Archive for Septiembre, 2009
Acción-reacción
Mientras escribo estas líneas se está presentando el litigio legal que diez asociaciones han presentado contra el Hotel Vela y que tiene como finalidad última su derribo.Aquí abajo podéis ver un listado (bastante incompleto) de la resonancia del asedio del domingo en los medios. No sabemos hasta donde llegará todo esto, pero lo que está claro es que el esfuerzo colectivo de un puñado de personas no es en vano. Al menos sirve para darle la vuelta a la maquinaria de comunicación (propaganda) del ayuntamiento y llamar a las cosas por su nombre. ¿Vale la pena implicarse en acciones así? El listado de abajo me hace decir que sí, vale la pena. Y mucho.
http://www.3cat24.cat/video/1510229/altres/Ens-han-robat-lhoritzo
http://www.btvnoticies.cat/2009/09/27/unes-200-persones-protesten-per-la-construccio-de-lhotel-vela/
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/09/27/barcelona/1254059786.html
http://www.elpunt.cat/noticia/article/1-territori/6-urbanisme/85789-una-protesta-veinal-contra-lhotel-vela-acaba-amb-danys-a-la-facana-de-lestabliment.html
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=648345&idseccio_PK=1022
http://www.lavanguardia.es/premium/publica/publica?COMPID=53792653658&ID_PAGINA=200806163&ID_FORMATO=9&PAGINACIO=1&SUBORDRE=3&TEXT=
http://www.20minutos.es/noticia/528302/0/hotel/vela/costas/
http://www.adn.es/local/lleida/20090927/NWS-0827-Centenar-Hotel-Vela-manifestantes-derribo.html
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=648478&idseccio_PK=1022
http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090927/53792671420/centenar-de-manifestantes-llegan-por-agua-al-hotel-vela-para-pedir-su-derribo.html
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/abordaje/Vela/elpepuespcat/20090928elpcat_5/Tes
http://www.avui.cat/cat/notices/2009/09/la_vela_que_eclipsa_l_horitzo_73000.php
http://www.adn.es/local/barcelona/20090928/NWS-0165-Ofensiva-Vela-vecinal.html
Radio:http://www.cope.es/barcelona/28-09-09–barceloneta-hotel-vela-88466-2
Otros:http://www.directe.cat/article/la-protesta-per-exigir-lenderroc-de-lhotel-vela-de-barcelona-acaba-amb-destrosses-16744/imprimir
http://www.kaosenlared.net/noticia/102681/ciudadanos-protestan-contra-hotel-lujo-barcelona
http://www.preferente.com/index.php/hoteles-alojamientos-mainmenu-33/13-hoteles/26397-la-protesta-contra-el-hotel-vela-atrae-a-500-personas.html
El domingo a las 12h: asedio al Hotel Vela

“Museum of Incest”, Simon Fujiwara, Hangar, 19/9/2009

“Museum of incest” es una performance-conferencia auspiciada por “Por la vena” que se desarrolló dentro de las jornadas de puertas abiertas de Hangar. Su autor y protagonista es Simon Fujiwara. En esta conferencia de 30 minutos Simon explica cómo se le ocurrió el proyecto de un “Museo del incesto”.
Todo comienza con una visita a África para visitar las tumbas más antiguas de la historia, en una especie de viaje iniciático a los orígenes que viene propiciado por una mala relación con su padre. Simon piensa que en esas pequeñas poblaciones primitivas sería inevitable el incesto y de ahí la idea de diseñar su museo, que él ve como una especie de subversión de la línea del tiempo, ya que el descendiente vuelve al progenitor en vez de mirar al futuro.
A pesar de ciertos saltos lógicos, lo que sigue puede leerse como un proyecto muy serio o bien como una ironía respecto al origen y diseño de los museos. No sé si esta ambivalencia es intencionada, pero para mí fue uno de los atractivos de la conferencia. Una capa adicional de lectura proviene de las pocas menciones que Simon hace de su mala relación con su padre. Éstas imprimen un toque biográfico que nunca se elucida, ya que a pesar de que la yuxtaposición de un museo del incesto con una mala relación padre-hijo alimenta de inmediato todo tipo de conjeturas, la conferencia apenas entra en lo personal.
¿Conferencia artística? ¿Conferencia irónica? ¿Artefacto biográfico? ¿Ficción? La performance de Simon es un objeto muy abierto del que todos pueden extraer la conclusión que quieran, si es que quieren sacar alguna. En cualquier caso se palpa tras ella erudición y una afilada inteligencia.
Yo por mi parte disfruté del contexto del arte contemporáneo, que últimamente me atrae más que los teatros. En “Cuerpos en blanco” José A. Sánchez explica esta atracción por el blanco de las galerías porque “lo blanco impone un ritmo más contemplativo, cuesta más romper el silencio, tratamos de no emborronar más de lo necesario, de no marcar con nuestras pisadas la superficie lisa de la nieve si no es para indicar con claridad cuál ha sido el camino escogido”. Es una explicación muy poética, pero mi perspectiva es más pragmática. Obsesionados con ciertos géneros entendidos como compartimentos estancos, presos de algunos formatos y de lo espectacular, poco lugar hay para lo contemporáneo en los teatros hoy en día si entendemos por contemporáneo aquello que puede poner en cuestión sus principios de forma permanente. De hecho, nada menos contemporáneo que ciertas formas de danza contemporánea que, ellas sí, son fruto de un endogámico incesto. Como los resultados genéticos del incesto son de sobra conocidos, quizás deberíamos perder toda esperanza en los teatros y volvernos definitivamente hacia la apertura de miras del arte contemporáneo.
Asedio al Hotel Vela el domingo 27 de septiembre a las 12h
Cada vez estoy más convencido que lo de ser “crítico” sólo tiene sentido si adoptas esta posición respecto a todo lo que te rodea y no sólo las artes escénicas. Tras años de especulación salvaje, la total entrega del centro de la ciudad al turismo, la remodelación del barrio de la Barceloneta con una normativa que perjudica a los más pobres y un festín de euros y ladrillos cuyas consecuencias aún tendremos que pagar por muchos años, el Ayuntamiento sigue haciendo de las suyas.
Además de un proyecto de hotel adyacente al Palau de la Música y promovido por el turbio Orfeó Català cuyo director probablemente acabará en la cárcel, de la próxima apertura del Mandarin Oriental del Paseo de Gracia, un proyecto de hotel flotante en el puerto y otro hotel detrás de Drassanes, pronto abrirá el Hotel Vela al final de la playa de Sant Sebastià. Este Hotel que tapa la mitad del horizonte se salta a la torera la normativa de la ley de costas bajo la excusa de que está construido en los terrenos de la autoridad portuaria. Pero, ¿hay alguien tan tonto como para creer que el Hotel Vela forma parte de los equipamientos del puerto?
Todo eso mientras se cierra el hotel de la Florida, el hotel Miramar y el restaurante de lujo del Forum, porque el modelo de ciudad para turistas ricos no da para más. Como veréis en este artículo y en este otro el coste total de las dos últimas bromas para la ciudadadanía son 5 millones de euros.
El domingo 27 de septiembre a les 12h yo no me pierdo la mani que asediará el Hotel Vela. Por si no os convence sólo el spot, echad un vistazo a la entrevista completa de David Harvey. Y para los que sólo piensen en las artes escénicas, venid también. Habrá performance.
Segundo día en MAPA, 12/9/2009
La programación del sábado día 12 ofrece piezas que permiten una lectura muy particular de la programación de MAPA. La presencia de Los Torreznos y Marc Vives (que provienen del arte contemporáneo que normalmente se asocia con las artes plásticas), así como los ejercicios sonoros de Marina Rosenfeld y Katsunori Nishimura nos hacen pensar que, no sólo deberíamos olvidar las pesadas etiquetas de las diferentes disciplinas escénicas, sino borrar también otras absurdas delimitaciones y hablar de arte contemporáneo a secas. Pero si a los teatros públicos ya les cuesta salir de los angostos territorios que entienden como “danza” o “teatro” me temo que falta mucho para que este tipo de mirada se popularice.
El vídeo de Marc Vives y Víctor Pérez es un montaje con declaraciones de los habitantes de Pontós que parece por momentos una serie televisiva de brevísimos capítulos. También se incluye un extracto sonoro de “Bienvenido Mr. Marshall” (la presentación del pueblo) y declaraciones de Johan Cruyff y Eduard Punset. El conjunto resulta cómico, inquietante, reflexivo y surrealista a la vez. La coexistencia de todas estas cualidades es de por sí un logro y, al finalizar el vídeo, Pontós parece por un segundo una especie de Twin Peaks en el Empurdà.

Actuación de Katsunori Nishimura
Más tarde, Katsunori Nishimura ofrece una actuación para “todos los públicos” y, en efecto, las primeras filas se llenan de niños. La performance resulta difusa en algunos momentos, pero aún así aprecio algunos sonidos muy particulares y algunas imágenes grotescas que parecen surgir directamente del butoh. Este tipo de trabajos no reclaman mi atención de forma intensiva durante el directo, pero al acabar hay unos cuantos detalles que me vuelven con insistencia a la cabeza. Supongo que es la poética muy particular de las obras que lanzan una pregunta y la dejan sin responder, resonando en el aire. “Buena gente, buen cinturón, buen kimono…”, cantaba Katsunori. ¿Qué querría decir con eso?
Por la tarde, los muy conocidos Torreznos realizan una performance titulada “El cielo” donde demuestran un gran dominio de los tiempos, de la voz y una presencia física poderosa. Es un tipo de performance contemporánea que combina acción con humor y toques de poesía. Por la sencillez de su puesta en escena, me hacen pensar en Fluxus.
Como clausura del MAPA, V de amor me sorprende gratamente. El proyecto de Agnès Mateus y Juan Navarro versiona canciones de amor con un ritmo trepidante. El concierto incluía referencias camp como el “Vete y pega la vuelta” de Pimpinela o vueltas de tuerca imposibles como un pogo al son de “Se nos rompió el amor”. No sólo sonaba bien sino que resultaba muy divertido y bailable. Y a pesar de que el conjunto era totalmente irónico también quedaba un resquicio para leer la propuesta con ternura.
Para los secretos entusiastas del kitsch, me gustaría terminar este texto homenajeando a Rocío Jurado con una de sus siempre comedidas actuaciones. ¡Monstruo, eres un monstruo!
“Bicho” y “Kratimosha”, 11/9/2009, Festival MAPA
El viernes también asisto a “Bicho eres un bicho” de Idoia Zabaleta y Filipa Francisco. Se trata de un work-in-progress donde los espectadores se sientan alrededor de una mesa como si fueran comensales. Idoia y Filipa producen sonidos, ejecutan pequeñas acciones, dicen algunos textos e invitan a los comensales a realizar ciertos ejercicios sensoriales. En la última escena se les ofrece ingerir destilados fabricados a partir de los cuerpos de las intérpretes. Se trata de un trabajo inacabado y durante la representación tengo dificultades para entender hacia dónde se encaminan las creadoras. La frase que se incluye en el programa da una pista importante: “Ésta es la historia de una voz interior (phonos) que se hace palabra (logos) y vuelve a ser, después, voz (phonos)… y, al final, la voz que vuelve al interior, quizás al origen animal” (I. Rozas). Si tenéis curiosidad sobre cómo se ha desarrollado este proyecto podéis encontrar mucha información en su blog http://bichoeresunbicho.blogspot.com.
Por la noche, vemos otro work-in-progress de Amalia Fernández: “Kratimosha”. Esta pieza está claramente en avanzado estado de gestación y tengo la sensación de que se encuentra en un momento crucial. Hay muchos materiales, la mayor parte muy inteligentes y todos relacionados con el eje central de la propuesta. Sin embargo hay también una cierta disparidad de estrategias y una acumulación de juegos escénicos. Respecto a una pieza anterior, “Matrioshka”, Amalia Fernández explica que era “conceptualmente deslavazada” y que “surgió en un momento en el que la intuición era una pieza fundamental de mi trabajo”. A pesar de que no se refiere a esta pieza, la afirmación me resulta sugerente porque intuyo en “Kratimosha” una cierta tensión entre concepto e intuición. Por supuesto, conceptos, estéticas, éticas y poéticas no se excluyen mutuamente, pero hay en “Kratimosha” largos pasajes predominantemente conceptuales. La separación de gesto y palabra, la codificación del gesto y las variaciones sobre una narrativa determinada dan pie a un extenso trecho donde los sucesivos mecanismos se leen de forma nítida. Este fragmento de la pieza funciona extremadamente bien como ejercicio intelectual y por momentos resulta muy cómico. Junto con las canciones del final y del principio conforma una unidad definida que casi se podría entender como una pieza autónoma. A esta unidad se añaden otras escenas también interesantes y que también están relacionadas claramente con el mismo conjunto. Sin embargo, estas otras escenas no se descifran al mismo nivel que las anteriores y hay ciertos saltos, renqueos y extensiones cuestionables. La misma Amalia parece consciente de esta dualidad en la entrevista del blog de Cèl·lula donde opone una aproximación formal y conceptual a otra que denomina “temática” y que yo me atrevería a tildar de “narrativa”, es decir, la historia del personaje y las implicaciones políticas y personales de sus evoluciones.
¿Qué hacer? ¿Asirse a la dinámica conceptual y llevarla hasta el final? ¿Abandonarla al contrario y escoger los juegos escénicos con un componente racional menos importante? ¿Intentar una síntesis que permita una coexistencia que por el momento parece algo forzada? Difíciles preguntas.
Ahora que tantos artistas se decantan por el “concepto” como brújula de sus proyectos artísticos, yo no puedo dejar de defender el papel de la “intuición”. Hace poco hice de ojo externo en una pieza con unos criterios conceptuales muy claros. Los seguimos hasta el límite con la intérprete/coreógrafa y llegamos a un resultado que resultaba muy monótono. Al introducir pequeños elementos que desde un punto de vista lógico se debían descartar sin lugar a dudas, el conjunto se arregló como por arte de magia. Y es que la escena no es una ciencia exacta. A veces la obcecación con el concepto deriva en ejercicios matemáticos desprovistos de interés. Por otro lado, sin ideas claras tampoco se llega muy lejos. Sin embargo a veces hay que saltarse las reglas que uno mismo se ha impuesto para lograr un buen resultado. Lo cual plantea una cuestión interesante: sigue habiendo una cierta lógica (la que nos permite afirmar que hemos llegado a buen puerto), pero que no coincide del todo con la lógica que nos habíamos planteado en un principio y, por otro lado, no podemos formularla con palabras. Me parece un fenómeno fascinante.
¿Qué decisiones tomará Amalia Fernández? No tengo la menor idea, pero me encantaría ver qué hace en el futuro con lo que yo percibo como problemático en su pieza. Si tuviera que apostar, intuyo en cualquier caso que implicará el sacrificio de bastantes materiales que adivino muy preciados para ella. Excelentes hallazgos que deben desaparecer: ¡qué difícil resulta desprenderse de ellos!
“Evacuació” de Alexandra Broeder, 11/9/2009, Festival MAPA
Con la Diada de por medio, este año el MAPA ha cambiado un poco de formato. Las piezas, en vez de encadenarse unas tras otras dentro de un recorrido, están más espaciadas entre sí. La primera performance a la que asistimos el viernes es “Evacuació” de Alexandra Broeder. En el vídeo de arriba encontraréis una entrevista con su creadora. La performance empieza con el registro de los espectadores ante una mesa donde hay sentadas dos niñas que reparten un adhesivo identificativo. Las niñas no sonríen ni por atisbo y tratan al público con aspereza. De hecho, todos los jóvenes intérpretes que participan mantienen esta actitud grave y desafiante a lo largo de la pieza.

Inscripción para “Evacuació”
Al cabo de un rato suena la sirena que señala el inicio del recorrido. Lo primero que nos pide una niña es que nos cojamos de la mano de un desconocido y que formemos grupos. Son las 17h y cae un sol de justicia. Lo último que te apetece es agarrar la mano sudorosa de un desconocido, así que con mi improvisada pareja lo dejamos para el último momento. Pero un enjambre de niños tira del brazo de los adultos que aún no han obedecido y los emparejan al azar.
El mecanismo de fondo de la performance se adivina desde este primer momento: los niños toman el poder y los adultos deberán adoptar el rol sumiso que normalmente les imponen. Esta inversión de roles resulta característica de muchos rituales relacionados con el poder: ya en la Antigua Roma durante las Saturnales amos y siervos se intercambiaban los papeles.
Por supuesto, el contraste entre la “dulzura” que se les supone a los niños en nuestra cultura y los rostros inamovibles de los intérpretes crea un efecto inquietante. Pero por otro lado, se palpa algo muy familiar. Estos niños de camisas sucias y expresión pétrea resultan genuinamente infantiles. Y es que aunque los medios de comunicación difundan estereotipos edulcorados, la infancia y la adolescencia son periodos con muchos claroscuros. Desde sádicos compañeros de juegos a familiares chalados pasando por profesores que practican la humillación pública, la niñez siempre me pareció algo más cercano de los dibujos de Edward Gorey que del universo Disney.

Ilustración de Gorey con el emblema del MAPA
Esta inversión de roles crea en muchos de los asistentes una cierta hilaridad. Me pregunto hasta qué punto la situación les parece divertida o bien si se trata de su reacción frente a una posición incómoda. A pesar de que me irrita la resistencia de estos adultos para entregarse al juego, esto ofrece a los actores una oportunidad de demostrar su poder. Sin vacilar, hacen callar a los adultos.
A lo largo del recorrido, los niños nos someten a pequeñas vejaciones. Además de prohibirnos el habla, controlan que no nos dejemos ir de la mano, nos despojan de efectos personales y nos encuadran dentro del grupo. Poco a poco, los asistentes dejan de reír y muchos recordamos la película de Ibañez Serrador “¿Quién puede matar a un niño?“
Una de las paradas implica sentarse alrededor de una mesa donde los niños nos obligan a comer pan duro y beber un brebaje azucarado. Bajo el sol de la tarde, la experiencia como público se hace progresivamente dura. Sitiado por los niños y sus expresiones inmutables, de repente me da un extraño arrebato: tengo unas ganas locas de amasar bolitas de pan y tirarlas a los demás participantes.
La rigidez del entorno me provoca esta curiosa reacción. Lo cual resulta interesante, porque apunta la posibilidad de que ciertos comportamientos “infantiles” tengan menos que ver con una edad particular que con una posición determinada dentro de un esquema social.
Mientras proseguimos el camino por el bosque en silencio y rodeados por nuestros jóvenes guardianes, poco después me descubro de nuevo con una actitud infantil. Estoy cortando hierbas y jugueteando con ellas, extrañamente absorto. Y es que el control al que nos someten mientras andamos es tan exhaustivo que no se requiere participación ninguna por mi parte. De nuevo, he tenido una conducta infantil simplemente porque se me trataba como a un niño.
Supongo que la performance de Broeder tiene como objetivo cuestionar las estructuras de poder a las que están sometidos los niños (algo que consigue de forma magnífica), pero mi profunda satisfacción como espectador tiene un origen distinto: gracias a esta experiencia durante unos instantes me he sentido como un niño de nuevo.
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