Viajo en coche recorriendo toda la Península ibérica de costa a costa. Mientras flipo una vez más con la diversidad de paisajes, lugares, lenguas y gentes tan diferentes que uno puede encontrar en una línea más o menos recta entre el Mediterráneo y el Atlántico, escucho en la radio a un conocido escritor que echa en falta en España más adversarios y menos enemigos. El escritor dice que nos iría mucho mejor si pudiésemos encontrar espacios para todos y discutir civilizadamente nuestras diferencias en vez de pensar en asesinar a nuestro rival, violar a su pareja y secuestrar a toda su familia a las primeras de cambio en cuanto alguien no piensa como nosotros. Adentrándome en estos pensamientos me dirijo al ALT de Vigo, un festival de artes escénicas que lleva 14 años de actividad ininterrumpida, algo que a estas alturas es toda una hazaña, en Galicia y en cualquier otro punto de la Península. Roberto Taboada, miembro del equipo del ALT, me contará unos días después que, de los (si no recuerdo mal) 15 festivales con los que se asoció el ALT en su día, sólo quedan en activo el ALT y otro más.

Llego el jueves de madrugada. Me he perdido cuatro días de programación pero aún tengo tiempo para ver algo de lo que se cuece en el festival, para conocer a gente a la que noto con muchas ganas de hablar y para darme una vuelta por Vigo y ver qué ambiente se respira. Geni Iglesias (intérprete y creadora gallega) me cuenta que, ahora mismo, Vigo le parece la ciudad gallega en la que están pasando las cosas más interesantes, desplazando cada vez más, según ella, a Compostela (y pone como ejemplo cierta escena musical). A mí me sorprende la cantidad de locales cerrados, en alquiler, en venta o a punto de cerrar que encuentro paseando por la ciudad.

La programación del ALT es un misterio hasta pocos días antes del inicio del festival, algo que me resulta muy intrigante. Me pregunto si los del ALT se han vuelto locos, si la comunicación no es lo suyo (la página web no es para echar cohetes y el perfil de Twitter lo abandonaron al segundo tuit) o si da igual lo que programen porque la gente va a ir a verlo de todas maneras, cosa que desconozco porque es mi primera vez en el festival. Pero no, no es culpa del equipo del festival, es mucho peor: no se puede desvelar el contenido del festival hasta que el político de turno salga en la foto de la inevitable rueda de prensa. No me lo puedo creer. Es la tercera vez en un mes que me encuentro con algo así en nuestra querida Península ibérica. Perdonad que no dé más detalles sobre los otros casos: no puedo hablar de ellos hasta que el político de turno no cuadre su agenda con la inevitable rueda de prensa. Aunque esa rueda de prensa se celebre tan cerca de lo que pretende anunciar que no sirva ya para nada. Aunque este hecho lo único que provoque es el efecto contrario al que se supone que es el objetivo de la rueda de prensa: comunicar al mundo que algo va a suceder e invitarle a que participe en él. Aunque esto no haga más que poner palos en las ruedas de algo que se hace con dinero público y que necesita más que nunca conectar con la gente potencialmente interesada. Lamentable.

En fin, en el programa de mano Lola Correa, directora artística del ALT, destaca tres cosas. Las dos primeras me las perdí: la Marathon Voadora (un repaso al trabajo de esta compañía gallega) y ALT.procrea en Feminino (con trabajos conjuntos de las veteranas Ana Vallés y Sara Molina, por una parte, y las jóvenes Cristina Balboa y Lúa Gandara, además de una acción especial de seis bailarinas sobre la obra del pintor Laxeiro). La tercera es un especial dedicado a la relación entre cine y escena. Las piezas de este último apartado las vi todas: 2062, un trabajo en proceso de Karla Kracht y Andrés Beladíez, NOT never on time de los bilbaínos Khea Ziater, Strpts / Episodio 1: Mirlo & Rula de los gallegos Colectivo Cinema Sticado y El agitador Vórtex de Cris Blanco. Es verdad que el tema es recurrente en bastantes trabajos escénicos que he tenido oportunidad de ver últimamente. También es verdad que mi sensación es que los trabajos seleccionados poco o nada tenían que ver los unos con los otros, más allá de la utilización de proyección de vídeo en directo en escena. Con su anterior trabajo, Karla Kracht y Andrés Beladíez no paran de girar por el mundo y, en especial, parece que han encontrado un filón en Corea del Sur, donde han gozado de residencia por varios meses. Este trabajo, con tintes de videojuego futurista apocalíptico, aún se está cociendo, a lo que ha contribuido el espacio y los días que el ALT les ha ofrecido para trabajar. Quizá en el caso de Khea Ziater sea más importante el trabajo de cuerpo que la proyección en directo, que sólo se utiliza puntualmente, aunque la proyección siempre esté presente con imágenes fijas en diálogo con lo que ocurre en escena, donde una única intérprete, Arrate Etxeberría, lleva el peso de la actuación. Cinema Sticado son quienes llevan más lejos el uso de la tecnología con cámaras, micrófonos y controladores wi-fi de lo más sofisticado que contrastan con decorados artesanos y delicados dibujos. Un trabajo absolutamente virtuosístico que sus autores enfatizan dejando claro que todo lo realizan en directo (el sonido también), con increíbles planos cinematográficos en los que no dejan ni un cabo suelto y que consiguen que lo que vemos en la pantalla parezca una auténtica película de animación. Lo que algunos les reprochan es que todo este magnífico dispositivo esté al servicio de un guión demasiado convencional. Lo que otros se preguntan es qué podría conseguirse con tamaño virtuosismo. Para otros es una demostración de que en el virtuosismo no está la gracia. ¿Pero qué es el virtuosismo? Cris Blanco, con El agitador Vórtex, practica un virtuosismo que no lo parece, que quizá es la forma de virtuosismo más virtuosa, la que hace que algo difícil parezca sencillo. En este caso, el truco está a la vista y se hace evidente para el espectador. Es curioso cómo desvelando el truco los espectadores aplauden a rabiar en algunos momentos, al contrario de lo que pasa con los prestidigitadores.

Además, por el ALT también pasaron La máquina de la soledad de Oligor & Microscopía (un delicado trabajo de pequeño formato que pude ver el mes pasado en La Pedrera y que el ALT acogió en residencia), Alejandro Rojas Marcos y Guilermo Weickert (improvisación de piano preparado y danza en el Conservatorio Superior de Música), Hombres bisagra (éste sí que lo vi) de los veteranos Matarile Teatro (anunciado como reestreno en versión ampliada y mejorada, danza y música en directo, llenó el Auditorio do Concello y consiguió poner en pie a la platea en un último bis en el que Baltasar Patiño dirigía los focos al público mientras los bailarines invitaban a la gente a bailar), y Postskriptum (una coreografía de Francisco Córdova para Physical Momentum Project interpretada por Kiko López Juan y Héctor Plaza Hernando). Esta última pieza congregó a un numeroso grupo de jóvenes en las escaleras del MARCO. Jóvenes que interrumpieron con aplausos la actuación en varias ocasiones a pesar de que un reducido grupo de ejemplares macho-adolescentes parecía hacer burla al inicio de la actuación. Estos mismos jóvenes acabaron aplaudiendo con entusiasmo las acrobacias de los intérpretes, ganados por su entregada energía. Observé curioso todo ese proceso desde la calle por la que no dejaba de pasar gente que se acercaba a mirar. Me hice preguntas. Pensé en la importancia de romper las barreras que separan a toda esa chavalada de todo esto. Pensé en que no sirve de nada ponerse exquisitos entre los muros de salas, teatros o museos (curiosamente el MARCO es un antiguo centro penitenciario) mientras haya gente ahí fuera a quien nadie le da la oportunidad de conocer otros mundos. Me dejo cosas, en la web del ALT encontraréis el programa completo.

Si muchos jóvenes no tienen ni siquiera la oportunidad de conocer lo que se cuece en la escena del Estado español me encuentro últimamente a algunos jóvenes que sí que están conectados con todo esto pero que no saben nada de lo que ocurrió hace tan solo diez años. Baltasar Patiño, de Matarile Teatro, del desaparecido Teatro Galán de Santiago de Compostela, emblemático e histórico espacio de esa ciudad, junto con la también desaparecida Sala Nasa, me comentó a mi llegada a Vigo que a veces se siente como un abuelito cuando charla con los más jóvenes sobre los problemas que se encuentran en el presente y las maneras de superarlos. Los jóvenes de ahora tienen la tarea de reconstruir mucho de lo que los veteranos consiguieron en su momento. Opino que los veteranos deberían compartir sus historietas con los más jóvenes para evitar repetir cien veces la misma historia. Quizá es por eso que es importante preservar la memoria y quizá es por eso que algunos se empeñan en borrar la historia. Repitiendo los modos antiguos que nos condujeron a donde estamos no cambiamos nada. Algo así se deduce del comunicado del Instituto Galego de Praxe Actual (IGAPA) sobre las formas de hacer del Festival Escenas do Cambio publicado por Perro Paco en Teatron. Este misterioso, para algunos, Instituto Galego denuncia que si de lo que se trata es de cambiar algo en Galicia hay que empezar por ser consecuente con lo que se dice que se quiere hacer. Ya no vale lo de todo para el pueblo pero sin el pueblo. Ya no vale vendernos un discurso de aparente cambio y esperar a que nadie rechiste. El Instituto Galego de Praxe Actual es una organización que algunos creen ficticia, un seudónimo, pero me parece que se equivocan. Al final del ALT conocí a una persona que se identificó como uno de sus miembros fundadores. Joven, enfadada y cargada de argumentos. Los detalles que dio sobre el funcionamiento de la Cidade da Cultura (a juzgar por los unánimes comentarios, un absoluto despropósito y despilfarro monumental), así como de ese festival (del que no nos enteramos nadie fuera de Galicia hasta la publicación del comunicado de IGAPA), detalles corroborados por otros interlocutores con los que tuve la oportunidad de conversar (todos con muchas ganas de sacar el tema a las primeras de cambio) producen, como mínimo, cierta estupefacción. Me quedo con el detalle de que las mesas redondas de esas Escenas do Cambio estaban cerradas al público, cuando el texto de presentación habla precisamente de que la transformación del mundo debe ser asemblea, encontro, catarse.

De las numerosas anécdotas que me contó Baltasar Patiño me quedo con una. Me contó Baltasar que él estuvo en la creación de la Red de salas alternativas. Todos sabemos en qué se ha convertido esa red. Cuando la cosa ya había degenerado lo suficiente como para que un numeroso grupo de gente joven estuviese tan enfadada como ahora lo está el Instituto Galego de Praxe Actual, Pablo Caruana, que por entonces estaba en Casa América, en Madrid, organizó un encuentro entre representantes de la Red y jóvenes enfadados cargados de argumentos. El trato fue que los de la Red irían únicamente a escuchar lo que los jóvenes tuvieran que decirles. Sólo a escuchar. Por lo visto el chorreo que les dieron fue fantástico y Baltasar me contaba cómo a más de uno de la Red tuvieron que agarrarlo para que cumpliese el pacto de escuchar, sólo escuchar, y aguantase impertérrito el chaparrón. Más de uno, ahora, debería tomar nota de un encuentro de este estilo. La Cidade da Cultura y muchos otros más. Quizá Perro Paco, el Anonymous de la escena, haya cumplido en este caso algo de esa función.

El ALT de Vigo aparece citado como referencia de esa escena gallega al final de ese comunicado que ha levantado ampollas. Quizá no gane el premio a la programación más exquisita pero me descubro dudando de si aspirar a ganarlo sería lo más oportuno para esa escena y ese público al que se dirige. ¿Para qué se hace un festival? ¿Para quién? ¿Por qué? ¿Quién lo hace? ¿Con qué objetivo? Son preguntas que parece que el equipo del ALT, al menos, se hacen a ellos mismos desde hace ya algún tiempo y se las intentan responder de una manera poco pretenciosa y con la mirada puesta en cierta utilidad social conectada con el entorno gallego. Juicios a parte, lo consigan o no, es de agradecer que sigan intentándolo. Y más con los tiempos que corren.





























