Entrevista a Jacobo Cayetano, Fernando Gandasegui y Javi Cruz sobre Dios me puso sobre la ciudad como al tábano sobre el caballo para que no se duerma ni amodorre

‘Dios me puso sobre la ciudad como al tábano sobre el caballo para que no se duerma ni amodorre’, Lavapiés recupera el espíritu de Tábano, la compañía de teatro independiente que agitó la escena madrileña desde 1968, con una jornada de teatro, performance, música, archivo y memoria.

Jimena Marcos

“Madrid está áspera” dice Fernando Gandasegui, al teléfono. Cualquiera que viva en esta ciudad sabe perfectamente a lo que se refiere. La capital no lo pone fácil para quienes intentan sacar adelante iniciativas artísticas al margen de los circuitos habituales. Los artistas y gestores culturales Fernando Gandasegui, Javi Cruz y Jacobo Cayetano llevan años explorando esos resquicios para encontrarse, trabajar juntos y hacer posible otras formas de cultura. Ahora los tres impulsan Dios me puso sobre la ciudad como al tábano sobre el caballo para que no se duerma ni amodorre, una jornada de teatro, performance y memoria que ocupará durante todo el día del 3 de octubre distintos espacios del madrileño barrio de Lavapiés.

La frase que da título a esta iniciativa procede de una de las imágenes más conocidas de la Apología de Sócrates, de Platón, en la que el filósofo se compara con un tábano enviado por los dioses para despertar del letargo a una ciudad que se ha acomodado. Siglos después, Tábano, la compañía de teatro independiente fundada en Madrid en 1968 y vinculada a la renovación del teatro político y social durante el franquismo, recuperó esa imagen como lema. Ahora son Gandasegui, Cruz y Cayetano quienes, de la mano de Tábano, vuelven a apropiarse de ella. “Entendemos que de ahí se puede sustraer una actitud o un espíritu de contrapoder alegre, colectivo e irreverente”, explica Gandasegui, “y nos servía como metáfora de lo que encontramos hoy en otros artistas en diálogo con Tábano”. 

Con ese espíritu, la programación reivindica la historia de esta compañía referente del teatro independiente español, y la pone en diálogo con creadores contemporáneos. Durante un día entero, diferentes espacios de Lavapiés se convertirán en escenarios para recuperar su legado y explorar qué queda hoy de aquel teatro que resistió y que se desarrolló durante los últimos años de la dictadura franquista. La propuesta se enmarca dentro del ciclo Plazas y Performances, una de las iniciativas del programa 50 años España en libertad, impulsado por el Gobierno de España para conmemorar cinco décadas de democracia. El ciclo está comisariado por el periodista y gestor cultural Pablo Caruana y ya ha recorrido ciudades como Sevilla, Valencia, León y Pamplona. Para comisariar la edición madrileña, Caruana invitó a Javi Cruz, Jacobo Cayetano y Fernando Gandasegui, quienes comparten una larga trayectoria ligada al teatro y a la creación colectiva. Gandasegui explica que la invitación funciona precisamente a partir de ese trabajo en conjunto, desde donde generan una especie de prisma “de forma que Tábano pasa a través de nosotros y llega hacia otros colectivos y artistas”. 

“Cuando llegamos al medio escénico vimos que había familias, que había escuelas, que había lenguajes y, probablemente, todo un vórtice que pasa por Tábano y que pasa por la gente que estaba haciendo teatro en aquel momento, que eran los que estaban trayendo a Brecht, a Grotowski y esos lenguajes que conformaban las vanguardias” explica Javi Cruz. “Entender cuál ha sido la historia de la orilla un poco más experimental de lo escénico en España, es muy complicado. Para hacerlo, tienes que quedar con la peña en bares y conseguir que te lo cuenten” añade. 

Dios me puso sobre la ciudad como al tábano reivindica una forma de entender la historia del arte como una sucesión de personas que, en cada época, han propuesto maneras de hacer que desafiaban, estética y éticamente, la hegemonía de su tiempo. Son, además, movimientos que rara vez surgen de forma individual sino que suelen encontrarse y trabajar juntos, “y ese momento, tristemente, se suele asemejar siempre a la juventud”. Para Gandasegui, esa “juventud” no tiene tanto que ver con la edad biológica, sino con una disposición emocional, política y artística que puede mantenerse y dialogar a lo largo del tiempo. “Las Madres del Cordero son igual de jóvenes que Puttaneska (De Momento). Lo único es que tienen como 50 años de diferencia, pero comparten la misma actitud artístico-vital”, matiza.

La jornada arrancará el sábado 3 de octubre a las 11 horas en la Sala Mirlo Blanco del Teatro Valle-Inclán con una proyección del archivo audiovisual de Carlos Sánchez, fundador de Tábano y gestor de la Sala Cadarso, que recupera películas infantiles y juveniles de los años 60 y 70. A las 12:30h, en el Umbral de Primavera, la artista, coreógrafa y travesti Sara Manubens presentará Symphony of the Seas, una performance sobre cuerpo, sobreexposición e intimidad. El programa continuará a las 14h con el actor y traductor libanés Ziad Chakaroun, que aborda la guerra, las lenguas y las formas de narrar el presente en un balcón de la calle Primavera nº 10. 

Jacobo Cayetano explica cómo, a medida que desarrollaban la propuesta, fueron descubriendo los vínculos que unen a Tábano con el barrio de Lavapiés: “Algunos de los primeros lugares donde Tábano estrenó y presentó sus obras fueron espacios como el cine Olimpia, que estaba en la plaza de Lavapiés, donde hoy se encuentra el Teatro Valle-Inclán. Y, desde ahí, hemos ido explorando esos resquicios/no-resquicios de gente que se lo pasaba bien y con los que hoy queremos recuperar esos lugares de resistencia”. Para los tres, cuantas más capas y más vecinas y vecinos se incorporen al proyecto, mejor. Esa voluntad de participación forma parte de una manera de trabajar muy vinculada al lugar, a los espacios, a sus historias y a las relaciones que se establecen en ellos.  “Y hemos trabajado mucho desde esa lectoescritura. Hemos estado abriendo Google Maps, viendo la malla de la ciudad, leyendo posibles itinerarios y posibles lugares” explica Javi Cruz. “Empezamos pensando muy fuerte en el Baobab (que justamente lo están arrasando ahora mismo) y nos preguntamos: ‘¿qué pasa si le encargamos comida a la peña del Baobab? ¿Qué pasa si nos ponemos alrededor de la fuente, que es el único monumento a la II República que hay en Madrid? ¿Qué pasa si lo hacemos en los balcones que son como esa membrana entre lo público y lo privado?’ Todos los lugares traen una semántica propia con la cual estamos escribiendo la cosa”. 

Uno de los momentos clave será a las 15.30h en esa Fuente de Cabestreros de la que habla Javi Cruz, en la plaza de Nelson Mandela, donde tendrá lugar una sobremesa junto a antiguos miembros que pasaron por Tábano para recordar la trayectoria de la compañía y aquellos años en los que la censura no lo ponía fácil para los artistas. Si la censura que enfrentó Tábano era explícita y tenía nombres reconocibles, hoy adopta formas más difusas. Gandasegui propone mirar también hacia las condiciones materiales en las que se produce el arte a día de hoy como es el precio de la vivienda, el tiempo disponible para crear o la clase social de quienes pueden permitirse dedicarse a determinadas prácticas. “Creo que participamos en un contexto que también es conservador porque la gran mayoría del arte ahora mismo, del cine, de la moda, de la literatura y demás, está hecho por gente de clase alta. Y esa gente, si no lo es todavía, acabará siendo conservadora en algún momento”, resume. La programación continuará en la misma Fuente de Cabestreros a las 17h con Nativa Reina Mexicana, artista drag oaxaqueña, que actuará en la misma plaza en una propuesta que conecta el espacio público, el transformismo y la memoria de Lavapiés. Y a las 17.30h, en Travesía de Cabestreros nº 9, Cuqui Jerez trabajará sobre la espectacularidad, el absurdo y el género musical a través de una propuesta coreográfica. “La genealogía bastarda. Esa palabra” concluye Jacobo Cayetano “Yo no sé explicarlo de otra manera”.

Por la tarde-noche, el programa incorpora dos propuestas performativas. A las 18h nos encontraremos en la Plaza de Agustín Lara para desplazarnos hasta la ubicación donde El Conde de Torrefiel presentará Observen cómo el cansancio derrota al pensamiento, una obra que utiliza el baloncesto y el debate entre dos personas para hablar de amor, política, dinero, entretenimiento y muerte. Y a las 20.45h, en la plaza de Lavapiés, Miriam Martín compartirá pasajes de Todavía Madrid, un libro publicado por Ladelfín Editora que reivindica una mirada sobre la ciudad a través de sus lugares y de quienes la habitan.

“Entre un tiktoker en Callao y una película de Jonás Trueba tiene que haber un espectro para la gente que trabajamos en Madrid como escenario” ejemplifica Gandasegui. “Hay que decir claramente que es una ciudad que nos ha expulsado a una generación entera, queda muy poco del contexto artístico que nos conformó hace no tanto, ya casi noy hay proyectos experimentales, es explícitamente conservadora. Madrid es como Gotham City. Aunque si algo sabe hacer esta ciudad es resistir, y de esa resistencia seguro surgirán nuevas potencias”.

La jornada llegará a su fin a las 21h en la plaza de Ana Diosdado con un encuentro entre Putaneska (De momento) y Las Madres del Cordero, dos generaciones de artistas vinculadas de distintas maneras a Tábano que cerrará el recorrido entre la memoria de la compañía y las formas escénicas contemporáneas como una excusa para detenerse y seguir ocupando la ciudad. Jacobo Cayetano reivindica precisamente la posibilidad de volver a las plazas, caminar por Madrid y encontrarse: “parece que estamos derrotados, pero hay que seguir. Hay que seguir volviendo a Madrid y seguir usando las plazas que tenemos básicamente”. Gandasegui condensa esa voluntad bajo una expresión: la “alegría crítica”, entendida como la posibilidad de producir gestos insólitos, situaciones improbables que también tienen una dimensión política porque ensanchan aquello que creemos que puede suceder. Javi Cruz lo lleva más lejos y lo compara con el teatro medieval que “se producía por condensación, el flujo corriente de la vida de la ciudad de repente se condensaba y pasaba algo que luego se deshacía. Esto es un poco lo que va a pasar el 3 de octubre. Es improbable y es deseable. Así lo sentimos. Así es que no vengáis todes, que menudo follón, pero venid casi todes, a ver qué pasa”.

Jimena Marcos

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