Quim Pujol

T E A T R O N

“Años 90. Nacimos para ser estrellas” La tristura, Adriantic, 14/5/2009  

 

Tras leer unos pasajes del librito de “Años 90″ quedé impresionado, pero pensé de inmediato que era un texto rejodidamente difícil de llevar a escena. La pieza resulta brillante porque utiliza un lenguaje sencillo que omite palabros sofisticados y construcciones alambicadas. A menudo la poesía surge de la sencillez.

Por otro lado, el texto rezuma trascendencia por los cuatros costados. La trascendencia es algo de lo que hablo a menudo en este blog. Yo la evito en mis trabajos, porque sé que hay que ser un genio para usar este registro sin caer en la pretenciosidad o la afectación. Y sin embargo, el texto sobre papel de “Años 90″ conseguía sortear estos escollos y tenía una fuerza que hacía que esta trascendencia pareciese sincera. Una flecha en el corazón.

Este texto despierta en mí el adolescente para el cual todo resulta imprescindible, sorprendente, doloroso. Pienso en mi amigo Yann con el que hablaba bajo el togobán del parque los domingos por la noche y en la carpeta granate de Yael cubierta con las letras de Depeche Mode. Bajo nuestra frágil apariencia de adultos, ¿quién no mantiene en el fondo intacto al adolescente larguirucho y asustado?

Sin embargo, al contemplar la puesta en escena mis temores se vieron confirmados. Si sobre el papel me lo creía casi todo, en escena sólo me creía una parte pequeña. Y es que si el texto ya desbordaba de trascendencia, la dirección añadía aún más emoción, entusiasmo, dramatismo. “Over the top”, como se dice en inglés.

Tuve dos intuiciones que podrían ser totalmente erróneas. Primero pensé que un texto ya contiene tanta emoción sólo resultaría creíble si se dijese sin apenas emoción. En segundo lugar pensé que “Años 90″ es un texto largo y que esta señora obra necesita una puesta en escena mucho más larga, ya que el ritmo de muchas escenas era trepidante y apenas había lugar para el silencio.

A pesar de mis reservas respecto a la puesta en escena, en determinados momentos el texto conseguía hacer sentir su fuerza, sobre todo hacia el final de la obra. Y en cualquier caso recomiendo a todo el mundo que se compre los textos de “La tristura” y que se acerque al Adriantic. Un texto así de autores vivos sólo se ve cada cinco años. Como mucho. Y si tienes en cuenta lo jóvenes que son sus autores un escalofrío te recorre la espalda. Si hacen un trabajo así a esta edad, ¿hasta dónde llegarán cuando ganen experiencia?

Como siempre invito a todo el mundo a expresar su propia opinión y rebatir, apoyar, contradecir o ampliar todo lo que afirmo con sus propios argumentos. ¡Muchas gracias!

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Written by Quim Pujol

Mayo 16th, 2009 at 5:49 pm