Miércoles de sonido y cuerpo. Otoño 2026

El programa Miércoles de sonido y cuerpo de Santa Mònica continúa consolidándose como un espacio donde el sonido y el cuerpo se convierten en un territorio de experimentación compartido. Concebido como un lugar de encuentro entre artistas y públicos, el ciclo reunirá cada miércoles de este otoño propuestas que exploran las múltiples formas en que la escucha, el movimiento, la voz y la presencia pueden generar experiencias artísticas que escapan a categorías estables. A través de conciertos, performances, activaciones sonoras y sesiones de escucha, la Sala Bar del centro se transforma en un laboratorio de proximidad.

La programación del útimo trimestre de 2026 arranca con Embodied Physis, donde Edurne Arizu y Diana Alina Serbanescu exploran el diálogo entre acordeón, inteligencia artificial y tecnologías vestibles, para continuar con Tea Ceremony, una propuesta de Kuanmaru con Elsa de Alfonso que activa la ceremonia del té como práctica performativa. La programación acoge también la investigación sobre memoria familiar y herencia colonial de À mon père de Abigaïl Sia, Interrupcions, una serie de performances de investigación sobre la sincronicidad impulsada por el colectivo Ocells al cap, y Escolta del cos elèctric de Amidea Clotet, una propuesta centrada en la escucha del cuerpo atravesado por tecnologías y flujos de energía. El ciclo continúa con la activación sonora Ekpe, Sounds of a Second Coming de Jordi Mani, la experiencia inmersiva Rèplica / Retorn, la improvisación con artefactos sonoros e instrumentos experimentales de Cercle trencat, y la presentación del Laboratori de cos i moviment del Santa Mònica con Públics tan difícils de satisfer. El trimestre culmina con No depèn de l’ocell que canta igual sense ser escoltat com li canta a una multitud de edu r. pineda, una sesión de escucha íntima que vuelve a situar la fragilidad, la voz y la atención en el centro de la experiencia.

Entre las propuestas, hay tres piezas que permiten detenerse en algunas de las cuestiones que atraviesan la programación: la memoria familiar, las herencias culturales y las formas de escucha. Son À mon père de Abigaïl Sia, programada por Africa Moment; Ekpe, Sounds of a Second Coming de Jordi Mani, programada por el Festival Sâlmon; y No depèn de l’ocell que canta igual sense ser escoltat com li canta a una multitud de edu r. pineda, propuesta por L’Afluent. Las tres invitan a pensar el sonido desde lugares muy diferentes: la intimidad familiar, la memoria colectiva de la diáspora y la vulnerabilidad de la experiencia individual.

En À mon père, propuesta programada por Africa Moment el 21 de octubre, Abigaïl Sia construye junto a Pascal Beugré-Tellier un dueto que toma como punto de partida la relación entre un padre marfileño y su hija mestiza. La pieza aborda “la complejidad de un vínculo intergeneracional atravesado por la migración, la herencia colonial y los silencios que estructuran la memoria familiar”, situándose en ese espacio donde conviven el afecto, la distancia y aquello que no siempre encuentra palabras para expresarse. Más que una reconstrucción biográfica, la performance se acerca a la forma en que la historia se inscribe en los cuerpos y continúa resonando en las relaciones familiares. La obra además cuenta con la participación en el espacio sonoro de Maguette Dieng aka MBODJ.

Ekpe, Sounds of a Second Coming, programada el 18 de noviembre por el Festival Sâlmon, amplía la mirada hacia una memoria colectiva que conecta distintos territorios y épocas a través del sonido. A partir de “un archivo sonoro vivo” formado por grabaciones en Malabo, testimonios orales, percusiones y cantos rituales, Jordi Mani pone en relación tradiciones del golfo de Guinea y del Caribe con la electrónica contemporánea. La pieza hace convivir tiempos y geografías aparentemente distantes y propone una escucha que atiende a los rastros que permanecen tras los desplazamientos, las diásporas y las transformaciones culturales.

En palabras del propio Jordi Mani en una entrevista de Inés Sybille:

“Es una pieza viva, experimental que si bien representa algunos de los parámetros de esta práctica, no será una representación como tal. No seré yo imitando a mis ancestros delante de un público blanco. Mi intención a nivel de danza y sonoridad es coger y ofrecer desde mi perspectiva el principio o el final no sé (risas). Creo que sería más ofrecer al público una mordida de lo que está siendo este proceso para mí como bailarín, como DJ o productor. Incluiré material que he podido captar y conseguir en Guinea y lo mezclaré con componentes de trabajo que ya hemos hecho con Don’t Hit a la Negrx para crear una pieza que abra el paladar al público a lo que vendrá después, mi afrofuturismo desde mi etnia, mi cultura. Quiero que sea algo desenfadado también (risas)”.

La propuesta de edu r. pineda, programada por L’Afluent, para cerrar el año el 16 de diciembre, se acerca a una escala mucho más íntima. Definida como una “sesión de escucha íntima”, No depèn de l’ocell que canta igual sense ser escoltat com li canta a una multitud invita a adentrarse en el universo de La santa espina a través de “intuiciones susurradas en forma de canción” que reivindican “la presencia del cuerpo tímido y las condiciones materiales de la creación musical”. La escucha se convierte aquí en una práctica de atención hacia el silencio, la duda, la ausencia o el error como formas posibles de presencia y creación.

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