Nadia Vera (1983-2015)

Conocí a Nadia virtualmente y como productora del Festival 4×4, iniciativa independiente que con mucho esfuerzo los hermanos Vera (Shanti, Nadia, Sendic) y otros colaboradores llevan a cabo hace años en la ciudad de Xalapa, Veracruz. Tras meses de intercambios concretamos mi ida en un panorama crítico para el Festival al que le habían sido retirado casi todos los apoyos de último momento, primer signo del ambiente gubernamental hostil que rodeaba a sus actividades en esta ciudad en la que decían con tristeza que ya no era posible trabajar. En mayo del 2015 nos encontramos en Xalapa donde – dado que la mayoría de obras y actividades del Festival habían sido canceladas – decidimos realizar un espacio de intercambio y discusión sobre el tema “cuerpo, violencia y resistencia” (junto a los mexicanos Nadia Lartigue, Juan Francisco Maldonado y Esthel Vogrig).

Me acuerdo que el 15 de mayo tuitie: “mientras tanto co-coordino un taller sobre cuerpo, exposición y violencia y soy yo la que tiene todo para aprender” y luego “todo tranqui pero se ven francotiradores en las azoteas y el ejército anda por la calle con la cara tapada”. Ya había estado otras veces en México y en ciudades conocidas por sus altos niveles de violencia como Morelia o San Luis Potosí pero nunca había percibido tanto miedo y tanta vigilancia encubierta como en Xalapa. Nunca había visto a los artistas con los que había ido a trabajar tan consternados o tan precavidos, en otras palabras asustados.
Si durante los espacios de taller del Festival hablamos de violencia policial y formas de resistencia tanto a ella como al poder desde el arte y desde nuestra propia vida, en los almuerzos y noches se hablaba de activismo y organización, de la persecución a periodistas y la censura reinante.

Nadia era una de las más asustadas y pese a que se notaba su personalidad desinhibida, rebelde y explosiva, estaba todo el tiempo advirtiéndonos que no hiciéramos esto o aquello, que nos fijáramos en las personas, que jamás prendiéramos un porro en la calle ni miraramos demasiado fijo a un policía. Nadia era de puertas adentro la cara opuesta; lo daba todo y explotaba de rabia o de alegría según fuera el caso.
Nadia – nacida en Chiapas pero residente de Xalapa durante años – nos contó que en el DF se sentía más segura, que era al fin de cuentas un espacio más neutral donde a diferencia de la provincia, no ibas a desaparecer y aparecer tirado en una zanja.

No solo sus relatos sino documentos atestiguan que ya había sido agredida por la policía en una manifestación de #Yo soy 132 (http://www.alcalorpolitico.com/galerias/base.php?idgaleria=6745#.VcEjkvl_Okq)

Dentro de su preocupación extrema y sus constantes precauciones Nadia igual subestimó el peligro en el que estaba (pero de todas formas qué más hacer que cambiarse de estado y reducir su activismo?). Quizás pensó que el allanamiento de su casa ya había saciado el deseo de asustarla o que aunque estaba fichada tras ser agredida y detenida en manifestaciones, algo así no podría pasarle. No dentro de la “seguridad” del DF y de una colonia como la Narvarte, por otra parte barrio lleno de amigos.

Muchos de sus amigos y familiares relatan que ya no quería dormir sola, que le pedía a amigos o colegas que se quedaran con ella: “Aun recuerdo que después del 2 de octubre que se metieron a tu casa me decías: “Jao vente a quedar a mi casa, no me quiero quedar sola, nos hacemos compañía, te preparo de cenar, nos echamos un cigarro”” cuenta Jair, el fotógrafo del Festival y colega tanto de Nadia como de Ruben.

Salvo que se quiera jugar el papel de ciegos y sordos, sobran evidencias para trazar la línea que va de Javier Duarte – gobernador de Veracruz que ya había detenido a Nadia por portar una pancarta que decía “Javier Duarte te tenemos en la mira” – al apartamento donde.. me sigue costando decirlo..violaron, torturaron y asesinaron a estas 5 personas. Del gobierno de Veracruz al apartamento que era su casa y que tantas veces abrió para amigos o artistas mexicanos e internacionales.

Es evidente que la atrocidad cometida el pasado 31 de julio contra estas 5 personas no es un robo ni un desquite del narco colombiano que de bobera se llevó a otros 4. Se sabe que Espinosa había llegado lejos en la exposición mediática de Duarte cuando publicó su peor perfil en la tapa de la revista Proceso con gorra de policía y toda la expresión de su brutalidad en la mirada. Se sabe que la periodista Regina Martínez de la misma revista habia sido asesinada y que sus compañeros acusaban al gobierno estadual, y también que Espinosa declara haber sido acosado por años en Veracruz (en 2012, aseguró que un representante oficial le dijo que ya no tomara fotos de estudiantes detenidos durante una protesta y le advirtió: “Deja de tomar fotos o acabarás como Regina”).
(http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150803_mexico_asesinato_espinosa_mujeres_am)

Nadia no era guerrillera ni terrorista ni criminal. Su delito fue no doblegarse ni callarse contra el poder opresor que gobierna México hace años. Movimientos sociales y estudiantiles la recuerdan con un gran PRESENTE en decenas de manifestaciones y campañas, desde las que enfrentaban al alza al transporte en el 2012, en las protestas contra los fraudulentos comicios electorales, como activista de “Casa Magnolia” (centro cultural autogestionado). En septiembre del 2012 sus compañeros de militancia universitaria cuentan “fuimos golpeados y tres de nosotros “levantados” torturados y amenazados por policías estatales, obligados a recitar las últimas palabras con una pistola en la nuca –para después de sembrado el terror– ser abandonados en las cercanías de la central de abastos”. En octubre del mismo año en una protesta en que se recordaba a compañeros asesinados en el 68, allanaron su casa, revisaron tus cosas y se fueron sin robar nada. Cuentan que entonces dijo “Tenía yo tanto desmadre en la casa, que para que yo me diera cuenta de que se habían metido, hasta tuvieron que limpiar y ordenar un poco… sólo por eso lo noté.”. En noviembre fue reprimida por expresar su repudio a Duarte, mujeres policía la arrastraron y golpearon.

Marchó en el 2013 junto a maestros que rechazaban la reforma educativa, manifestación que fue brutalmente reprimida y luego de la cual comenzaron largas esperas frente a la Comisión Estatal de Derechos Humanos. En el 2014 fue parte y movilizó acciones contra la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y fue nuevamente amenazada y entonces se convenció de irse al DF.

En una entrevista Nadia declara públicamente que de sucederle algo a ella o a sus amigos y parientes Javier Duarte seria el responsable. (http://rompeviento.tv/RompevientoTv/?p=2031)

Además de un ser luminoso como he conocido pocos en este mundo, Nadia era Antropologa Social, Gestora Cultural, Productora General del Festival Internacional Cuatro X Cuatro/ arte escénico, activista, indignada siempre, rebelde siempre. Nadia era hermana, hija, amiga, luchadora, amante, compañera. No sé Nadia como se festeja en tu país la muerte pero desde acá tenemos que encontrar una forma de hacerle honor a tu fuerza de vida. Creo que un comienzo puede ser exigir hasta que se nos acabe la voz y la tinta, justicia.

Nadia era de estatura pequeña pero gigante en generosidad. Lo fue con cada uno de los que participamos del Festival y la vi siéndolo con colegas y desconocidos. Su muerte no es casual, su muerte es política y necesita ser aclarada y juzgada. Por su persona y por las causas que defendía. Por luchar incluso por quienes hacen de cuenta de que no pasa nada en México.

 

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Lucía Naser, publicado en la diaria el 5 de agosto de 2015

Blog de Lucía Naser  http://juntandonotas.blogspot.mx

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