Notas que patinan #37: Los Torreznos en el CA2M

Me acerqué al CA2M de Móstoles para la presentación de Cris Blanco en el ciclo ACENTO. Pero eso os lo cuento en el siguiente post. De rebote, al llegar al CA2M me encontré con la exposición de Los Torreznos (Rafael Lamata y Jaime Vallaure): Cuatrocientos setenta y tres millones trescientos cincuenta y tres mil ochocientos noventa segundos.

Los Torreznos

Lo primero que vi, mejor dicho, que oí, fueron sus voces en el hall reclamando atención, al estilo de la megafonía de un aeropuerto. Bueno, de un aeropuerto de los de antes. Quiero decir, no como la terminal 1 del aeropuerto de Barcelona que, como me contaba el otro día Javi Álvarez (que también estuvo la semana anterior en el CA2M en las sesiones de Cine Revelado organizadas por Playtime), es una megafonía que emite un mensaje que se desactiva a sí mismo porque sólo dice algo así como que por esa megafonía no se emitirá ningún mensaje (¡menuda obra conceptual!). Volviendo al hall del CA2M, allí se oían cosas como: ¡Atención! (así, a secas). O: Por favor, no intenten ir deprisa; Por favor, un poco de flexibilidad siempre es bienvenida, gracias; Por favor, caminen más deprisa, gracias. Entre una cosa y otra pasé tiempo en ese hall, diría que siempre escuchando alguna frase nueva. Más tarde pillé el ascensor y allí me topé de nuevo con las voces de Los Torreznos. Esta vez iban diciendo la hora exacta, uno las horas y otro los minutos, sin parar. Un poco después pasé por el lavabo. Allí también me esperaban los Torreznos, esta vez con Los Recuerdos: Me acuerdo de la paella; Me acuerdo de los sujetadores; Me acuerdo de las bragas. Y así todo el rato. De todas formas, yo, ocupado con otras cuestiones, pero sin tiempo para recorrer la zona expositiva, aún seguía preguntándome en qué consistiría la exposición de Los Torreznos. Más tarde me sorprendió que desde recepción me avisaran de que tenía una llamada. Un poco como antes, cuando no teníamos móviles y la gente te llamaba al bar donde esperaban encontrarte. Bastante extrañado de que alguien supiese que yo estaba en el CA2M y utilizase ese raro recurso para contactar conmigo, cogí el teléfono y una voz extrañamente familiar me preguntó, si no recuerdo mal, que cómo estaba y que qué me estaba pareciendo la exposición. ¿Perdón? Mientras reaccionaba, y antes de responder (o sea, al estilo gallego), pregunté que con quién estaba hablando. Era Jaime Vallaure, uno de los Torreznos. Le dije la verdad: que yo no había ido a ver la exposición, que no sabía si había visto la exposición porque hacía rato que me preguntaba si ahí arriba, en alguna sala, había más cosas relacionadas con la exposición o si, de hecho, la exposición era lo que os acabo de contar. Aprovechando que tenía a uno de los Torreznos al teléfono pensé que no podía perder la oportunidad de hacerle una mini-entrevista. Así que comencé a preguntar. Jaime me contó que la exposición era básicamente lo que yo ya había visto (o más bien, oído). A parte de eso, había un libro que podía consultar en el hall (y que se puede comprar o descargar gratuitamente en la web del CA2M), un par de intervenciones en el periódico del CA2M y algunas acciones puntuales. Según me contó, cuando desde el CA2M les llamaron para realizar esta exposición les dijeron que no les podían ofrecer espacio pero sí tiempo. De ahí el formato de la exposición, que ciertamente no ocupa ningún espacio sino que lo invade acústicamente. Me informó de que la misma conversación telefónica que estábamos manteniendo formaba parte de la exposición.

Los Torreznos. El teléfono, 2014

Por lo visto, según me contó él, cada día, varias veces al día, Los Torreznos llaman para intentar hablar con algún visitante. En recepción me dieron más detalles: ante la invitación a hablar por teléfono con los artistas hay gente que se presta sin más, hay gente que rehúye la invitación, hay gente que realmente había venido a ver la exposición y hay gente que simplemente pasaba por allí, buscando los servicios, por ejemplo, que están abiertos libremente al público (quien seguramente debe llevarse una buena sorpresa al toparse con la instalación sonora de Los Recuerdos). Jaime me contó que, a partir de lo que los visitantes les cuentan, Los Torreznos se plantean ir modificando alguna de las instalaciones durante el tiempo que dure la exposición, que se clausura el 18 de mayo. Yo le felicité por el currazo, él me pidió mi dirección de correo electrónico y nos despedimos. Más tarde me envió un par de imágenes con las intervenciones que Los Torreznos han realizado en el periódico del CA2M. Una la dejo aquí abajo (pinchad en ella para ver toda la tira completa) y la otra la encontraréis al final del post.

Los Torreznos. El Futuro, 2014.

A continuación me agencié el libro de la exposición que encontré en la mesita del hall y, cómodamente instalado en el sofá que tienen ahí, lo ojeé un rato. El libro, en castellano e inglés, contiene textos de Los Torreznos, Isidoro Valcárcel Medina, Black Tulip, Tomàs Aragay, Juan Domínguez, Òscar Abril Ascaso, Bartolomé Ferrando y unas cuantas firmas más. Un poco al azar, ojeando el libro, me llamó la atención una conversación entre Los Torreznos y Òscar Abril Ascaso (quien, por cierto, cotilleo, deja el Estruch de Sabadell para irse a la Laboral Centro de Arte de Gijón). La conversación gira alrededor de la performance española de los años ochenta y noventa. Allí descubrí que los componentes de Los Torreznos se conocieron en un taller de Valcárcel Medina y que fundaron los Torreznos hace 15 años (o, lo que es lo mismo, hace cuatrocientos setenta y tres millones trescientos cincuenta y tres mil ochocientos noventa segundos, que es el nombre de la exposición). Pero lo que realmente me atrapó de esa conversación fue el descubrimiento de otra presunta generación silenciada, como diría Un Perro Paco. Y van unas cuantas. Cito a Jaime Vallaure (página 46).

J.V.: (…) Entre el 90 y el 96 había bastante contacto con performers que ya tenían un trabajo fantástico, como Jaume Alcalde o Borja Zabala, pero que han sido barridos totalmente de la memoria colectiva; de la nuestra en el ámbito del arte y de la de todo el mundo en general. A mí eso me da un poco de rabia, ya que rompe la transmisión generacional. Y provoca que te vuelvas a encontrar ahora ante situaciones que ya habían sido tratadas anteriormente, y muchas veces de forma más interesante. Supongo que hace veinticinco años había más libertad y menos expectativa que en estos momentos. Y es cierto lo que dices: creo que hay un rotundo fracaso instalado en esa ausencia de memoria, como si hubiera desaparecido una civilización entera.

¿Quién es esta mano negra que se encarga de barrer ciertos nombres de la memoria colectiva y de encumbrar otros? Dejadme que os diga que a mí esta me parece una buena razón para tomarse la molestia de dejar constancia de lo que hacemos y de lo que pasa a nuestro alrededor. Y, para rematar este apasionante tema que, haciendo honor al título de estas notas, patina ya muy lejos de la exposición de Los Torreznos, dejadme que acabe con otra cita de Jaime en la página siguiente de este interesante libro.

J.V.: Al hilo de lo que dice Rafa, me viene a la cabeza lo que contaba Primo Levi sobre que los supervivientes de los campos de exterminio no fueron los más valientes, ni los más preparados, ni los más fuertes. No. Posiblemente, los que quedaron eran los menos aptos para sobrevivir. En ocasiones, en el ámbito del arte, salvando las distancias, tienes esa sensación. Es decir, el más talentoso, el más inteligente, el más preparado es el que ya no está, no aguanta el pulso. Quedan otros, o quedamos otros que no tenemos todas esas cualidades. Pero hay circunstancias, algunas incluso ajenas o no buscadas directamente, que te permiten seguir adelante sin fijarte en quién se queda por el camino.

Los Torreznos. Estábamos muy bien / Estaremos muy bien, 2014.

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Notas que patinan #36: La abducción de Luis Guzmán

Volvamos atrás en el tiempo. Más o menos diez días atras. Estoy escribiendo un incendiario post en mi habitación del hostal Santa Isabel de Madrid, en la calle del mismo nombre. He quedado en el Palentino, en Malasaña. Aviso de que llego tarde porque necesito expulsar ese post para ir con la mirada limpia a ver La abducción de Luis Guzmán al Teatro Lara. Le doy al botón de publicar, me pongo el jersey más gordo que tengo, gorro y guantes de lana, me envuelvo en un abrigo con capucha que me llega hasta los pies y salgo corriendo hacia Malasaña. Por si no ha quedado claro hace un frío tremendo para un aborigen mediterráneo asustado por el paisaje nevado que contemplaba el día anterior, quince minutos antes de llegar a Madrid, en el AVE. Atravieso como un rayo Atocha, Sol, Gran Vía, paso al lado del Home Burger de la calle Luna (precioso, buenas hamburguesas, abierto a casi cualquier hora), giro a la izquierda en la calle Pez y ahí está el Palentino, una institución madrileña.

Bar Palentino

Pido una caña y, por recomendación del amigo que me espera en ese bar, también un pepito de lomo, que dice que es lo que hay que pedir aquí. Necesito comer algo para que no me ataque el hambre luego, durante la representación: la cosa comienza a las diez de la noche, es lo que los del Lara llaman la programación off. Llegan más amigos. Se hace tarde. Corremos al teatro Lara a pedir las invitaciones que la compañía le ha dejado a mi amigo en taquilla. Una vez que me decido a pedir invitaciones al teatro en calidad de reportero y ni me contestan. Las entradas son caras: 12€ anticipada, 16€ en taquilla. A mi economía eso le parece caro. ¿Quién puede ir a menudo al teatro con esos precios? A pesar de eso las entradas están agotadas. La obra se vio hace unos meses en el festival Fringe, en Matadero, ha corrido la voz y la gente parece que quiere verla. No había ido en mi vida al teatro Lara. Hay un cartel enorme, fuera, de un espectáculo que se llama Burundanga. Un cartel de colores de esos que dan mucha grima. Me informan que Burundanga lo está petando.

Burundanga

Entramos por fin. La abducción se presenta en el hall del teatro. Las entradas no están numeradas. En la cola una señora nos llama la atención porque hemos entrado con tal ímpetu que parece que nos estemos colando. De hecho me avergüenza darme cuenta que la señora tiene toda la razón. Dicen que hay que pillar un buen sitio porque en el hall hay unas columnas que pueden impedir la visión. Entramos como en el inicio de las rebajas pero no era para tanto, las columnas no van a impedir ver bien el espectáculo. Aún y así, me aseguro colocándome en una silla en primera fila, aunque lateral. Casi puedo tocar el sofá donde se sienta Emilio Tomé, el actor que encarna a Luis Guzmán, vestido con camiseta del número 32 de los Lakers (o sea, Magic Johnson) y gorra. Come pipas y ve la tele, un programa de Carl Sagan. Así comienza la cosa. Por lo visto, el enviado de Perro Paco también estaba ese día. Él ha contado muy bien lo que vio. Incluso le reprochan que haya dado demasiados detalles sobre lo que vio. Yo sólo hablaré de lo que se me pasó por la cabeza. Reconozco que al principio me puse algo nervioso. Ya sabía más o menos lo que iba a ver, pero aún y así, no pude evitar pensar algo así como uf, teatro de texto, del rancio. Ahora se pondrán a hablar con esa cantarella que sólo oyes en el teatro y pretenderán que nos traguemos que estamos ante una situación real. No puedo con eso. Por más esfuerzo que hago, no puedo. Puedo olvidarme de eso, y disfrutar a veces, cuando escucho a una cantante interpretando un lied alemán del siglo XIX, al estilo del siglo XIX. Pero me cuesta horrores cuando esa misma cantante interpreta una canción compuesta en el siglo XXI, al estilo del lied alemán del siglo XIX, que pretende hablarme como en el siglo XXI pero con el lenguaje del siglo XIX, y el compositor y el intérprete optan por ese estilo por una pura cuestión de inercia, porque es lo único que una rancia y conservadora tradición les ha enseñado a hacer, no porque se hayan propuesto realizar algún tipo de extraño experimento. Lo mismo me pasa con ese tipo del mal llamado teatro de texto (digo mal llamado porque teatro de texto también podríamos decir que es lo que hace El conde de Torrefiel). Y creo que no soy el único. Es una de las razones por las que la mayoría de la gente que conozco me dice que no le gusta el teatro. El caso es que, teniendo en cuenta ese contexto, La abducción de Luis Guzmán está admirablemente bien construida e interpretada. Digamos que el nerviosismo inicial se me pasó enseguida y me permitió gozar de la obra. El texto, las situaciones que plantea, los actores, todo me pareció que estaba muy por encima de lo que acostumbro a ver cuando voy a ver teatro de la vieja guardia. ¿Qué significa muy por encima? Nada, por supuesto. Es una percepción personal. Una forma de hablar. Sí, si me los piden, no tengo argumentos, no creo en los juicios absolutos en cuestiones artísticas, lo siento. Pero a mí me parece que el trabajo del autor y director, Pablo Remón, y los actores, sobre todo Emilio Tomé, que se luce, pero también Francisco Reyes y Ana Alonso, es más fino, más trabajado, más interesante y más coherente que lo que me encuentro si alguna vez se me ocurre ir a ver este tipo de teatro.

Lo que pasa es que no puedo evitar pensar que si eso mismo lo viésemos en el cine o en la televisión diríamos que nos falta algo, nos recordaría a la típica peli española sobre una movida oscura y un secreto de familia de crucifijo, por más que utilicen referentes que despiertan cierta complicidad con un espectador treintañero o cuarentón, como los Lakers de los ochenta, Carl Sagan o Iker Jiménez. Y quizá saliésemos echando pestes del cine. Porque el estándar es otro. Porque el teatro de la vieja guardia se ha quedado muy pero que muy atrás, en todos los sentidos. Y en el cine y la televisión nos ponemos más críticos, no nos vale cualquier cosa, aunque haya mucho trabajo detrás, como lo suele haber detrás de la mayoría de producciones, por muy terribles que nos parezcan. En fin, todo eso pensé durante y después de la función, sin que nada de todo eso consiguiese estropearme la experiencia gozosa de asistir en primera fila a La abducción de Luis Guzmán. Sin que, más allá de cualquier consideración sobre la construcción, el estilo o la interpretación, nada me impidiese darle vueltas a las conexiones entre las motivaciones y el estilo de vida del perturbado Luis Guzmán y el de los creadores, artistas, periodistas o blogueros entre los que, en mayor o menor medida, más o menos me incluyo. Eso es lo que más me hizo pensar durante la representación y es lo que yo me llevo de esta pieza. ¿Qué pasa cuando no te escucha nadie? ¿Qué pasa cuando te interesa más el objeto de tu obsesión que la propia humanidad? ¿Qué pasa cuando decides dedicar gran parte de tu vida a llamar la atención de los demás bajo la coartada de comunicarte con ellos? ¿A dónde conduce una desproporcionada necesidad de reconocimiento? ¿Qué pasa cuando te conviertes en un psicópata debido a la necesidad imperiosa de alimentar tu ego? ¿Qué pasa cuando vemos poesía en todo eso?

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Notas que patinan #35: Frustración y rabia

Hace tanto tiempo que no escribo que ahora mismo no sé ni por dónde empezar. Se me agolpan en el subconsciente los temas y las ideas pero, como no me apunto casi nada de lo que se me ocurre en el momento en que se me ocurre, ahora que por fin me decido a escribir tengo que hacer un esfuerzo enorme por acordarme de algo de todo eso que iba a contar, algo que me parezca mínimamente interesante compartir con el mundo. Y la verdad es que no me resulta fácil encontrarlo. Pero, por lo menos, tengo dos imágenes y dos vídeos. Empezaré por ahí.

Cierren despacio por favor

Hace unas horas he tomado esta fotografía en un antiguo ascensor de Madrid. Una de las razones por las que no escribo aquí desde hace semanas es lo que podríamos llamar el cierre del año 2013. Para mí el cierre del último año ha sido un cierre repleto de fatiga, enfermedad, burocracia y miseria (moral y económica). No voy a hablaros ni de fatiga ni de enfermedad (cosas que pasan y que, afortunadamente, en mi caso tienen solución). Pero sí tengo ganas de decir en voz alta un par de cosas sobre la burocracia y la miseria (moral y económica), a riesgo de patinar una vez más (que os recuerdo que es algo así como el objeto de esta serie de notas que patinan).

Violencia es cobrar 600 €

Esta es otra fotografía que he tomado dos minutos antes que la anterior en la pared de una calle. El tema que voy a sacar ahora es más asqueroso que la videoplaylista de Jaime Conde-Salazar en Teatron (no pongo el enlace a posta, quien tenga estómago y quiera verla estoy seguro que la encontrará). Quiero hablaros de lo que se conoce como subvenciones o ayudas del estado en sus múltiples manifestaciones. Sí, ya sé que es un tema repugnante. Os he avisado. Pero hablamos de temas mucho más repugnantes en privado y en público. Últimamente me pregunto qué pasa con este tema, que parece que es tabú y no se puede hablar de él en público. Antes de seguir, si no lo habéis hecho ya, quiero que consultéis este enlace, por favor: Las empresas más subvencionadas de España. Unos tipos extremadamente laboriosos se han dedicado a consultar diariamente en el B.O.E. (Boletín oficial del Estado) las subvenciones que el Estado español ha ido concediendo a empresas e instituciones. Las han sumado y han publicado esa lista. La combinación de los importes astronómicos asociados a los nombres de muchas de las empresas que aparecen en esa lista me provocan frustración y rabia, justo lo que mis médicos me dicen que debería sacar afuera y no quedarme dentro para no hacerme daño. Hago esto por prescripción médica. Me gustaría dejar de lado la polémica sobre si la cultura debe ser subvencionada por el estado o no, que si patatim y que si patatam. Me conozco de memoria todos los argumentos y llegados a este punto me importan un rábano. Todos tienen sus razones y es una discusión interminable en la que nuestras mejores espadas dialécticas han demostrado ya un total dominio del noble arte de la esgrima. Estérilmente, en mi opinión. Mientras discutimos sobre esas menudencias el Estado nos roba y el botín se lo regala a unas empresas en manos de gente muy sospechosa. Decía Eduardo Haro Tecglen que no servía de nada una democracia si la mayoría de la gente se pasaba la mayoría del tiempo trabajando en unas empresas donde la democracia reina por su ausencia. No tengo nada más que añadir. Ahora me gustaría saber qué complejo de culpa o qué mala conciencia o qué miedo o qué sé yo hace que las organizaciones y los trabajadores a quienes la Oficina de Suport a la Iniciativa Cultural (OSIC) de la Generalitat de Catalunya otorgó las ayudas del año 2013 no digan ni mu en público, no reclamen, no denuncien el hecho de que la Generalitat no ha pagado esas ayudas cuando, en cambio, obliga a los receptores de esas ayudas a justificar en qué se han gastado un dinero que no han recibido. Hay algo peor que la desaparición de las ayudas públicas y es que se abran unas convocatorias, se otorguen esas ayudas, la administración te obligue a justificarlas en el plazo previsto y, en cambio, se salte a la torera lo más importante: pagarte esas ayudas que te ha concedido. Eso se llama trampa mortal y es una arma perfecta. Primero tiene efecto disuasorio: como la gente ya vio que las ayudas del 2012 no se pagaban en el plazo acordado no se arriesgan a pedirlas por temor a encontrarse en una situación de endeudamiento sin salida a merced de la administración. Y segundo: si te atreviste a jugar con fuego, la administración estira aún más el plazo para pagar a ver si la falta de liquidez consigue que revientes de una vez. Recordemos que el OSIC es una oficina que creó el Govern convergent para aumentar la eficacia de la que ya existía, el Conca (Consell de les arts de Catalunya). En fin, no sigamos por ahí. La Generalitat, mientras tanto, llega a un acuerdo con una llamada banca ética, Triodos, para que les dé créditos a las entidades que están pendientes de que la propia Generalitat les pague. En vez de pagarles, a las entidades a quienes adeuda más de un determinado importe (20.000 € si no me equivoco) les propone pedir un crédito a una llamada banca ética. ¿De eso va la banca ética? Menuda estafa. Y a los que adeuda menos de ese importe, que les parta un rayo y búscate la vida. Y lo peor es que la gente tragamos y callamos. Y muchos de nosotros no es que vivamos en la abundancia sino que más bien vivimos en la violencia (como señala esa foto). Y desde Catalunya aún hay quien lo justifica porque la culpa es del Gobierno español cuando estamos hartos de ver cómo el dinero se ha malgastado y se malgasta en casos de corrupción de una y otra administración, como el escándalo de la sanidad pública catalana, o en construir monumentos absolutamente prescindibles para la gente de este país para luego privatizar su gestión (como se oye ya que va suceder en ese mismo edificio, en el Born CC) y que acaben en manos del listado de empresas de las que os hablaba antes. Hace tiempo que nada de todo esto me sorprende, no soy un inocente. Lo que sí me sorprende es el silencio de las organizaciones y trabajadores damnificados por este impago de la Generalitat. Yo no quería permanecer por más tiempo callado sin denunciar esta situación. Trabajo para una organización a quien la Generalitat debe dinero. Es una miseria pero es que el presupuesto de la organización para la que trabajo es una miseria. Tanto, que aunque más de la mitad de su presupuesto no provenga de ayudas públicas, solo que una parte de los ingresos previstos no llegue le provoca un agujero enorme. Sobre todo si nos obligan a que nosotros adelantemos ese dinero y los impuestos asociados a ese dinero. Yo me siento estafado. Somos unos pringaos. Yo no tengo ningún sentimiento de culpa. Yo he cumplido mi parte del trato. La administración no. Si yo no cumplo mi parte del trato la administración me persigue y me lo hace pagar. La administración debería pagar por incumplir sus propias reglas. Y ahora sí paso a otro tema, aunque no me voy muy lejos.

El sábado pasado vi este documental de Morrosko Vila-San-Juan: Barcelona era una fiesta (Underground 1970-1980). Lo recomiendo por muchas razones. Algunas no son tan obvias como pudiera parecer. Es curioso cómo esta gente habla de lo que pasó en Barcelona durante estos años. Es curiosa esa competición con la Movida madrileña. Es curioso cómo algunos de estos hippies enrollaos han acabado currando para el PP. Es curioso las chaquetillas que se ponen ahora. Es curioso con qué desdén algunos de ellos hablan de los punks de extrarradio, como La banda trapera del río. Pero lo más curioso es ver a continuación el siguiente documental: Venid a las cloacas: la historia de La Banda Trapera del Río, dirigido por Daniel Arasanz con guión de Jaime Gonzalo. Y comprobar cómo los traperos tienen otra visión completamente distinta de aquellos tiempos y de los pijos de Zeleste. Es triste comprobar cómo muchos de los traperos murieron prematuramente. Pienso en la teoría conspiranoia esa de que la droga dura no desembarcó en los 80 por pura casualidad. Y me imagino muchas cosas. Y algunas de ellas tienen que ver con el presente. Ya lo he dicho antes. Frustración y rabia. A ver qué hacemos con eso.

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El mundo que yo no viva

El domingo 10 de noviembre acompañé con el casiotone a los Pérez-Hita (Félix y Ricardo) en el Heliogàbal en una cosa que se llamó Sólo de lo negado, un homenaje a Agustín García Calvo organizado por Félix Pérez-Hita, con el hilo conductor de la negación, del no, en el que participaron Isabel Escudero, Guillermo Trujillano, Joana Maria Abrines, El Niño Hardcore y Quesia Bernabé entre otros. Con los Pérez-Hita interpretamos El mundo que yo no viva, un poema de Agustín García Calvo con música de Chicho Sánchez Ferlosio, de quien Félix Pérez-Hita es muy fan (hasta el punto que a algunos nos da la impresión de que cada vez se le parece más). Hace tiempo que quería publicar aquí el vídeo. Agradecí mucho a Félix que me invitase a esta sesión de poesía negativa. Confieso que me daba una pereza horrible. Pensé que nunca hubiese ido por mi propio pie a algo así. Craso error. Me gusta que me saquen de mis mundos para introducirme en los de otros. Me lo pasé en grande y conocí a un montón de gente interesante. Memento: hay que visitar constantemente otros mundos. Si no siempre olemos los mismos pedos.

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Mundo verde

Acaba de salir el primer número del fanzine Green day editado por el nyamnyam de Ariadna Rodríguez e Iñaki Álvarez.

Fanzine Green day de Nyam Nyam

Me siento honrado de que me hayan invitado a firmar el texto central del fanzine, que os copio más abajo. El primer número está dedicado al pesto. Hay recetas de platos con pesto y fotos de Jaume Parera de todo el proceso de elaboración de la salsa pesto que el nyamnyam ha creado para la ocasión con Aurora del Camp, colaboradores suyos que les proveen de las verduras que utilizan para cocinar desde su huerto del Masnou. El diseño es de Albert Cano de adicciones porquesí.

El nyamnyam es un espacio de Poblenou que mezcla arte y gastronomía en eventos puntuales. Además de que te traen un sabroso menú semanal a casa o al trabajo, si se lo pides. A mí me han pagado así, con ese menú, y doy fe de que está para chuparse los dedos. Si me diesen de comer así por cada artículo que escribo no me lo pensaría dos veces. Merece la pena seguir al nyamnyam de cerca. El día 14 de diciembre presentan la nueva temporada, para la que han liado ya a Aimar Perez Galí, Cris Blanco, Marc Vives y el Conde de Torrefiel, entre otros. Por supuesto la presentación será al estilo nyamnyam, desde la hora del vermut y hasta que se acabe la comida o el hambre. El nyamnyam se caracteriza, a parte de por su buen gusto artístico y gastronómico, por dar de comer y de beber muy rico y a muy buen precio. Pero en esta ocasión, además, es gratis.

Mi texto se titula Mundo verde en homenaje a un tema del inconmensurable grupo gallego Fluzo. Un tema que también suena al inicio de Community Master, la tercera temporada de Master. A los que hayáis escuchado ese programa de radio también os sonarán alguna de las ocurrencias de este texto, en el que hablo de Santa Coloma de Gramenet y el río Besòs pero también de Vázquez Montalbán y Carvalho y de lo que tienen en común los gallegos y los sicilianos. Sin más rollos aquí os dejo el texto.

MUNDO VERDE

Juraría que Manuel Vázquez Montalbán escribió en alguna parte que Catalunya será charnega o no será. El charnego Vázquez Montalbán ya no está con nosotros para que él o su detective Carvalho puedan iluminarnos y mostrarnos el camino. El ayuntamiento de Barcelona le homenajea poniendo su nombre a la plaza más chunga que han podido encontrar en el barrio que le vio nacer y crecer: el Barrio Chino. Una plaza que tiene todos los ingredientes de todo lo que él combatió en vida. Hay homenajes que se parecen más a puñaladas por la espalda que a otra cosa. Vázquez Montalbán y Carvalho son charnegos de origen gallego, como yo. En vez de nacer en el Chino, donde vivo desde hace casi 10 años, yo nací en Santa Coloma de Gramenet. Santaco, durante un corto pero apasionante tiempo conocida también como Gramenet del Besòs, es la ciudad europea peor construida de la historia. En los ochenta decían que en las universidades japonesas estudiaban el modelo urbanístico de mi ciudad para mostrar qué es lo que nunca se debe hacer. Cuando ves fotos antiguas de Santa Coloma ves montañas, intuyes verde por todas partes (digo intuyes porque las fotos de esos años son en blanco y negro) y el discurrir de la naturaleza sólo se ve interrumpido muy de vez en cuando por alguna que otra masía. Dicen que la gente cazaba jabalíes al lado del río. Eso se acabó en los sesenta, cuando la gente de bien del país decidió hacer su agosto en pleno desarrollismo franquista construyendo pisos para vendérselos a futuros padres de charnegos, sin respetar nada, sin respetar ni siquiera las montañas en las que los íberos hace 3.500 años se establecieron en idílicos poblados que miraban al mar. Los constructores lo destrozaron todo y les dejaron a los empresarios la tarea de convertir el río Besòs en el río más contaminado de Europa. De ahí la canción que mis compañeros de colegio y yo cantábamos al cruzar el puente cuando volvíamos de excursión en autocar. Decía así: Respirar / ha ha / a todo pulmón / ha ha / la mierda que sale del fondo del agua del río Besòs / ha ha. Aún y así, yo he vivido rodeado de verde. El balcón de mi casa daba a la montaña desde donde los íberos veían el mar. Desde el balcón, a lo lejos, podía ver la torre Pallaresa que da nombre a mi calle, una preciosa construcción de estilo gótico-renacentista del siglo XVI rodeada de bosque. Y delante de casa estaban las casas de los vecinos de Santa Coloma de toda la vida, con sus huertos en la parte de atrás, a quienes comprábamos la fruta y verdura que comíamos en casa. Una familia gallega tiene que tener siempre la nevera llena, esto es así. Pero a pesar de estos detalles verdes, el contraste entre mi ciudad en el estado en el que me la encontré al nacer y la aldea gallega de donde proviene mi familia era algo para volverse bastante loco. La aldea de mis padres es un desparrame de casas de piedra que cuelgan en un desfiladero que da al cañón de un río por donde aún nadan las nutrias. A pesar del tópico del clima gallego la aldea es una especie de vergel conocido por su fruta, gracias a un microclima que le da un toque casi mediterráneo. Me niego a dar su nombre y su ubicación porque sospecho que un día se enterarán los alemanes y se acabará el chollo. A la gente de allí lo que le preocupa es que la aldea se queme o se muera porque ya sólo viven ahí una docena de personas. A mí me preocupa más que vengan los alemanes y la cosa se convierta en una mierda de turismo rural para modernos con pasta. Allí he tenido la gran suerte de experimentar lo que el inclasificable grupo de música Fluzo llama Mundo verde. Os recomiendo esa canción. Traducida al castellano, hay un trozo que dice así: muchos pringados e ignorantes hablan de otros lugares / donde llueve vino y vives en un orgasmo continuo / el brillo de las luces cegó sus ojos / ellos son los que no tienen cojones / me mojo los pies todos los días y las flemas son mis tags / expandiendo mis conceptos / como un ángel que escupe mierda / la hierba con el rocío / calmará las plantas de nuestros pies / antes que todo somos compañeros de viaje / nadie puede comprar el aire / todo estará ardiendo / no quiero moverme hasta que todo caiga y muera / decadentemente / pasar por encima de la ceniza pisar la mierda moderna / que nos cagan encima hombres de traje elegante / macDonalds o Burger King elige tu futuro / están por todas partes quieren comerlo todo / hoy que todavía anda despacio / que podemos disfrutar de lo que nos regala la tierra / respira mundo verde no remolinos de arena / que llueva que llueva / yo soy feliz siendo triste / “vamos a la pulpería porque creemos en la libertad”. Siempre he pensado que ver comer a mi familia gallega al completo es como ver comer a una familia siciliana. Si cambias el italiano por el gallego y el pesto por el pimentón el resto, más o menos, es lo mismo. Pero ahora acabo de descubrir que el pesto siciliano o pesto trapanés, llamado mataroccu en Marsala, lleva tomate y apio y es ¡de color rojo! Manda carallo.

El primer número del fanzine Green day vale 2€ y lo podéis conseguir escribiendo a espai[arroba]nyamnyam.net

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Community Master, la soledad del creador de fondo

La tercera temporada de Master.
Un programa de radio realizado con público en directo el sábado 16 de noviembre de 2013 en el Musac de León dentro de Un encuentro llamado 987 y emitido por TVtron.
Audio editado para ajustar volúmenes.

Rubén Ramos Nogueira realizando el programa de radio Community Master en el Musac de León

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Estreno de la tercera temporada de Master en Un encuentro llamado 987 en el Musac de León y en directo en TVtron

El sábado 16 de noviembre a las 13:30 estaré en el Musac de León para realizar en vivo y en directo Community Master, la soledad del creador de fondo, la tercera temporada de Master, una temporada extraordinariamente comprimida en un programa de radio de 8 microcapítulos que se estrenará dentro de Un encuentro llamado 987. Si no podéis ir a León lo podréis escuchar en directo en TVtron.

Cartel de la tercera temporada de Master

Si la primera temporada consistía en una serie de entrevistas a algunos colegas de Master que acabó tomando forma de libro y en la segunda temporada publiqué un videodiario del propio Master del año 2010 que encontré en uno de sus discos duros, esta vez la tercera temporada va a ser un programa de radio en directo que girará en torno a la relación de Master con la comunidad, qué comunidad no importa. Aprovechando la invitación que me hizo el Laboratorio 987 para realizar una acción sobre la comunidad de las artes en vivo, el sábado estaré en el Musac ante el micro y a los mandos de la realización para seguir recordando a Master, ese negro charnego, colega y amigo, que desapareció sin dejar rastro hace ya más de dos años y medio pero a quien seguimos recordando y enviando mensajes en botellas que lanzamos al mar en forma de ondas con la esperanza de que algún día, Master, te decidas a abandonar esa playa donde debes estar ahora mismo tomando el sol, des por acabada esta performance y salgas a saludar de una vez. No te olvidamos, Master.

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Green Day en el nyanyam

Green Day en el nyamnyam

El sábado al mediodía el muy recomendable espacio de arte y gastronomía nyamnyam celebra el restaurant day, una iniciativa nacida en Finlandia con el propósito de que todo el mundo monte su restaurante por un día. Ellos aprovecharán para celebrar un GREEN DAY en el que presentarán la producción de 59 botes de pesto 100% eco en colaboración con sus productores de verdura ecológica Aurora del Camp, que el cocinero titular Iñaki Álvarez utilizará para cocinar pasta de mil maneras y otros platos sorpresa. Además presentarán el primer número del nuevo fanzine del nyamnyam, dedicado en esta ocasión al pesto, en el que tengo el placer de colaborar junto a Albert Cano de Adicciones Porquesí y el fotógrafo Jaume Parera. Con los 15€ comes, bebes y te llevas un ejemplar único del fanzine y por 5€ más puedes hacer un minitaller de pasta fresca. De postre tienen de invitadas a Universos Silvestres, con una pequeña muestra de sus terrarios con muñequitos escondidos entre lo verde. El nyamnyam es un espacio que hay que seguir de cerca. Además de sus nutritivas actividades relacionadas con el arte y la gastronomía, dos disciplinas para las que demuestran muy buen gusto, os recomiendo que le echéis un vistazo a su proyecto nyam al buit para proveerse de comida rica a domicilio cuando lo necesites y a un muy buen precio.

GREEN DAY
PRECIO: 15€ Incluye comida, bebida y el fanzine. Taller de pasta 5€.
RESERVA: espai@nyamnyam.net
LUGAR: Espai nyamnyam. Pallars 94-96, 6è 1era, Barcelona

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Sólo de lo negado…

Sobre lo negado... El domingo a las 21:30 acompaño en un par de temas a Félix Pérez-Hita con el casiotone en el Heliogàbal en una cosa que se llama Sólo de lo negado. Habrá canciones, versos y textos de Agustín García Calvo, Isabel Escudero, Rafael Sánchez Ferlosio, Chicho Sánchez Ferlosio, Georges Brassens, Blai Bonet, Andreu Vidal, Miguel Hernández, Guillermo Trujillano, Félix Pérez-Hita… Participan Isabel Escudero, Guillermo Trujillano, Ricardo y Félix Pérez-Hita y Joana Maria Abrines, entre otros.

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Ping-pong con Pablo Fidalgo Lareo

Pablo Fidalgo Lareo

Pablo Fidalgo Lareo, nacido en Vigo en 1984, ha escrito celebrados libros de poemas como «La educación física» (Pre-textos, 2010) o «Mis padres: Romeo y Julieta» (Pre-textos, 2013). Ha formado parte de la compañía La tristura desde el año 2004. Recientemente nos lo hemos encontrado colaborando como comisario independiente con el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (MARCO), donde desde este mes de octubre se puede ver Material Memoria, un ciclo de artes escénicas y cine comisariado por él que dio comienzo el 12 de octubre con el estreno de su performance «O estado salvaxe. Espanha 1939». En el ciclo, además de las intervenciones de Pablo Fidalgo, encontramos a El Conde de Torrefiel, Andrés Duque, Gastón Solnicki, Eloy Enciso, Rui Catalão, Patricia Caballero, Xurxo Chirro, Miguel Boneville, Claudia Dias, Ramiro Ledo, Lagartijas Tiradas al Sol, Nicolás Pereda, Olga Novo y Fon Román. Esta programación en un centro de arte de un territorio algo abandonado como es el gallego resulta realmente prometedora. Aunque, como me acostumbra a pasar, al aproximarme más al proyecto acabo descubriendo claroscuros que despiertan mi espíritu crítico tengo que reconocer que me descubro pensando que es casi un milagro que algo así suceda en algún lugar de la Península Ibérica.

He entrevistado a Pablo Fidalgo para que nos hable sobre este ciclo, aunque de paso he aprovechado para preguntarle por otros temas relacionados con su trabajo. El mismo entrevistado fue quien me propuso hacer esta entrevista, algo que me sorprendió por lo directo de la proposición pero a lo que accedí por varias razones. Una, personal, porque hace tiempo que ando dándole vueltas a la idea de jugar con el formato de la entrevista pero me estaba costando más de la cuenta dar el primer paso. Y dos porque, como he dicho ya, el ciclo me parece interesante, no parece gozar de mucha difusión y alguna gente cercana me preguntaba por lo que estaba sucediendo allí. La entrevista se realizó vía email, siguiendo la secuencia pregunta-respuesta. Me negué a enviar una lista de preguntas como sugería el entrevistado porque, aunque no tengo la costumbre de realizar entrevistas, me pareció un procedimiento frío y desmotivador. Si vamos a jugar una partidita al menos que haya un poco de ping-pong. Durante la entrevista me hice ciertas preguntas sobre lo que me parecía lícito y lo que no en una entrevista. Tengo que decir que he sufrido bastante intentando jugar lo mejor posible el papel de periodista que yo mismo me permito. La ventaja de tener un blog y ponerse a jugar a periodistas es que nadie te lo puede impedir ni nadie te dice lo que puedes o no puedes hacer. La desventaja es que no tienes a nadie a quien recurrir cuando las cosas se ponen complicadas. Cuando llega el caso suelo acabar llamando a un periodista de guardia que responde a mis dilemas por amistad. Se lo agradezco enormemente pero al final en esto siempre estás solo y eres tú el que pones la cara. En ciertos momentos de esta partida de ping-pong he sufrido como nunca esa soledad.

Al documentarme para hacer la entrevista me llamó la atención que el comisario del ciclo tuviese tanto protagonismo en las actividades que él mismo programa. Esta práctica, común por otra parte, siempre me hace levantar el hocico. En la publicidad del ciclo, en la propia puerta del MARCO, para mi sorpresa, los artistas que participan en el ciclo aparecen entre paréntesis a continuación del nombre del comisario. Para explicarlo bien y no ser tendenciosos, hay que decir que el comisario, que a su vez es invitado como artista, aparece entre la lista de nombres de la exposición Veraneantes, dentro de la cual se programa el ciclo. Pablo Fidalgo, en esta entrevista, da sus razones del porqué de esta auto-programación, que él defiende que no debería recibir ese nombre que yo le doy. En todo caso a mí es algo que me parece, como mínimo, confuso. Por otra parte el ciclo comienza con algunos problemas de organización que, en mi opinión, tienen que ver con la falta de costumbre de un centro de arte a la hora de enfrentarse con las artes en vivo pero también con el hecho de que las responsabilidades artísticas y de gestión no estén convenientemente separadas (intuyo que por falta de medios). Por lo que he podido comprobar parece que existe la voluntad de poner remedio a esos problemas iniciales. Espero y deseo que así sea y que esto sólo sea el primer paso para que el MARCO profundice en esta línea de programación que ahora comienza.

La publicación de esta entrevista no sé si servirá para algo (espero que sí y con esa esperanza la publico) pero os aseguro que yo he aprendido muchas cosas enfrentándome a ella. Sin más, aquí dejo este juego de preguntas y respuestas con Pablo Fidalgo.

Vigo

Material Memoria es un ciclo que ofrece un nutritivo menú de artes escénicas y cine realizado por jóvenes creadores gallegos, ibéricos y latinoamericanos, comisariado por alguien nacido en los 80, con una periodicidad prácticamente semanal desde octubre a marzo, dentro de otra exposición, Veraneantes, donde predominan los artistas jóvenes gallegos, en un museo, el MARCO, construido en lo que fue la cárcel de Vigo, que funciona más bien como centro de arte contemporáneo desde 2002. Cuando la escasez en la escena contemporánea es la tónica predominante en la Península Ibérica sorprende ver este fabuloso despliegue en Galicia. ¿Es una ilusión o algo se mueve en Vigo?

El MARCO ha hecho un trabajo fantástico desde el inicio, es uno de esos pocos lugares que han sido bien pensados y bien gestionados, que no han derrochado y que son capaces de transformarse en el tiempo sin perder su idea original. El edificio, que fue la antigua cárcel de Vigo, es precioso, y la remodelación para convertirlo en Museo fue muy buena. En ese sentido sí es una isla. Dentro de la península también existe Portugal, donde la crisis está golpeando más, pero donde hay unos modelos de gestión y una forma de trabajar el arte que no ha habido nunca en España. Además allí se han rebelado contra la figura del gestor cultural. Allí algunos de los creadores que más me interesan han puesto en marcha en sus lugares de origen festivales o espacios que son una referencia para mí. Hablo del trabajo de Rui Horta en Montemor-o-Novo, el de Tiago Guedes en Alcanena, o el de Ana Borralho y Joao Galante en Lagos. He aprendido lo que he podido de ellos y he copiado algo de esa forma de hacer. La solución para que Galicia no se quede atrás pasa por Portugal, un país mucho más abierto a Europa y al mundo. Vigo es la ciudad central de Galicia, y es una pena que los políticos aún no lo hayan entendido. Al ser una ciudad obrera, sufrimos una marginación histórica (con respecto a Santiago o La Coruña) que nos pesa bastante. A cambio, en Vigo no hay una burguesía enferma como en la mayoría de las ciudades, y eso se nota. Tenemos la libertad de estar trabajando en la periferia, fuera de las estúpidas leyes del mercado, y con un ritmo diferente. Algo ha empezado a moverse, pero ahora está en manos de la ciudad que el movimiento se consolide.

Antiguo edificio del MARCO de Vigo

Hace un par de años comisariaste un ciclo en el MARCO que se llamaba Resistencias. Dias de acción y pensamiento en el que estaban Juan Domínguez y Olga de Soto. En tu blog en Teatron comentabas entonces que esperabas que el ciclo se realizase «dos o tres veces al año si el mundo no se acaba antes», pero si no me equivoco no tuvo mucha continuidad. ¿Material Memoria viene de ahí? ¿Cómo ha surgido la idea de este ciclo?

Pero es que el mundo se acabó. Además la pieza que Olga mostró en 2011 tiene mucho que ver con lo que ahora he propuesto. Yo llevaba años escribiendo un libro sobre mi familia, centrado en la historia de mis padres, que acaba de publicarse en Pre-textos. Cuando creí que había llegado al final de la historia de mis padres, de forma natural pasé a la de mis abuelos. Mi abuela, que tiene 85 años, hizo teatro en su adolescencia y después fue prácticamente obligada a llevar una vida de ama de casa. Ahora hemos escrito su biografía en escena como un acto de justicia poética. En ese momento recibí la invitación del MARCO para retomar la idea de comisariado de 2011, y pensé que debía estar centrado en la memoria familiar, política y generacional, abordada desde muy diferentes lugares. El desastre actual se produce por el desconocimiento de la historia, por la amnesia pactada entre varias generaciones. Eso afecta a nuestro día a día y a nuestras relaciones. Sigue habiendo miedo y silencio por todas partes, y creo que la única manera de salir de ahí es seguir mostrando las heridas y las fracturas que las dictaduras producen en la gente común. Todas las piezas que están programadas en el ciclo son frágiles pero contundentes en su revisión de la historia. Y todas responden a su manera a una pregunta general que me ha acompañado últimamente: ¿Fui un hijo deseado? ¿Mis padres vivieron un amor verdadero? Supongo que ahí empieza y acaba todo.

Me da la impresión de que el ciclo apuesta por las generaciones que se encuentran por debajo de los cuarenta años. ¿Es un dato anecdótico o hay razones poderosas detrás de esa elección?

Es un dato anecdótico. Hay varios creadores que superan los cuarenta. ¿Cuando ves a Patri Caballero en escena te acuerdas de que tiene 25 años? Todos están en Material memoria porque sus trabajos tienen que ver con esa memoria familiar, en un diálogo con la tradición que atraviesa las generaciones. Por otro lado, la mayoría están programados porque son raros, marginales. Me gustan esos raros y ver cómo esas rarezas se relacionan entre si. La edad no es importante, la rareza a veces aumenta con los años, pero casi siempre, cuando uno es raro, lo es igual a los 7 años que a los 77.

Interior del MARCO de Vigo

¿Cómo es eso de programarse a sí mismo, práctica común entre todos los directores de teatros públicos y privados pero que a mí me despierta ciertas dudas?

Yo no me programo a mí mismo, el MARCO me programa, y yo planteo un proyecto en el que invito a otros creadores que han trabajado el mismo material que yo trabajo. Un proyecto escénico y audiovisual, levantado desde un Museo, realizado con un presupuesto muy escaso, y que se realiza gracias a las ganas (y a veces la amistad) de los artistas. No se puede comparar de ninguna forma con la cantidad de dinero que maneja un teatro público.

¿Entonces podríamos ver Material memoria como un proyecto de Pablo Fidalgo que podría girar por otros lugares que no sean el MARCO? Es decir, igual que hemos podido ver en el Guggenheim de Bilbao, dentro de la programación del Festival BAD, O estado salvaxe. Espanha 1939, la performance en la que llevas a tu abuela a escena, ¿se podría mover todo el proyecto Material memoria, que incluye esta performance y otras piezas escénicas y audiovisuales, a otros lugares?

Sería lo ideal, se ha programado con esa ilusión. Igual que las exposiciones son itinerantes, el arte de acción puede serlo también. Los trabajos se relacionan y se completan a muchos niveles, y a mí, en este momento, me parece importante poder trabajar de este modo. Que las cosas no pasen y se pierdan tan fácilmente. También es cierto que el proyecto tiene la intención de intervenir la realidad gallega y la ciudad de Vigo. En cada lugar este ciclo significaría una cosa distinta. De momento los apoyos vienen de Portugal y de Euskadi, como de costumbre…

Y en el MARCO, ¿vamos a ver una continuidad en la programación de artes en vivo? ¿Va a jugar el MARCO en esta liga en la que parece que se incluyen cada vez más los museos de arte contemporáneo: MUSAC, Fundació Tàpies, MACBA, Reina Sofía, etc…?

El MARCO no puede jugar en esa liga simplemente porque su presupuesto es muy inferior. Es un territorio de batalla político. Cada cosa que allí hacemos es un milagro, se tienen que alinear los astros para que suceda. Realmente no sé si vamos a tener continuidad, yo desarrollo proyectos específicos que me piden. A los creadores nos gustaría que todo fluyese, colaborar de forma estable con los lugares, pero cuando entras en la gestión ves qué complejas y qué lentas son las estructuras aquí. Y empiezas a comprender la situación histórica, comprendes por qué estamos por detrás en tantas cosas, por qué los programadores extranjeros pasan de España, etc… Es evidente que los Museos están obligados a atender al arte del cambio, al arte de la revolución. Y ese arte viene del pensamiento escénico, del encuentro, de la asamblea, de la confrontación. Los Museos pueden ser el arma que los teatros no han logrado ser, estamos aún muy lejos, pero sucederá.

Interior del MARCO de Vigo

Pre-Textos acaba de publicar tu libro de poemas Mis padres: Romeo y Julieta, tu cuarto libro si no me equivoco, que está en el germen de Material memoria y de la pieza que acabas de estrenar. El festival BAD se acaba de inaugurar con la presentación de tu libro en Bilbao. También lo has presentado en Buenos Aires donde, por cierto, he oído que coincidiste con Viggo Mortensen, que te contraprogramaba y aún así parece que conseguiste salir airoso de eso. Todo el mundo habla muy bien del libro. O, en cualquier caso, si alguien habla mal apenas se le oye. Tú escribes todos esos poemas, solo, en tu casa o donde sea y un día se publica el libro y comienzas a viajar para hacer presentaciones y lecturas en público en un ambiente literario que tiene sus propios códigos y circuitos. ¿Cómo vives eso de embarcarte en la promoción de tu propio libro de poesía?

¿Promoción? Qué palabras usas Rubén Ramos!! Ni promociono ni vendo nada, mi posicionamiento vital está en las antípodas de eso. He presentado el libro en Vigo, lo hago porque estoy en mi casa, para mi familia, para los que están conmigo desde el principio y no han fallado nunca. Lo presento en Madrid, en la Alberti, una de esas librerías resistentes, románticas, donde he pasado muchas horas de mi vida. En Lisboa lo presento en Paralelo W, otra de mis casas en el mundo, una librería que es una habitación más pequeña que mi cuarto. En Montevideo lo presenté en un sitio mítico, la Ronda de poetas, una especie de emisora de radio junto al mar, donde la gente aguantó una lectura al aire libre, de noche, y bajo la lluvia. Lo he presentado también en Bilbao, una ciudad que siempre me ha tratado muy bien, en el Festival BAD. Como tú decías, es extraño y bonito que un Festival de teatro se inaugure con una lectura, y yo creo que una lectura es el acto escénico más simple, más directo y más verdadero. Muchos de los textos del libro fueron escritos en un pueblo de Costa da Morte de 400 habitantes. El otro día, mientras estaba allí sentado en el muelle, varios marineros amigos me dijeron que había visto una entrevista mía en la prensa, y que así podíamos empezar una gran revuelta. Ese es el paisaje y las conexiones por las que sigo adelante ahora mismo. Te explico todo esto para que sepas que con cada lugar hay una historia especial, y que solo viajo por eso. No me interesa el ambiente teatral y tampoco el literario, creo en los trabajos que se hacen en silencio, que un día se comparten, y listo. Este sábado (por el sábado pasado) es la última presentación, en Lisboa, y ahí se acaba el libro hasta que alguien se vuelva a acordar de mí.

Ya me pasarás el enlace a esa entrevista incendiaria… Oye, nadie se atreve a preguntároslo: ¿se acabó La tristura?

Yo no trabajo con La tristura, nada más.

¿Estás escribiendo algo nuevo? ¿Algún proyecto para la escena?

Estoy revisando el texto de la pieza que acabo de estrenar, que se publicará en Enero, y trabajando en una nueva pieza con Miguel Bonneville. Ahora hay que acompañar un poco más O estado salvaxe y el libro de poemas. También estoy empezando una conferencia escénica que presentaré en Pamplona en Diciembre: En nuestros jardines se preparan bosques.

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