Estoy descubriendo poco a poco una colección de viejos singles encontrada en la calle hace años en Madrid. Por primera vez en mi vida tengo un tocadiscos en casa. He decidido aportar contenido a ese nuevo género que descubrí en Youtube hace 2 años y pico y que Sergi Fäustino etiquetó como «Tonto, absurdo e inútil» (aunque ha eliminado ese post). Pongo un disco, grabo con mi iphone y lo subo a mi youtube desde el propio iphone. Así, lo comparto con el mundo y puedo escucharlo cuando esté fuera de casa. Le voy a llamar al proyecto con el título que le puso Sergi. En una época hipertecnológica resulta que vas al youtube y te encuentras con miles de vídeos de discos de vinilo girando en un tocadiscos, con el sonido grabado por la propia cámara digital doméstica, o directamente con el teléfono móvil, con una calidad pésima desde el punto de vista de los puristas del sonido. ¿No tiene ningún sentido? A veces es la única manera de escuchar un tema en Internet, ¿no os ha pasado? Supongo que porque es lo más práctico, por eso que dicen que los móviles se están convirtiendo en los bolígrafos del futuro.
Empiezo con esto que me ha llamado la atención porque lo que yo conocía era la versión de Nirvana. No tenía ni idea de que el tema original era de David Bowie ni conocía a Lulu. Aquí podéis ver a Lulu en vídeo. David Bowie participa en los arreglos y la producción. Es del año 1974.
Las cosas nunca son lo que parecen, la juventud está fatal, etc:
Lo curioso de este vídeo es que muchos atribuían la grabación a un padre que quería capturar los alocados momentos de su hijo frente a un videojuego… y en realidad se trataba de una sátira de un joven probablemente mucho más inteligente que los millones que se reían de su supuesta locura (léase en Soitu «El niño loco alemán: la verdad tras el mito«.)
lo que encierra la pregunta «¿y ahora qué vas a hacer con todo este material?» después de la exposición de «ese material»
la dictadura de lo que «funciona» y lo que «no funciona», lo que está «bien escrito» y lo que no merece llamarse «pieza» u «obra»
la sobrevaloración de los «acabados», del «trabajo» o el «virtuosismo» que hay detrás de una creación, sin los cuales una «idea» no es suficiente (¿suficiente para qué?) o no tiene tanto valor
el miedo a publicar y compartir los presuntos fracasos, a que se vean las vergüenzas, primer paso para aprender de ellas y fracasar mejor (como decía Samuel Beckett) o para darse cuenta de que no deberían avergonzarnos porque hay a quien le sirven, le interesan, le gustan (tanto o más que los trabajos acabados) o para descubrir que todos somos humanos, que la obra de los «genios» está construída sobre sus «fracasos» y que no hay auténtica investigación sin «fracaso» continuo y un «éxito» esporádico
la (¿falsa?) idea de cuidar los contextos como algo conveniente en contraposición con mezclar contextos sin ningún pudor (¿está tan claro que mezclarnos sea peor o podría ser que ayudase a acabar con ciertos apartheids undergrounds?)
la preocupación por «conducir» al público, lo que Cage llamaba a lo bestia el «arte fascista», ese que pretende que todos vamos a sentir o experimentar en cada momento lo que el autor ha decidido por nosotros, sin tener en cuenta que nosotros cada uno somos de su padre y de su madre y que seguimos siendo libres para tener nuestros propios viajes y nuestros propios gustos personales contrapuestos entre sí
la excesiva presión que se ejerce para que los creadores se vean obligados a justificarse teóricamente (Carlos Marquerie, en la charla que dio en el Teatro de los Manantiales, me hizo darme cuenta de que no son pocos los que piensan que esa presión realmente es excesiva)
el conflicto que produce la discusión: que en vez de construir y enriquecernos juntos a partir de la diferencia, la curiosidad y el respeto, la discusión se convierta en una lucha destructiva siempre en constante competición de egos para ver quién es «el más», partiendo de la desconfianza
Primero lo presentan con grandes palabras ante un auditorio universitario en unas jornadas sobre cómic. Luego ejecuta un nuevo Ultrashow, esta vez ayudándose de unos dibujos suyos proyectados en una pantalla. Muchos de los dibujos que utiliza Miguel Noguera en su presentación los fue publicando antes en su blog entre el 14 y el 23 de febrero. Noguera siempre está abriendo la creación al público, no para de publicar ideas en su blog o en su twitter, las presenta en el programa de radio de Manel Fuentes, en sus Ultrashows en lugares dispares, desde el MACBA a la oficina de YP, el ZEMOS98, el salón de una casa o una sala de conferencias en la universidad, como en este caso.
Vídeo de la estupenda charla sobre Ciencia-ficción de Cristina Blanco en Medialab Prado. En el minuto 18 tocamos un tema juntos. El casiotone distorsiona un poco, pero se puede escuchar.
Ciencia-ficción (cantos científicos de ficción electrónica) de Cristina Blanco
ciencia-ficción es un acercamiento a la ciencia, una investigación desde una mente poco científica.
investigar en el macrocosmos y el microcosmos. crear diferentes realidades de un mismo espacio al llevar el foco a lo más pequeño y lo más grande de éste, tanto en video como en escena.
hacerme y hacer las preguntas de siempre ¿quiénes somos? ¿dónde vamos? ¿qué es el universo? ¿es infinito? ¿dónde está? luego está la música. ¿va a ser ciencia-ficción un musical sobre partículas elementales y teorías científicas sobre la historia del universo? ¿una zarzuela de átomos? pues igual. El 27 de febrero de 2010 será una charla de ciencia y sobre todo de ficción.