HUELLA #9 – LA RUBIA.CO

DERIVAS ACERCA DE “LA CABEZA EN AZUL” por Zuadd Atala

La rubia. Co es una iniciativa que involucra a distintos co-laboradores, participando desde 2012 en piezas y laboratorios que plantean pensar el cuerpo como un lugar de memoria, capaz de volver consciente lo que dibuja, transita o escribe, en pos –quizá– de dislocar la separación entre lo cotidiano y lo poético mientras habita un espacio. Desde dispositivos que busquen incluir la relación activa con quienes asisten los escenarios sean lugares para ensayar temas que interese pensar en colectivo; y donde este coreografiar de historias, acabe por develar como en un lienzo, así como en un mapa, otras miradas y trazos. Como plataforma de colaboración La cabeza en azul es su tercer proyecto, antecedidos por la acción escénica Si sólo voy a vivir una vez, quiero ser rubia y la coreografía efímera Sólo por, sólo para…

La cabeza en azul, se podría considerar entre otras nociones, heredera del task based
dance (danza basada en una tarea) que surge en los años sesenta. Con la intención de
producir un cuerpo escénico que no represente, pero que este presente, construyendo
paisajes coreográficos y plásticos, con un cuidadoso, fino y sutil trabajo escénico. La concentración del cuerpo despojado de interpretación o representación, sólo accionando a los protagonistas reales de está pieza: Los objetos y sus imágenes poéticas.

La acción mental (motivación) y la acción física (ejecución), son un acontecimiento complejo que nos acompaña cada instante en nuestra vida, no por eso, consciente y presente, digamos que ambas son las que dan sentido a nuestro estar. Durante el proceso de La cabeza en azul se busca en el cuerpo del performer regular la presencia integral partiendo de la acción como ejercicio minucioso para entender la presencia, alejando el cuerpo de demostraciones virtuosas y emociones sobreexpuestas, es decir, un entrenamiento que despoja al cuerpo del ego por un momento, haciendo uso de un objeto relacional de color azul, que construye imágenes, que son activadas, para ser contempladas por los acompañantes-público, invitados a construir con la mirada y a partir de una imagen, muchísimas otras imágenes. Entonces el performer es visto para corporizar imágenes. Ahí aparece un cuerpo expuesto a signos que se escapan de nuestro discurso personal, un cuerpo a disposición de las demás presencias.

Me interesa detenerme a hablar de lo que es para mi una presencia integral: relación ética
con el mundo y con el uso de nuestra profesión como entrenamiento para la vida y el arte,
dualidad que consideramos y nos interesa pensar, indisociable. Guiadas por este impulso,
con herramientas propias de las artes escénicas, las técnicas somáticas, y algunos preceptos filosóficos, ideológicos y corporales provenientes del Método Feldenkrais, Pilates, Yoga y Meditaciónes activas de diversas fuentes. Creamos un espacio de auto regulación que funciona también como pieza artística, por sus características estéticas y el impulso innato de la escena, que nos guía a la comunicación secreta de los cuerpos presentes en un espacio que al igual que nosotros, se disloca.

También La cabeza en azul es un acto de resistencia. Intentamos buscar la esencia de la escena, rebasando la representación, despojando al artista del discurso concreto, solo somos el medio para poner en comunicación el arte y el imaginario personal de los demás. Nos negamos a poner nuestro cuerpo para la imitación de la vida. Ante eso, nos regalamos un espacio dónde la vida cotidiana y sus sistemas de poder, no son invitados. ¿Cómo revertir en el micro espacio la estancia del cuerpo en el mundo? ¿Es el arte el medio para organizar de manera efímera, es decir, ensayar otras relaciones con el entorno? Estas preguntas me llevan a pensar en la vida como un gran ejercicio poético, pero, ¿Cómo activar la poesía en estos tiempos? Habrá́ que ser cínicos y sabios para lograr ser amables al encaminar con el arte una apuesta sencilla, generosa y necesaria. Eso es para mi La cabeza en azul. La activación de un espacio donde el arte del cuerpo radica en estar en el mismo, observando a otros sujetos y objetos cargados de mensajes indescifrables para la palabra.

En el libro la poética del espacio de Gaston Bachelard dice: “En una imagen poética el alma dice su presencia, la poesía es un alma inaugurando una forma. Es dignidad humana.” En ese sentido, nuestra ambición es inaugurar poéticamente las formas.

La cabeza en azul, es el color como profundidad de presencia, para permitir al pensamiento viajar sin la responsabilidad de enunciar. Despojado. Reseteando la carga. La pieza tiene en su intención, la poética de la agonía como una acción calmada, hermosa, desoladora y habitable. Depuración espiritual ante la realidad, un momento de reordenamiento corporal.

ZUADD ATALA