fábrica de noche?
Nilo Gallego: Fábrica de noche comenzó en Burgos con Edurne Rubio, quien por cuestiones de calendario no pudo continuar en el proyecto. En Espacio Tangente hicimos un taller con Edurne y Álvaro Alonso de Armiño vinculado a la memoria histórica y las grabaciones analógicas que Álvaro tiene sobre exhumaciones que llama Los sonidos del miedo.
Chus Domínguez: En el taller sobre todo trabajamos a partir del silencio que hay en los archivos sonoros, eso nos marcó y ahora tiene su eco. Después decidimos localizar lugares influidos por el taller en la provincia de León, donde yo vivo y de donde Nilo también procede. Primero buscamos lugares más relacionados explícitamente con la memoria histórica como pueden ser las fosas, pero decidimos ir hacia otro lugar. Por nuestra parte, entendemos que los 50 años de libertad no se trata tanto de ir hacia atrás, hacia la represión, sino en pensar el contexto de estos últimos 50 años.
¿Cómo y por qué llegáis a la Antigua Fábrica de Harinas Fernández Nistal en Benavides de Órbigo? ¿Qué tiene este espacio para acoger una obra de la Orquestina de Pigmeos?
Nilo Gallego: Queríamos algo que resultara cercano, estuvimos buscando por bastantes lugares de Boñar o El Bierzo, pero Lito, un paisano de León que conocimos desde el CCAN (Club Cultural de Amigos de la Naturaleza), nos habló de la fábrica. Lito pertenece a la extensa familia Fernández Nistal, antiguos propietarios de la fábrica, de hecho vivió aquí de pequeño. Él nos contó que en el año 38 esta fábrica de harinas fue requisada por el bando nacional, y que por la noche, en la bodega o sótano dormían unos setenta presos, un batallón de trabajadores civiles republicanos.
Chus Domínguez: Así nos encontramos con un hecho histórico que nos lleva a reflexionar también sobre la idea de libertad, un hecho que no se reconoce en el pueblo ni casi en la misma familia, lo que se relaciona con el tema del silencio que nos interesaba trabajar desde el taller. Luego está la fascinación con el espacio. Estamos en un valle de payeses del centro de León, hay un río enorme, un espacio del que nos ha hablado con muchísimo cariño todo el mundo, además de una fábrica, un espacio familiar y social de la comarca. Luego también a nivel arquitectónico, arqueología industrial, paisajístico, es impresionante, así que encaja mucho para una performance de Orquestina de Pigmeos.
Nilo Gallego: Está parada, no tiene luz, y la han dejado prácticamente igual. La familia es muy maja, le explicamos la propuesta y accedió de forma muy generosa. También lo ha sido la acogida por parte del pueblo, la comarca que participa en la obra. Hemos trabajado parte de la historia de esta fábrica, que fue un molino, hace 125 años fábrica de luz para Benavides, después fábrica de cera para hacer velas, bodega de vino, fábrica de harinas… El espacio tiene muchas capas. El pueblo de Benavides y esta comarca del Órbigo también ha sido un contexto de referencias para buscar colaboradores.

En Fábrica de noche se reconoce el modus operandi de la Orquestina de Pigmeos. Entre otras cosas, soléis trabajar con agentes locales, no necesariamente artistas, de forma sostenida en el tiempo, haciéndoles partícipes del proceso de creación… Para esta ocasión, destacan ocho estudiantes de la Escuela de Arte de León.
Chus Domínguez: Hay una idea que viene de Burgos y que estuvimos hablando con Isla Aguilar y Pablo Caruana de España en libertad, que era el no tratar la memoria histórica yendo al pasado, sino pensar qué significan esos 50 años para la gente joven. Antes incluso de llegar a este sitio, nos preguntamos por la gente joven que tenemos alrededor, y empezamos a contactar con personas e instituciones, y al llegar a la Escuela de Arte fue un flechazo. Ha sido muy fácil, nos entendieron. Nuria Rubial Seijas, profesora de artes escénicas de la escuela, ha sido clave, ha hecho la mediación y nos ha ofrecido parte de sus clases para que hagamos el taller. Nuria se lo propuso a sus alumnos y al final han participado 8. Aunque hemos trabajado desde enero, nos hubiera gustado tener más tiempo para trabajar con ellos y ellas.
Nilo Gallego: Empezamos haciendo 4’33’’ de John Cage, obra que llevamos a lo que esconde el silencio, como poner mantas en un piano hasta que desaparece. Yoko Ono, que acaba de exponer en el MUSAC, tiene unas instrucciones muy guays para películas no realizadas. También trabajamos sobre la performance y la acción, sobre hacer lo que hay que hacer sin interpretar, como si fuera una partitura musical.
Chus Domínguez: También trabajamos con la idea de registro sonoro en colectivo, y la de escucha a partir de diferentes videos y pelis, y se coló la idea de tribu urbana o grupo de gente joven que comparten una escucha.
Nilo Gallego: Dora García hizo una exposición en el MUSAC hace alrededor de 20 años. Una de las obras se llamaba Heartbeat. Se corrió un rumor de que habían venido a León tribus urbanas del norte de Europa, y que estaban liados escuchando el latido de su corazón. Elena Córdoba nos dejó su doppler, y hemos estado bailando, tocando, buscando corazones. La idea de auscultación del cuerpo la hemos llevado a la propia fábrica, donde vinimos con micrófonos y altavoces para escuchar su latido, eso que se esconde debajo, lo latente. También quisimos relacionarlo con el techno o con la rave como algo latente, que viene del corazón, propio o de otros.
¿Cómo habéis accedido a la historia del batallón de Benavides en Fábrica de noche?
Chus Domínguez: A partir de la historia del batallón hemos consultado acontecimientos históricos, algo que nunca habíamos hecho antes. Hemos hablado con investigadores en historia contemporánea que han trabajado este tema. En concreto, José Carlos García Funes, un investigador de Navarra que hizo su doctorado en León dentro del que estaba este batallón. Nos pusimos en contacto con él, y su trabajo apoya la versión de que aquí hubo un hecho histórico que no fue muy extendido, pero si lo escalas a nivel nacional fue algo salvaje, los batallones, la represión y que ni siquiera eran prisioneros de guerra, eran civiles represaliados por sus ideas. Aún estamos intentando que el Archivo General Militar de Ávila nos pase documentos y está siendo imposible, es una locura el esfuerzo que supone.
¿Cuál es vuestras posición o de qué modo habéis tratado la memoria histórica o democrática en Fábrica de noche?
Chus Domínguez: Hemos intentado hablar con mucha gente. Por ejemplo con Emilio Silva, que es una persona muy crítica con los 50 años de libertad. Ha sido importante no ir a un lugar común ni fácil. Lo hemos abordado desde diferentes enfoques, el histórico de ir a la documentación, pero también el de hablar con activistas, periodistas, el de la literatura o las artes… El taller de Burgos como origen también ha marcado mucho. No hay una metodología, sino una manera de acercamiento subjetiva y multidisciplinar, poliédrica, imperfecta, como muchas dudas y cuestionamientos, dando pasos muy frágiles y sintiendo esa vulnerabilidad al hacerlo en un tema muy complejo.

El sótano de la fábrica, donde dormía el batallón, es donde habéis localizado el corazón de la pieza, es el centro neurálgico y simbólico. ¿Cómo es el sótano? ¿Qué habéis hecho con él?
Chus Domínguez: Justo ahora estamos sentados encima. Debajo de estas tablas de madera está el techo de la bodega. Ha sido complejo decidir qué foco le dábamos al sótano. Y un jaleo a nivel de comunicación, lo que indica cómo lo pensamos y lo trabajamos de puerta adentro y afuera. Es muy simbólico. De lo que está oculto, del silencio mismo. En principio no habrá acceso, pero el latido saldrá de ahí.
Nilo Gallego: Nosotros siempre intentamos no hacer spoiler de las performance de Orquestina de Pigmeos. Tenemos sorpresas escondidas. Nos planteamos mucho hasta qué punto contarlo. Pero nos viene bien hablarlo. Porque contándolo y volviéndolo a contar es cuando también lo haces. Desde el concejal de cultura del pueblo a un colaborador. O a alguien que pregunta o que simplemente pasaba por ahí y añades una frase al relato. Esa frase que se va haciendo bola es parte de la obra hasta el día que la presentas. Al principio estaba Benavides, la fábrica y una parte del sótano, pero estando aquí, en el taller y haciendo pruebas, es verdad que el sótano ha cogido mucha importancia.
Chus Domínguez: Le hemos dado tantas vueltas sobre cómo hablar de ello porque tiene muchas capas, desde la relación con la zona y con el pueblo, donde no sabemos hasta qué punto se oculta o no se quiere seguir mirando, si sale o no en prensa y cómo… Para mí lo importante es el momento de la performance.
En Fábrica de noche contáis como siempre con numerosas colaboraciones, muchas de ellas de personas de la zona. ¿Cuáles son esas colaboraciones y qué papel desempeñan?
Chus Domínguez: La artista visual Silvia Alonso es de León, ha estado un tiempo en Holanda pero se volvió, está involucrada en activismos, y nos ha ayudado mucho trabajar con ella, creo que nunca hemos trabajado tanto la gráfica, y ahora es parte importante y presente del trabajo.
Nilo Gallego: A nivel musical, colaboramos con Notone que procede de aquí, un artista sonoro que organiza festivales techno, un agitador anónimo que está empujándonos al abismo. También buscamos a gente de la zona que tuviera que ver con la música electrónica y Notone nos pasó el contacto de Noelia Sánchez AKA Neonoe, de Hospital de Órbigo, que es muy cañera y está empezando a hacer sus propios temas.
Chus Domínguez: Benavides tiene una tradición muy chula de orquesta de pueblo porque hay una orquesta que es una familia que se llama Los Cirolines, y estamos intentando incorporar toda esa tradición. Hay más cosas pero ya es hacer mucho spoiler. La auscultación de la fábrica no es solo escuchar su corazón, también es escuchar el presente y el futuro. A mí me ha influido mucho la lectura de Materiales para una pesadilla de Juan Mattio, una ficción especulativa deprimente argentina, y eso se ha quedado. Para hacer crecer esos textos que son fragmentos, pero que también podrían ser captados por las ondas aquí, contactamos con Marta Echaves. Ella ha estado buscando textos sobre todas estas capas de las que hemos hablado, la historia, el sótano, el techno… Todo al final está conectado y es el ritmo, el silencio, la noche… Marta ha recopilado textos de diversas fuentes, desde Derrida, Mattio, María Salgado o textos suyos, y estarán presentes a través de lo vocal-sonoro.
Después de tantos años trabajando, es la primera vez que la Orquestina de Pigmeos muestra su trabajo en León. ¿Cómo os sentís?
Nilo Gallego: Conocí a Chus en 1999 mientras hacía la performance Felipe vuelve a casa con las ovejas sonando. Era un concierto para ovejas, y Chus me acompañaba todos los días en el paseo con las ovejas y el pastor para grabar A partir de ahí fuimos colaborando el uno en los trabajos del otro, hasta que formamos la Orquestina de Pigmeos. Es nuestra primera vez en León, gracias a la invitación de Pablo Caruana, y estamos muy contentos.
Fernando Gandasegui
Imágenes de Miguel Ribeiro Fernandes, Silvia Alonso y Martín Ruano






























