Notas que patinan #59: Ahí está el público, ¿no lo veis?

El otro día, mientras hacía cola para entrar en La Pedrera a ver el Constructivo de Ernesto Collado y Piero Steiner, una persona comentaba conmigo la jugada sobre el post que escribí la semana pasada a partir de mi visita al CDN de Montpellier. Entre otras cosas, me decía que el público francés no es como el público español, que aquí hay que trabajar mucho todavía para crear público para este tipo de propuestas más arriesgadas y todo eso que llevo años oyendo en ciertos ambientes sin que ni uno solo de los argumentos que se utilizan en este tipo de conversaciones consiga convencerme lo más mínimo. Es más, no puedo evitar pensar: ¿dónde está la bolita? Como si estuviese ante los trileros de Las Ramblas. La pieza que los dos íbamos a ver estaba programada en un ciclo, Noves Escenes Noves Mirades, que ha cerrado con una ocupación prácticamente total (y quizá me quedo corto y le sobra el adjetivo prácticamente, no lo sé). Para la última sesión del ciclo, la que íbamos a ver, las entradas estaban agotadas desde unos cuantos días antes. Uno de los argumentos para que los centros públicos catalanes y españoles no asuman el riesgo que, según los defensores de esta corriente de opinión, supone programar este tipo de propuestas es la presión que estas instituciones tienen que soportar para que salgan los números sobre afluencia de público. Unos días después, otra persona me comentaba que en el Teatre Nacional de Catalunya están muy preocupados porque la afluencia de público ha bajado un 30% más (digo más porque, por lo que dicen, ya hace tiempo que el público no les acompaña). Pero, en cambio, llega a mis oídos que, ante la razonable propuesta de programar allí a creadores nacionales que suelen llenar en cierto circuito, que es el que acostumbro a visitar, la respuesta del TNC es que ese tipo de espectáculos no tiene público. Y me pregunto: ¿no será al revés? Las instituciones que pueden permitirse un desorbitado gasto en comunicación y publicidad no llenan las salas. En cambio, llevo unos meses yendo a ver cosas muy diversas de un circuito que dicen que no tiene público y que, en algunos casos, no puede permitirse ni un mínimo de presupuesto en comunicación ni en publicidad, y lo petan de gente. Y me puse a hacer un repaso de esto, que era una impresión, para ver si realmente estoy fuera de la realidad o qué pasa. Así que os presento a continuación un repaso rápido, por orden cronológico, realizado a partir de mi propia experiencia, de cosas que he ido a ver en los últimos meses en las que el público llenaba la sala. Comienzo en octubre, aprovechando que desde esa fecha no he escrito sobre nada de lo que he ido a ver, y así, de paso, me pongo al día. Lo de que el público llenaba los sitios que enumero a continuación no me lo ha contado nadie. Lo he visto yo con mis propios ojos. No creo que la cantidad de público que va a ver algo sea el único factor a tener en cuenta a la hora de medir la bondad de lo que sea. Pero creo que, le pese a quien le pese, cierta gente que gobierna ciertas instituciones está empecinada en ocultar cierta realidad que está aquí, entre nosotros. A mí que no me engañen. Seguro que me dejo cosas de las que no me acuerdo. Si queréis completar la lista con vuestra propia experiencia os invito a utilizar los comentarios.

Cris Blanco – El Agitador Vórtex (La Casa Encendida, octubre + Secció Irregular del Mercat de les Flors, diciembre)

La última pieza de Cris Blanco llenó la pequeña sala en la que se presentó en el TNT de Terrassa un único día. Unos días después el patio de La Casa Encendida se quedó pequeño durante dos días. Hubo gente que se quedó con las ganas de verla porque no quedaban entradas. Más tarde, en la Secció Irregular, el segundo día también hubo gente que no pudo entrar porque las entradas se agotaron horas antes. Pero, aunque oigo a gente que dice que esta pieza podría hacer temporada en una sala grande para todos los públicos, nadie sabe cuándo se podrá volver a ver ni en Madrid ni en Barcelona. Las próximas citas son el próximo mes en el Alt de Vigo y en Sevilla. Hace unos días, su ya clásica Ciencia ficción, llenó el Ateneo de Madrid.

Masu Fajardo – Sujeto visible + sujeto invisible (La Poderosa, noviembre)

Sujeto visible + sujeto invisble de Masu Fajardo

Una pieza muy delicada y sensible de una creadora que da la impresión de haber entrado en una especie de madurez creativa. Se presentó dentro del ciclo Barcelona pensa, dedicado a la filosofía. La Poderosa estaba llena de gente, mucha de ella atraída por la filosofía. Creo que no me equivoco al decir que muchos de ellos no son el público acostumbrado a ver una pieza coreográfica. Pero, por los comentarios que hicieron en la charla después de la actuación, a pesar de que Masu presentaba esta pieza como algo inacabado, parece que eso no fue ningún obstáculo para que el público se mostrase sorprendido y vibrase con la pieza.

Los Torreznos – La cultura (Antic Teatre, noviembre)

Los Torreznos llenaron hasta la bandera el Antic Teatre con una pieza de hace casi 10 años que no sé cuántas veces se habrá visto en Barcelona. ¿Ninguna? Pero sólo se programó un día. Quizá haya que esperar 10 años más para volver a verla, ya no en Barcelona sino quizá en todo el Estado español.

El conde de Torrefiel – Guerrilla: El concierto (Festival Inmediaciones, noviembre) + La chica de la agencia de viajes nos dijo que había piscina en el apartamento (Temporada Alta, noviembre)

Pana en Guerrilla de El conde de Torrefiel en el Festival Inmediaciones

En Pamplona, El conde de Torrefiel colaboró con el grupo de música Pana y compartió la tarde-noche, en el abarrotado Bar Subsuelo, con Cris Blanco (Ciencia Ficción) y un concierto de Los Plastones (Japan Garaje Jamboree). Marc Caellas lo contó en una estupenda crónica. La noche acabó con la gente bailando en la pista, demostrando una vez más que la obsesión por la división entre disciplinas es algo que a la gente sin grandes problemas mentales se la trae sin cuidado. Unos días después, en Girona, llenaron la Sala La Planeta a las 11 de la noche con La chica, que se estrenó hace más de un año. Sólo estaban programados un día. ¿Qué más os puedo decir? Ah, sí, que parece que a El conde sí lo vamos a ver programado en un CDN, en Madrid, para el estreno de su nueva pieza. Dentro de pocos meses. Ojalá sea una rendija por la que comience el cambio.

PLAYdramaturgia – Liberté, Égalité, Beyoncé (Teatro Pradillo, diciembre)

Liberté Egalité Beyoncé de PLAYdramaturgia

Los PLAY llenaron Pradillo cuatro días con su esperada primera pieza. Unos debutantes. Muy activos como colectivo, generadores de propuestas que habían levantado cierta expectación, como su proyecto Escenarios del streaming. Pero sin ninguna obra a sus espaldas. Jóvenes. Su pieza habla, entre otras cosas, de ser joven, aquí y ahora, y tener que soportar a todos estos viejos de la Cultura de la Transición empeñados en no dejar pasar a nadie que no sean sus más íntimos colegas, con este tristemente famoso tapón generacional, que seguramente esté relacionado con los trileros que pretenden justificar sus perversas acciones mientras nos preguntan: ¿dónde está la bolita?

Todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o engorda (Espai Nyamnyam, enero-febrero-marzo…)

Todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o engorda

Segunda temporada de este maravilloso ciclo en el que es ya uno de los espacios sin los que no puedo vivir en la ciudad de Barcelona. Muchos agradecemos que existan lugares así, espacios donde todo es posible y donde uno va a disfrutar, además de a encontrarse con la gente, a aprender y a comer y beber. Volviendo al origen del post, me dijeron que el antiguo director del CDN de Montpellier criticó el rumbo actual del centro diciendo que Rodrigo García había convertido el CDN en un bar de tapas. No veo el problema. Se pueden mezclar géneros, disciplinas artísticas y no artísticas. Suponiendo que la gastronomía no sea arte, también debería estar permitido mezclarla en estos saraos. Ojalá más centros públicos siguiesen ese ejemplo. O el del Nyamnyam. Esta nueva temporada comenzó con Matteo Guidi haciéndonos comer como si estuviésemos en la vecina cárcel de mujeres de Wad Ras, siguió con Marc Caellas entregado al cerdo dándonos de comer bull sobre el cuerpo desnudo de Paola Milovic Fabregat, experta en Shibari, y este mes Txalo Toloza-Fernández lleva ya dos maravillosas sesiones: una dedicada a su desierto de Atacama natal (Lo mejor de la comida chilena es la peruana, según Javiera Mena. En compañía de Fernanda Leighton) y otra a la región africana de Casamance (Arroz, blanco, con pasaporte belga. En compañía de Pierre Djata). Este martes Txalo se lo dedica a Winona Rider. A lo que íbamos, el Nymanyam siempre está lleno.

IN_PRESCINDIBLES (La Poderosa, febrero)

Un programa triple. Fine Cherry Conference, en la que Victoria Macarte (danza), Jimmy Gimferrer (música) y Alicia Cayuela (voz) homenajean a Fina Cirera, pionera de la danza libre en Catalunya. Un vídeo, So Much Flex, de Claudia Pagés rodado en el mismo espacio en el que se proyectó. Y Fran Blanes abriendo la sesión. La sala, una vez más, llena.

El Pollo Campero, Comidas para llevar – Sekvantaro: piezas codependientes de duración relativa en las que las actrices intentarán no hacer teatro (El Arco de la Virgen, febrero)

Para ver a Tatiana Sánchez Garland y Cristina Celada había tal aglomeración de público en la puerta que la cosa comenzó con tres cuartos de hora de retraso. Lo bueno fue que, una vez dentro, las actrices nos pidieron que las acompañásemos a fuera, a la galería de arte que hay enfrente. El periplo nos llevó hasta dos pisos diferentes del edificio donde se encuentra el perseguido Arco de la Virgen. ¿Por qué será que quien gobierna Barcelona permite que se persiga a gente pacífica que sólo quiere pasarlo bien por amor al arte? Ah, será porque no utilizan convenientemente la palabra dinero.

Cicle Noves Escenes Noves Mirades (La Pedrera, febrero-marzo)

Constructivo de Ernesto Collado y Piero Steiner

La cuarta edición de este ciclo ha sido un éxito total de público. Fui a ver a Microscopía y Oligor con La máquina de la soledad (una pieza delicada y sugerente que me perdí en el TNT y aún no se había podido ver en Barcelona), a María Jerez con El caso del espectador (una pieza de hace más de 10 años que, precisamente, esta semana se podrá ver en el CDN de Montpellier) y a Ernesto Collado y Piero Steiner con Constructivo (pieza política, siempre con humor, y una necesaria mala leche, objetos e imágenes construidas en vivo, en la que el público se mueve libremente por el espacio, que me recordó cierto espíritu de lo que yo iba a ver en Barcelona hace más de 10 años, como me pasa también con el Hostiando a M de Agnés Mateus). Todos los días que fui se acabaron las entradas. Me parece que el ciclo se podría llenar cada semana durante todo el año. Pero, de momento, sólo dura un mes.

Iñaki Álvarez + Nuria Canal (Flux Club, Antic Teatre, febrero)

Iñaki Álvarez y Nuria Canal se conocen desde hace muchos años. Sus trabajos tienen muchos puntos en común. Para esta sesión, organizada por Flux Club, prepararon un vídeo en forma de díptico en el que sus trabajos se mezclaban poniendo de relieve esos puntos en común que se extienden en el tiempo. El Antic se llenó hasta la bandera.

Projecte NISU – Teenage Dream (Tantarantana, febrero)

Llevan ya unas cuantas producciones. Se dieron a conocer con Vamos a por Guti, estuvieron con Shell en el Festival Grec pero hasta esta última reconozco que no había conseguido conectar con ellos. A veces se necesita tiempo para las cosas. Estrenaron en el Tantarantana dentro del proyecto Cicló, que pretende renovar el mortecino espacio en el que se ha convertido esta sala del Raval. La propuesta era estar en cartel un mes, de miércoles a domingo. Al principio, por lo visto, a parte del día del estreno, no se acercó mucha gente. Pero se corrió la voz y el miércoles de la última semana, cuando fui a verlos, la sala estaba prácticamente llena. Y, por lo visto, esa fue la tónica de los días siguientes. Quizá si se hubiesen quedado un mes más… No estamos acostumbrados a ver a la gente a la que seguimos actuando más de cuatro días. A veces ni eso. Y cuando te enteras de que hay algo interesante o te das prisa o, a la que te descuidas, ya no puedes verlo. ¿Qué pasaría si eso también cambiara? Deberían cambiar muchas cosas. Por ejemplo, nadie se espera a estas alturas que en el Tantarantana vaya a pasar algo interesante. Es como si me dices que vaya al TNC a ver algo interesante. Son espacios estigmatizados que deberían renovarse por dentro y por fuera y demostrarnos con la fuerza de los hechos que merecen nuestra atención. Aunque algún día haya una intención real de cambio va a costar que nos convenzan. Pero ojalá se produzca algún día ese cambio. Hay mucha gente interesante que programar y muy pocos espacios dispuestos a hacerlo. Y, mientras eso siga así, no me extraña que el público les dé la espalda.

Hidrogenesse – Concierto de presentación del nuevo disco Roma (La[2] de Apolo, febrero)

Recuerdo que hace nueve o diez años fui a ver a Hidrogenesse a la misma sala de Apolo donde presentaron hace un par de semanas su nuevo disco. Aquella vez éramos cuatro gatos. Esta vez la sala se quedó pequeña y se agotaron las entradas horas antes. Si alguien piensa que qué hace un concierto de un grupo de música entre los otros artefactos artísticos de esta lista es que aún no ha entendido nada de lo que pretendo expresar. Es posible que no sea culpa suya. También es posible que la etiqueta grupo de música aplicada a Hidrogenesse se quede corta.

Marc Caellas – Guiris Go Home (Antic Teatre, marzo)

Guiris Ho Home

El día del estreno no cabía nadie y ya casi no quedaban entradas para el resto de los días (se presentó de jueves a domingo). Pero, claro, volviendo al principio, ¿se imaginan ver en el Teatre Nacional o en el CDN una pieza que ataca al modelo de ciudad impuesto por el Ayuntamiento contra el que se manifiestan miles de vecinos desde hace meses? Pues sería lo que hasta hace poco se llamaba un síntoma de salud democrática, ¿no? Que nos parezca raro, eso es lo raro.

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Notas que patinan #58: Montaigne + Duchamp = Humain Trop Humain

Montaige + Duchamp = Humain Trop Humain

Montpellier (en francés, Montpelhièr en occitano) es una ciudad del sur de Francia de menos de 300.000 habitantes, capital de la región Languedoc-Roussillon. Hasta hace unos meses a nadie que yo conozca se le había perdido nada por allí pero, desde que Rodrigo García dirige su Centro Dramático Nacional, últimamente Montpellier se cuela en muchas de nuestras conversaciones. Lo primero que hizo el nuevo director es cambiarle el nombre al CDN. Ahora se llama Humain Trop Humain (en referencia a un libro de Nietzsche). A parte de los chascarrillos que circulan sobre el nombre en cuestión, un vistazo a su programación levanta el apetito y provoca ciertas preguntas incómodas como, por ejemplo, ¿cómo puede ser que el Centro Dramático Nacional de una ciudad de 300.000 habitantes tenga semejante programación (escénica, musical y demás) y no haya ni un solo Centro Dramático Nacional o Teatre Nacional en todo el Estado español con algo remotamente comparable, teniendo en cuenta que en ciudades como Barcelona o Madrid, la población se cuenta por millones? ¿Cómo puede ser que muchos de los nombres incluidos en esa programación sean de gente que vive en el Estado español y que jamás veamos esos mismos nombres en las programaciones de nuestros Centros Dramáticos Nacionales o Teatres Nacionals?

Todos contentos

Montpellier está a tres horas y pico de Barcelona en coche (o en tren). Si llenas un coche con 5 personas el viaje de ida y vuelta te sale por menos de 20€ por persona, contando gasolina y peajes. Una noche en una estupenda casa del centro histórico de Montpellier te puede salir por otros 20€ por persona (precios de Airbnb). Súmale el precio de la entrada y por unos 60€ puedes emular a tus viejos en la época en la que se iban a ver El último tango en París a Perpignan porque vivían en una dictadura fascista en la que existía la censura. Es decir, más o menos como ahora. Si lo preferís, podemos fijarnos en modelos más recientes y convertir el trayecto Barcelona-Montpellier en la nueva ruta del bakalao, solo que en vez de buscar música electrónica y drogas esta vez tendremos que ir en busca de algo aparentemente más peligroso como debe de ser este tipo de movidas que programa el CDN de Montpellier. Una programación que quien gobierna Catalunya y el Estado español (en esto se parecen asombrosamente) seguramente considera como algo subversivo que hay que esconder debajo de la alfombra. Y seguramente no les falte razón. Se empieza por dejar que la gente vaya a ver cosas raras y luego pasa lo que pasa.

Hace un mes estaba en cartel en Montpellier La mélancolie des dragons de Philippe Quesne, una pieza del 2008, a estas alturas con cierto aroma a clásico, que pudimos ver en Barcelona en el 2009 programada en el desaparecido Radicals Lliure. El Radicals era un ciclo de un mes que servía como reducto para programar ciertas piezas modernas que la rancia línea de programación del Teatre Lliure (en aquel momento una especie de contrapeso al aún más rancio, si cabe, Teatre Nacional de Catalunya) no admitía en su programación regular. Era un reducto, pero era algo. El Radicals Lliure desapareció con la marcha del director del Lliure de entonces, Àlex Rigola. Rigola, desgraciadamente, no era Rodrigo García pero en aquellos tiempos recuerdo oír a más de uno avisando de que, cuando se fuese, lo echaríamos en falta. Efectivamente, en el gobierno de las instituciones de todo el Estado español, podemos decir sin riesgo de equivocarnos que nunca ha estado muy bien la cosa pero, salvo contadas excepciones, últimamente todo ha ido a peor.

Aspecto del hall de Humain Trop Humain

Otro día hablamos de Philippe Quesne. Era la segunda vez que veía La mélancolie des dragons, una pieza que me parece muy interesante por muchas razones. Ya le dediqué una pequeña nota hace seis años. Pero Quesne era la excusa. Lo que yo quería ver en Montpellier era el ambiente de ese Humain Trop Humain. Lo que vi fue una sala de 500 personas repleta de gente de todas las edades, desde adolescentes a señoras de 90 años. Gente que me pareció que disfrutaba de lo lindo de la función.

Bar de Humain Trop Humain

Un bar muy acogedor, en la entrada, donde se sirve buena comida y bebida a precios asequibles, antes y después de la función. Unas mesas donde puedes sentarte a comer junto a otra gente a la que quizá no conozcas, con un dibujo de David Shrigley en la pared que dice que Every thing is good.

Concierto y señoras

Un jardín donde salir a fumar o tomar el fresco. Un par de conciertos de electrónica y hardcore después de la función (gratis), que puedes escuchar mientras te tomas algo o cenas y que, cuando la señora de 90 años ya se haya retirado, quizá acaben con el público bailando como locos y recogiendo cojines del suelo para hacerlos volar por los aires (como fue el caso).

Concierto hardcore

Unos lavabos donde se invita a la gente a que pintarrajee las paredes y donde puedes leer tanto declaraciones de amor a Rodrigo García como deseos de que se torture a sí mismo.

Lavabo de Humain Trop Humain

En todas partes cuecen habas. En Montpellier también vimos una plaza llena de jóvenes que se quejaban de cierto acoso.

Manifestante en Montpellier

Y de este inaccesible y faraónico monumento que el Estado francés encargó a Ricardo Bofill para situarlo en la entrada a Francia desde Catalunya, al lado de la autopista, ¿qué me decís? Tanto a la ida como a la vuelta, a nosotros nos dio mucha impresión. No es por mezclar todas las mierdas pero Bofill también es el arquitecto del Teatre Nacional de Catalunya. Todo encaja.

La pirámide de Bofill

A continuación, en La Jonquera, un pueblo catalán que, cuando la frontera servía para algo, tuvo su importancia, intentamos ir a ver el puticlub más grande de Europa (dicen) pero no lo encontramos a la primera y perdimos el interés. Pero en el primer bar donde paramos nos topamos de bruces con estas imágenes que, junto a la música de los Chunguitos, nos devolvieron instantáneamente al inicio de nuestra aventura.

Botellas de vino en un bar de la Jonquera

Arte catalán o mestizo, charnego o español, no sé muy bien. Pero no me negaréis que hablamos de arte. Arte restaurador, porque esto lo encontramos encima de la barra de ese mismo bar.

Arte en la Jonquera

Pero no fue hasta llegar al Barrio Chino de Barcelona cuando encontré, al final del viaje, delante de la puerta de mi casa, como si el cosmos, dándome la bienvenida, hubiese querido lanzarme un mensaje, la imagen con la que me gustaría acabar esto, amigos. Ya sabéis, una imagen vale más que mil palabras.

El arte es basura

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Fòrum Indigestió: Micro-polítiques culturals

El dilluns 15 de desembre vaig intervenir al fòrum organitzat per Indigestió a l’Ateneu Popular 9Barris. La meva missió era presentar una micro-proposta político-cultural que un petit grup de gent havia debatut durant les últimes tres setmanes. No era la meva proposta personal, a mi només em tocava fer de transmissor de la proposta. No va ser fàcil. En tot cas, les idees i el debat creuat entre els assistents em van semblar força interessants. Aquí us deixo el vídeo complert.

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Fòrum Indigestió de tardor: micro-polítiques culturals

Dilluns 15 de desembre, a les 19h
Ateneu Popular 9Barris.

Entrada lliure. Aforament limitat.

Dilluns en trobareu en aquest sarau presentant una micro-proposta político-cultural que ha debatut un petit grup de gent durant les últimes tres setmanes. No és la meva proposta personal però en tot cas intentaré fer de transmissor de la proposta de la millor manera possible. No és fàcil fer-ho en cinc minuts.

En aquest fòrum ens proposem buscar un lloc per debatre sobre política cultural diferent als més habituals. Fugint, ni que sigui per un dia, de les grans conceptualitzacions, buscarem una mida per la conversa més assequible a allò que podem percebre i desitjar en la nostra quotidianitat. Ho farem no només per modèstia sinó també des d’una certa desconfiança envers el pensament centrat en grans models. Ho farem, també, amb la voluntat d’ampliar la base de gent que ens podem atrevir a parlar de polítiques culturals.

Per la realització del fòrum, i en la línia d’experimentació habitual en aquesta convocatòria, partirem de cinc propostes de ficció política plantejades a partir del treball realitzat per la gent que ha volgut col·laborar en l’etapa prèvia de la trobada. Jugant amb aquests relats esperem tenir un debat breu però ric sobre aquestes qüestions.

Amb data d’avui, us podem avançar que, per exemple, sortiran idees per assaltar grans institucions culturals barcelonines o iniciatives amb afany de remoure les estancades relacions entre artistes i moviments socials.

Però no us espanteu, només seran ficcions…

Més informació a la web d’Indigestió.

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IV Jornades de suport a la creació #sucret2014

Diumenge a partir de les 11:00 intervindré a les Jornades #Sucret2014 al Centre d’Art Torre Muntadas del Prat de Llobregat.

sucret2014

El #Sucret2014 comença el divendres 14 i acaba el diumenge. Hi intervindran també Blai Mesa, Lúa Coderch, Joan Tomàs i Rosa Lleó.

Les jornades estan íntimament relacionades amb Starter de projectes, un procés de treball col·lectiu impulsat per /UNZIP i conduït per Julieta Dentone en el que al llarg del 2014 un grup de creadores i creadors emergents del Prat desenvolupen projectes que es presentaran al 2015 en dues exposicions a la Sala d’Art Josep Bages a Torre Muntadas.

Als convidats ens han proposat fer una xerrada a partir dels temes que tracten els projectes en procés d’aquests creadors del Prat. En el meu cas, els creadors que m’acompanyaran seran Inma Quesada, David Faure López i Blai Goga. El programa de la jornada de diumenge proposa el títol d’Íntim o personal i ho explica així: un dels motors que impulsen molts projectes artístics és la necessitat de treballar, reflexionar i compartir mirades, experiències, identitats o mons molt personals. Partint d’aquest enunciat i del que conec dels projectes en curs d’aquests tres creadors, m’agradaria parlar de l’opció de subratllar el procés creatiu pel damunt del resultat i també de creació, participació i identitats col·lectives. Intentaré que no només el contingut sinó també el format de la intervenció sigui mínimament coherent amb els temes a tractar.

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Notas que patinan #57: Cris Blanco y El agitador Vórtex

A veces parece que Cris Blanco nació ayer pero, aunque Cris no sea de las que van por ahí dándose mucha importancia, algunos se sorprenden al descubrir que esta creadora madrileña afincada en Barcelona no nació con Ciencia ficción (estrenada en La Casa Encendida a finales de 2010) sino que lleva más de diez años creando sus propias piezas desde que en el 2004 apareció en escena con su primera pieza firmada en solitario. En cUADRADO_fLECHA_pERSONA qUE cORRE, estrenada en el Festival In-presentable en La Casa Encendida, con la que ganó el tercer premio Jardin d’Europe en Impulstanz (premio que le entregó la señora Teresa de Keersmaeker), con la que giró por el circuito europeo hasta la saciedad (y más allá: la llevó hasta sitios tan insospechados como Corea del Sur), me da la impresión que se encuentran ya muchas de las claves de sus trabajos posteriores.

Luego vino Caixa Preta/Caja Negra junto a la brasileña Claudia Müller, en la que el público llegaba cuando la performance ya había acabado, y, a continuación, una fructífera y extensa colaboración con Cuqui Jerez, Amaia Urra y María Jerez en el ambicioso proyecto de creación colectiva The Neverstarting Story, en el que Cris dirigió The Set Up (estrenada en La Villete de París y, seguramente, una de sus obras más controvertidas: se ve que hubo quien abandonó la sala indignado pero también he encontrado gente que dice que la vio en La Casa Encendida y la amó a muerte) y participó en The Rehearsal (dirigida por Cuqui Jerez) y la película The Movie (dirigida por María Jerez). Hicieron muchos bolos con este proyecto, por Europa, por América, y podían haber hecho muchos más. Cris se metió en el colectivo madrileño El club (a quienes vimos en una de las últimas ediciones de In-presentable) y, después de que Cuqui Jerez la exprimiera como un limón en The Croquis, una obra creada en colaboración con Cris donde, sola en escena, hace un despliegue descomunal de dotes interpretativas, Cris, cansada de tanto viaje, del circuito europeo de residencias, producciones y bolos en ciudades y ambientes a veces fríos y desalmados, continuó su carrera en solitario volviendo la vista a la Península Ibérica con Ciencia ficción, una pieza que da un giro tan bestia a su trayectoria, y que es una patada conceptual tan heavy por lo que tiene de crítica de lo que un creador escénico debe o no debe hacer en escena, de lo que el circuito espera de tu próximo trabajo, de lo que son los límites de la disciplina en la que inevitablemente te van a encasillar en cuanto lleves un rato en esto, que algunos la daban ya por muerta y le recomendaban que fuese a actuar en los bares cuando, sorpresa, para otros, en concreto en su presentación en el LP’11 de La Porta en el CCCB, la convirtió en paradigma de cómo trabajar de otra manera, presentar de otra manera que permita llegar a espacios nuevos.

Muy fina Cris, aparentemente inofensiva, con abundantes dosis de humor y una presencia encantadora (es una bestia escénica) que acostumbra a ganarse al público desde el primer minuto, pero con una determinación, una inteligencia (camuflada de intuición e incluso de anti-intelectualidad) e, incluso, una mala leche (parapetadas muchas veces detrás de un humor a veces aparentemente blanco), en mi humilde opinión, tan necesarias como higiénicas. Pienso en el humor de Cris y pienso en John Cage en su famosa intervención en la televisión yankie, con esa pinta de sí, sí, vosotros reíros, que yo aún me río más.

El trabajo de Cris suele ser una invitación a mirar lo que nos rodea, la vida en definitiva, de otra manera, desde otro punto de vista que nos permita contemplar la maravilla que es y preguntarnos por los misterios que esconde. Vamos, esta es mi opinión. En ese sentido, aunque sus trabajos suelen ser muy accesibles y muy agradecidos para todo tipo de públicos, a mí me llevan, la mayoría de las veces, a reflexiones algo metafísicas, si se me permite la expresión. Que ella no se dé ninguna importancia despista a algunos que sólo ven la capa más superficial de las cosas. Que sea fácil para el público le quita méritos para ciertos intelectuales que piensan que hay que ser complejo para salir bien parado en los artículos académicos escritos por teóricos que sólo leen el resto de teóricos y algunos artistas preocupados por quedar bien en los artículos de teóricos. Para que me entendáis. El otro día alguien me preguntó cuál era mi grupo preferido de música pop. Le contesté que Hidrogenesse y mi amigo me dijo: ya, pero más grande. ¿Más grande que Hidrogenesse? (Si no te gusta Hidrogenesse cambia a Hidrogenesse por el nombre de tu grupo preferido, ese al que has ido a ver en salas de concierto donde, a veces, no había más de 30 personas.) A eso me refiero. Después de Ciencia ficción, Cris ha hecho cine (el corto Ahora no puedo dirigido por Roser Aguilar con el que ha obtenido numerosos premios por su interpretación), ha creado piezas site-specific en el bosque, como Teletransportation en el añorado Festival Mapa o Parc Parallèle en el castillo de Chamarande en Francia, estrenó Marisol en el Festival Zemos98 del año pasado junto a Silvia Nanclares, Jaron Rowan y Marisol López Rubio, e incluso ha encontrado tiempo para montar un grupo musical, Calor, con Tanya Beyeler y Victoria Macarte, grupo de un solo concierto pero suficiente para que algunos fans se sepan sus canciones y las canten a kilómetros de distancia. Y ahora, después de más de un año de trabajar en el proyecto de El Agitador Vórtex (con presentaciones relacionadas con este proyecto en el Teatro Pradillo, en el CA2M y en el Nyamnyam), por fin vimos el estreno en el TNT hace una semana. Y de eso quería hablaros pero me ha parecido que, antes, era necesario contextualizar esto un poco. ¿Por qué? Porque, como os digo, Cris Blanco no se da ninguna importancia pero, para mí, y para muchos otros, la tiene. Y mucha. Y me parece que, de alguna manera, su actitud simboliza cierta manera de enfrentarse a la creación que comparto y que agradezco. Y por eso rompo una lanza por esta justa causa. Y ahora os hablaré de su pieza: El agitador Vórtex.

Cris Blanco en El Agitador Vórtex

Esta vez, y sin que sirva de precedente, esta pieza tiene argumento (aunque creo que el argumento es lo de menos). El punto de partida lo resume muy bien el teaser que he puesto al principio de este post. Un ser que diríamos que es el Agitador Vórtex ha sido liberado y está produciendo algunos fenómenos extraños en el planeta. En concreto, parece que a su paso los géneros se mezclan alocadamente. Géneros cinematográficos, literarios, artísticos, en general: zarzuela, western, ninjas, musicales, ciencia ficción… Cris está sola en escena, con un porrón de objetos. Ha decidido hacer una película pero no se imaginaba los peligros a los que deberá enfrentarse por culpa de este bicho maligno, del Agitador Vórtex me refiero. Si habéis seguido las diferentes etapas en las que Cris ha ido mostrando el trabajo que iba realizando (La Hipótesis del Agitador Vórtex en Pradillo y CA2M y las cuatro sesiones en el Nyamnyam) sólo os diré (para no desvelar nada) que mucho de lo que allí habéis visto son los ingredientes con los que cocina El Agitador Vórtex. La cosa es que no se parece en nada a lo que Cris nos había dejado ver hasta un día antes del estreno en el TNT. Está todo pero remezclado de una nueva manera que lo convierte en otra cosa, lo que me hace pensar en que, si se pusiese a ello, podría hacer una versión completamente diferente cada cierto tiempo. En este caso, Cris opta por realizar una película en directo al mismo tiempo que nos enseña su making of. Ella lo hace todo, en un nuevo despliegue de recursos (caseros todos, eso sí, nada grandilocuentes) que deja un poco sin aliento: actúa dando vida a los diferentes personajes, lleva la cámara, manipula la iluminación con mandos a distancia, realiza a la vista los efectos especiales (algo que Cris ama y que tiene que ver con lo que os decía de ver la vida a través de otro punto de vista, a través de la ilusión), canta, baila, manipula los objetos caseros que también ha fabricado ella. Hay que decir, para ser justos, que todo todo no lo hace ella sola. Esta vez la han ayudado Óscar Bueno y Anto Rodríguez, que no aparecen en escena pero con quien ha formado un equipo en sintonía que parece haberle dado muy buen resultado. Cris sale y entra de la película varias veces y, con ella, ya lo veréis, también el público. No es sólo remezcla de géneros de lo que va esto. Va de eso y de las convenciones (una vez más) y de cómo se genera una ilusión y de qué pasó en los 80 para que hayan llegado hasta nuestros días tantos y tantos referentes musicales y cinematográficos que aún nos acompañan… Podría seguir hablando de esta pieza pero mejor le paso el relevo a otro, que esta entrada se está volviendo interminable. El 9 y 10 de octubre El agitador Vórtex estará en La Casa Encendida y en diciembre, si no me equivoco, inaugura la Secció Irregular. Ya me contaréis.

Cartel del Agitador Vórtex de Cris Blanco diseñado por Roger Adam y Momo Hagerman

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Notas que patinan #56: Sólo espero que os hagáis una idea

BAILARINA (2014) Teaser. Versión en español from Sonia Gómez on Vimeo.

Tenía ganas de ver a Sonia Gómez de nuevo. No sé si lo pensé entonces, cuando fui a verla el sábado al TNT, o lo pienso ahora mientras escribo, pero en en algún momento me acordé de lo que decía Jaime Conde Salazar en la intervención que hizo en el Nyamnyam por invitación de El conde de Torrefiel, hace unos meses. Hablaba de la actitud con la que vamos a ver lo que sea. Bueno, lo que sea no porque comparaba la actitud que tenemos cuando nos ponemos a ver porno con la actitud con la que nos sentamos a ver una pieza, un espectáculo, una película, lo que sea. Lo que sea menos porno, porque la actitud que tenemos cuando nos ponemos a ver porno está clara: vamos a corrernos. En cambio, cuando vamos a ver lo que sea no siempre. Pero Jaime venía a decir que mejor nos iría, a todos, si fuésemos con esa actitud. Lo que quiero decir es que a Sonia Gómez fui a verla con ganas. Presentaba por primera vez Bailarina. Unos días antes vi el vídeo que he puesto al principio, un vídeo sin apenas sonido, muy austero, realizado en colaboración con Txalo Toloza-Fernández, con quien lleva años trabajando. Esta vez Txalo no está en escena ni tampoco sus vídeos, como otras veces. En lo último que vi de Sonia ni siquiera Sonia estaba en escena. Ahora Sonia está sola, en un espacio rectangular, en una habitación antigua, en la sede de Els amics de les arts de Terrassa, rodeada del público. Poco público, veinte o treinta personas como máximo, no deja pasar a más. La mayoría del tiempo ni siquiera suena música. Sólo ella, algunos objetos mínimos, algunos prácticamente invisibles, su voz y un equipo de música que ella misma manipula. Algo íntimo, de cámara. No hay luces. Algo muy desnudo. Iba a decir frágil pero, además de que me parece que esa palabra es un viejo cliché que no he pensado yo por mí mismo, es que me viene a la cabeza otra palabra muy diferente. Fuerte. Sonia está fuerte. Andas como un pingüino. Te mueves de manera interesante. Encuentras algunas posiciones cómodas. Mientras Sonia va soltando frases como éstas, espaciadas en el tiempo, se mueve muy cerca del público y realiza acciones muy mínimas la mayor parte del tiempo. Muy contenida. Después de una secuencia relativamente corta, las frases se repiten y, poco a poco, algunas se enriquecen, pero siempre vuelven a su formulación esencial. Como la música electrónica de club que siempre ha acompañado el trabajo de Sonia. Llevas un banco de madera de pino de la tienda AOO SL. Mueves las piernas poco a poco y tendría que sonar el tema Omega de la cantante sueca Molly Nilsson. Es un placer seguir la composición coreográfica. Bailarina es un espectáculo pequeño, dedicado al público, comparto con ellos lo que he aprendido o no después de tantos años actuando. Y al mismo tiempo abandonarse a la contemplación y perder el hilo. Sonia nos sitúa de tal manera que vemos al resto del público. Las caras de estupefacción de una adolescente y la que parece su madre (quizá atraídas equívocamente por el título de la pieza y la figura de una bailarina de clásico que aparece en el programa) contrastan con el aspecto adusto de un señor que debe superar los 90 años y que no tengo claro si es el William Burroughs de Terrassa o lo está pasando mal (pero no, al final descubro que no lo pasó mal, que seguramente está más cerca de Burroughs que de la niña adolescente aterrada, lo que me lleva a otras reflexiones sobre -ya está bien, dejemos ese tipo de temas a un lado, que ya cansa). Hace ya mucho tiempo que voy a ver a Sonia Gómez cada vez que estrena algo nuevo. Cuando hace tanto tiempo que sigues el trabajo de alguien con placer e interés, puede que un día te entusiasme y otro te decepcione pero no es lo mismo que si acabas de aterrizar. Es como si cada vez fuese un nuevo movimiento de una obra muy larga. O un episodio de una serie interminable. Sólo que lo vives en tiempo real. Vamos creciendo juntos. No puedo evitar ver esta pieza dentro de esa perspectiva. Cuando vi la trilogía Egomotion (Yo estoy en este mundo porque tiene que haber de todo, Yo no soy nadie, pero me cago en tu puta madre y Yo no hablo inglés, pero a veces me lo paso bien) nunca imaginé que vería a Sonia haciendo algo así. Me alegro de que, después de tanto tiempo, sigamos vivos. Me alegro de que Bailarina sea tan emocionante, tan Sonia Gómez sin, aparentemente ya, pretenderlo y, a la vez, tan inesperado. Me alegro de que aún me siga sorprendiendo. No sé qué más decir para que entendáis todo lo que me gustaría decir. Sólo espero que os hagáis una idea.

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Notas que patinan #55: Un lugar idílico

Cartel de Locus amoenus

En esta edición del TNT he descubierto a Atresbandes. Sólo por eso ya ha valido la pena. Atresbandes son Mònica Almirall, Miquel Segovia y Albert Pérez Hidalgo, creadores e intérpretes los tres. Yo no los conocía pero llevan ya un tiempo en esto. En el TNT presentaban su cuarta pieza, coproducida por el festival: Locus Amoenus. En el 2012, la anterior, Solfatara, ganó el premio del jurado y del público del Be Festival de Birminghan y no para de girar por el Reino Unido. En las próximas dos semanas actúan en Birmingham, Leeds, Salford Quays y Cardiff. En el TNT actuaron en la Nova Jazz Cava. El público en el escenario y ellos tres donde normalmente se sitúa el público, sentados en unas sillas que ocupaban la escena, con un pasillo en medio. Al fondo se proyectaba un texto. Ese texto nos ponía en situación e intervenía de vez en cuando para comentar la acción. Hay una ficción. Los tres actúan. La ficción, según leo en su web, está inspirada en el relato El túnel, de Friedrich Dürrenmatt. Ese relato es del año 1952. Ese detalle es lo de menos. Los tres personajes van en un tren que va a descarrilar. Lo sabemos desde el principio. Sabemos que descarrilará en menos de una hora y todos morirán. Ellos no lo saben, por supuesto. Vamos a contemplar el final de sus vidas.

Imagen de Locus amoenus

Hace tiempo que he desarrollado una alergia a ese tipo de teatro en el que los actores actúan imbuidos de personajes que se ven envueltos en una ficción. Gente que habla raro, con una cantarella impostada, con unos tics teatrales que me alejan por completo de lo que pasa en escena. Me cuesta analizar y enumerar una por una todas las características de ese teatro, que es el que predomina en las salas catalanas y españolas, pero que uno reconoce al instante y que a mí, como a muchos otros, nos tira para atrás. Por eso, si me preguntan, a lo bruto, sin contextualizar, digo que a mí no me va el teatro. A veces pienso que merecería la pena ver cómo hemos llegado hasta aquí y qué parte de culpa tiene en todo esto el llamado teatro y qué parte es culpa de cómo se lleva a cabo este llamado teatro. Cuando sale el tema hay intérpretes y creadores nada casposos, a los que aprecio, que señalan, entre otras cosas, que el nivel de los autores y los intérpretes de teatro catalanes y españoles es, en general, pésimo. Hay otros que piensan que es falta de información, ignorancia por lo que ha sucedido en el mundo del arte escénico (y en el mundo del arte en general) en el último medio siglo. Otros piensan que lo que servía hace cien años ya no tiene sentido en la actualidad porque está desconectado de nuestra vida, porque está muerto. Todo muy discutible. No sé, ya os digo que da para una interminable discusión. El caso es que, en cuanto comenzó Locus Amoenus, pensé uy, uy, uy, ¿qué hace esto programado en el TNT? Pero a los cinco minutos ya no me acordaba de estos prejuiciosos pensamientos míos. Cinco minutos tardaron en barrer de un plumazo mis barreras mentales. Me olvidé de todo y durante lo que duró la pieza me entregué absolutamente a lo que contemplaba. Me emocioné, me reí, les acompañé. Cuando acabé, fascinado y entregado, pensé: ¿qué he visto? Al principio parecía teatro del otro, del que no hay manera de soportar, pero no puede ser, el algodón no engaña, mi alergia no me falla nunca, y me protege. ¿Seguro? Creo que es la segunda vez que me pasa en poco más de dos meses (aquí la primera). ¿Estarán bajando mis defensas con la edad? No creo, al contrario. De hecho lo que creo que me pasa es que nunca he sido más sensible a la impostación y a la pretenciosidad como en estos momentos. Aunque una pieza se disfrace de moderno y utilice todos los recursos de las nuevas tendencias, a mi sistema immunológico no se la dan con queso. Mi cuerpo se rebela, diga lo que diga el programa de mano y la propaganda institucional. Para tranquilizarme comencé a buscar analogías (no intelectualices, sólo analogías, me recomienda desde hace tiempo un colega): ¿puede que me recuerde en algo a El conde de Torrefiel? ¿Por lo del texto proyectado? Hombre, una analogía bastante pobre, Rubén. En realidad no se parece en nada. Pues no sé, no caigo. Yo creo que estos de Atresbandes son del teatro, pero hace infinidad de años que no veo a nadie del teatro que no me parezca para nada del teatro. No le des más vueltas. Si no fuese por toda esta chorrada de las etiquetas, si lo que importase de verdad no es si la gente hace piezas transdisciplinares, performance, teatro de objetos, teatro post-dramático, trabajos coreográficos, con el cuerpo, pornoterrorismo, movimiento, literatura, música, arte sonoro, visuales o danza acrobática, sino lo realmente importante, eso que no se puede definir y que no hay manera de hablar de ello sin traicionarlo, ensuciarlo y corromperlo con palabras y conceptos académicos o de márketing (me da igual, a veces valen casi lo mismo), otro gallo cantaría. ¿No os parece?

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Notas que patinan #54: El festival del futuro

He pasado tres días en un festival de nuevas tendencias (escénicas) y he vivido para contarlo. Era un festival, esto está claro. Aunque me pregunte qué debería ser un festival todavía sé distinguir lo que es un festival de lo que es una patata. Hoy en día un festival se caracteriza por presentar muchos espectáculos en un espacio-tiempo reducidos. Algunos, los más, en un espacio-tiempo extremadamente reducido. Si quieres ver todo lo que te ofrece un festival a veces lo tienes crudo porque tu relación con el espacio-tiempo es limitada. Es una incitación a ponerte al límite. Puedes aceptar el reto. Normalmente eso te deja extenuado. Llevado al límite puede provocar que una experiencia a priori placentera se pueda convertir en un infierno. De ti depende lidiar con este riesgo. En un festival sueles encontrar, además de artistas y público, gente que se dedica a esto pero que no ejercen de lo que se conoce con el nombre de artista (o similares: creador/a, autor/a, actor/a, coreógrafo/a, dramaturgo/a y apelativos con un número parecido de connotaciones) sino de las más variadas profesiones alrededor del trabajo del artista (programador/a, gestor/a cultural, director/a de otro festival, director/a de un teatro, manager, periodista y apelativos con un número parecido de connotaciones). Todo junto es lo que se conoce como el mundillo. A veces el número de personas relacionadas con el mundillo es tan grande que no cabe nadie más en la sala. A veces la importancia del mundillo se hace tan evidente que uno se pregunta si el festival se organiza para satisfacer las necesidades del mundillo. ¿Pero qué necesidades tiene el mundillo? Déjame pensar. Creo que son principalmente necesidades relacionadas con la economía, el mercado, el reconocimiento, la política y el poder. ¿Y con lo artístico? Claro, claro, con lo artístico se da por supuesto que también. ¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de lo artístico? A veces el resto de necesidades del mundillo cobran tanta importancia que, en este contexto, no sabría decirte. ¿De qué contexto hablas? Pues de un festival de nuevas tendencias. ¿Qué significa hablar de nuevas tendencias en el ámbito del arte escénico? Es para diferenciarse de las viejas tendencias. Ya, pero ¿a dónde nos conduce todo eso? El concepto tendencia es un poco jodido, por muchas razones. Pero si le añadimos el adjetivo nuevo entramos en un terreno en que es difícil ser objetivo. ¿Y si a mí no me parece para nada nuevo? Me recuerda a la denominación música contemporánea, por ejemplo. Se quedó tan vieja que a principios del siglo XXI aún hay gente hablando de música contemporánea para referirse a la música de comienzos del siglo XX. Lo peor es que algunos creen que aún es la nueva música. Luego están los que montan festivales de música avanzada. Años después, esos festivales avanzan tanto que acaban programando reggae. No puedo evitar desconfiar de un festival que se presenta como avanzado, como tampoco puedo evitar hacerlo de un festival que lleva en su nombre las palabras nuevas tendencias. Tampoco creo en nuevos lenguajes, ni en montajes arriesgados, ni en gente que innova e incluso desconfío del término investigación que tan ligeramente se aplica a todo esto. Creo que, además, una vez más, posiblemente sin darnos cuenta en muchos casos, estamos hablando y participando en todo esto bajo la influencia de la cultura de escaparate, del mercado y, nos vamos acercando, de la sociedad de consumo que, como bien dice Arno Stern, debería llamarse la sociedad de la competición. Todo eso reconozco que tiene que ver con las nuevas tendencias en el mundo del arte tal y como lo conocemos en este rincón de la galaxia. Pero tiene que haber otra manera de relacionarnos con esta cosa maravillosa que sirve de excusa a todo este tinglado llamado el mundillo. Tiene que haber otra manera que no tenga que ver con la competición ni con reducirlo todo a me gusta o no me gusta. Y, ahora, escuchemos a Stern sólo 7 minutos, por favor. Él lo cuenta mejor que yo.

Como Stern, quiero pensar que en el futuro miraremos hacia atrás y nos llevaremos las manos a la cabeza preguntándonos cómo pudimos. A mí me parece que debe haber otras soluciones pero, como dijo Marty McFly, supongo que no estáis preparados para esto… pero les encantará a vuestros hijos.

Bajo la influencia de las palabras de Arno Stern (os recomiendo echarle un vistazo al vídeo de su charla Ni arte ni infantil), mientras me imagino cómo deberían ser los festivales del futuro, suponiendo que en el futuro sigan existiendo, pienso que para prepararles para ese futuro que me voy imaginando (algo más amigable para la especie humana) seguramente vuestros hijos necesitarán educación. Pero educación en libertad, no instrucción manipuladora y deformadora que les inocule en la sangre sin que se den cuenta el virus de la sociedad de la competición. Afortunadamente, aunque poca, hay gente que ya se ha puesto a ello. Les deseo lo mejor.

En fin, dadme un poco más de tiempo y pronto os cuento algo de lo que vi en el festival.

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Notas que patinan #53

El miércoles por la mañana, después de desayunar, me fui a la Fábrica Moritz de Barcelona, a la rueda de prensa de presentación del muy interesante festival TNT de Terrassa, que se celebra del 25 al 28 de septiembre y del que ya escribí en mi anterior nota como una cita destacada en la nueva temporada que acaba de comenzar. Ahora mismo el TNT es una isla en un panorama desolador. Es el único festival que presenta un menú atractivo y compacto atento a las novedades de los creadores escénicos contemporáneos afincados en Catalunya, a un precio muy accesible: 3€ la mayoría de los espectáculos. A una hora de Barcelona. Se agradece y se echa mucho de menos que no haya más ocasiones de disfrutar de eventos así. De hecho, que todo se concentre en tan pocos días lo convierte en un atracón en el que hay que hacer verdaderos malabarismos para ver todo lo que a uno le gustaría ver. Además, es de los pocos que coproduce anualmente unas cuantas de las creaciones que luego programan, algo enormemente valioso en los tiempos que corren. Mi más sincera enhorabuena al festival y a sus patrocinadores por haber optado por esa línea artística y por resistir un año más.

tnt

Nos citan en la Fábrica Moritz porque Moritz es uno de los patrocinadores del festival. Al final de la rueda de prensa nos invitan a una estupenda cerveza acabada de elaborar. Aunque voy disfrazado de periodista no tengo por costumbre asistir a ruedas de prensa. Seguramente por eso mi sensación es de extrañeza. En la puerta me encuentro con algunos de los creadores que participan en esta edición: David Espinosa, Cris Blanco, Àlex Serrano y Xavi Bobés. También con Maria Ros, del equipo del festival. Más tarde conoceré a Úrsula Barri, responsable de comunicación, que es quien me ha invitado. Dentro me encuentro a Pep Pla, director del festival, a quien no tenía el gusto de conocer. Me presento. Pep Pla es actor, viene del teatro de texto, no es para nada un creador escénico del tipo de los que actúan en el festival que él dirige. Pero dice que, desde hace un tiempo, cuando va a ver teatro de texto, del suyo, no le pasa nada por dentro. En cambio, cuando va a ver este tipo de creación escénica contemporánea, que algunos llaman artes en vivo, se cabrea o se emociona pero se le mueve algo dentro. Esto nos lo dice a un corrillo de gente después de la rueda de prensa. En la rueda de prensa, Pep Pla dice que ese tipo de creación escénica es el futuro. Y es por ese futuro por el que apuesta el TNT. Eso lo dice en presencia de dos personas que han hablado antes que él. A su derecha, el primero en hablar, Amadeu Aguado, Regidor de Cultura y Teniente Alcalde del Área de Promoción Económica e Innovación del Ayuntamiento de Terrassa. A su izquierda, Jordi Sellas, Director General de Creación y Empresas Culturales de la Generalitat de Catalunya. Recuerden las palabras que aparecen en el nombre que llevan sus cargos porque no es un detalle baladí. Más allá de la mesa donde se sientan ellos tres, en dos alas de sillas dispuestas en el escenario a derecha e izquierda de la mesa, se sientan algunos creadores, los que he citado algunas líneas atrás más Margherita Bergamo de Les Filles Föllen, Albert Pérez Hidalgo de Atresbandes y Guido Sarli de Umma Umma Dance. El acto comienza con el visionado en pantalla gigante de los cuatro spots del festival (el cuarto lo vemos en primicia, los otros tres ya los conocíamos). Menos mal que comenzamos así porque esos spots me parecen realmente buenos y, sobre todo, me parecen muy jocosos y frescos. Después de la rueda de prensa Pep Pla nos cuenta que el actor de esos spots no es un auténtico actor, sino que trabaja como administrativo, si no lo entendí mal. Es por eso que en los spots no llega a nombrar a todos los artistas que actúan en el festival porque al actor, que lo hace realmente muy bien, le salen los nombres que le salen, no conseguía recordalos todos. Cada detalle que conozco me gusta más que el anterior. La policía deteniendo el rodaje por causar alarma social, el actor administrativo….

Pero digo que menos mal que comenzamos con los spots porque lo primero que me llama la atención en los discursos que pronuncian los representantes del Ayuntamiento y de la Generalitat, a parte de ese tipo de lenguaje que utilizan los políticos que provoca sopor instantáneo y pérdida de atención, es que hablan todo el rato de cosas como mercado, cifras, programadores nacionales e internacionales, ventas, internacionalización y cuestiones casi exclusivamente económicas que atañen sólo a los profesionales del sector y que no le interesan para nada al público. De hecho, llego a escuchar cómo se refieren en varias ocasiones al TNT como a un mercado, cosa que me parece llevar esta cuestión demasiado lejos. La Europa de los mercaderes. Estos conceptos se han instalado tan fuertemente en nuestras mentes que ya ni pestañeamos cuando los lanzan desde cualquier tribuna. Como quien oye llover. Hace un tiempo los festivales que pisábamos eran creador-centristas, se les podía criticar que sólo hablaban desde el punto de vista del creador y de los comisarios y teóricos que revoloteaban a su alrededor, utilizando un lenguaje especializado que nos alejaba de su discurso. A veces era un auténtico coñazo pero, créanme, ¡era gloria comparado con ésto! ¡Ahora la moda es hablar sólo de cifras y dinero! Como si estuviésemos en el telediario. ¿Se han fijado que en el telediario ya sólo hablan de cifras y porcentajes? No siempre fue así, ¿recuerdan?

Vale, reconozco que he hecho trampa porque no he sido capaz de encontrar un solo telediario antiguo que no me suene a falso. Pero volvamos al principio. ¿Para qué se hace un festival? ¿Para qué crean los artistas? ¿A quién se dirige la rueda de prensa? ¿Y para qué una rueda de prensa? Son muchas preguntas, ya lo sé. Antes de intentar contestarlas, añadiré algún comentario y alguna pregunta más. Menos mal que Pep Pla hizo un magnífico alegato sobre su confianza en que las propuestas artísticas que veremos en el TNT son el futuro, aunque no sé si logró convencer a sus compañeros de mesa. Se supone que sí, que están convencidos, pero, por cómo hablan, no sé si están convencidos de lo mismo que Pep Pla. En cualquier caso, como público, como ciudadano, no me deja nada satisfecho que me presenten un festival de por sí interesante como es el TNT intentando convencerme de sus bondades económicas para el sector. Como ciudadano, y como público, desearía que el dinero y los negocios los dejasen en un segundo plano y me hablasen de lo que me interesa del festival, que no es ni el dinero ni la internacionalización ni el mercado. Eso me deja indiferente. Lo que me mueve por dentro, como a Pep Pla, es el objeto del festival: las creaciones y sus creadores. Eso es lo que me interesa a mí y supongo que al resto de públicado aficionado. No voy a ir a un festival con la motivación de que los implicados aumenten sus cifras de negocio. De eso me alegraré si las creaciones y los creadores del festival me excitan y me emocionan, porque todas mis simpatías irán hacia ellos. Pero si lo que me dan es algo vacío que me deja indiferente me da igual si todo eso ha servido para la internacionalización y el negocio de una caca de vaca, para entendernos. No pierdan de vista a quién sirven, gestores y políticos culturales. Los festivales, el apoyo a la creación, etc… deben seguir existiendo por motivos más nobles, por llamarlo de alguna manera. Si lo único que buscan es dinero no cuenten conmigo pero, además, no me lo restreguen por la cara. Porque, además, hacen muchas trampas. Por ejemplo, se habló de los apoyos económicos institucionales que han recibido algunos de los creadores presentes, desde coproducciones del propio festival a subvenciones de la Generalitat, ayuntamientos, etc… Muchos de los creadores presentes, cuando les dieron la oportunidad de hablar de las creaciones que presentan (lo que realmente nos interesa al público) dieron las gracias por esos apoyos institucionales en una retahíla que acabó convirtiéndose en algo así como los agradecimientos de la entrega de los Oscar. Me entristeció la manera como se ejecutó, en general, ese guión aparentemente pre-establecido, con docilidad, sin ningún asomo de crítica. ¿No era el momento de ponerse críticos? ¿Cualquier cosa que signifique salirse del guión es poner en riesgo el buen trabajo realizado por el festival? No lo creo. Me parece que hay un terror a cualquier atisbo de crítica que evidencia que aquí hay algo que no funciona. Ya sabemos que si los que parten el bacalao deciden que un festival tiene que desaparecer desaparecerá igual aunque se intente ser amable con todo el mundo y eludir cualquier tipo de crítica. El festival NEO es el ejemplo más reciente que me viene a la memoria.

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¿Se trata, una vez más, de cierta ley del silencio? ¿Mejor no meterse en problemas y quedar bien en presencia de la autoridad? ¿Nos preocupa más esa imagen que la que podamos dar al resto de compañeros de profesión o ante los ciudadanos? Nadie de los presentes dijo que muchos de esos apoyos económicos institucionales que agradecían llegan tarde, mal y nunca. La Generalitat, cuyo representante estaba allí presente para hablar de cifras y dinero, se ha retrasado un año en el pago de las ayudas a la creación del 2013 y aún no tiene fecha para pagar las del 2014. E incluso ha promulgado un decreto que le permite reservarse el derecho de pagar lo prometido, si las cuentas no les salen. El resultado es que muchos creadores, incluidos la gran mayoría de los presentes en la rueda de prensa, lo pasan muy mal por esas pretendidas ayudas recibidas que, a veces, se convierten más bien en puñaladas traperas por la manera en que se materializan. Hasta el punto que algunos creadores se ven obligados a endeudarse o a rechazar esas ayudas. Incluso a ni siquiera plantearse el solicitarlas. Por otra parte, como recordó Cris Blanco en el único apunte crítico que escuchamos en esa rueda de prensa, es muy de agradecer que el TNT sea actualmente de los pocos que coproducen a este tipo de creadores pero, como muy bien señaló Cris, es una desgracia que el Ayuntamiento de Terrassa, que es quien paga, no entienda que el dinero de una coproducción debe llegar meses antes del estreno de una obra (que para eso sirve ese dinero, para crearla) y no 50 o 60 días después del estreno, como sucederá este año si todo va bien. Eso ya no es una coproducción, eso es un bolo bien pagado. Pep Pla se apresuró a salir al paso de ese comentario crítico (insertado al final de un agradecimiento al festival, no lo olvidemos) para asegurar que están trabajando para que eso no se repita. Así lo esperamos. Está bien que las instituciones pongan todo su empeño en el mercado pero antes deberían entender el tipo de mercancía con la que se relacionan y las necesidades de los creadores de esa mercancía. Sin la supervivencia de esos creadores no hay mercancia que valga.

mercancia

He prometido que iba a lanzar otra pregunta más. Aquí va. Me preguntaba por qué el TNT espera a anunciar su programación dos semanas antes. Es muy poco tiempo. Se lo pregunté a Úrsula Barri, responsable de la comunicación. Me dijo que lo hacen por los periodistas. Si publican la programación, los periodistas no vienen a la rueda de prensa. Y el festival no convoca la rueda de prensa antes por los meses de verano, que son muy malos e impiden, una vez más, que acudan los periodistas. Entiendo las razones que me dio pero, una vez más, parece que el público no es la principal razón para tomar ciertas decisiones que le atañen, como la de organizarse la agenda. En cualquier caso, el año pasado la asistencia al TNT fue de más del 90%, así que eso no es obstáculo para que el público llene el festival, aunque no sepa hasta el último momento el detalle de la programación. Pero entonces, ¿para qué se necesita a la prensa tradicional (la que va a una rueda de prensa)? Me resulta difícil responder a esta cuestión sin aventurarme en aguas que no controlo. Aunque lo voy a hacer igualmente. Entiendo que aparecer en la prensa tradicional es justificarse ante los patronos que sostienen el festival, es decir, ante las instituciones. Porque, si no, no lo entiendo. Juzguen ustedes buscando las noticias del festival TNT en la prensa. Yo he encontrado, básicamente y con poquísimas excepciones, un artículo firmado por Europa Press y varios refritos y traducciones de ese texto publicados en otros medios. El titular de ese artículo es El Festival TNT de Terrassa estrenará en España ‘Tabac Rouge’ de James Thiérrée. Con todos mis respetos para James Thiérrée y su trabajo, que sólo conozco en vídeo, me da la impresión de que poco tiene que ver con el espíritu que defiende el TNT y mucho con el TNC (Teatre Nacional de Catalunya), por donde ya ha pasado James Thiérrée en otras ocasiones. Se trata más bien de un espectáculo cabeza de cartel de tipo coartada para que, como el propio Pep Pla comentó públicamente en la rueda de prensa, otro tipo de programadores aparezca por el festival y, de paso, con suerte, vea alguna cosa más que sí que forma parte de la línea artística del TNT.

Vale, me parece innecesario pero vale, así funcionan las cosas. Se necesitan grandes nombres y grandes espectáculos, aunque quizá nos dejen indiferentes por dentro, para justificar, ante los patronos, que luego el festival se dedique a otras cosas mucho más interesantes aunque mucho menos espectaculares. ¿Pero de qué sirve salir en prensa si acaban titulando los artículos con ese espectáculo coartada y la superficialidad del resto del texto y su brevedad es lo más destacado del artículo? ¿Cuál es la función del periodista? ¿Hacerse eco de un mensaje publicitario acríticamente, sin conocer el objeto del que se habla, sin investigar, sin informar más allá de un titular y un puñado de nombres, sin cuestionar mínimamente la información, sin un mínimo cariño por esos creadores y su trabajo, sin ir ni un centímetro más allá? Es lo que hay en el periodismo de los medios tradicionales pero me parece el mundo al revés. Pensémoslo de otra manera. Si yo no conociese el TNT y leyese esa información no creo que se me ocurriese pasarme por el festival ni por asomo. Tiene que haber otras formas. Las hay, estoy convencido. Seguramente están muy alejadas de lo que queda del periodismo en la prensa convencional. Pensáis demasiado en la parte más convencional del negocio, no tenéis en cuenta que, si por lo que apuesta el TNT es el futuro (un futuro que, como recordaron algunos creadores en la rueda de prensa, en otros países europeos es lo predominante en este nuestro presente) no nos sirven las formas del pasado. No es que nos resulten antipáticas o nos dejen indiferentes, es que dudo que sirvan ni siquiera para conseguir ese negocio que parece ser vuestro objetivo. Pienso en los programadores que viven en ese futuro-presente en el resto de Europa. Si lo que les interesa es un festival donde encontrar esa creación del futuro, ¿se aventurarán a visitar un festival con ese cabeza de cartel? Resultado: los creadores que nos emocionan se mueren de hambre y, si siguen así, en el futuro no producirán mercancías con las que comerciar. A vosotros, instituciones y medios de comunicación, os dará igual, porque ya encontraréis alguna otra cosa con la que comerciar, pero a nosotros, al público, a los ciudadanos sensibles (por decirlo de alguna manera, disculpen la cursilería) no nos dará igual. Instituciones, periodistas, gestores culturales de buena voluntad: dejad de hacer trampas y poneros a trabajar o id preparando vuestro inminente retiro. Mientras esperamos ese futuro que se resiste a llegar, le deseo larga vida al TNT y les animo a que, en la medida de lo posible, sean todo lo valientes y arriesgados que prometen en su comunicación. Al menos todo lo que se puedan permitir, dadas las circunstancias. Se nos hace tarde y el futuro no espera por nadie.

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