INSTRUCCIONES PARA UNA COSMOLOGÍA FOTOMÁGICA / CRUSH Lidia Hurtado & Oihana Alatube

Viernes 18 de junio. Madrid con más frío del previsto. Nos juntamos en la parte de arriba de la Praga para conversar con Lidia Hurtado y Oihana Altube sobre su experiencia en el CRUSH. Esta entrevista está completamente impregnada por la música de Nacho Bilbao que, en la parte de abajo, compartía una primera versión de su nueva pieza. Si fuera en audio podríais escuchar su  guitarra, su voz y la risa que nos entraba cuando en lo silencios a alguna se le oía más de lo esperado. Eso es también La Praga.

¿Recordáis donde estabais antes del empezar el CRUSH?

Lidia: yo estaba esperando a que me llamasen de las oposiciones de bibliotecas, así que me pasaba el día durmiendo, comiendo y escribiendo. Estaba esperando que me llamasen y esperando que no me llamasen nunca porque me encontraba mega a gusto.

Paula: ¿Te llamaron?

Lidia: Sí, estoy en el Ministerio de Cultura. Estoy contenta, llevando a escritores organizando cosas… estaría bien que me llevaran a mi pero por lo visto no se puede, una vez que trabajas ahí ya no te pueden llamar.

Oihana: Me encanta, acabo de mirarlo en el google. Creo que no estaba haciendo nada. Estaba dando alguna clase (una a la semana, que a veces cancelaba por falta de aforo). Creo que estaba en un momento un poco inquieta con el CRUSH, con un taller al que me habían invitado de Mover Madrid con Paz Rojo y Lucas Condró sobre danza y escritura. Nos preguntamos cómo gestionar la relación entre escribir y moverse, aunque luego resultó más bien un taller donde compartir tus propios curros de movimiento.

¿Te sorprendió entonces que en el CRUSH te emparejaran con una escritora?

Oihana: Sí. De hecho, luego no quería escribir. Ha sido muy clara la relación tan rara que tengo ahora con la escritura. Lo que hace algunos años era una relación más orgánica ahora me toca un poco más la moral. Pero creo que es porque algo está cambiando en mi modo de usar el lenguaje.

¿Qué os hizo decir que sí a participar en el CRUSH?

Oihana: La sensación de intimidad, de que fuese lo que fuese iba a pasar algo. Era enfrentarme a un marco bastante nuevo, tener que compartirme… yo no soy alguien que me comparta mucho. Si me llaman me lo pongo como ejercicio, pero no me es fácil. También que fuera un espacio pequeñito, muy cercano, fuera de las expectativas de unos marcos a los que estoy más acostumbrada. Me refiero a marcos artísticos que, aunque son peores, me dan más seguridad: dentro de este festival o de este sito.. eso da seguridad porque tiene un lenguaje, una forma de usar tu cuerpo, que ya te sabes.

También dije mucho que sí por vosotras, por ganas de cercanía con vosotras. Quería empezar a generar relación con gente que me da muy buen rollo y que por los marcos a los que estoy acostumbrada igual es más difícil personalizar tanto.

Lidia: A mi me pareció bien. Hubo una parte de fiarme de Marta. Aunque nos conocemos desde hace mucho no habíamos mantenido el contacto y al llamarme para esto fue decir a todo que si. También es que yo trabajo siempre sola y a veces pierdes el sentido, no sabes si tiene alguna importancia y además son proyectos muy largos y echas de menos compartir.

Me apetecía que fuera alguien de danza. Yo he bailado también un poquito y me parecía que  como la escritura y la danza pertenecen a sitios tan distintos todo lo que pasara entre medias iba a ser interesante.

¿Habéis bailado?

Oihana: Un poquillo, pero no tanto.

Lidia: Tampoco hemos escrito.

Oihana: No, fue muy curioso

Lidia: Tampoco fue una decisión que tomásemos conscientemente.

Oihana: Lo que hemos hecho es rajar, contarnos la vida usando fotos.

Lidia: Yo estaba atascada con lo que estaba escribiendo y había sacado fotos familiares. Leí a Oihana un texto que había escrito sobre una foto de mi abuelo para enseñarle un poco lo que hacía yo. Estaba trabajando escribiendo sobre las fotos. A partir de ahí ella trajo también sus fotos.

Oihana: Para mi fue un reto porque mi trabajo respecto a mi memoria no la hago a través de fotos u objetos. Los tiro.

Lidia: A veces me decía: “mi madre me dio su vestido de novia” y cuando le pedía si lo podía traer me soltaba “ah, no no, lo he tirado”.

¿Dónde reside para ti la memoria si no es en esa acumulación de objetos?

Oihana:  Ni si quiera diría que en el cuerpo. Diría que en lo que pasa moviendo el cuerpo. Y también en el cuerpo, ¿eh? Es una sensación de conocer de verdad. Pero también lo que pasa en un medio, moviendo, por eso creo que no soy tan de objetos. Sí cuando interveníamos los objetos. Cuando cojo la foto y le hago algo entonces sí aparece otra cosa pero no en la foto en sí.

Lidia: A mi en principio lo que me interesaba de las fotos es el hecho de estar viendo ahí cosas que no estaban exactamente en las fotos. Me interesaba más la historia que yo me había contado sobre ella. Uno va buscando cierta confirmación de la historia, de la verdad, y las fotos no te lo pueden dar nunca porque no son la realidad de lo que pasó aunque tu te empeñes en verlo. Es más interesante lo que te estás empeñando en ver que lo que hay en la foto. De ahí salió la intervención.

Oihana: Yo no tengo muy claro si creo en la memoria como algo separable de los deseos. Y al revés también por supuesto. Me pregunto qué estoy buscando en la memoria. Qué deseo, qué rechazo, qué puedo con ello, qué quiero con ello.

Lidia: Yo me fío muy poco de la memoria. Las narraciones que los demás han hecho sobre lo sucedido se superpone con tu memoria y en esa separación uno acude a las fotografías, en esa necesidad de resolver quién tiene razón. Pero eso no existe. En la práctica que hicimos observamos cómo cambia un recuerdo en el momento en que se lo cuentas a otra persona. Entonces pasa a ser una historia y necesariamente deja de ser el recuerdo que era.

 

En esa búsqueda os habéis sentido más cómodas con la oralidad, ¿no?

Oihana: Ha sido super oral, si. Es verdad que yo en la oralidad no me siento muy cómoda. Siento que soy alguien que me trabo mucho, que hago muchos silencios… pero sí me sentí cómoda con Lidia. Lo voy narrando como brrrrrrr… que siempre hago ruidos… No me sentí responsable de mi propia narración. Sentía que el diálogo era algo que íbamos haciendo. No sería capaz de hacer una narración lineal del tipo “yo, cuando era pequeña…”.

Lida: Eso del CRUSH molaba. Yo le estaba contando cosas a Oihana que ella no tenía forma de contrastar. No conoce a nadie de mi entorno. Es la libertad absoluta de contar tu lado de la historia. No me tengo que contener. Si quiero decirle, no es el caso, que mi hermana es una hija de puta ella me va a decir que sí.

Oihana: Para mi ha sido un temón el tema de la moral. Ser justo con la historia o no. ¿Cómo nombrar la propia experiencia sin temer a la moral? Hay unas presiones con respecto a la familia, el amor, el agradecimiento, la verdad… creo que eso es también lo que me pasa con los objetos, que me es más fácil desprenderme que de lo psico- somático que emana de las fotos.

La práctica que compartisteis en la apertura estaba impregnada de esa connotación afectiva.  Pusisteis en el circulo donde todas las personas invitadas depositamos nuestras fotos familiares un lugar para las “de mal rollo”, otro para las de “buen rollo” como protectoras.  ¿Por qué era importante para vosotras esa decisión?

Lidia: En la narración nos sentimos un poco desbordadas por el mal rollo, las cosas difíciles. Entonces nos preguntamos: de todo eso, ¿con qué te quedas? ¿a qué te agarras?. Eso funciona como barrera de contención. Lo de poner esas en la parte de fuera del círculo fue completamente intuitivo.

Esther:  Bueno, el círculo siempre es protector. Es fuerte que se ha repetido muchísimo en el CRUSH.

¿Cómo ha sido tener unas celestinas?

Lidia: El juego era un poco confianza ciega. Nosotras les íbamos contando y todo les parecía bien.

Oihana: Yo creo que nos ayudó. Hubo un momento donde dudábamos y ahí la validación de Marta y Esther nos dio el impulso para seguir.

Lida: También fue super importante en el momento de la apertura. Nosotras estábamos ahí metidísimas y nos preguntábamos qué íbamos a mostrar. Ellas nos dijeron que pensásemos otras opciones de cómo invitar a la gente.

Oihana: Es verdad. Nos ayudaron muchísimo con eso. Nos dieron la idea de compartir la práctica de cómo nos habíamos ido contando las cosas en vez de mostrar algo y las dos nos miramos como…. “hostia… tate, pues eso”.

Lidia: Si si, llegamos al domingo además con la cabeza tan frita que necesitábamos unas vacaciones del crush.

Oihana: Si, yo acabé agotada…

Esther: ¿y por qué esto? ¿Es por abrir muchos melones o por ser muchos días o..?

Oihana: Si, creo que porque abrimos muchos melones, por todo lo que contenían las fotos.

Lidia: El proceso de intervención de las fotos no fue en absoluto neutro. Yo toqué algunas cosas por las que me fui jodida a casa a echarme una siestecita y a ver la tele. Una sentía que se estaba jugando cosas a varios niveles. Además Marta y Esther me invitaron a hacerme su práctica de La máquina de desconocer y eso también fue fuerte.

¿Puedes contarnos un poco en qué consiste La maquina de desconocer de Marta Echaves y Esther Rodríguez- Barbero? Lo pongo con esta formulación para que sea sencillo para quien lee hacer el seguimiento de una de las prácticas que salieron del primer CRUSH.

Lidia: Consiste en una cita en la que tu haces una pregunta y ellas funcionan como un detector de posibles respuestas en la que no se te contesta a nada. Marta trabaja con las palabras y Esther trabaja con el cuerpo. Me  movieron cosas ahí que iban en la misma línea de lo que estábamos trabajando nosotras.

Esther: ¿Te llegaron respuestas?

Lidia: Fue curioso eso porque el día que lo hice entendí cosas, pero fue como tres días mas tarde que estaba en mi casa lavando los platos e hice “¡PLIN!” y entendí perfectamente lo que había sucedido.

¿Vosotras diríais que es una experiencia profesional, el CRUSH? ¿Lo pondríais en vuestro CV?

Oihana: Yo lo acabo de poner.

Lidia: Yo también. Estoy segura de que ha servido para mi trabajo a muchos niveles. Todo lo que hicimos me ayudó a pensar en lo que estaba escribiendo. El trabajo continúa a día de hoy y en parte de lo que estoy escribiendo va a aparecer La Praga. He puesto una línea de presente que, para mi, empieza cuando hicimos el CRUSH. También es una forma de pensar mi propio trabajo. Yo en general trabajo siempre desde las imágenes, por eso he escrito más poesía, y esas imágenes a veces saltan del texto a otros lugares. Me llevo la idea de poder hacer otras cosas, otras prácticas, para relacionarme con las imágenes. Me atreví a hacer eso porque estaba Oihana, pero ahora igual me atrevo a hacer otras cosas con más personas. Yo normalmente escribo mil horas sentada delante de mi ordenador sin mucho más misterio.

Oihana: Yo tengo claro que es profesional. Tiene valor, es curro y no se me ha hecho muy diferente a cuando curro para una coreógrafa o en mis trabajos. Tiene que ver con la intensidad que supone. A mi me ha modificado el cuerpo. Me ha ayudado un montón a sentir que puedo más cosas de las que pensaba aunque sean difíciles. Como alguien que se dedica a la práctica artística y al cuerpo puedo más cosas de las que me digo. No solo puedo bailar, sino más cosas. Mi bailar y yo podemos abrirnos a otras prácticas.

Lidia: Igual por eso ni bailamos ni escribimos.

Oihana: Fue muy potente. Me puedo mezclar más con la gente, puedo estar menos asustada de mi identidad como bailarina. Las cosas se informan más de lo que pensaban. Cosas como tomar decisiones sobre cómo compartir algo tan íntimo como lo que estaba pasando, atravesar el susto y hacerlo, no lo he vivido muy diferente a cuando mostré en DT no se qué, por ejemplo.

Esther: ¿Por qué te ha venido a ti esa pregunta, Paula?

Paula: Por la puesta en valor de este tipo de espacios. Pensaba cómo narramos estas experiencias desde un leguaje muy afectivo y lo interesante que sería poder elaborar el calado, el impacto, más allá de este encuentro. Entender si son necesarios para una práctica profesional.

Lidia: Es que la práctica artística viene mucho del trabajo personal, no se puede dar una cosa sin la otra.

Paula: Sí, pero son espacios “forzados”. No es sólo lo que se alimenta la práctica artística de lo que vivas o hagas con tu familia, amigos, entornos, etc. Ese forzamiento me parece interesante para agitar el contexto de gremio o de escenas y por eso la pregunta. 

Lida: Oihana y yo nos hemos hecho esa pregunta. Estoy aquí, me han invitado, ¿qué valor tiene lo que estamos haciendo?

Esther: Claro. Te lo preguntaba por ahondar justo en eso, en el tener que responder a la expectativa que se tiene. 

Oihana: A ver, yo que soy un poco sociata. Entiendo la pregunta porque hay un dinero público puesto aquí… es una pregunta delicada sobre el arte. Nosotras lo hablábamos: “Hostia, nos están pagando por esto.. ¿qué opinas?, tal” y para mi tiene mucho valor el compartirlo con la gente. Creo que esa apertura de repente fue genial. Sentí que a la gente le pasaron cosas que me sorprendieron y que no contaba con ellas. En ese momento me convencí de que estaba super bien invertido. Hemos hecho algo público. Es importante. Con eso no quiero decir que siempre tenga que ser público pero sí tuve la sensación de que le habían pasado cosas. Luego me encontré a personas que me comentaron que habían seguido revisando fotos o.. Raúl mismamente después de esa práctica estuvo hablando con su madre.

Lidia: Para mi fue muy sorprendente también. No tenía mucha seguridad y luego fue super fácil. Todo el mundo entro súper bien y me sorprendimos nosotras porque estábamos muy cómodas.

Paula: ¿Por qué estabais cómodas?

Lidia: No lo se muy bien, lo he pensado mucho estos días. Porque además yo no suelo estar bien cuando toca hacer algo de cara al público. ¡Creo que tenía que ver con que la cosa iba casi sola!

Oihana: Yo pienso mucho en La Praga. Para esa comodidad ayuda mogollón que no sea una institución. Abres la puerta y está la calle, Marta estaba fumando un piti mientras nosotras hacíamos.. eso le quita peso y lo hace más accesible. Nuevamente poniéndome un poco sociata creo que son muy importantes estos espacios.

Esther. Yo creo que la apertura es súper importante para que no se quede en la pregunta de si es o no profesional. Hay que encontrar una manera de que pueda ser compartido. Siempre hay una manera y para mi ahí está el quid de la cuestión. La precaución siempre ha sido mostrar sin añadir una presión que dificulte el curro.

Oihana: Pero es super importante. Aunque haya cierta presión, porque da mucha información sobre el curro.

Esther: Siempre abrir te saca de tu ensimismamiento.

Pues cerramos aquí. Vamos a disfrutar del Domingo. Muchas gracias, aquí tenéis vuestra casa.

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De lo que pasó, pasó, pasó, pero sigue pasando /Crush: Raquel G.Ibañez & Silvia Zayas/

Silvia Zayas, Raquel G. Ibañez, Roberto Rojas, Marta Echaves, Esther Rodríguez- Barbero y Paula Cueto en la planta de arriba de La Praga. Conversamos después Flotarium, el título que le dieron a la apertura de la residencia CRUSH entre Raquel y Silvia.

Seguimos apostando por este modo de recordar y compartir que es transcribir una conversación porque nos importa hacer agujerillos que conecten lo de fuera y lo de dentro de un centro de artes.

¿En qué andabais antes de encontraros en el Crush?

Raquel:. Yo estaba preparando el inicio la Cuadrilla Imperceptible* (1) y estaba más triste que ahora. Es un proyecto que gira también sobre volverse invisible con adolescentes. Es un totum revolutum, una especie de grupo de apoyo. Nos vemos miércoles sí y miércoles no y probamos distintas formas de desaparecer.  Es muy guay porque se han comprometido con un fracaso, cosa que me parece bastante fuerte para ser adolescente.

Silvia: Yo… reponiéndome de cosas, de trabajos y precariedades. Eso no ha acabado. Estaba pensando en el sonido como materia que afecta la realidad con Oscar justo antes del Crush, cuando vinisteis a verme a La Hipoteca queriendo dominar el mundo (Risas) *(2)

Marta: Dominar el mundo es cansado.

Silvia: Es cansadísimo. Vengo de tener la atención puesta en mucha gente y de intentar generar red de alguna manera pero siempre siendo yo el punto central, aglutinando. Luego me invitáis a esto y la red se desplaza y de una manera gustosa. A mi eso me sorprendió mucho. Tanto que están de moda los cuidados de los cojones (digo “de los cojones” porque las etiquetas son odiosas y se puso de moda) y lo poco que se ejercita. Yo aquí sí lo he sentido. Por fin hay un respeto, una escucha a cómo estamos, también con Raquel y eso me parece la hostia.

Claro, esto igual en el blog queda raro porque parece que os estoy haciendo la pelota. (risas) Venía de cosas más hostiles, con una exigencia muy bestia de producción y de repente currar así… es que es cuando suceden las cosas. Estos días pensaba que en los programas de mano de las piezas deberían venir las condiciones de producción en plan estrellitas de hotel. Vengo de estar trabajando nivel Pensión Paqui, Porque te lo haces todo (risas).

Paula: Eso es un titular (Risas)

Silvia: “Hay un hombre en España que lo hace todo”, poned eso de banda sonora. Pues no es un hombre.

https://www.youtube.com/watch?v=ZGb251jhLzU&ab_channel=Austroh%C3%BAngaro

¿Cómo fue cuando os propusieron participar? ¿Qué os hizo confiar?

Raquel: Antes del Crush era muy bonita esa sensación de la incertidumbre. La idea de la cita pero sin todo lo malo de la cita. No saber qué va a pasar, tener la voluntad de que salga algo bonito huyendo siempre de lo productivo.

Paula: ¿Estabais nerviosas?

Raquel: Yo sí… porque tu ya eres…

Silvia: Soy… ¿vieja? (Risas)

Raquel: No…era más por pensar: “¿estaré a la altura?” No pensaba que nos fuéramos a tirar los trastos a la cabeza pero me pilla en un momento vital de mierda, tenía muchas ganas pero no sabía si tendría la energía y la lucidez para seducirla. He seguido el trabajo de Silvia mucho.

Silvia: La invitación a un proyecto tan pequeño, no institucional. Yo me meto porque de primeras me pareció una preciosidad y quiero apoyar este tipo de cosas. Tenía unas dificultades de fechas gordísimas, pero yo creo que en la supuesta periferia es donde hay mucha riqueza. Otra cosa es que se pueda comer de ello, pero es donde se empujan los dispositivos, donde se meten las hostias buenas a los lenguajes.

Raquel: Para mi fue un regalo, mucha generosidad por parte de Marta y Esther. Era lo único que me hacía ilusión en invierno. Yo estoy siempre de periférica así que no lo pensé desde ahí sino por la pura invitación a algo sin la presión de tener que hacer. Muchos otros tipo de aproximaciones te genera la sensación de ser una máquina de una producción de conocimiento que no dominas o no crees dominar. Y luego.. (va a sonar super ñoño, soy un poco como emo últimamente) es super hermoso saber que hay personas que confían en ti y saber que lo hacen desde un lugar muy ciego. Creo que hay que reivindicar aquello que está abierto a la intuición. Mucho más cuando la institución no es nada porosa a esas formas de hacer. Justamente al sentir que alguien está a la escucha, te tiene en su mapa e identifica percepciones, dan ganas de lanzarse y ver qué sucede.

¿Qué ha surgido de ese encuentro? ¿Habéis hecho en el CRUSH algo que no hubierais hecho antes?

Raquel: Yo creo que la contaminación es inevitable. Hace tiempo para el festival del Nodo*(3)  estaba buscando personas para programar y pensé en Silvia pero me dije: “no, es demasiado, seguro que nos pide mucho”.

Silvia: ¡Qué dices!

Raquel: Te lo juro. Pensé que nos ibas a llamar cutres. En este encuentro hemos tenido mucha afinidad.

Silvia: Total. Conocernos fue un proceso precioso, de contarnos micro historias. Ha habido mucha intimidad en el conocerse.

Raquel: Creo que esa intimidad se facilita por el formato. Encontrarse en una nave 16 personas y contarse la vida así… se me hace imposible.

¿Qué habéis hecho en el CRUSH?

Raquel: Estar.

Silvia: Y esa cosa pre-articulada. Nos preguntábamos ¿qué pasa en el sueño? ¿qué pasa cuando babeas? Escuchando nuestros cansancios internos queríamos entender qué te dice el lenguaje cuando el cuerpo no va.

Raquel: Y hablábamos de la voz que proyectamos, de la voz interior, del texto. Tirábamos mucho del libro y a la vez hablábamos mucho de la voz. Nos interesaba esa tensión entre voz y lenguaje articulado, escrito.

Al final de vuestros encuentros, cuando decidimos abrir el proceso, compartisteis una práctica en la que se sentía un interés por hacer pasar por el cuerpo otras voces* (4) . En Instrucciones para una dicción lamentable una parte fue invitar a escuchar lo que vosotras habíais pero de forma velada, a través de una cortina, como huyendo de la imagen, y otra fue participativa ¿Qué os llevó a ello?

Silvia: Buscábamos una cosa muy sensorial. Surgió de forma natural guiadas por una intuición. Por una voluntad de compartir lo que para nosotras había sido tan placentero.

Raquel: También fue importante no perder el humor. Yo soy más pudorosa que Silvia para hacer ciertas cosas delante de gente pero el hecho de estar con un grupo reducido, como en familia, nos parecía más propenso a hacer que la cosa se líe, se retuerza, que haya una carcajada pero también un susurro.  También ha sido importante buscar la liberación de la voz. Entender el sonido como algo que pasa por el cuerpo y no tanto como algo que flota por el aire.

Silvia: Queríamos renunciar a las grandes articulaciones mentales. Creer en esas maneras de saber que parten no de una teoría de lo somático sino de intentar encarnar lo somático. ¡Pues méate encima, no hables de mearte! Estamos intentando barajar eso, que es difícil por una presión interior que tiene que ver con la institución cultural.

Raquel: Si, hicimos ejercicios de legitimación. Buscar no hacer esfuerzos es un esfuerzo. Me tengo que esforzar por desterrar el cerebro. La risa era la única forma para conseguirlo. Tiene que ver con abrir una puerta a otro lugar. Es como decirle al cerebro: “Está bien que seas el matón del cole pero cállate un rato”, no eres tu quien manda ahora mismo.

Silvia: ¿Cállate o sintonízate desde otro lado? Es como que el cerebro está siempre pero de otra manera… ¿Te acuerdas de la historia de la raya? Yo estaba buceando y apareció una raya a mi lado. En cuanto presté demasiada atención la tía se escondió en la arena. Porque había una atención muy focalizada: quiero eso, quiero atraparte, quiero observarte. Pero cuando estás relajada nadas con ella, sin un deseo ansioso.

Era muy interesante el espacio que generasteis en la apertura entre un espacio cotidiano y un espacio “ritual” o preparado para lo “mágico» en relación con ese cansancio del que habéis hablado. ¿Os dicen algo estas categorías?

Raquel: Yo no creo que lo doméstico esté exento de magia. El ritual puede ser muy ceremonioso, muy barroco, muy exógeno, pero el día a día exige otro ritual. Yo nuestra propuesta no la sentía muy ritual aunque sí había elementos que te daban cobijo más allá de la cabeza (el círculo, la horizontalidad, las velas, el código que tenías que seguir para poder jugar). Pero lo veo más desde un lugar confesional que de un espacio ritual. Cada uno traía un libro y eso también es muy confesional…

Silvia: Qué libros se trajeron respondiendo a nuestra invitación fue muy interesante porque te da una idea de que no estamos fuera del mundo (Ursula K. Leguin, Clarice Lispector, Genet, Virginia Woolf, Silvina O Campo Sylvia Plath, Pauline Oliveros). Había mucha escritoras. Había algo como de escritura doméstica, de mujeres que escribían con un hijo aquí y el otro aquí. Estamos viviendo un lugar de cansancio y de COVID que necesitamos todas ese lugar.

¿Cómo se sigue hablando después del Crush? ¿Qué reverberaciones imagináis?

Silvia: Todas. A nivel personal también. Ella hace algo y me lo cuenta, le mando un podcast… ya no hay un camino exactamente común pero hay una trenza.

Raquel: Yo creo que hay un vínculo que se desarrolla en el Crush y luego vive. Hay un eco como que paso, pasó, pasó, pero sigue pasando. A mi me parece muy bonito porque dentro de estos códigos laborales productivos a veces hay esta sensación del vacío de la videollamada, salir de la reunión y ya nunca más. Poder compartir desde lo más ordinario que son fotos de mis gatos a enlaces de canciones o, como equipo, que Silvia tenga pieza en La Casa Encendida y vayamos todas juntas.

Silvia: Yo he sentido de repente comunidad y pertenencia y eso en Madrid no me ha pasado tanto. He sentido respeto por el trabajo, cariño, comprensión del estado.

Raquel: Es una comunidad afectiva pero también una posibilidad expandida, un aprendizaje a muchos niveles. El ir a ver a Esther y encontrarme con Silvia sin habernos escrito.

Marta: Para nosotras también, ha sido un reconcilie con Madrid y mucho gracias al Crush.

Raquel: El tema de la sala también lo hablamos mucho. Estar aquí con las puertas abiertas, estar trabajando en conexión con todo lo que pasa aquí. Agarrar el libro del pequeño fantasma, que está aquí en la librería  y usarlo…

Silvia: Total. Es que yo esto no lo vivo. No había ironías, ni dobles sentidos sino respeto, mucho respeto.

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PARTIR DE LA CONFIANZA PARA TRABAJAR DESDE LA INTUICIÓN /Crush Victor Colmenero & Cristina Mejías/

Nos sentamos en la parte de arriba de La Praga, Victor, Cris, Marta, Esther y Paula para mantener una conversación después de la primera de las residencias CRUSH. Documentar estas conversaciones es para nosotras una forma de compartir conocimiento elaborado a pie de sala, igual que la crónica de su encuentro publicada anteriormente.

Este trabajo, filtrado por una semana de convivencia con las otras artistas del CRUSH se presentó en el Teatro Pradillo el domingo 13 de junio.

https://www.teatropradillo.com/la-praga/

¿Qué tal habéis dormido estos días? ¿Habéis tenido sueños relevantes?

Cris: Yo si que he tenido sueños estos días. Soñé que esto acababa poniendo un candado en un puente del Madrid Río. Eso hay que hacerlo.

(Victor saca un candado dorado que graba con un cuchillo. Risas.)

También un día estuvimos en el taller probando un reproductor de super ocho por el tema de los reflejos y me desperté pensando en cosas que me iba a llevar, un no parar. Yo también es que tengo un sueño muy raro, tengo eso de la parálisis del sueño y a veces me pasa que entro en un duermevela muy extraño y me acuerdo de imágenes muy bizarras. Estos días tan intensos han estado muy presentes.

Victor: Yo llevo una temporada larga de sueños que me cuentan cosas, pero de esto justo no. He estado triturando papel en la cabeza de noche y esto no me ha turbado tanto. Pero esto ha sido un sueño (Risas).

¿Dónde estabais antes del CRUSH, en qué andabais?

Cris: Yo he disfrutado un montón del proceso porque venía de concretar cosas, de varias exposiciones en las que tenía que resolver de manera más práctica. Una exposición te pide que aterrices en algo y te vayas. Esto ha sido llegar, no tener ni idea de dónde vamos, gozar del punto de partida y eso ha sido muy valioso.

Victor: Yo venía de estar ejecutando trabajos de otras personas. Trabajando 12 horas diarias en coordinación. 

¿Qué habéis traído aquí para compartir de procesos anteriores? ¿O tenéis la sensación de venir en blanco?   

Victor: Al ser un proceso tan corto en el que no puedes generar muchas cosas nuevas ni sacar mucha punta a los lápices en parte tiras de lo que te rodea, pero ha tenido mucho más fuerza lo que ha ido rebotando entre los dos. Había ciertos materiales que desde el principio compartíamos pero empezó a funcionar más cuando tiramos de la madeja. (A Cris) Hablamos de tus abuelos y de repente salía una lectura que nos llevaba a un póster de casa de los padres de tu chico que tenía el nombre de uno de los personajes… y de pronto esa mezcla entre vivencia personal con materiales de referencia es lo que ha generado una potencia fuerte

Cris: Cada uno hemos traído una maleta en sentido literal y mental. Hemos estado probando juntas desde una sintonía muy bonita, parecía que teníamos cuatro manos los dos. Ha estado muy presente el tema del reflejo. Tu haces algo y a mi me tuerce el rumbo para hacer otra cosa y viceversa. No se cómo hemos empezado a hacer, pero no ha sido yo traigo esto, tu lo otro y encajamos el puzzle, sino desde hacerlo juntos.

Esther: Hay algo muy íntimo en el universo que habéis creado, ¿no? Pensando en estos entrecruzamientos que se dan entre la vida y las prácticas me interesa preguntaros cómo empieza este diálogo, como si pudiéramos trazar un itinerario.

Cris: Nos hemos ido continuando el uno al otro.  Nose cómo, pero nos poníamos a hacer y no parábamos. El otro día estuvimos desde las 12 a las 04 de la mañana, incluso dormimos juntos. Ese rebote es en el hacer, no es dialógico.

Víctor: Es un rebote también hacia atrás. En realidad lo de la madeja es super mentira. También ha habido materiales que aparecían de repente. Como un texto que parecía que llevábamos trabajando sobre él mucho tiempo; sin haberlo leído de pronto era el guión de lo que habíamos hecho.

Cris: La lectura de Luis* (1), que vertebró todo, surgió el penúltimo día cuando vino Ángela Losa a hacer fotos. Encendimos la luz después de la lectura y estábamos los tres llorando como si nos hubiéramos encontrado los tres en Luis y él supiera todo lo que íbamos a hacer.

¿Qué elementos diríais que son los elementos para la dramaturgia de lo que habéis hecho?

Victor: Cuando Cris era pequeña tenía una relación con su hermano Juan que la empoderó mucho porque, aunque era más pequeña, él comentaba con ella al mismo nivel las lecturas. Estar compartiendo el tiempo de la lectura ha sido clave. Cuando había algo interesante se paraba y se comentaba sobre ello.

Empezamos desde la ciencia a ficción futurista que traía Cris con la que nos íbamos relacionando cada vez con más familiaridad. Ocurre  lo mismo para mi con los objetos: reflejos, velas, espejo, humo de vela. Aparecen paisajes al principio más lunares o que se podeden asociar con el plano de la ficción pero que llega un momento en el que se explicita que estamos hablando de relaciones familiares entre nosotros y con la gente que ha venido a verlo. El texto del final  trata sobre una comunidad que se reúne en el desierto donde entierran proyectores. Llegan con mini discos para lanzar imágenes a los extraterrestres. Cuando éstas son interceptadas por nubes o pantallas naturales deja de tener sentido para ellos por miedo a que no acaben llegando donde quieren. A partir de ahí hemos trabajado doblando la imagen, reventándola, contando desde fuera.

    Me fascinaba cómo se producía todo ese paisaje a partir de un punto de luz que era la infancia de Victor.

Cris: Las imágenes que hemos usado han sido, por ejemplo, videos de infancia de Víctor filtrados por objetos que la rompían y la dividían en mogollón de reflejos. Me fascinaba cómo se producía todo ese paisaje a partir de un punto de luz que era la infancia de Victor.

¿Habéis entrenado juntos? ¿Has traído aquí eso que llamas el “entrenamiento distópico”?

Nos convertimos en un circuito cerrado proyector- cable – cámara- Victor – Cris. Nos nombrábamos “estoy, estoy”, “te pierdo, te pierdo”. Teníamos que sintonizarnos literalmente para que no se perdiera la señal.

Víctor: Yo creo que sí. Cuando empecé a hacer trabajos y me di cuenta de que la gente con la que me solía relacionar venía de un entrenamiento muy específico del cuerpo. Con el tiempo encontré que cualquier cosa produce un entrenamiento igual de válido para la escena y eso me reafirma mucho para poder seguir haciendo. También hemos entrenado gestos nuevos para mi:  Cris tiene un video de su abuela enseñándole a escribir puntos de costura.

Cris: Si,  porque no tenía mucha fuerza en la mano así que me hacía una transferencia de gestos muy leve. Teníamos un lápiz y ella tenía que intentar leer qué me estaba haciendo hacer. Era tener que escuchar mucho con el cuerpo porque era muy sutil.

Victor: Nos pasó lo mismo con la cámara. Fuimos aprendiendo cómo articular el cuerpo para que se produzcan las imágenes fuera. Como teníamos ese super zoom la cámara aparece redimensionada a través de los objetos (el temblor, la dirección..). Había muchos juegos en los recorridos. Un giro en la imagen, una apertura de la cámara se convertía una búsqueda súper corporal.

Cris: Nos convertimos en un circuito cerrado proyector- cable – cámara- Victor – Cris. Nos nombrábamos “estoy, estoy”, “te pierdo, te pierdo”. Teníamos que sintonizarnos literalmente para que no se perdiera la señal.

¿Creéis que el encuentro con el otro os ha hecho saliros de un lugar habitual desde el que curráis?

Victor: En varias cosas sí. Por ejemplo en la apertura que hicimos queríamos compartir eso que pasaba en nuestros tiempos de trabajo, lo que decíamos de estar compartiendo un lugar y un momento de hacer. Cuando venía gente de visita esa familiaridad con el espacio y los materiales se extendía y creo que pasó un poco lo mismo con la participación del público (cuando se ponían también a leer o a traducir los textos que teníamos). No había una indicación del tipo “venga, ahora tu haz eso”, pero creo que al estar así rebotado en el espacio se daba de una forma natural. He estado con implicación en los materiales pero con poca construcción. Se ha desplazado más la atención al entorno y a los objetos.

Cris: Para mi ha sido más en la otra dirección. Se ha desplazado más al cuerpo. Me pasa que en visuales me falta mucho todo eso que ha pasado aquí. Muchas veces me encantaría que de pronto apareciera un texto o.. que fuera algo mucho más vivo.

Marta: Sí,  y que no es poner el libro en la vitrina como referencia..

Cris: Claro. ¿Y si lo tiro y te lo encuentras y lo lees por la página en que lo abres y es esto una yincana? Me parece mucho más interesantes que esos displays ortopédicos, que son horribles. Es verdad que a mi no me gustan las experiencias planas, que siempre despliego varios niveles a la vez. Víctor me ha hecho ver cosas de mi curro, cosas que no había visto hasta ahora, sino que las tenía interiorizadas.

En el CRUSH estamos experimentando qué formas amorosas hay de acompañar procesos y generar encuentro ¿Qué ha supuesto para vosotros la presencia de Marta y Esther?

Cris: Para empezar esto no habría pasado si no es porque alguien te dice ¿por qué no pruebas? Eso ha sido un regalo. Además tener otras personas te saca del trance, que es super necesario. Al final ha sido un a cuatro.

Victor: Cuando empezamos esto lo empezamos desde la voluntad total porque lo único que se ofrecía era un espacio de encuentro. Como nos conocemos sabemos que hay una forma de entender el trabajo afín, que hay un valor super grande en la intuición sobre los trabajos y que no todo tenga que estar definido. Estar presentes tiene valor en si. Aunque hayamos llegado a conclusiones o a cosas que vamos a continuar porque nos interesa, queremos mantener una manera de relacionarnos. No ha habido ninguna presión. Si la hubiera habido habría habido más desencanto, si creyésemos que tenemos que llegar a algo que haga sentirse orgullosas a nuestras celestinas no creo que hubiéramos llegado a este punto. (Risas)

Marta: Sí, desde nuestro punto de vista el rol desde fuera no es el de entender sino de poder mirar por la mirilla. No hay que rendir cuentas.

Cris: Eso ha sido de lo más valioso, partir de la confianza para trabajar desde la intuición. No hay mucha costumbre de eso en entornos institucionales.

Victor: Claro, cuando preparábamos la apertura en La Praga y conversábamos por primera vez pensé que vosotras, que conocéis el trabajo de Cris, tan impecable, estabais viendo la vomitona de materiales, como de decoración temática de guardería… (más risas) fue genial vuestro posicionamiento, tomando la decisión de estar de nuestro lado independientemente de lo que la gente que viniera invitada fuera a pensar. De todas formas me gustaría saber si la gente de verdad viene a ver procesos o intenta capturar procesos en productos. Pasa mucho esto en Madrid, que hay pseudocontextos de aperturas de proceso, que además son muy pocos, y al final se convierten en festivales donde se juzga lo que estás presentando como piezas.

Esther: Para mi esa es, desde el principio, una necesidad para proponer el Crush. Pasa muchísimo. En los procesos que están en un magma que no se sabe aún lo que es se proyectan muchas expectativas.

Marta: Pasar por varios Crush como público también enseña a mirar, creo yo. Lo comentaba con gente que ha venido, que en seguida nos sale entender, querer preguntar… También como creadores nos pasa, ponernos la presión de la pieza.

¿Qué continuidad le veis a esto? Si esta entrevista la lee alguna materialización del genio de la lámpara, ¿qué le pediríais?

Yo combato mucho el principio de facilidad. Hay una tradición de mostrar como muy fácil levantar una pierna aunque muscularmente te estés reventando.

Victor: El tiempo es una super necesidad, que al final se traduce en dinero. Yo combato mucho el principio de facilidad. Hay una tradición de mostrar como muy fácil levantar una pierna aunque muscularmente te estés reventando. Yo, siendo de aquí, del barrio de Usera, de familia humilde, he hablado mucho con artistas pobres de los dientes. Cuando se te atraviesa una muela picada o no puedes tener los materiales que te gustaría… si alguien te puede dar el tiempo como este que hemos tenido ahora yo encantado a dedicarle a esto todas las horas del día. Como artistas nos ponemos en situaciones un poco arriesgadas por la creencia en lo que hacemos y eso va muchas veces en contra de tu autoestima porque tienes que volver a casa de tus padres o tienes una pareja que trabaja de lunes a viernes y tiene un dinero para irse de vacaciones y tu necesitas las vacaciones pero no lo puedes hacer… No quiero hablar de sacrificio porque hay gente que está trabajando 9h al día en una mina y está haciendo un sacrificio mucho más fuerte, pero sí creencia. Que esa dedicación se transforme en tiempo, en dinero, me parece un regalazo.

Cris: Me sumo totalmente. No se cómo contarlo mejor. Ayer hablábamos precisamente de ese mantenerte siempre alerta en Madrid. Yo en mi caso tengo el taller pero no se si en tres meses voy a poder seguir permitiéndomelo. Tener un tiempo sosegado y saber que vas a poder cubrir esos básicos es lo suyo. Nosotros siempre tenemos que buscarnos curros alternativos para poder sostener eso que parece algo romántico pero no lo es, llenamos contenidos de instituciones muy reconocidas.

Victor: Y contestando a la otra pregunta, sí. Nos gustaría continuar con cosas que han salido aquí.  Trabajar de esta forma y verme a través de los ojos de la otra persona hace que me guste un poco más a mi mismo. Sí tengo una sensación de bienestar y me gustaría invitar a Cris a otras cosas que salga. De momento nos estamos entendiendo muy bien y como en todas las relaciones, cuando nos dejen de gustar habrá que dejar de hacerlo, pero ahora sí funciona.

 

*(1)  Se refiere a Bajo el mismo cielo, del libro de relatos Europa, de Luis López Carrasco.

Fotografías de Ángela Losa.

Publicado en CRUSH, ENTREVISTA, Residente, Sin categoría | Comentarios desactivados en PARTIR DE LA CONFIANZA PARA TRABAJAR DESDE LA INTUICIÓN /Crush Victor Colmenero & Cristina Mejías/

La Praga en Pradillo

En el mes de junio colaboramos con el Teatro Pradillo  para potenciar el trabajo de las artistas residentes en La Praga. Será una ocasión para dar visibilidad a los procesos de las creadoras así como seguir apostando por generar vínculos entre espacios del tejido madrileño. Acamparemos desde el lunes y os invitamos a venir el viernes y el domingo a lo siguiente:

IMPRESCINDIBLE compra anticipada de entradas: https://www.teatropradillo.com/la-praga/

VIERNES 11:20 h. Otro virtuosismo posible <Annika Pannito> Investigación sobre la práctica de la danza como aquella actividad que no deja huellas. La danza como acto de desaparición.

 

 

21:00h La querencia: de sangre un río <Chano Caleta> Investigación sonora sobre memorias e identidades que han permanecido ocultas en Madrid. Una revisión del folklore desde las vivencias del artista recogidas a modo de cancionero

DOMINGO 19:00h  Crush de crushes + Nadie se despide de mí <Víctor Colmenero & Cristina Mejías, Silvia Zayas & Raquel G. Ibáñez y Oihana Altube & Lidia Hurtado>

Como ya sabéis, durante los meses de febrero y marzo de este año han tenido lugar los encuentros CRUSH, unos encuentros one-to-to one para conocerse desde las profundidades de las prácticas. De estos encuentros han surgido colaboraciones, picnics en el río, epístolas, lecturas compartidas, renuncias, descansos, descubrimientos, revelaciones y otras muchas cosas. Nos hemos preguntado qué se mueve cuando compartimos algo en unos niveles de intimidad y qué pasa cuando algo de ese mundo compartido se abre a otros cuerpos, a otras miradas y sentires. Tratar de aceptar los estados corporales que vienen, las cosas que aparecen como son y centrarnos en el mero hecho de estar juntas compartiendo algo. A lo largo de este tiempo nos hemos acompañado de diversas maneras en los procesos y en otras cosas de la vida. Ahora se presenta este reto de trasladarnos de espacio y ver si podemos conservar ese espíritu despojado de las exigencias de la productividad en un espacio con otras características, que La Praga en Pradillo.  Desde lo que hay, desde lo que está que ya es. Quizás en un momento dado cambia y muta y se convierte en otra cosa. Eso no lo podemos saber aún. De momento es lo que es. Está donde está.

En este CRUSH de CRUSHES compartiremos algunos materiales que se han generado en estos encuentros, hablaremos del amor en tiempos del tinder y algunas reflexiones, preguntas y hallazgos acerca de los celestinajes.

Los crushes son: Víctor Colmenero & Cristina Mejías; Silvia Zayas & Raquel G. Ibáñez; Oihana Altube & Lidia Hurtado.
Las celestinas son: Marta Echaves y Esther Rodríguez-Barbero

Nadie se despide de mi es el trabajo de Víctor Colmenero y Cristina Mejías que ha nacido de estos encuentros y que después ha estado en tour por México. Es una conversación en la que despliegan diversos materiales a través de autoras y autores de ciencia ficción, reflejos de historias escondidas tras ellos y los objetos desplegados que van tomando forma en el propio archivo familiar.

 

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Una epístola amorosa (desde el convento)

Queridas amigas,

Hace un rato he abierto los ojos, los había cerrado un momentito para escuchar mejor. De repente al abrirlos estaba aquí en una habitación chiquita de paredes blancas con una ventana a mi derecha. Delante de mi hay un papel que tiene escrito: Queridas Raquel, Marta, Silvia y Paula encima de una mesa de madera. Me pregunto cómo habrá llegado hasta ahí, qué misterio misterioso será éste que me circunda el cuerpo. Parece la habitación de un convento, sólo que no hay crucifijos ni vírgenes, no hay símbolos, será un convento laico. Hay mucho silencio. Los silencios de convento no son iguales que los silencios de casa del pueblo a la hora de la siesta o los silencios del desierto. Cada lugar tiene su propio silencio. Aquí, en el convento, hay una ventana por donde entra un rayo de sol que impacta justo en el entrecejo del smiley triste que dibujó Raquel que está al lado de la carta. Es fascinante, brilla en la oscuridad, me mira fijamente y los ojos son como dos agujeros profundos donde caben todas las cosas que no han encontrado aún su manera de decirse. El murmullo y los zumbidos. Recuerdo que estaba en el Flotarium que habíais construido Silvia y Raquel para dejarnos caer, y de repente, como de la nada aparecí aquí, en el convento. Aún resuena el eco de la risa de Paula y Silvia de fondo, descojonadas con el acento de murciana de Victor y su doblaje de María Barranco y los chiitas. Os habíais inventado una cosa, Instrucciones para una dicción lamentable se llamaba. Se trataba de perder poco a poco el control de las palabras y del habla. No querer decirlo todo. Abandonarse a la mandíbula colgante de un habla en duermevela. Una escuchaba mientras la otra hacía de canal de radio, recibiendo frases completas de diálogos, de textos con un sentido y transformándolos en una emisión de sonidos ininteligibles propagados al exterior. Había fragmentos de algunas películas, diálogos intensos, diálogos con mucha carga emocional. Un conjunto de cuerpos recostados emitiendo palabras a medio camino de ser. Un murmullo de voces hablando desde ese lugar de la fase rem en sintonía. De repente de entre todas las voces emergía un guarra, del diálogo del momento del camión en Thelma y Louise. Y luego un feminista. Y después unos silbiditos de la gente retransmitiendo todo eso que no forma parte del habla con palabras. Un piopio, fiuuuuu sssssss bumbum ahhhhhh pssssssss chhhhh tiroriro zaaaaaasssss fiuuuuuuu. Un coro onomatopéyico de voces en duermevela. Antes de eso habían hecho de Djs de lecturas de algunos libros traídos desde la mesilla de noche de los cuerpos durmientes. Silvia y Raquel han bajado abajo, a las profundidades oceánicas y a los sonidos que vienen de atrás. A lo hondo del agujero. Han estado cavando y después nos han invitado a bajar. En el fondo del agujero está la voz que no llega a salir. El lenguaje que aún no llega a ser. El sonido ininteligible de la primera grabación sonora de un fonógrafo. Hay cosas para las que no hay palabras. Sólo un balbuceo. Un estado amorfo de fonemas aún sin encajar. Un duvitar que es una mezcla entre dudar y levitar. También hay palabras de algunas cosas vetadas en la sociedad hedonista de la eterna búsqueda de la felicidad. Como cicatriz u orificio. Que ellas han podido nombrar porque saben unir palabras de manera que, por un misterio misterioso se convierten en algo bello, pero no de la belleza romántica sino de la belleza salvaje que tienen las cosas cuando son honestas. La dificultad viene de aquellos que no cavan ni se pasan el tiempo dentro de hoyos, y que creen que estos hoyos no deberían ser tan húmedos, ni oscuros, ni llenos de gusanos. ‘¿Por qué no está tu hoyo lleno de luz?’ Es que es un hoyo, señor.

Oiga señor que no somos aguafiestas. Como si las fiestas no estuvieran llenas de agujeros. Hondos, oscuros y pestilentes. Hay que ir a lo hondo para perder el miedo a la oscuridad, a la pestilencia y poder mirar a los ojos a los seres marinos sin identificar. Al final del agujero hay un flotarium que nos recoge. Un flotarium es un lugar sin estímulos externos. En el flotarium hay un convento que es, en realidad, un lugar interior. Aquí, en el convento, hay un agujero, profundo e inmenso, al fondo del agujero hay un flotarium, en el flotarium nos recostamos. El lugar de la calma. Aquí en el fondo del agujero del convento del flotarium está la risa desencajada que sale de las profundidades del diafragma. Porque amigas no hay nada más hermoso que estar en el fondo del agujero y reírse a carcajada limpia junto a alguien del propio hedor. Aquí tiempo no existir. Nosotras gustar hablar sin tiempos. Silvia enseñar. Gustar saltar. Gustar reír hondo y alto. Profundo. Escribir es cavar Marta decir. Cavar cavar cavar cavar. Silvia decir ¡Viva el agujero! ¡Viva el agujero!

 

   

  

Ahora lo recuerdo, antes de estar aquí en el convento me había levantado en mitad de la noche soñando que escribía una epístola amorosa y que comenzaba así: Queridas Silvia, Paula , Raquel y Marta. Había empezado a escribirla esa misma noche imaginando una respuesta a las epístolas que Raquel escribe que no obtienen respuesta. En ella os declaraba profundamente mi amor y mi admiración por vuestra persona y vuestro trabajo. Aún tenía el cuerpo vibrando de emoción. Después se quedó a medias y no sabía si publicarla o no, porque claro eso es algo muy íntimo. Entonces me acordé de que Raquel nos había recordado eso de que lo personal es político porque es donde suceden las cosas del vivir. Lo cierto es que este año ha tenido bastante de epístola, de cartas entregadas a la nada. A ver si la nada contesta. Casi siempre lo hace, pero casi nunca como esperamos. Los yoes ya no son yoes. Los yoes están siempre hechos de otras voces. Sirven para orientarse, para situarse en el mundo corporeizado. Lo demás ya existe desde antes. La voz y las voces. Todo está en nosotros y ya existe desde antes de que lo podamos nombrar. Las palabras ya no sirven como fueron inventadas, hay que ir a lo hondo, desenterrar los huesos. Silvia nos enseñó a desenterrar algunas palabras, al principio de todo. Desenterramos la palabra libertad y la palabra pan, que tiene mucha sonoridad y mucha masa. Después me quedé pensando en cómo algunas instituciones se han apropiado de ciertas palabras. Como por ejemplo la iglesia y la palabra fe o la institución de la pareja y la familia y la palabra amor. Ese mismo día la Nasa había avistado un asteroide que pasaría muy cerca de la tierra y que a lo mejor colisionaba. Tuve una epifanía en la que los consejeros de la presidenta hacían el taller del desenterrador en un mundo paralelo, de un asteroide muy parecido a la tierra pero mucho más pequeñito donde los humanos son la mitad de lo que son, y entonces allí, en el asteroide diminuto, desenterraban la palabra libertad. Y mientras Marta y Rober preparaban las cosas del sonido intergaláctico que vendría después, con su golpeteo metálico del latir de un corazón y sus ronroneos y sus ondas vibratorias invisibles que se propagan por aire hasta nuestros tímpanos y cócleas, una vecina del barrio se paraba en la puerta a preguntar: ¿Es aquí lo del teatro? Aquí hay clases ¿no? Mira, yo es que tengo ansiedad.

Entre las paredes de la Praga pasan muchas cosas. Algunas no las voy a contar. Paula nos ha dado las claves del blog, como tengo tendencia al nomadismo me he mudado aquí siendo consciente de que esto que escribo no es casi nada de lo que está pasando en estos encuentros CRUSH. Sólo un atisbo de algunas de las cosas que se quedan vibrando, resonando. Intento revisitarlas, no vaya a ser que se escapen. Intentar la tarea escurridiza del escribir para alargar la vida de los momentos. Mientras escribo seguimos juntas. Quizás porque entre todas hemos hecho posible este espacio de encontrarse, el tiempo por unos momentos, ha dejado de existir. Aquí, en el convento interior.

Esther


* Este texto ha sido escrito a raíz del segundo encuentro CRUSH entre Silvia Zayas y Raquel G. Ibañez, donde se entrecruzan conversaciones, experiencias compartidas y la apertura de su encuentro a la que llamaron Flotarium.

* El primer texto pertenece a un fragmento de un texto que nos envió Raquel de Heather Cristle:

Escribir un poema no es muy distinto de cavar un hoyo. Es trabajo. Se intenta aprender lo que se puede de otros hoyos y de las personas que cavaron antes que nosotros. La dificultad viene de aquellos que no cavan ni se pasan el tiempo dentro de hoyos, y que creen que estos hoyos no deberían ser tan húmedos, ni oscuros, ni llenos de gusanos. ‘¿Por qué no está tu hoyo lleno de luz?’ Es que es un hoyo, señor.

*Silvia nos compartió la práctica de ‘El desenterrador’ de Societat Doctor Alonso.

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Sincronizar los temblores. CRUSH. Cristina Mejías & Victor Colmenero: Nadie se despide de mí.

Hay algo que nos une desde antes. A nosotras nos unió un camión. A Victor y Cris un relato de un reflejo doblado. Voy hacia atrás. Últimamente tengo muy presente una pregunta, ¿desde dónde hacemos lo que hacemos? En el encuentro entre Victor y Cris hay cosas de atrás. Cosas que ya estaban sucediendo antes del encuentro, por debajo, en la antesala. Desde ese día que se encontraron clandestinamente en el espacio, cuando aún no se sabía muy bien qué iba a suceder pero los espacios empezaban a cerrar. Y después vino el estado de alarma. Y nos mandaron esa foto tomándose un vermut en una mesa hecha improvisada, los dos sonriendo junto a Abril la perra de Cris. Todo en la antesala, cuando no sabíamos nada de lo que vendría después, antes de que sobreviniera el caos. En medio del caos sucedieron cosas pequeñas. Un día Victor me mandó un audio de un texto en ingles, era el relato de William Wilson. Me pidió que lo recitara a la vez que lo escuchaba del propio audio que había recibido que no se entendía muy bien porque alguien lo había grabado sincronizado con el audio de otro alguien. Así que estaba lleno de uh, ah, mmm, jaja, ehhh. El coro de los doppelgänger que desconocen que lo son, de las voces de la conciencia. Un día, mucho tiempo después Cris encontró en el baño de los padres de alguien muy cercano a ella, un poster firmado por William Wilson. El mismísimo. El afectuoso. Y era de un festival en Francia, así que escribió al festival preguntándole por ese tal Wilson (creo que no la contestaron, porque William no suele contestar así como así). El caso es que un día de Navidad le mandó una foto a Víctor diciendo:

-¡He encontrado a William Wilson!

¿Pero quién era y qué era ese Wilson? ¿De dónde venía? ¿Cuáles eran sus propósitos? Alguien, en otro texto, el texto distópico de una ciudad que desaparece, había introducido ese relato en la máquina de Macedonio. Es una máquina que ha adquirido la capacidad de transformar los relatos que debía traducir y que recoge diferentes voces, las voces silenciadas. Cris se había inspirado en ella para construir su telar de sueños. Todo esto ya estaba sucediendo antes de que se encontraran. Porque siempre hay algo muy pequeño sucediendo desde antes. Una nota, un mensaje, un reflejo, un silbido, un latido.

                     

Justo antes de encontrarse en el espacio, Victor, que es dado a jugar con elementos de contraste, estaba comprando vino y otras cosas para comer de picnic y se encontró unas coles y un narciso. Así que llevó el narciso al espacio y fue una de las primeras cosas que estuvo en ese espacio en transformación. La flor amarilla del narciso anuncia la primavera porque es una de las primeras en aparecer. Así que alrededor de ese ser que se ahogó en su propio reflejo y se transformó en flor comenzaron a desplegar un mundo de reflejos y espejos. Desplegaron, desplegaron desplegaron, telas, reflejos, llamas, papel continuo continuo continuo continuo, mantas térmicas y y un proyector diminuto portátil que es a la vez proyector y altavoz y una cámara y cables y relatos de ciencia ficción y unas copas de vino y los narcisos. Todo el rato había algo que parecía salirse. Desplegarse. Desdoblarse. Y había algunas cosas que estaban ocultas. Algo que desplegaba otro algo. Como el hueso de vaca que trajo Cris, que había limpiado con lejía y por eso estaba tan blanco. Porque los huesos no son así de blancos y éste parecía como de escayola. Y el hueso tenía una historia. No era sólo un hueso. Su tío había encontrado en el campo el cadáver de una vaca y se lo había dado a Cris. El hueso del fémur de una vaca. No sé cómo fue apareciendo todo, fueron desplegándolo durante toda la semana, una cosa tras otra, hablándose a través de todos esos objetos.

Habitar el barroquismo dice Victor. El momento en que Victor Colmenero entró en su época barroca junto a Cristina Mejías. Sólo que no es barroco porque estos objetos no eran fijos. Algunos venían del futuro y otros se proyectaban al cielo. Cobraban vida. El día de la apertura comenzaron leyendo un fragmento de Las crónicas marcianas, Victor traducía simultáneamente el libro que estaba en inglés, que el hermano de Cris le había regalado a Cris y que es uno de sus libros favoritos. Y cuando no sabía alguna palabra preguntaba a quienes habíamos acudido a formar parte del encuentro entre varios mundos. Después, algunos objetos empezaron a moverse. Y se hablaban entre ellos y a veces a nosotros. Mientras Víctor leía Europa Cris colocaba la luz de una linterna sobre un espejo colocado exactamente a 45 grados que reflejaba el agua. Y se intercambiaban los papeles y entonces Cris leía Europa y Victor proyectaba imágenes de lo que grababa con la cámara en ese mismo momento, que era el universo de objetos y nosotros siendo parte de ese universo. En un momento dado Victor grababa la imagen de una vela y Cris la proyectaba en una superficie muy estrecha, un marco de madera de un bastidor. La imagen salía y entraba dentro de la anchura del bastidor y Cris decía que tenía que sincronizarse con el temblor de la mano de Victor para encajar la imagen. La imagen de un fuego que también temblaba. Sincronizarse con el temblor del otro. Sincronizar los temblores. Sincronicemos los temblores   

“Yo he leído lo que dicen otras personas y yo sé que usted piensa lo mismo. Yo he leído que hay una atmósfera que cubre la Tierra y que impide que entren los rayos del Sol y las piedras y rocas del exterior. Y todo eso lo dicen además personas muy inteligentes y muy razonadas. Pero bueno, si a mí me llega algo de los de allí- dice William y señala al cielo- quizá, con algo de suerte, algo de lo nuestro conseguirá llegar allá arriba. Algo llegará”.

William, el que aparece en los momentos necesarios, se ha mudado de relato, y desde Santaca invoca a los de allí.

En el fondo, ni yo ni cualquier otro en la redacción habíamos tenido en cuenta que las imágenes que los habitantes de Santaca proyectan todas las noches no se ven, sólo bailan ligeramente en la oscuridad. Podría haber traído cualquier cosa. Ni siquiera hay altavoces para escuchar la banda de audio. Podría haber traído cualquier cosa y también podría haber traído un vídeo mío, con imágenes de mi infancia. Intento pensar qué podría haber editado. En primer lugar tendría que haberle pedido a mis padres el archivo –posiblemente inmenso- de mis grabaciones.

Poco a poco se ha ido oscureciendo el espacio. Está la luz de algunas velas y del proyector. Detrás de la cortina, que separa otro espacio que está al fondo, se ven imágenes veladas y se oyen los sonidos de una fiesta de cumpleaños. Después imágenes de una casa vacía, la casa del abuelo de Víctor, que grabó con su hermano después de que muriera y que ya no existe. Y junto a esa casa, superpuesta en otro plano, en otro vídeo Cris le pide a su abuela que le cuente cómo era su casa. Las manos de Cris ayudan a las manos de su abuela, que tiemblan y parecen escaparse, a dibujar los trazos de esa casa que ya tampoco existe. Quizás, como los habitantes de Santaca, nosotros también nos juntamos para proyectar todas esas imágenes a la oscuridad de la noche para que otros las recojan.

Al día siguiente mientras recogíamos todo hablábamos de como es hacer cosas en Madrid ¿Qué le pasa a Madrid? Nada tiene mucho sentido. Ahora quito esto, ahora pongo lo otro. Y mientras todos como perdidos. Me pregunto si nos ha borrado Madri. Quizás algún día vaya a Barcelona dice Victor. Porque tenemos la fantasía de que quizás algún día vayamos a vivir a Barcelona. ¿Dónde va a parar toda esa energía de la gestión de la vida en Madrid?. Nadie lo sabe. Hablábamos de que a veces, cuando nos sentimos cansados, necesitamos de un lugar que nos recoja.

Ahora, unas semanas después, Silvia y Raquel han construido un FLOTARIUM donde dejarnos caer y flotar. La apertura de este FLOTARIUM será el Miércoles 10 a las 19:30 y ahí nos encontraremos de nuevo con la magia de las cosas que son lo que son.

Esther Rodriguez-Barbero.

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* Las fotos son de Ángela Losa, que uno de los días fue a visitar a Cris y Víctor y desplegaron los universos y compartieron las lecturas.

* La primera frase en cursiva es del relato William Wilson de Edgar Allan Poe.

* La máquina de Macedonio aparece en el libro La ciudad ausente de Ricardo Piglia.

* The Martian Chronicles, Ray Bradbury.

* Los fragmentos de texto son de Europa, del capítulo Bajo el mismo cielo, de Luis López Carrasco.

 

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CRUSH: intercambio, experimentación y celestinaje en La Praga.

El verano justo antes de que se parase todo, mientras recorríamos las playas de Galicia en un  camión, empezamos a pensar en generar un espacio abierto, de intercambio en Madrid. Paula  conducía el camión que iba muy lento, 50 km/h, así que había mucho tiempo para hablar y mirar el  paisaje. Mientras íbamos por las carreteras y parábamos en playas y brindábamos al atardecer y  dormíamos a la luz de la luna hablábamos de que ese espacio de encuentro fuera para la  investigación de todo eso que se sitúa en los bordes. Entre medias. Que no es ni lo uno ni lo otro o  es muchas cosas a la vez. Justo en el borde. Encontrarnos con el único objetivo de intercambiar  prácticas, saberes e historias. Tener un espacio para perderse y a la vez encontrarse. Poder  redescubrirnos desde otros lugares desde los que dejar que otros mundos aparezcan. 

Hablábamos de juntar a gente que intuímos, sentimos, percibimos se pueden entender, conectar,  ayudar, comprender, animar, gustar, o no, u otras cosas que ahora mismo no sabemos. Que a lo  mejor se enamorarían y compartirían sus saberes cada una desde su lugar. Juntarse y ver qué pasa.  Sólo por el placer de hacer algo juntxs. Que igual de ahí sale algo. O no. O después cada uno sigue  su camino y en el trabajo de cada uno hay un cachito del otro. Y que durante ese tiempo que estuvimos juntas nos dedicamos a tratar de desentrañar las inquietudes, haceres y preguntas del  otro. Que después algo de eso quedará impregnado en el propio hacer y sentir. Y que esas palabras  que nos dijo esa persona esa vez se aparecerán en momentos inesperados, en momentos de  incertidumbre cuando quizás no sabemos muy bien qué estamos haciendo o hacia dónde ir. Molaría  una aplicación decía Marta. Un no- tinder para artistas que sea manual, sin algoritmos. Y nos  metimos en la aventura de encontrar conexiones entre mundos y universos y preguntarnos sobre  qué es eso de acompañar procesos y orquestar encuentros, algo que las dos llevamos haciendo un  tiempo. Yo es que no soy comisaria, lo que quiero ser es celestina. Esto que hemos llamado  celestinaje, que es la acción de celestinear. Entre personas y sus inquietudes y sus trabajos y sus  historias y lo que nos mueve desde la intuición. 

Así nació CRUSH. Crush es un espacio para conocerse, o desconocerse, desde las profundidades de  las prácticas. Un encuentro one to one desde donde situarnos en el antes, antes de que las cosas  sean algo, antes de que podamos incluso formular qué estamos haciendo. Es un contexto de  aprendizaje mutuo donde aprender las unas con las otras bajo unas condiciones básicas. Que se  aleja de las lógicas productivistas y pone el foco en el propio encuentro y lo que sea que de ahí  emerja. En los inicios, en el entre. En el compartir lo que hay entre dos mundos que se encuentran.  ¿En qué estás ahora? ¿Cómo trabajas tú? Mira, empiezo a trabajar así. Ah, qué bien, ¿me enseñas?  ¿Y tú? Yo me estoy haciendo estas preguntas. Podemos hacer esto. Sí. Claro. Tal vez esto otro. Me  gustaría probar esto. Pues probémoslo.  

En este espacio CRUSH lo que está ya es. Quizás en un momento dado cambia y muta y se convierte  en otra cosa. Eso no lo podemos saber aún. De momento es lo que es. Está donde está. Y ahí, desde  ese lugar, si estamos lo suficientemente atentas habrá algunos momentos en los que por unos  segundos se aparecerá la magia. Nunca dura mucho tiempo. La magia de los momentos mágicos es  que son sólo un destello. ¿Y nosotras? -Nuestra tarea es estar muy atentas para poder verlo. Confiar  en que en el momento más inesperado aparecerá. Ahí, en ese lugar entre medias, que no eres tú ni  soy yo, que recoge nuestras voces. En ese nosotros siendo sin forma. En ese instante en que no  sabemos qué es lo que estamos viendo. Ese instante en que un mundo otro se abre. Y todo lo que  creímos saber, se resquebraja. Y ahí, en la misma grieta que se abre entre tú y yo, entre lo que no  sabemos, es donde aparece el misterio. El misterio del encuentro con ese algo que no sabemos qué  es.

Un año después del encuentro experimental entre Marta y yo, que ha derivado en muchas  aventuras, hemos retomado el primer celestinaje entre Victor Colmenero y Cristina Mejías. Lo  empezamos la misma semana del estado de alarma y después quedó en stand by. La semana  pasada nos reencontramos. Se hizo la magia en un playground que derivó en una performace que  bautizaron ‘Nadie se despide de mí’ y del cual hablaremos en un próximo post. Mientras, a los  fuegos centelleantes, cocinamos el que será el siguiente encuentro entre Silvia Zayas y Raquel G.  Ibáñez.

Paralelamente nos preguntamos sobre los secretos del celestinaje y de lo que se aparece en los  entres, por lo que iremos indagando en las aventuras, hallazgos, revelaciones y descubrimientos de  una investigación en paralelo y a varios niveles que iremos compartiendo.  

Esto es posible gracias al Centro de Artes la Praga, con el apoyo de una subvención para espacios  independientes, y la apuesta del equipo de La Praga de moverse en terrenos inciertos.

Esther Rodríguez-Barbero.


Durante el CRUSH este blog se compartirá bajo esa etiqueta (#CRUSH) con las celestinas Marta y Esther para contar qué va pasando entre las paredes de la Praga. Será un espacio en el que volcar reflexiones, crónicas y conversaciones con las artistas invitadas. Todo vuestro compas.

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Sobre cuando decidí convertirme en virtuosa/4

conversación con Javier Arbizu

Las obras no están cerradas en sí mismas. Es lo que tienes aquí pero en realidad es otra cosa lo que está pasando.

La danza se escapa de sí misma y del cuerpo. Ni siquiera podríamos decir que está “aquí”.
Cuando hablamos de arte, creo que hablamos de lo que no está pasando delante tuya.
El desnudar la pieza en relación al espacio perfecto hace que no ocurra nada más aparte de esto.
El desmembramiento del cuerpo hacia lo micro y hacia lo macro.
Lo elementos que se se escapan y no llegan a cristalizarse en algo concreto.
La intención es hacer algo que sea incómodo. Estar allí con la “cosa”. Estar juntos con la obra.

La excesiva responsabilidad con respecto a la contemporaneidad. ¿Que es ahora? Que es la practica actual? La activación física del espectador para poder interactuar con la pieza.

“La única cosa que tengo ganas de hacer es una cabeza. Pero es difícil, nunca lo logro. Una cabeza cualquiera. Soy incapaz.Estos cuerpos tan largos, se vuelven largos a pesar de mi voluntad.
Hasta ahora nunca he hecho algo como lo había pensado. Siempre ha salido algo distinto de lo que yo quería. Me gustaría hacer cabezas normales de figuras normales. Pero nunca me salen. Alguna vez tendría que lograr hacer una cabeza como la veo. Pero, como nunca me ha salido, sigo. Hay que ser muy imbécil para seguir. Si soy capaz de hacer algo que ya conozco, es solo una ejecución. Por otro lado, si yo intento realizar algo que todavía no entiendo, me resulta mucho más interesante y curioso”.  Alberto Giacometti (mi traducción)
Entrevista completa: https://www.rsi.ch/play/tv/-/video/intervista-ad-alberto-giacometti?urn=urn:rsi:video:6585796
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Sobre cuando decidí convertirme en virtuosa/3

Por lo menos es estar presentes. Si no, no tiene sentido.

Conversación con Nazario Díaz

Durante la residencia he decidido conversar con otras artistas para expandir la investigación y hablar de temas comunes, saber más sobre las respectivas prácticas y reflexionar sobre los procesos artísticos.  Mi postura es la de ir a visitar la práctica de otras artistas y partir de una pregunta básica: ¿tú cómo lo haces?

La conversación con Nazario queda algo borrosa, pero sí tengo claro que mientras hablamos mi cuerpo ya está recibiendo información nueva que contaminará mi practica actual. Me es difícil retener en la memoria algo tan efímero como una conversación, así que he empezado a escribir tras preguntarme qué recuerdo de forma inmediata, qué me mueve.

Los materiales: volver a visitar los materiales que ya han pasado por el cuerpo. El virtuosismo y la posibilidad de desaparecer.

La insistencia: el deseo y la necesitad de quitarse del medio (una de las cosas imposibles).

En realidad venimos de las cosas imposibles, negarlas es también estar en ellas, ¿no?

Nos movemos entre todas las cosas que operan pero que son invisibles.

La presencia y los cuerpos en vida: la necesidad de marcar una distancia entre sujeto y objeto. La búsqueda de estrategias de desplazamiento. El darnos cuenta de que estamos volviendo a los materiales de que queríamos huir.

El virtuosismo y la desaparición: ¿Qué es eso de borrarse? ¿Quién desaparece para quién?

La insistencia y la resistencia podrían ser intentos válidos, permanecer en un material y seguir su evolución. Borrarse porque la presencia del material es más fuerte que uno. Borrarse para que se pueda visualizar lo que pasa alrededor del cuerpo.

La danza ya existe: el cuerpo es solo un canal para la danza, es el contexto de la danza.

Se trata de cómo lidiar cada vez con la experiencia, la vivencia del material, en un proceso de emergencia de los materiales.

La compleja relación con la forma: ¿cómo emerge la forma desde un proceso? ¿dónde estaría la coreografía en este tipo de trabajo? O mejor, ¿cómo opera la coreografía?

La dificultad de estar presente: la necesidad de aceptar que es lo que es.

El compromiso con el material es difícil.  La exposición constante a la mirada es algo que depende de muchos factores. Depende de si he tenido un buen día, si no estoy para dejar que me miren, si me puedo comprometer con la estructura que yo misma me he dado. ¿Qué fijamos? ¿Las formas del cuerpo?, ¿un recorrido interno?, ¿el tipo de entrega que logramos tener hacia el material?.

La transmisión del material no normativo: ¿cómo transmitir una postura?

Alfabetización y analfabetización del cuerpo. El aparato fonético, la fascinación por las distintas formas de hablar según la procedencia geográfica.

El sentido que siempre está en fuga: La inexistencia de la identidad. La danza no tiene sentido y no tiene utilidad, eso es lo guay. Entonces, ¿qué hace esto que hacemos en el espacio físico, imaginativo, corporal?

Lo natural no existe, pero la ficción está llena de grietas: Lo que pasa en el momento en vivo depende de las circunstancias. Los tiempos de la naturaleza. Los procesos de fermentación. El tiempo natural y tiempo teatral. El miedo a desaparecer.

 

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Sobre cuando decidí convertirme en virtuosa/2

Premisa. You stand on your own experience, not on the floor. (Lisa Nelson) [1]

Noto calma, escucha de los acontecimientos que emergen en el cuerpo. Intento desactivar  la constante proyección de mi deseos sobre el cuerpo. Me abro a la posibilidad de ser cuerpo.

RESUMIDO:
¨The connecting link between the parts of our body and that between our visual and tactile experience are not forged gradually and cumulatively. I do not translate the ‘data of touch’ into the language of seeing’ or vice versa—I do not bring together one by one the parts of my body; this translation and this unification are performed once and for all within me: they are my body, itself¨. [2]

No tanto un yo quiero, sino dejar que las cosas pasen.
Hace unos años, identifiqué ese  momento como una espera. El cuerpo, abierto, disponible, suspendido para que la danza pueda emerger. Invente la palabra emersion en ingles (en realidad era una traducción errónea desde el italiano, estaba convencida que la palabra existía) para indicar un movimiento desde dentro hacia fuera (emergence) y viceversa (immersion).
De alguna forma, es pensar que la danza ya existe, no hay que producirla, solo necesita las condiciones, el contexto, para poder aparecer. El cuerpo cómo contexto de la danza.

CONTEXTO CONTEXTO CONTEXTO

CONDICIONES CONDICIONES CONDICIONES

¿es la danza algo real?

Imaginación. La danza cómo un repertorio de lo potencial[3]. Me hace pensar en las posibilidades que se pierden cada vez que se elige algo. ¿es posible contener todas las posibilidades que se presentan durante una danza?

Intención. Si es cierto que la danza no genera ni significados ni objetos concreto, ¿es necesaria una intención para danzar? ¿Es, tal vez, una actividad de atención?

Atención. El foco fluctúa constantemente. Soy testigo de mi propia danza.

Condiciones/ contexto. ¿Cuál es el contexto de una danza que se sitúa sobre su propia experiencia?
Las condiciones cómo espacio(s) de posibilidades[4]. Posibilidad de salir de los hábitos y las formas grabadas en el cuerpo,  que vuelven una y otra vez para satisfacer la necesidad de reconocer lo que se hace.
Abrir la posibilidad de ser un extraño.
Volver a hospedarse. Volver a hospedar la danza.

Desaparición. Parte de las cosas imposibles. Evaporar, proponer un cambio de mirada.
Tener una representación clara de las partes invisibles de mi cuerpo. También imposible.

[1] SPORÁDES 2019 entrevista completa aquí: https://www.youtube.com/watch?v=9N7D3pu88fg&t=3114s
[2] Merleu Ponty, Maurice Phenomenology of perception. First published in Routledge Classics 2002 by Routledge (p. 173)
[3] Calvino, Italo Lezioni Americane, Mondadori Editore (28 junio 2016), p.92
[4] Es una sentencia de Anton Vidockle. Citada por Daniel Blanga Gubbay en la publicación Table Conversation/ Condition, curada por Annika Pannitto y Erica Preli.
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