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Un encierro tropical

Querida,

Lo primero es que espero que al recibo de esta carta estés bien. Tranquila dentro de lo que cabe. Tranquila dentro de la tormenta.

Nosotras en casa, con la familia, conectados a internet y siguiendo las noticias por televisión. Jugando al cole en casa y al fútbol con la cría y viendo pelis en Filmin con L y su familia por la noche. Tirando de todo lo que se puede tirar para sortear este confinamiento momentáneo, al igual que unos cuantos.

Otras muchas, ya sabes, que te voy a decir, no tienen ni Filmin, ni conexión a internet, ni cría, ni fútbol, ni casa, ni familia. Otras están confinadas al igual que nosotras, contra su voluntad al igual que nosotras, con la gran diferencia que cuando todo esto pase seguirán estándolo. Siento dolor al pensar que todo esto es parte del sistema que nos hemos inventado para vivir bien, para vivir con tranquilidad. Como si vivir bien y tranquilos fuese el objetivo de vivir. Como si vivir fuese seguir ese manual de instrucciones que hemos ido generando con el paso de los años, muchas veces, contra nuestra propia voluntad.

Pero todo esto del encierro para mi no es tan nuevo. Hace unos años me pasé días y días confinado en casa frente a una pantalla de ordenador mirando la vida pasar. Como ahora. Horas y horas observando, pegado a la pantalla, la vida de los otros pasar. La mía.

Es raro pero en esa época me pasaba gran parte del año entre aviones y hoteles visitando sitios que nunca había pensado visitar. Lejos de casa y de los gatos con los que compartía casa. Lejos de mis amigas. Y cuando volvía, cuando llegaba a casa, en vez de salir a encontrarme con mi gente y recorrer con ellos mi ciudad o sentarme en un bar a ver a mis vecinas, yo me encerraba en casa, encendía la pantalla y abría la ventana. Una ventana al azar, una cualquiera. La primera que el algoritmo y el buscador me propusiesen.

Alguna vez leí que, neurológicamente hablando, el placer estético que suponía ver una playa en directo era el mismo que el hecho de verla en una pantalla. Y yo me lo creí, aunque fuese una chorrada. Supongo que en ese momento eso me servía de justificación a mi encierro. No sé, tampoco lo he pensado mucho. Como tampoco supe en su momento que el hecho de grabar todo lo que veía se acabaría transformado en un algo posible de enseñar.

Lo que sí se es que esas infinitas horas de quietud y de contemplación de acciones mínimas y espacios vacíos, sin salir de casa, me salvaron del encierro.

Supongo que es lo que le pasa a la gente que medita. Supongo, porque ya sabes, que a mi eso de la meditación no me va ni me viene.

En esa época, una de las personas que más me han hecho compañía en mi vida vio una obra que acababa de estrenar y me dijo: no sabía que tú también lo habías pasado tan mal.

Cuando por fin cerré la ventana y vi las imágenes acumuladas, puestas una detrás de otra, yo mismo me dije: no sabía que tú también estabas tan solo.

Soledad en tiempos de confinamiento compartido, vaya cosa más normal, vaya mierda de paradoja.

¿Qué porque te escribo todo esto? Nada, el otro día me escribió Fer y me dijo que llevaba días pensando en este video y que si lo podía colgar en Teatron. Y lo le dije que sí, que claro. Tú ya me conoces, lo de colgar mis trabajos en internet y “compartirlos” nunca me ha motivado, ni siquiera lo entiendo, y menos ahora con la sobre explotación de creadores colgando sus trabajos para hacer más llevadero el encierro. Pero Fer me lo pidió a nombre de Teatron y a Teatron yo no sé decirle que no. No a la comunidad, que es un concepto que tampoco entiendo mucho. A Teatron, a la gente que le pone el cuerpo.

Así que aquí va.

Por cierto, Fer dice que está bien. Guay fue la palabra que utilizó. Y me sacó una sonrisa de solo pensarlo. Me alegro mucho por él.

Por favor, cuídate.

Un abrazo, apretado. Y un beso enorme, ensalivado.

Te extraña.

T*

PD: Ojalá que el enlace funcione.

Trópico #2. De la possibilitat d’estar a tot arreu. from MiPrimerDrop on Vimeo.

Erro Group in da haus!

Esta semana, Pedro Bennaton de la compañía de teatro ERRO Grupo defiende su tesis doctoral sobre el Teatro de situaciones en la Universidad de Barcelona. Y nosotras estamos muy contentas. Entre otras tantas cosas porque conocemos el trabajo de los catarinenses desde hace años, porque Pedro y Luana son nuestros amigos y porque además en la comisión examinadora esta nuestro querido Óscar Cornago.

Y de paso Oscar y Pedro darán una conferencia en la sesión inaugural de MUTIS, III congreso de investigación y prácticas performáticas.

Estáis avisadas!.

Puelmapu en L’hospitalet

Dos paseos para el mismo relato documental.

Uno a las 16hs desde la estación del Metro Torrassa.

El segundo a las 19hs desde calle Salamina 37-41 de L’Hospitalet.

Nos vemos en la calle. Y a pasear todas juntas.

 

Carta Elèctrica argentina núm. 2: de què fa una República amb els índígenes i del fotògraf RES

Publicado por María Bohigas en Cartes elèctriques, el blog de Club Editor.

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Estampa porteña 2: res

Al registre civil es diu Raúl Eduardo Stolkiner però va triar de dir-se Res. Ha viscut sempre de la fotografia, des que la va descobrir fent fotos de carnet en un cuartucho a tocar dels tribunals de Córdoba (la d’Argentina) fins que s’ha convertit en un assagista visual reconegut, premiat i pensionat. La seva obra és una reflexió política en forma d’imatges començada a Mèxic, on va viure deu anys exiliat durant la darrera dictadura argentina.

Les fotos del Res tenen sempre alguna cosa de forense: registren i fan constar una brutalitat comesa, sovint però no sempre en l’àmbit de la vida col·lectiva. La sèrie Intervalos intermitentes és feta de parells de retrats de la mateixa persona abans i després d’un fet que la modifica: una intervenció quirúrgica, un combat de boxa, una emigració. La sèrie Necah (inicials de NO ENTREGAR CARHUÉ AL HUINCA, i el huinca som vostè i jo, els europeus vistos pels pobles d’Amèrica) també és feta de parells de fotos, aquesta vegada de llocs, abans i després: cap al 2000, quan els visita el Res, i el 1879, quan hi passava el fotògraf Antonio Pozzo seguint la tropa del general Roca en la campaña del desierto per unes terres que no tenien res de desert, ja que hi vivien maputxes, pampes, ranquels i tehueltxes abans de ser exterminats.
La gesta va tenir, al mateix moment de cometre’s, detractors que ja parlaven de crimen de lesa humanidad; el general Roca la justificava ben simplement: “A mi juicio, el mejor sistema para concluir con los indios, ya sea extinguiéndolos o arrojándolos al otro lado del río Negro, es el de la guerra ofensiva que fue seguida por Rosas que casi concluyó con ellos…” Roca no es va limitar a “arrojarlos al otro lado del Río Negro” sinó molt més al sud, enllà del riu Neuquén. En matèria de reserves índies la jove República argentina no va seguir el model dels Estats Units d’Amèrica: “las tribus no pueden, no deben existir dentro del orden nacional” (general Pico). Els habitants originaris van ser reduïts en esclavitud i deportats en ingenios i camps de concentració. A Buenos Aires van desfilar encadenats abans de ser confinats a la Isla Martín García, on la majoria d’homes van morir; les dones i els nens van sobreviure per mor del seu valor comercial: “ENTREGA DE INDIOS. Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia”, anunciava El Nacional el 1879. El mateix diari descrivia l’escena en aquests termes:

Llegan los indios prisioneros con sus familias a los cuales los trajeron caminando en su mayor parte o en carros, la desesperación, el llanto no cesa, se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano los hombres indios se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización[subratllat meu]

L’informe oficial de la comissió científica que acompanyava l’exèrcit al “desert” feia aquest balanç el 1881:

Es evidente que en una gran parte de las llanuras recién abiertas al trabajo humano, la naturaleza no lo ha hecho todo, y que el arte y la ciencia deben intervenir en su cultivo, como han tenido parte en su conquista. Pero se debe considerar, por una parte, que los esfuerzos que habría que hacer para transformar estos campos en valiosos elementos de riqueza y de progreso, no están fuera de proporción con las aspiraciones de una raza joven y emprendedora; por otra parte, que la superioridad intelectual, la actividad y la ilustración, que ensanchan los horizontes del porvenir y hacen brotar nuevas fuentes de producción para la humanidad, son los mejores títulos para el dominio de las tierras nuevas. Precisamente al amparo de estos principios, se han quitado éstas a la raza estéril que las ocupaba.

L’afany d’il·lustració de la jove raça explica sens dubte que al Museo de la Plata hi tinguessin, el 1885, la família del lonkgo Modesto Inakayal encadenada i exhibida al públic, abans que en morissin sis membres les ossamentes dels quals van ocupar una vitrina amb el cartell “razas salvajes que se extinguen”. Fins al 2014 (govern Kirchner), la comunitat maputxe-tehueltxe Pu Fotum Mapu no va aconseguir la restitució d’aquestes despulles; tres anys més tard (govern Macri) desapareixia el militant Santiago Maldonado en la repressió d’una protesta impulsada per la comunitat Pu Lof en Resistencia de Cushamen contra l’espoli de terres indígenes comès per la companyia Benetton.*  El cadàver de Santiago Maldonado va ser trobat al cap de mesos al riu Chubut; el jutge que instruïa la causa la va sobreseure ràpidament.
I tanmateix, una de les principals ciutats de l’est de la Patagònia (Puelmapu en la llengua dels maputxes), aixecada a les ribes del famós Río Negro, continua duent el nom del general Roca, així com les places i avingudes d’arreu del territori argentí sotmès a la neteja ètnica.

*

El nostre amic Res viu davant del parque Lezama, al lloc on figura que Pedro de Mendoza va fundar Buenos Aires i on es troba actualment el Museo Histórico Nacional amb relíquies d’uns quants generals i quadres adorables del soldat ras Cándido López. El seu taller d’artista ha hagut d’adaptar-se a l’aventura particular de fundar una família en temps de crisi: dues criatures esplèndides ocupen i agiten l’espai que el seu pare havia reservat en principi a les fotografies. L’import d’un premi important amb què comptava construir-se una casa a la Boca ja no serveix ni per posar-ne els fonaments, gràcies a un d’aquests antimiracles financers que fem veure que són fenòmens racionals. La Danila puja i baixa l’escaleta de cargol més vertical que he vist mai amb un marrec a coll i l’altre sota el braç: bruts a la pujada, polits i en pijama a la baixada. Sopem, xerrem —del merder argentí, del merder català, dels cometxingones que encara viuen en pobles molt aïllats de la Cordillera de Córdoba, de la Feria del Libro que acull aquests dies una gran delegació d’escriptors enviats en representació de Barcelona-ciutat-de-la-literatura, si bé un curiós sistema de quotes hi ha incorporat andorrans, valencians i mallorquins de llengua catalana barrejats amb barcelonins de llengua castellana de manera que no treus en clar què representen aquells seixanta (més val que sobri que no pas que falti) escriptors. En realitat, hem anat a veure el res al cap d’uns dies de coincidir a la Feria amb els mateixos companys que podríem trobar a la NoLlegiu o al CCCB; comencem a estar-ne fins al capdamunt, que ens perdonin els amics, d’inauguracions i sopars on no assisteixen més que els membres de la delegació. Preparem un viatge per respirar uns aires més ventilats; ¿a Entre Ríos, a Corrientes? El Res hi fica cullerada: a Jujuy. Hi té un conegut que li deixa una casa. Ens l’ofereix. Acceptem a l’acte: seguint la petja del res ja havíem conegut Traslasierra i el Teté de Los Hornillos, músic i arquitecta que ens va explicar el final de la història de l’Anselmo —això per a un altre capítol.
Al cap de dos dies agafem l’avió que ens porta a Jujuy.

Nota Bene: dos mesos després d’escriure aquesta carta vaig anar a veure Tierras del Sud, d’Azkona&Toloza, a l’Antic Teatre de Barcelona. Va de tot això. Aneu-ho a veure-ho per poc que en tingueu ocasió.

* Per primer cop en la història d’Argentina, una reforma de la Constitució reconeixia el 1994 “la preexistència étnica y cultural de los pueblos indígenas” i el seu dret a “la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan”. Vint anys més tard, el registre cadastral d’aquestes terres no havia arribat a censar-ne ni el 30% i ja els propietaris huincas impulsaven el desallotjament de les comunitats.

La Colección – Guinea Ecuatorial

Durante los años 1948 y 1959, el Museo Etnológico y Colonial de Barcelona llevó a cabo 4 expediciones a la antigua colonia de Guinea Española. Una colonia repleta de colonos catalanes entre curas, monjas, empresarios, científicos y militares. Una colonia fundada en territorio de los fang, los bubi y una larga lista de pueblos originarios.

Hasta el día de hoy todo el material de archivo gráfico y textual de esas expediciones ha permanecido inédito, guardado en los fondos del actual Museu Etnólogic i de Cultures del Mòn de Barcelona. Fotos, libretas, cartas personales, documentos de aduana o tickets de compra y venta de animales y materiales etnológicos. Un archivo de miles de documentos que dan cuenta del pasado colonial de la ciudad de Barcelona, del pasado reciente de la que fue la Metrópolis colonial de Barcelona. Si es que alguna vez Barcelona ha dejado de ser metrópolis.

Ahora, parte de ese material sale a luz solo por unas horas para transformarse en una intervención site-specific dentro del Festival Grec 2019. Una exposición viva abierta solo 2 horas en la que puedes llegar o marchar en el momento que quieras. Una exposición fotográfica de cuerpos presentes obligados a dar una imagen para la ciencia.