Archive for Julio, 2009
Jennifer Monson, David Zambrano, Keith Hennesy, Julio 2009, Oaxaca y México DF

En México estuve bastante atareado, pero antes de que se me olvide me gustaría dejar constancia en este diario de algunos acontecimientos del Festival Prisma que también fueron importantes.
“Water bodies” de Jennifer Monson
Jennifer Monson (en la foto) es una bailarina que se sale bastante de los patrones habituales. Trabaja con lo que la rodea. En sus propias palabras, “mi labor consiste en ir a un lugar, esperar, y ver qué efecto surte mi presencia”. Algo así como Mary Poppins, y lo digo sin pizca de ironía, porque esta mujer de sensibilidad extraordinaria tiene un corazón enorme. Siempre intento diferenciar la simpatía que me produce una persona de su trabajo, pero en este caso resulta francamente difícil.
Por ejemplo, Jennifer ha trabajado tomando como referencia acuíferos y el comportamiento de las aves migratorias. Directa o indirectamente, sus performances tienen un alto grado de compromiso social y medioambiental sin imposturas de ningún tipo.
En esta ocasión, Jennifer acampó los días previos a Prisma en El Pedregal, un proyecto medioambiental en los alrededores de Oaxaca que consiste en la recuperación de una zona víctima de la deforestación. Este “pedregal” está siendo reforestado mediante diferentes técnicas y se ha logrado convertirlo en una tierra progresivamente fértil y productiva.
“Water bodies” fue una visita guiada por la propia Jennifer con el material que desarrolló durante los días de campamento en el Pedregal. A lo largo de este paseo por la naturaleza y, mediante pequeñas paradas, apreciamos la forma de las colinas, intentamos integrarnos en el entorno, emitimos vibraciones similares a las de los insectos que nos rodeaban, escuchamos a una indígena hablar en mixteco, jugamos a deshacer la piedra granulosa contra la tierra, vimos un solo de Jennifer en la distancia que parecía el baile de un bicho silvestre, caminamos descalzos por un canal de agua que servía para retener la tierra fértil y vimos una reinterpretación de la danza de la pluma (una antigua danza de guerreros) interpretada por Nico, el ayudante de Jennifer. Todo al aire libre entre las montañas de la sierra de Oaxaca. Y al final comimos las mejores tortitas que probé durante mi estancia. Fue como un pequeño festival MAPA: absolutamente delicioso.
“A partial history (of my life in performance)” de Keith Hennesy y “Medio Oriente” de David Zambrano
Estas dos improvisaciones se desarrollaron una detrás de la otra en un auditorio improvisado debido a una lluvia torrencial. Después de bastantes trabajos de alta densidad conceptual, fue un soplo de aire fresco. Yo siempre relaciono la improvisación con la libertad, aunque Zambrano me rebatió esa idea. Para él “la improvisación es el arte de entrar y salir de lo que ya conoces”. Supongo que tiene razón, aunque igual estas dos percepciones pueden ser compatibles.
Keith realizó una improvisación trash, gay, caótica y entrecortada. Empezó por cubrirse el cuerpo con su saliva y con los escupitajos que el público tuvo a bien concederle. Sacaba sus diferentes trajes y vestidos de una bolsa de basura que trajo con él y hacía constantes referencias a lo que estaba haciendo, cuánto iba a durar y lo que iba a hacer luego. El nivel técnico del movimiento era bajo pero con un alto grado de fisicalidad. Es un tipo de performance que me resulta familiar y que, según como la leas, puedes considerar que es muy buena o muy mala. Últimamente, debido al posicionamiento político que se desprende de este tipo de trabajos, yo siempre concluyo que son excelentes.
David Zambrano realizó una improvisación corta (a lo largo de 3 ó 4 canciones) donde no aplicaba su famosa técnica de flying-low. Su técnica resulta fascinante, pero me gustó que no la utilizase. No hay por qué predicar siempre lo mismo. La improvisación fue extremadamente correcta, pero no percibí ese mágico e inusual chispazo que se produce cuando un improvisador está muy concentrado y se conecta con el presente. Quizás la breve duración de la improvisación y el contexto informal tampoco lo permitían.
Como siempre invito a todo el mundo a expresar su propia opinión y rebatir, apoyar, contradecir o ampliar todo lo que afirmo con sus propios argumentos. ¡Muchas gracias!
“Pichet Klunchun and myself”, Jérôme Bel, PRISMA, Oaxaca, 2/7/2009
Aún hoy en día el trabajo de Jérôme Bel consigue generar bastante controversia. Es algo que me sorprende, porque a estas alturas sus preocupaciones y forma de trabajar dibujan una clara trayectoria con una coherencia innegable. Partiendo de la base de que cada artista es libre de cultivar sus propias obsesiones, el rechazo hacia el trabajo de Jérôme Bel me resulta difícil de entender. Parece como si algunos artistas percibieran su discurso sobre las artes escénicas como una amenaza sobre su propia forma de trabajar. Es un sentimiento que no comparto, quizás porque no me tomo muy en serio algunas de sus ideas, aunque reconozco el valor y la necesidad de reflexionar sobre las características más esenciales de las artes escénicas.A continuación me limitaré a señalar algunas contradicciones en esta pieza que constituyen considerables agujeros en el discurso de Jérôme Bel. La capacidad para potenciar la reflexión de estas contradicciones me parece lo más interesante de su trabajo.
En primer lugar, Bel afirma en esta pieza que quiere huir de la representación ya que, tras leer La société du spectacle, llegó a la conclusión de que nuestra sociedad padecía un exceso de representación. Sin embargo, “Pichet Klunchun and myself” es pura representación, una pieza de teatro con todas las de la ley donde Bel y Klunchun fingen una situación determinada (como si se encontrasen por primera vez) y mantienen un diálogo donde conocen todas las preguntas y respuestas de antemano. ¿Qué hay más representacional que esto? Más allá de esta circunstancia particular, habría que recordar que de todos modos es imposible huir de la representación. Incluso nuestras más elementales acciones, aquellas que querríamos creer “naturales”, tienen un marcado carácter performático. En este sentido, las supuestas huidas de la representación por parte de Bel están irremediablemente abocadas al fracaso.
Por otro lado, Bel argumenta que en el arte contemporáneo ni el creador sabe de antemano lo que va a realizar ni el espectador puede ir a colmar unas expectativas previamente establecidas. El coreógrafo pone como ejemplo antagonista el ballet, donde los creadores recrean un producto ya cerrado y el espectador compra una entrada para “reconocer” una obra. Aunque personalmente no tengo ningún tipo de interés por el ballet, se puede conceder la posibilidad de variaciones en la ejecución y en los detalles que constituyan un estímulo mayúsculo para el connaisseur. Independientemente de este hecho, para los que conocemos la trayectoria de Bel, nuestra sorpresa ante sus nuevas propuestas resulta francamente limitada. Para sorprenderme en su próxima obra Bel probablemente debería mostrarme algo como “El lago de los cisnes”, lo cual crearía una paradoja mayúscula dentro de su definición de “arte contemporáneo”. En el fondo aquí Bel entronca su discurso con el de las vanguardias que se propusieron una innovación sin tregua. Sin embargo la innovación constante es una imposibilidad tan grande como la de evitar la representación. Es algo sobre lo que reflexionaba en el artículo “Es cool Sonia Gómez?” (Liquid Docs, 2009) o sobre lo que trataba Carles Santos al final de una entrevista. Es más, la obsesión por la innovación absoluta suele llevar a situaciones bastante absurdas y a piezas mediocres. Sin embargo, el ser humano no parece poder desprenderse de la refulgencia del adjetivo “nuevo”. Lo demuestran los anuncios de detergentes. ¿Cómo definir pues lo contemporáneo? Ésa es una pregunta para la que no tengo una respuesta que pueda valer para todo el mundo. Personalmente, considero una pieza “contemporánea” cuando ésta refleja las preocupaciones de un individuo particular en el presente. Teniendo en cuenta que lo que corresponde al “presente” es un tema abierto a discusión, esto dibuja para mí unas fronteras muy difusas, pero donde a menudo entran piezas sustancialmente “convencionales”. Lo cual no impide, naturalmente, que pueda haber piezas contemporáneas que no me interesen. Pero el factor principal para la aparición de mi interés no siempre gira alrededor del binomio “sorpresa”/”reconocimiento”.
En cierto momento de la pieza, Bel defiende su rechazo a utilizar la técnica como una herramienta democrática. Si en el escenario no se realiza nada que el espectador común no pueda repetir, esto pondría a todo el mundo en pie de igualdad. A pesar de que el exhibicionismo técnico sin una justificación clara me parece una de las causas principales del fracaso de muchas piezas, no creo en absoluto que Bel vaya a hacer más democrática nuestra sociedad mediante su rechazo de la técnica. Sería como pretender la inexistencia de variaciones entre los individuos de la sociedad por el mero hecho de poner a hermanos gemelos en escena. Más allá de la ineficacia de este mecanismo, tampoco creo que la diferencia sea un obstáculo para la democracia.
Finalmente, Bel defiende la inmovilidad como un espacio para la reflexión. Quiere promover el pensamiento en el público, huyendo así del mero “entretenimiento”. Es un argumento que se cita en “Agotar la danza” de Lepecki y que es ciertamente válido. Sin embargo, este argumento no se puede llevar al límite, ya que en ese caso la pieza donde se generaría más reflexión sería la de un escenario vacío por un tiempo indeterminado. La inmovilidad puede ser un espacio para la reflexión, pero también puede ser mero vacío. Resulta difícil diferenciar entre estos dos fenómenos que, además, se darán de formas distintas en espectadores diferentes según la situación. Pero si bien la reflexión necesita del vacío, también requiere de un estímulo previo. A veces el predominio del vacío respecto al estímulo puede generar un solemne aburrimiento. Y de este aburrimiento no se puede culpar al espectador por una supuesta adicción a la sociedad del entretenimiento. De ese aburrimiento es culpable la falta de habilidad del artista. Debido al rechazo al entretenimiento, el aburrimiento se ha convertido en un argumento tabú a la hora de evaluar el arte contemporáneo. Quizás sería la hora de recuperarlo en su justa medida.
Como siempre invito a todo el mundo a expresar su propia opinión y rebatir, apoyar, contradecir o ampliar todo lo que afirmo con sus propios argumentos. ¡Muchas gracias!
“Self-Unfinished” by Xavier Leroy & “Powered by emotion” by Mårten Spångberg, PRISMA, Oaxaca, 2/7/2009

ENGLISH VERSION
At the end of “Self-Unfinished” by Xavier Leroy, the following conversation takes place at the exit of Teatro Juárez:
a)-I need a beer. I don’t know how people can cope with contemporary performing arts without beer.
b)-Didn’t you like it? I loved it! It was very simple yet so effective… He was taking you from one place to another and he never lost my attention.
c)-I was bored to tears. It’s the same as always. They try to sell something as highly conceptual and in fact it’s a pain in the ass. I saw many people yawning and then they clapped like crazy just because it’s Xavier Leroy and he’s got a reputation.
a)-Come on! Now you are the one who is boring. Performing arts don’t need to be entertaining. We have known this for a while now.
b)-Yes, everything just did fit in. The only thing I am not so sure about is when he kicks the top of the table. That was the only moment where I felt a rupture with the flow of the performance.
c)-Well, I just couldn’t stand it. This general denial, the refusal to dance, the superficial ideas about the nature of the human body… It’s so old fashioned! It pretends to be so clever and it’s so plain…
a)-I wonder what is the problem with you. The violence of your reaction against this performance is rising its value under my eyes by the moment. Why can’t you accept people having a different way of working and following their own research? In my case I wasn’t thrilled but I definitely ackowledge its professionality. It’s serious, personal work. The problem for me is that I have seen many pieces very similar to it… But then this is an old piece, maybe he was one the first people to make such a proposal. Maybe some years ago this piece was more surprising and now it has become quite an established genre.
(C gives A and B the odd look and sashays away. A and B look at each other and they shrug their shoulders).
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I get to the Teatro Macedonio Alcalá after bumping my head onto a shelf and with some ices cubes on my bleeding forefront. Not in the best of moods for being open and available to the performance. I always thought critics should explain how they felt before the show. The emotional context of each person plays such an important role as the lighting or the music…
The first 20 minutes of “Powered by emotion” I absolutely hate it and I want to kick Mårten’s ass. At the same time I’m angry with myself because I don’t know whether it is the performance or it’s me being grumpy. I try to focus on his dancing. No, it’s not me. It’s him. I dislike his dancing. I don’t have any problems with dancers who didn’t follow a conventional training (as a matter of fact I didn’t), but Mårten seems to go for some type of complex dancing that requires a lot of technique or just looks ridiculous[1]. The music is definitely emotional. At least this matches the title of the performance. Some members of the audience leave the room.
Then the music stops, Mårten grabs the microphone and gets to the center of the stage. He sings in an terrible Spanish and in a terrible voice “Chan Chan”, mainly known because of the Buenavista Social Club CD. The whole thing is getting worse by the moment. Another group of people leaves the room.
And then Mårten sings another emotional song in his broken Spanish and there is a switch. Suddenly I am really into the performance. I have a good time and I know why. I have seen this mechanism before in plays by Forced Entertainment or Marco Berretini. The whole thing consists in making a really bad joke and maintaining it for a long time. To make such a bet you have to be a performer with a lot of guts, because at the beginning people hate you. After a while it becomes hilarious for most of them, although many never get it and they leave the room angrily. And indeed, some more people leave the room and some audience members even boo the following songs. At the end he just stands quiet while we listen to the initial music for some time.
I recognize the mechanism behind the performance and I appreciate it, although maybe I would have wished for a more elaborated structure.
This is an open text. You are welcome to contradict, tinge or agree by adding your own opinions under the text in my site: http//www.tea-tron.com/quimpujol By Quim Pujol: critique with a wig
VERSIÓN EN ESPAÑOL
Al final de “Self-Unfinished” de Xavier Leroy, se desarrolla la siguiente conversación a la salida del Teatro Juárez:
a)-Necesito una cerveza. No sé como la gente puede soportar las artes escénicas contemporáneas sin cerveza.
b)-¿No te gustó? ¡A mí me encantó! Era muy simple y sin embargo tan efectivo… Te transportaba de un sitio a otro sin cesar y mi atención no decayó ni un segundo.
c)-Yo me he muerto de aburrimiento. Siempre es lo mismo. Intentan venderte algo como extremadamente conceptual y de hecho es un coñazo. Vi a mucha gente bostezando y luego aplaudieron como locos sólo porque es Xavier Leroy y tiene mucho renombre.
a)-¡Venga ya! Tú sí que me aburres. Las artes escénicas no tienen porque ser entretenidas. Es algo que hace rato que sabemos.
b)-Si, además todo encajaba a la perfección. La única cosa que no me convenció fue cuando hizo volar la superficie de la mesa. Fue el único momento donde sentí una ruptura con el flujo de la performance.
c)-Bueno, a mí me puso de los nervios. Esta negación general, el rechazo a la danza, las ideas superficiales alrededor del cuerpo humano… ¡Está tan pasado de moda! Pretende ser tan inteligente y en realidad es tan plano…
a)-Me pregunto cuál es el problema contigo. La violencia de tu reacción contra la performance está aumentando su valor a mis ojos por momentos. ¿Por qué no puedes aceptar que haya gente que trabaje de forma diferente y que siga su propia línea de investigación? En mi caso no me entusiasmó, pero desde luego reconozco su profesionalidad. Es un trabajo serio y personal. El problema para mí es que he visto muchas piezas similares… Pero luego hay que tener en cuenta que esta pieza ya tiene bastantes años, quizás fue uno de los primeros en hacer una propuesta de este tipo. Quizás hace unos años esta pieza resultaba más sorprendente y ahora se ha convertido en un género bastante establecido.
(C mira mal a A y B y se marcha airado. A y B se miran el uno al otro y se encogen de hombros).
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Llego al Teatro Macedonio Alcalá después de golpearme la cabeza contra un alfeizar y con unos cubitos de hielo en la frente. No estoy en el estado de ánimo más adecuado para asistir a la performance. Siempre he creído que los críticos deberían explicar cómo se sienten antes de la función. El contexto emocional de cada persona juega un papel tan importante como la iluminación o la música…
Los primeros 20 minutos de “Powered by emotion” no me gustan en absoluto y fantaseo con patearle el culo a Mårten. Al mismo tiempo me enfado conmigo mismo porque no sé si es cosa de la performance o soy yo que estoy de mal humor. Intento centrarme en su danza. No, no soy yo. Es él. No me gusta cómo baila. No tengo ningún tipo de problema con los bailarines que no siguieron una formación convencional (de hecho yo no la tengo), pero Mårten parece apostar por un tipo de danza compleja que requiere mucha técnica o parece ridícula[2]. La música es emotiva, al menos eso encaja con el titulo de la performance. Algunos espectadores se marchan de la sala.
A continuación la música se detiene, Mårten coge el micrófono y se sitúa en el centro del escenario. Canta con un español horrible y una voz aún peor “Chan Chan”, conocida sobre todo por el CD de Buenavista Social Club. El conjunto va a peor por momentos. Otro grupo de personas abandona la sala.
Luego Mårten canta otra emotiva canción en su pobre español y algo en mí hace “click”. De repente la performance me interesa genuinamente. Me lo paso bien y sé por qué. He visto este mecanismo escénico antes en piezas de Forced Entertainment o Marco Berretini. El todo consiste en hacer un chiste muy malo y mantenerlo durante mucho tiempo. Para hacer algo así debes ser un performer con muchas agallas, porque al principio la gente te odia. Después de un rato la performance se vuelve hilarante para la mayoría, aunque aún así siempre hay quien no lo pilla y se marcha indignado. En efecto, algunas personas más abandonan la sala y algunos espectadores incluso abuchean al performer mientras canta las siguientes canciones. En la última escena, Mårten se queda quieto mientras escuchamos la música del inicio de nuevo.
Reconozco el mecanismo detrás de la performance y lo aprecio, aunque quizás hubiese agradecido una estructura algo más elaborada.
Éste es un texto abierto. Como siempre, invito a todo el mundo a contradecir, matizar, o coincidir conmigo añadiendo vuestros comentarios bajo el texto en mi Web: http//www.tea-tron.com/quimpujol Por Quim Pujol: crítico con peluca
[1] Later on I discover that it is Mårten’s version of the choreography by Steve Paxton on the Goldberg Variations. Spångberg has a whole conceptual development that allows other layers of reading. However, as in this case the piece was not previously contextualized, I would be falsifying my experience as an audience member if I included Mårten’s own thinking.
[2] Más tarde descubro que se trata de una versión de Mårten de la coreografía de Steve Paxton sobre las Variaciones Goldberg. Spångberg tiene todo un desarrollo conceptual que permite otras capas de lectura. Sin embargo, como en este caso la pieza no se contextualizaba previamente, estaría falsificando mi experiencia como espectador si incluyese los pensamientos de Mårten.
“Good boy”, Alain Buffard, 30/6/2009, PRISMA, Oaxaca

Este solo archifamoso de más de diez años de antigüedad está compuesto de pequeñas acciones y sobrios elementos de movimiento. Debido a la pulcritud de su estructura formal me atrevería a decir que estamos ante una excelente performance contemporánea de corte clásico. Aunque eso es lo que me parece hoy en día, a saber si hace diez años esta forma resultaba innovadora o incluso transgresora.
En cuanto al fondo, el solo explora toda una serie de elementos relacionados con la homosexualidad masculina. Y en este aspecto la pieza carece de mucho interés para mi subjetividad particular. Los códigos de la homosexualidad me resultan tan extremadamente familiares que los intuyo en escena apenas el intérprete empieza a esbozarlos. Al mismo tiempo que la elevada habilidad para descifrar estos referentes merma mi placer como espectador, aprecio por otro lado la utilidad social de una propuesta como ésta en lugares como Oaxaca donde la homosexualidad sigue siendo tabú. Pero por otro lado también me pregunto si este factor es algo a tener en cuenta a la hora de valorar una pieza…
Como siempre invito a todo el mundo a expresar su propia opinión y rebatir, apoyar, contradecir o ampliar todo lo que afirmo con sus propios argumentos. ¡Muchas gracias!
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