Hoy resalté en negrita algunas palabras de un par de textos que había añadido a mi documento de la obra (actualmente llamado “la adolescencia”, y que desde hace un tiempo incluye al principio de todo esta imagen). El primer texto es un fragmento de Virginia Woolf, que transformé sustituyendo todos los adjetivos y sustantivos por elementos del campo semántico de las profundidades. El segundo es un texto de narrativa de Beckett, sin modificaciones, que al leerlo me remitió muy fuertemente a este proceso. Casualmente había destacado el mismo número de palabras en ambos textos, así que las fui emparejando. Sin habérmelo propuesto, resultó que todas las palabras hacían referencia al mundo oscuro que imagino. Revisé materiales de mi propia adolescencia (diarios personales, cartas, videos…) y seleccioné un conjunto de frases que tenían en común una alegría enamorada. Añadí a cada pareja de palabras una de estas frases, y gracias a un accidente del Word con los tamaños de las letras surgió una composición en la que una cápsula monstruosa y enorme (las parejas de palabras oscuras) encerraba gotas de una esencia opuesta (las frases alegres). De esta manera confirmo que me interesa una deformación a posteriori de la belleza adolescente. El título de esta creación de hoy es:

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