MANTRAS

1

Todos los cuerpos son cuerpos extraños.
Por eso sienten tanta curiosidad los unos por los otros.

2

Es la ley de la gravedad,
los cuerpos se atraen y nada,
ni la amenaza de muerte,
podría evitarlo.

3

Paradoja: es cuando los cuerpos se unen
que su masa resulta más ligera.

4

Que fluya el deseo,
que corra la sangre.

5

¿Por qué las rosas marchitas
son siempre las más bellas?

6

La ausencia del deseo es la felicidad y la muerte.

7

Mucho tiempo después,
sigue notándose su presencia.

8

Bajo el agua, nos contemplamos desnudos e inmóviles en el tiempo.

9

Recorro tu cuerpo como quien recorre
una región, un país, un continente.

10

Cuando creías que ibas a correrte,
en la cabina del sex-shop
el contador llega a cero
y no tienes más monedas.

De un golpe la cortina se cierra.

11

¡Llegó el tiempo de los asesinos!
Y los asesinos éramos nosotros.

12

Nunca nos prohibimos nada el uno al otro.
Creíamos en el libre mercado del deseo.

13

Sólo llegamos a pequeñas conclusiones.

14

El sindicato de poetas defendió de forma acérrima
el derecho a la libre asociación.

15

Todos los cuerpos fluidos
son fluidos corporales.

16

Mi amor inventa para mí
un nombre distinto cada día.

17

La cabeza yace sobre el asfalto ensangrentada,
auténtico accidente geográfico.

18

La carne es,
la miras y mucho la giras,
rosa desde siempre.

19

El vacío es tan improbable como la materia.

20

El reflejo de los olmos no tiembla más en el agua inmóvil del estanque
y no sabría distinguir lo que es vegetación de lo que es espejo.

21

Los péndulos sienten una inclinación natural hacia los lados.

22

Sólo hay algo peor que el miedo a desaparecer:
la certeza de no haber existido.

23

El payaso Pogo adoraba a los niños.
En el parque repartía sonrisas,
abrazos y globos oculares.

24

Antes de que lo detuviesen,
Antonio Gala forzó en su domicilio
un total de 27 rimas.

25

Antonio Gala quedó muy afectado tras su nacimiento.

26

El grado máximo de ironía es aquél donde no se sabe si el interlocutor es imbécil o se está riendo de nosotros.

27

Como un viejo amigo
al que no ves hace tiempo,
aparece en otoño.
Ha llegado el frío.

28

A veces llovía desde la mañana
y sólo escampaba al atardecer,
como una pausa entre la lluvia y la noche,
como si la lluvia y la noche
fuesen una misma cosa.

El sol ya había desaparecido,
pero en el cielo azul de Londres,
su luz se reflejaba de forma violenta
en el fuselaje de los aviones.

¿Qué hubiese querido decir en aquel momento?

29

A veces volcánicas, a veces cutáneas… Las erupciones son así.

30

La ducha se enrosca a tu alrededor como una serpiente.

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