Emi Pastor

T E A T R O N

Archive for the ‘Que no quede ni un solo adolescente en pie’ Category

Fin  

Fin.

He dejado definitivamente a mi novio por teléfono, me ha dicho que nunca más volveremos a vernos ni a hablar, y he decidido que esta noche terminaba mi adolescencia y que, por tanto, debía acabar esta obra. He acabado esta obra. He luchado contra mi adolescencia hasta llegar a este orgasmo, no ofrezco el semen a la luna sino a vosotros. A vuestra libertad, vuestro rigor y vuestra pasión. Yo ya no soy más o menos adolescente que cualquier niño, viejo o pedazo de corcho.

Una de las últimas cosas que he escrito han sido las palabras que Britney Spears Dedalus graba en su mp3 una vez se ha hundido en el río:

PONE REC: la ausente ha caminado por el mundo, ha marcado con una equis las calles y las habitaciones, ha dejado la memoria avanzando en otros cuerpos, ha puesto los ojos en blanco y ha visto una perdiz que echaba un hilito de sangre por el pico.

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Marzo 16th, 2008 at 3:35 am

 

Lo que hace Britney Spears una vez ha cumplido su misión: 

 

Britney Spears Dedalus está satisfecha y metida hasta la cintura en el Llobregat. Collar de plomo, maleta en la mano llena de plomo y algunos souvenirs de Barcelona, pies metidos en un bloque de plomo. ¡Oh! No se hunde más, menuda mierda de riachuelo. Britney Spears Dedalus intenta tumbarse hacia la derecha (nada), hacia la izquierda (nada), hacia atrás (nada), hacia la derecha (nada): es una coreografía muy graciosa. Piensa, mira hacia delante, piensa. Se tumba hacia la derecha (nada), se tumba hacia la derecha (nada): es una coreografía muy graciosa. Piensa, mira hacia delante, piensa, se tumba hacia delante y desaparece bajo el agua (¡bravo, bravo!). 

 

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Marzo 15th, 2008 at 7:20 pm

Anexo informativo en doce afirmaciones  

(Anexo incluido en la presentación del proyecto de montaje del texto para el encuentro de jóvenes creadores en Magalia, de la Red de teatros alternativos) 

#1 El texto es el resultado de un año de investigación y creación sobre la adolescencia.  #2 El texto llegó a tener en su momento más de cien páginas.  #3 El texto acabó teniendo sus actuales veintidós páginas por criterios exigentes del autor acerca de la síntesis y la economía.  #4 El texto no contiene la mayor parte del texto porque casi todo fue descartado.  #5 El texto trata la adolescencia con una estrategia adolescente: la exaltación del yo.  #6 El texto exalta el yo de una forma a la vez ridícula y heroica.  #7 El texto está interferido por la autobiografía del autor.  #8 El texto tiene un protagonista llamado YO ADOLESCENTE que a su manera intenta matar su propia adolescencia.  #9 El texto tiene un autor que lo escribió intentando matar a su manera su propia adolescencia.  #10 El texto acaba matando a su manera la autobiografía del autor y esta desaparece finalmente.  #11 El texto ya no pertenece en absoluto al autor y no trata en absoluto del autor.  #12 El texto tiene un personaje vacío llamado YO ADOLESCENTE que puede ser ocupado por cualquiera.

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Marzo 13th, 2008 at 2:41 am

 

Recuperar mi adolescencia en forma de texto teatral tiene consecuencias en el mundo hasta el punto de pasar a formar parte del mundo. Entonces: responsabilidad y entrega. Un punto importante: acepto el hecho de que estoy haciendo un texto dramático y abandono las ganas de hacer teatro posdramático desde el propio texto, por ahora no me alcanza la libertad para algo así. Esto es teatro de director, voy hacia el director y intento explotarle por dentro. Bien.

Me pongo manos a la obra después de leer entusiasmado a Paul Celan y me pongo a “ampliar territorios”, es decir, sobre la estructura sintética ensancho los textos y doy aire en los espacios que siento que permiten esta flexibilidad. Introduzco textos como este:

(Éste es el lugar de las grúas, aquellas estrategias de piedras romanas, con su intensidad de todos los transportables. El jueves de estudio cuando estaba y lo vi y recrecía ¿cuándo? cerca en mi barrio. Los templos, como leeríamos, se pueden filmar con los culitos puestos sobre un muelle y las cabezas, bueno, esa noche darían igual las cabezas. Aquí todas las grúas que fueron chatarra, ve, ven, enmudeciendo como las razones para decirte gracias y otros documentos de word que claro, ¡sí, y además lo sabíamos!, tienen manadas de consecuencias).

 

Olvido también aquello de los diferentes finales a lo largo del texto y las diferentes posibilidades tipo libro-aventura. Corrijo fragmentos, como el monólogo YO ADOLESCENTE / TODOS. Tacho con negro muchas partes de un texto que me parecía demasiado pretencioso y cursi y dejo esas tachaduras como interferencias (la escena pasa en un barrio lejano a mi casa). Cambio los “oh nooo por qué yooo” por títulos de poemarios de Paul Celan. Etcétera. Es ponerse y trabajar con la materia, ya no recuerdo los motivos interiores de muchas decisiones. 

 

Hay que tomar una decisión argumental: ¿qué pasa con él y ella? ¿Se van finalmente a la antártida? ¡No! No, no, para nada. Ese tipo de finales ya los escribí cuando era realmente adolescente. Si la obra estuviera escrita por un adolescente sería el final, pero es una recuperación histórica por alguien que está saliendo de su adolescencia, y si bien lo que se recupera es la adolescencia, la mirada sobre ella es más… más… o bueno, menos. Ya sé: he estado mirándome el asunto y he puesto un deus ex machina, descaradamente. Simplemente intentan salir de barcelona con la moto, pero un terremoto hunde la plaça de les glòries y cambian de idea. Me parece una solución adecuada: yo-deus-dramaturgo impido que el final tenga lugar, impido que los personajes se suiciden, que las fronteras de la ciudad-mundo se abran. Así:

 

(Fantasmas):

Escena vista desde arriba. La adolescente que corta la violeta en la moto que conduce el adolescente que abracé. Por la Gran Via hacia la salida de Barcelona. A D I Ó S C I U D A D S I E N T O Q U E N O M E H A Y A S P O D I D O R E T E N E R P E R O E S Q U E M I R A M E H A S C A N S A D O U N P O Q U I T Í N

LA ADOLESCENTE QUE CORTA LA VIOLETA - Si domesticamos una foca, ¿te molaría hacer un trío?

EL ADOLESCENTE QUE ABRACÉ-¿Me hablas?

LA ADOLESCENTE QUE CORTA LA VIOLETA-¡Un trío!

EL ADOLESCENTE QUE ABRACÉ-Es el viento, perdona.

LA ADOLESCENTE QUE CORTA LA VIOLETA-¡Que podríamos hacer un trío si domesticamos alguna foca, o un pingüino!

EL ADOLESCENTE QUE ABRACÉ-Jaja. Claro que sí. Me voy a tirar un pedo.

LA ADOLESCENTE QUE CORTA LA VIOLETA-Soy feliz: creo que era esto, que era así, como ahora.

EL ADOLESCENTE QUE ABRACÉ-Ya está. ¿Huele muy mal?

LA ADOLESCENTE QUE CORTA LA VIOLETA-Me encanta. Oye, está temblando el motor…

(Aquí empieza el terremoto. La plaça de les glòries está a punto de hundirse, la policía impide el tránsito, la moto del adolescente cambia de dirección, imposible salir de Barcelona, la máquina de dios no lo permite, el destino ahora dice: de vuelta a casa, rápidamente se les han ido las ganas, planean ir a comer un crêpe en L’olla del torrent una vez más, y compartir una piña colada una vez más (uno diría, ¿de verdad hacía falta planearlo?). No hoy: el próximo fin de semana, o el otro. Los gestos de él son, cómo decirlo, bastante tontos. Detienen la moto, sienten las sacudidas, ahora están bajo árboles a punto de caer sobre ellos, están bajo la celulosa de la carta que se escribieron, bajo el parquet del incidente que ocurre una y otra vez).   


 

Todavía no sé muy bien cómo demostrar que nadie es culpable en esta obra, la ambigüedad de la culpa… he puesto algunos comentarios de los personajes en que se culpan mutuamente, pero es una forma muy endeble de demostrarlo. Quizá debería no hablar de culpa en absoluto, borrar todos los comentarios sobre ello, y lo mismo con las victimificaciones. No sé, veremos, por ahora estoy contento con mi trabajo de hoy.

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Written by emipastor

Marzo 9th, 2008 at 11:19 pm

 

Nadie es culpable. Si todos asumimos nuestra culpas nadie será culpable. Asumo las culpas de mis personajes. No soy la víctima de dos enamorados heterosexuales -recuperados aquí por la memoria creadora. Yo adolescente no soy una víctima. Vamos a desvictimificar todo, riéndome de mi postura de víctima, pero sin reir demasiado: equilibrio entre el ridículo y la seriedad. Que diga “¡oh nooo por qué yooo!” varias veces, intercalando un discurso supuestamente doloroso. Capas de rídiculo y de humor dan mayor resistencia.

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Written by emipastor

Febrero 13th, 2008 at 6:37 pm

 

Creo dar un paso hacia ese vacío o terreno virgen del que hablé ayer. Dentro de mi confusión, veo un conflicto interesante entre el texto que estoy haciendo QUE PERMANECERÁ, y la representación, que es el verdadero objetivo, QUE SERÁ EFÍMERA. Esto me genera una contradicción, y quizá desarrollarla sea una manera de hacer teatro dramático (y no posdramático) pero huyendo del teatro dramático, o qué se yo. Esta contradicción, la vinculo al hecho de que mi adolescencia PERMANECE (en otros, en el agua, en barcelona) pero en cambio mis distintas interpretaciones sobre ella SON EFÍMERAS. De manera que el texto que escribo participa de una serie de interpretaciones efímeras, pero atravesado por una esencia adolescente que permanecerá.
Mi manera de llevar esto a la práctica está siendo la de ofrecer distintas posibilidades de desarrollo temporal del material: distintos caminos que desembocan en distintos finales. Ante el beso, hay dos posibilidades de reacción del adolescente: una lleva a un “fin de la representación” y la otra la continúa. Lo mismo con la huída o no huída de los dos adolescentes a la antártida, existe la posibilidad de que huyan (y yo los condene, y en realidad no sean personas sino fantasmas o muñecos de mi interior, manipulados por mí) o que no huyan y sean personas de carne y hueso. Es muy sencillo:

#primera posibilidad
(Fantasmas):
Escena vista a través de mis ojos. La adolescente que corta la violeta en la moto que conduce el adolescente que abracé. Por la Gran Via hacia la salida de Barcelona. A D I Ó S C I U D A D S I E N T O Q U E N O M E H A Y A S P O D I D O R E T E N E R P E R O E S Q U E M I R A M E H A S C A N S A D O U N P O Q U I T Í N

#segunda posibilidad
(Muñecos):
Escena vista desde arriba. La adolescente que corta la violeta en la moto que conduce el adolescente que abracé. Por la Gran Via hacia la salida de Barcelona. A D I Ó S C I U D A D S I E N T O Q U E N O M E H A Y A S P O D I D O R E T E N E R P E R O E S Q U E M I R A M E H A S C A N S A D O U N P O Q U I T Í N
LA ADOLESCENTE QUE CORTA LA VIOLETA - Si domesticamos una foca, ¿te molaría hacer un trío?
EL ADOLESCENTE QUE ABRACÉ-¿Me hablas?
LA ADOLESCENTE QUE CORTA LA VIOLETA-¡Un trío!
EL ADOLESCENTE QUE ABRACÉ-Es el viento, perdona.
LA ADOLESCENTE QUE CORTA LA VIOLETA-¡Que podríamos hacer un trío si domesticamos alguna foca, o un pingüino!
EL ADOLESCENTE QUE ABRACÉ-Jaja. Claro que sí. Me voy a tirar un pedo.
LA ADOLESCENTE QUE CORTA LA VIOLETA-Soy feliz: creo que era esto, que era así, como ahora. (Alguna vez describí a alguien y era como tú).
EL ADOLESCENTE QUE ABRACÉ-Ya está. ¿Huele muy mal?
LA ADOLESCENTE QUE CORTA LA VIOLETA-Me encanta.

#tercera posibilidad
(Labios, lenguas, dientes, salivas):
Centro comercial Antàrtida en Avinguda Diagonal 452. Salen la adolescente que corta la violeta y el adolescente que abracé, sin bolsas de la compra. Hablan del polvo, de las cámaras de vídeo vigilancia, del placer que ella siente al ser una persona de carne y hueso. Planean ir a comer un crêpe en L’olla del torrent, y compartir una piña colada. No hoy: el próximo fin de semana, o el otro. Los gestos de él son, cómo decirlo, bastante tontos. –fin de la representación.

¿Cuál es entonces la verdad? ¿Qué es efímero y qué permanece? Permanece la esencia. Al principio de la obra hay una nota al pie, que anticipa el detonante, y dice:

[1] Barcelona 2003 viernes carrer pi i sunyer 7 àt. Los dos personajes sobre los colchones, al fondo, se van a dar un beso por primera vez. El estudiante de 17 años lo verá y tendrá un ataque de ansiedad. Esto es así; lo demás, en realidad, no importa.

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Written by emipastor

Febrero 13th, 2008 at 9:14 am

nota recordatoria  

contra (y luego sin) los teatros
contra (y luego sin) los directores
contra (y luego sin) los dramaturgos

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Written by emipastor

Febrero 12th, 2008 at 4:09 pm

 

Leo con mi amigo Javier Pérez la obra tal y como está hasta el momento y surgen varios puntos para desarrollar en los que no había pensado. Es apasionante y tengo todo el documento lleno de notas en amarillo para hacer de esta obra algo cada vez más sincero, que sea flecha y abrazo al mismo tiempo (agresión y amor hacia cada uno).
Una de las cuestiones más importantes que viene ocupando mi cabeza es el sentido de escribir un texto teatral en la actualidad como organización previa a la realización de un espectáculo. ¿Cuál es el lugar de una acción así en la actualidad, más allá de una rutina heredada? Apunto a un teatro de director, a su libertad responsable, pero ¿no es un terreno sin pasto de tan pisado? Quiero pasto, verde si es posible, ¡al fin y al cabo soy una vaca como todo el mundo! No sé qué sentido tiene preveer un espectáculo únicamente desde el texto, y ya que lo estoy haciendo (quién sabe si será la última vez que lo haga) necesito replantearme la función del dramaturgo y la función del director desde el propio texto. Beckett, por ejemplo, o Peter Handke, parecen ir a contracorriente de este teatro de director para establecer un nuevo teatro de dramaturgo. Pero no es lo que me interesa, o no así, no de esta manera. Una traducción directa a escena, como una partitura antigua, no es lo que quiero. Ni una partitura con un código difícil y exigente para el intérprete, abierta - que es lo que hasta ahora tenía previsto hacer. Necesito más. Necesito más corazón. Debería ser una obra para ser tocada por los adolescentes en los institutos. Entonces no es “teatro”. ¡Ay, claro que no es “teatro”!
Es una fiesta temática en una discoteca. Organización y no organización conviven en una fiesta. Para la organización es muy normal tener un texto, unas notas o apuntes, pero ¿para la no organización? ¿Dónde y cómo se apunta lo espontáneo? ¿Lo que no pasa si no es porque no está apuntado? Esto me interesa porque me conduce lentamente a territorios de vacío donde no hay ni un solo teatro, quiero decir, territorios de hierba para mis varios estómagos. Y eso es mucho más estimulante, ¡aire fresco por dios!
Pero precisamente por que el aire fresco es fresco y es aire, no puedo preveerlo teóricamente - nada de aplicaciones mecánicas al texto. Que se extienda la obra hacia allí con el proceso, que se deslice, que se vaya teletransportando. Lo maravilloso es, mientras uno escribe, tender a esas zonas. Sin maletas, sólo con el carro de fuego.
Y aquí no cedo ni comparto el lúgar con el amable lector. Aquí viene la soledad contenta, fría. ¿Y cómo?, pues casi sin espacio - en estos casos sobran tantas, tantas cosas. Atrás todas ellas. Viaje. Extensión extinción vamos a probar qué improbable.

Comment posted by Javier Pérez
at 2/17/2008 8:32:00 AM
Que pensar que sólo ponemos nublados y no luz es algo peligroso… igual que pensar en la vida que sólo es un hilo… qué soledad! el corazón es oído de lo que se escucha, imagen de lo que no se vivió… hay que hacerle caso, sí, pero también todo lo contrario… no estoy muy seguro que tenga mucho que ver, en dramaturgia, con el hecho de escribir, sino con el de representar y, sin duda, estamos luchando para que un texto sólo sea representable (y eso lo hacemos haciéndolo irrepresentable, qué paradoja)…
Además, hay quien dice que de tibios (y expulsados de la boca) elegimos más por estética que por azar… es una cuestión de comunidad (que nos gustaría ser humana), no de lucha heroica contra el vacío. Esta obra, así, ya tiene un contexto… confía en lo permanente, cosa que no hace el corazón, que no suele distinguir (entre lo fluyente y lo estable) hasta que es demasiado tarde.

Comment posted by Emiliano Pastor Steinmeyer
at 2/13/2008 8:34:00 AM
Para mí, añade corazón, porque nos ayuda a ser transparentes. Es decir, ese hilo de la vida que mencionas, sea o no aleatorio su funcionamiento, es en cualquier caso esencial y casi invisible de tan alto. Si añadimos al mundo objetos y objetos, por ejemplo nubes, ¿vamos a ver el sol? Cuando más invisibles sean nuestras obras, mejor (piensa en todas las veces que diariamente los miopes se limpian las gafas). Y ahí también hay pasión y visión, pero no entorpecen. ¿Qué opinas?

Comment posted by Anonymous
at 2/13/2008 4:46:00 AM
El hilo de la vida va engarzando momentos bajo la dirección azarosa de las circunstancias. Elegimos tibiamente, condicionados por parámetros aleatorios. Robarle la pasión del autor o la visión del director al retal de vida-especular que es el espectáculo… añade “corazón” o nos priva de él?

Comment posted by Emiliano Pastor Steinmeyer
at 2/13/2008 4:24:00 AM
Totalmente de acuerdo. Para mí un camino de ida (mi padre me enseñaba a creer en los progresos), para otros un camino de vuelta, pero de ambas maneras uno se va volviendo transparente.

“Recordándote para olvidar. Recordándote para ir más allá de ti hacia otro día
Sobre las alas de un secreto que nunca sabrás.
Sacándome de mí mismo, en el camino
Que la circunferencia pastel del día me ha asignado.” John Ashbery, una oculta bendición

Comment posted by Javier Pérez
at 2/13/2008 2:56:00 AM
“La búsqueda sólo puede tener un objetivo: el camino de vuelta al paraje fértil, a la plenitud de la visión. Esta es la fidelidad fundamental del poeta. Y es posible encontrar una finalidad análoga en todos los demás oficios, en todas las vocaciones.”
Pág. 113, “Traición”, Zagajewski, Adam, Dos ciudades, El acantilado, Barcelona, 2006.

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Written by emipastor

Febrero 12th, 2008 at 3:06 pm

 

“Metamorfosear al personaje en todas las variantes imaginables. Promover una disección que nos aleje de una mirada única de su realidad. Si la posibilidad de transformación reside siempre en la sustancia de todas las cosas, encontrar, entonces, y profundizar el lugar en donde la mutación del personaje en otro (que es él mismo) se hace posible. Un personaje que se transforme y que sus mutaciones se incorporen como niveles envolventes a las anteriores.”
Vamos con el personaje principal. Cuál es su sustancia, el punto a atacar para transformar. ¿Estamos hablando de algo psicológico? Quizá estamos hablando de un cuerpo, una transformación en el uso del cuerpo. De algún modo pasa de cybercuerpo a cuerpo. Muy bien: adapto el primer monólogo (o lo que sea) del protagonista desde el cuarto de baño para acercarme a esta idea: es un cuarto de baño y al mismo tiempo es un espacio virtual. Por oposición, modifico el último fragmento de texto, el terremoto en la discoteca, volviéndolo físico y carnal, como la revalorización del propio cuerpo después de años de cybersexo.
De todas formas esto da para más. Hay más transformaciones. El discurso que utiliza… ¡la propia idea de yo! ¿Ese yo, es siempre el mismo? ¿Quién lo asegura? No hay nombres. Con este criterio reescribo la escena de la salida de urgencias, dándole un enfoque totalmente nuevo. Es a la vez un monólogo, un diálogo (entre dos o muchos) y un coro. Aquí está:

22:40
(Estoy saliendo de urgencias apoyado en dos muletas.)
YO ADOLESCENTE (TODOS):
Dónde.
Dónde están.
Quiénes.
Dónde están.
Quiénes.
Quiénes.
Dónde están.
Quiénes dónde.
Yo.
Relax.
Yo no he sido yo adolescente.
Yo adolescente son muchos otros.
Hola.
Hola dónde quiénes.
No sé él sabe.
No tampoco quizá ese.
Me preguntas a mí no lo sé.
Barcelona antártida.
Barcelona antártida sí.
Relax.
Fue fácil.
No será fácil.
Sigo envuelto en la cortina de la ducha.
Yo hola.
O llamadme novia del dj.
Yo cuatro minutos así.
No mientas más enfermedad.
Yo no conozco a ningún yo adolescente.
Casi no quedan pruebas.
Qué.
Lo que oyes casi no quedan pruebas.
Sólo ha quedado una cámara frigorífica.
Llévatela lejos de aquí.
Los copos de nieve están cayendo ahora.
Llévatelos todos para hacer qué.
Los post-its sobre el hielo dicen la verdad.
Suficiente con eso.
Este traje deluxe.
Mi intuición ha triunfado que deje de guiarme.
Voy a despertar en un increíble golfo florido y oscuro.
Ofrezco todos mis calzoncillos.
Abridme privado.
(La goma elástica se rompe. Por fin el granizo, irremediable.
Olvido ponerme los guantes, paseo, pie y muletas en la escarcha, falta un segundo o un poquitito menos para el tropiezo, pero yo no me doy cuenta.)


Comment posted by Emiliano Pastor Steinmeyer
at 2/7/2008 11:55:00 AM
Muchas gracias, Savina. Para mí también es un placer recibir comentarios, o saber que este sitio tiene lectores. Internet es un vacío estimulante pero a veces lleno de frío y silencio.

Comment posted by Anonymous
at 2/7/2008 9:42:00 AM
Es un placer leer tu blog, y leer el proceso creativo de la obra, y una locura interesante leerlo desde el presente hacia el inicio!

Savina, la parda

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Written by emipastor

Febrero 2nd, 2008 at 3:06 pm

 

“No resolver. Nada de guiños o moralejas.”
Vamos a ver si aplico esta posición estética que comparto plenamente. Tiene que ver con lo que digo siempre, de captar la adolescencia no como etapa sino como esencia. Que no tenga una salida liberadora. Y sin embargo, mi texto tiene una salida, una especie de final feliz. Pero no. Tiene un doble final, hay dos escenas más después de la palabra FIN, en la que se indica la caída al suelo del protagonista a causa de las muletas y la escarcha, como se indica en el título (”que no quede ni un solo adolescente en pie”). Dos escenas después del fin que por tanto no existen y que sin embargo están ahí. Entonces se trata de vestir de irrealidad y realidad a esas escenas: la primera, el flashback, debe ser posible e imposible al mismo tiempo; la segunda, el terremoto final, es una liberación que no se sabe si tiene o no lugar, y que es un final también cuyo significado contradice lo que se ha indicado anteriormente como final, incluso explícitamente (”seguimos en pie”, opone horizontal/vertical y también yo/nosotros). Con estas estrategias me aseguro de NO ESTAR DICIENDO NADA con mi obra. Me acerco más a estar preguntando. O no, quizá sea algo más animal, como un sangrar sobre la nieve, o algún fenómeno geológico no existente en la Tierra. Algo que un sordo recibiría también, como la vibración de las discotecas.

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Written by emipastor

Febrero 2nd, 2008 at 1:06 pm