Los Voluble y su remix infinito

Los Voluble regresan a Madrid con una versión expandida de La voz de alarma, que suma al concierto audiovisual la presentación del nuevo archivo flamenco y un taller en Réplika Teatro.

Los hermanos Pedro y Benito Jiménez llevan 30 años desarrollando proyectos audiovisuales en vivo y activismo sonoro desde Sevilla. Han revolucionado la escena del VJ a partir del found footage, el apropiacionismo y el reciclaje electrónico de imágenes, haciendo como nadie una suerte de political remix video donde el público es capaz de bailar y pensar mucho a la vez.

Los Voluble volvieron en abril ”a su residencia” en Madrid, Réplika Teatro, donde ya estuvieron en 2019, 2020 y 2022, para compartir por primera vez en público su proyecto de investigación, Nuevo Archivo Flamenco, que sitúa el concepto de archivo en un lugar heterodoxo y participativo, donde todas somos cómplices. Pero, antes de explicar el archivo, vamos con un poquito de historia:

Los hermanos Jiménez se criaron en el Polígono de San Pablo, perteneciente al distrito de San Pablo–Santa Justa, en la capital sevillana, que, como otros barrios periféricos, surgió en la época de la dictadura franquista para albergar a decenas de familias que vivían en condiciones precarias en otros barrios más populares, como Triana. Un barrio con un callejero trazado a partir de calles y plazas que se dividían entre nombres de toreros, cantaores y palos del flamenco. Hijos de profesores, en su casa entendieron pronto que los chicos necesitaban una conexión a internet y, así, a mediados de los 90, empezaron a dar rienda suelta a su creatividad a través de esta herramienta, de carácter global, que prometía un flujo de información sin fin y nuevas amistades por todo el mundo.

El ambiente mestizo vivido por Benito y Pedro desde la infancia hizo que el flamenco atravesara toda su práctica posterior, pero no se materializó en un espectáculo hasta el año 2015; antes pasaron otras cosas. Es 1998, la época primeriza y luminosa de internet, todas compartían archivos, se hablaba de licencias Creative Commons, aparecían webs sin ánimo de lucro como Archive.org y los jóvenes escuchaban música free a través de Soulseek.

1998 fue también el año de la celebración de la primera edición del festival audiovisual ZEMOS98 (llegó a tener hasta 17 ediciones), con Sofía Coca, Felipe Gil y Pedro Jiménez (Benito estaba en la coordinación técnica). Un encuentro internacional en el que se hablaba del código fuente como “generador de amistad” y que trajo a España a referentes de la remezcla que tanto gustan a Los Voluble, como Eclectic Method, DJ Spooky o Coldcut. En 2015 dejó de celebrarse por falta de recursos, pero el proyecto mutó en una cooperativa desde la que se desarrollan proyectos educativos y de participación ciudadana en colaboración con la administración y distintas instituciones. Por aquel entonces, Los Voluble ya cacharreaban con sonido e imágenes. 

Fue con el montaje de Raverdial en 2015, junto a un entonces semidesconocido El Niño de Elche, cuando implosionó todo en el juego del directo. Y ahora sí: ¡el flamenco! La mezcla entre la fiesta rave, con toda su carga política, social, queer y clandestina, y los antiguos verdiales de Málaga, asociados a los días festivos, “puso patas arriba” la edición del festival Sónar Barcelona de ese año. Desde entonces han estrenado Flamenco is not a crime (2020) y JALEO IS A CRIME (2022), donde, en una suerte de detritus y exceso audiovisual —en la línea también del trabajo de la artista y cineasta sevillana María Cañas—, remezclan tecno e historia del flamenco con pantallas e imágenes que proceden no solo de películas e informativos de televisión, sino también de plataformas como YouTube o redes como Instagram.

“No somos músicos, no somos realizadores audiovisuales, no somos artistas digitales: somos remezcladores”, han dicho muchas veces. Y, además, no lo ocultan en sus actuaciones; todo lo contrario: buscan mostrar errores —“el glitch es bello”— e irse lejos del purismo más decimonónico para mezclarlo todo y nutrirse de aquello que circula en internet: pregones de la Semana Santa, cantos de La Niña de los Peines y Enrique Morente, declaraciones de presidentes del Gobierno, cante y producción electrónica. Un discurso sin estructura cerrada, donde la fuerza está en el directo y el público baila, pero también piensa las imágenes que se comparten. 

Desde entonces acumulan unos 20 terabytes de material. Fue durante el proceso de realización de La Voz de Alarma (2025), que cierra algo así como “el pack de la trilogía flamenca”, cuando decidieron poner en marcha el archivo. Pero, para explicarlo más claramente, nos remontamos a Antonio Mairena, uno de los cantaores más reconocidos de todo el siglo XX, y figura crucial a la hora de sentar cátedra sobre lo que es y no es el flamenco, defensor de un flamenco puro que dejaba fuera otros cantes como el fandango o la rumba. Un purismo academicista que “siempre le ha dado mucho coraje” a Los Voluble, y al que han querido responder con este nuevo archivo flamenco, que sin duda hará rabiar a más de un mairenista. “Que los puristas del flamenco se ofendan con esto del nuevo archivo flamenco; este sería el gran premio para nosotros: que los señores flamencos se ofendan de que nosotros digamos que vamos a hacer un archivo flamenco. Porque entonces ahí es cuando empieza el debate de verdad. ¿Porqué dónde se han guardado hasta ahora todas esas imágenes?”, explicaron en Réplika.

Como anécdota, de esas simbólicas e importantes, en el vídeo teaser de presentación del archivo vemos retirar lo que parece la última losa de una casa vieja. Ese azulejo de fantasía pertenecía a la casa donde Antonio Mairena vivió desde 1956 hasta poco antes de su muerte en 1983. La casa se derribó en 2023, levantándose en su lugar un bloque residencial de lujo; solo queda una placa conmemorativa al insigne cantaor, pero alguien, antes, se llevó los restos y ahora los luce en su salón; desconocemos quién…

“Por el contrario, este archivo no será nada académico ni mucho menos purista, alejado del canon oficial: será cualquier cosa que tú quieras aportar”. “Será un archivo no de pasado, sino de futuro para los que vengan después”. “En La Voz de Alarma fuimos conscientes, por primera vez, de que además de hacer una pieza de Los Voluble también podíamos generar un archivo de muchas de nuestras actuaciones y colaboraciones con artistas. Todo el material incluido pedimos que esté en bruto, para que la gente —por ejemplo, en un cole, durante una clase de vídeo— pueda descargarlo y generar una obra distinta, por ejemplo, un videoclip. Esto resultaría muy interesante” explican Los Voluble. 

En esta fase inicial, ya consultable, hay procesos de trabajo en su mayoría inéditos de bailaoras como Rocío Molina o músicos como Raúl Cantizano. Durante su taller en Réplika, además de explicar procesos, referentes y software de trabajo, sumarán las primeras aportaciones al archivo en Madrid.

Con el directo de La Voz de Alarma se produjo la magia comunitaria del baile en la sala. La pieza ya se había estrenado el año pasado en Conde Duque, pero dudo que en su auditorio se diera la complicidad entre público y artistas que sí tuvo lugar en Réplika, con más de la mitad bailando y “haciendo pogo” muy cerca de ellos. Cada vez que se representa La Voz de Alarma resulta distinta, porque la actualidad cambia constantemente y también las noticias, aunque el núcleo —entender el flamenco como algo vivo, transformador y mestizo, potenciando en esta ocasión sus raíces afrodescendientes— es la esencia de toda la propuesta.

Los Voluble adelantaron el estreno de Democracia total, el 22 de julio, en el marco del Festival GREC de Barcelona, coincidiendo con su 50 aniversario. Un espectáculo que será distinto, ya que contará con las artistas y coreógrafas de danza contemporánea Juan Luis Matilla, Laura Morales, Teresa Garzón y Paula Quintana. Con la transición democrática como telón de fondo, también en su reciente 50 aniversario, propondrán una nueva metodología de trabajo con el uso de la cámara, el cuerpo y el gesto del baile, pero sin dejar de lado el collage de imágenes que es seña de identidad “Voluble”. “Formamos parte de una hermandad no constituida que es capaz de acumular cantidades ingentes de material con la intención de generar composiciones, montajes y desmontajes en donde se generen nuevas piezas audiovisuales. Nuestros referentes han creído siempre en la importancia de la mezcla, la yuxtaposición y el apropiacionismo. Y esa ha sido, es y será, nuestra forma de trabajar. No sabemos hacerlo de otra forma”. Qué así sea.

Natalia Piñuel Martín

Imágenes de Julio Albarrán, Victoriano Moreno y Natalia Piñuel Martín 

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