Radicantes-IVAM

 

 

 

La intención era inflamarte, no instruirte. 

Jean Genet

 

La imagen no es de la imagen,

la imagen es del ojo-cuerpo.

el público (no existe y/o existe) el testigo.

 

IMAGEN: Testimonio del cuerpo y/o carne-cuerpo, de combinaciones coreográficas (planos/formas) ECO-TRANS.

ECO: Materias primas. TRANS: Materias fluidas.

La maravilla (la ofrenda),
la explosión de lo invisible:
El iceberg “patas-arriba”
Cuanto más nos atenemos a la práctica del testimonio del cuerpo y/o carne-cuerpo de las combinaciones coreográficas eco-trans,
más “patas-arriba” se pone el iceberg:
emerge lo oculto,
los significados infinitos.

(el símbolo, el arquetipo, el sueño, la metáfora, la niebla, el pozo)

Y con ello,
cierta sensación de ver,
más allá de la propia existencia.

 

 

 

 

 

Luna,

mirar la luna

se da

en ese mismo instante,

en el qué                                                                 (me doy)
cuenta de
su materialidad,

algo así:

piedra.

En ese mismo instante,

en el qué
luna                                                                                           (se me)
aparece piedra,

el susto es tal,

que                    (mi cuerpo)

(en reconocimiento de tal)

explosiona de insignificancia,

y siente

conocer: ver.

el Arte                                             (para mi)
es justamente ello,

luna.

 

 

 

Le gusta pensar en el cuerpo, como agujero negro. Le gusta pensar, que en realidad, lo único que hace es potenciar que el cuerpo sea, en una dimensión, en realidad, que es inalcanzable para ella. Como si en realidad practicase para lo desconocido, para un existir que le es inaccesible, como para facilitar el ser de un paradigma que nunca llegará a alcanzar, porque pertenece al cuerpo y al mundo, y muy probablemente a la noción del otro, o de ese nosotros en el que uno, por estar tan inmerso en ello, nunca puede despegarlo para observarlo en la distancia. Diría, que ni siquiera se puede mirar desde el rabillo del ojo. Le gusta pensar, eso, que esa tarea ardua de amasar el cuerpo, es solo una cuestión de hacer que lo invisible, exista con mayor comodidad. Practicar con sudor, para algo que nunca se le aparecerá, no por lo menos como ella lo esperaba. Ser secundaria de algo que tiene su propia fenomenología. Saber que trata de gobernar lo ingobernable, que no va de ella, que está por encima de ella, que apenas la referencia. Eso le da placer.

 

Escritos/testimonios, de las sesiones de Movimiento Auténtico,
en las que he participado:

 

 

 

“mi pié izquierdo comienza a golpear el suelo. Me asusto. Siento el retumbar del suelo que se expande por mi verticalidad, y se proyecta al mundo, cual canal entre la tierra y el cielo. Siento poder, fuerza, agresividad, unión, como quien llama a su pueblo para la guerra, que les dice:– no os olvidéis de esto. Paro, por miedo al descontrol.”

 

“Me siento. Comienzo a jugar con las manos y el torso, desde el centro de mi pecho, el que señalo siempre como núcleo de mi dolor. En ritmos súbitos, generando gestos-imágenes representativos que ofrecen diferentes imaginarios-posibles. La cabeza se ladea, el pecho se contrae, se abre, como si cada segundo fuese una cosa. Pronto siento una gran incomodidad y el juicio entra.”

 

 

“parece un cuerpo suave, con pequeños movimientos oscilantes, sensoriales. Los encuentros suceden, solo en la última parte, lo busca él. Me genera angustia… la pasividad.”

“Empujar, acariciar, pequeño, enorme, voz, pantera, confianza, placer, sintonía, paridad, hermandad, femenino, cuerpo, tocar, agarrar, manada, jauría, lobas.”

 

 

La entrada, como si de un gran teatro se tratase, es en bourrée, elevada sobre mis dedos del pie, mis piernas se enraízan y mi torso roza el cielo. Mis brazos sostienen y generan forma. Mis plantas del pie se anclan, como si estuviesen sobre una cuerda de tierra. Me estrecho mientras mis brazos sostienen y moldean el aire. Mis tobillos resisten, incluso cuando flexiono mi cuerpo. Mis pies dirigen la abertura de mis caderas, mis pies organizan mi cuerpo.La máxima extensión vuelve desde el bourrée.”

“Aquí tiemblo. Transpiro de esternón a boca asfixiantemente. Me deslizo en el suelo así; como si mi jersey me ocultara perfectamente. Palpo mis pechos ligeramente, mi pié derecho se enrosca. Suena ai, ai, ai, en mi boca. Mi cuello resuena, mis orejas escuchan. Percibo el chandal contra mi piel. Percibo el aire entre mis dedos profundamente extasiada. De manera súbita alargo mi cuerpo hasta llegar a la vertical. Comienzo a gemir. Ahora estoy de pie. Mis rodillas se flexionan, mi torso se encorva hacia el suelo pesadamente. Mis manos ocultan mi rostro, mis dedos buscan entre mi pelo. Mi esternón resuena angustiante. Expulso un sonido embrutecido, primitivo, ¡aaarrgggg!, violentamente, ¡aaarrgggg! En el mismo instante en el que mis manos destapan mi rostro. Lo siento descabellado. Lo repito una y otra vez, hasta que me percibo bien.”

“El placer de sentir sus dedos tocando mi mano. La dificultad del permiso, de dejarme hacer, sin que me aceche el peligro de dejarme ir. Pero mi cuerpo se modifica por completo, y siento que comienzo un tanto renovada. La resonancia en mi mano perdura como un diamante y suaviza mi actitud hacia mí misma. Permitirme que mis dedos palpen y busquen otros cuerpos, el deseo de encontrarlos y el miedo de la conciencia de mi deseo. Expandirme, hacerme grande extendiendo mis extremidades. Bueno para mi cuerpo, bueno para mí. Dedicarme a lo pequeño, al cerca. Yo noto cuando me tengo, entonces me siento blanda y porosa, como de plástico, muy cerca de mis huesos, con zapatillas de deporte y chandal, dispuesta para la danza, para que me penetre el mundo, amablemente, sin ninguna transcendencia.”

 

“Corazón, abajo, corazón, que llora en la virtud de sus pájaros en el aire, mientras surcan nubes rosas y blancas posadas en azul, justo aquí en la tierra, en el pliegue de mi pié, en mi talón, en la fresca lleva lagrimeante, que se ubique ahí, que sea el cartílago hecho planta, árbol, montaña, mi perro mientras duerme, sus ronquidos, escoger el azul, el verde y el rojo, la línea, el trazo, el borrón, lo que sea que me hace tierra y cielo a la vez, sujeto por el vértice de mi esqueleto que crece como flor, como Olimpo hasta la nube, la luna, esa luna que es piedra aunque parezca cara, esa luna que no mira, solo reposa, cual gota de agua en aceite, esa luna mutante, que me calma y me muestra lo bello por inmenso y por concreto a la vez, todo y a la vez, lo grande y lo pequeño a la vez, como la luna, como la tierra y el cielo juntos creando el horizonte.”

 

 

 

Protegerlo,

cómo se protege a un/a niño/a que juega.

 

 

(Textos para el Ciclo Radicantes-IVAM. Dibujos de Carlos Maiques, Radicantes-IVAM)

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danza en tu casa

 

 

 

 

 

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Jaleo. Día 1:

Continua con Gibbons, en la oscuridad, con un piano iluminado y Rubén, tiempo a tiempo, abriendo aire, pesando cada nota, como esa gota de la que siempre me habla Oscar, esa que le contaba Elena, esa que cae en el centro mismo de la vagina, hacia abajo, pero de estos abajos multifocales, de rayos y rayos que se expanden, y empiezan como a canalizar la mierda, la filtran, y empieza a oler a otra cosa, a almohadones en el suelo, y gente que bebe y se amansa en la entrega, se hace como traslúcida y se deja traspasar, se transparenta, y se acoge al negro, a este teatro negro, que suena y suena, y empieza como a abrazarnos, a decirnos Ven, Ven Pa Acá. Y se nos cierran los párpados, reposan en los ojos, y empezamos a ver en forma de aire, ese que penetra en la nariz, infla el pecho, engorda el estómago, y se va, nos deja, nos abandona, y se lleva lo que no, y nos deja lo que sí, más cerca si cabe de lo que sea, más cerca, muy cerca. Y abro la mirada, y ahí están ellos, y siento desgarro, sobre todo en los pulmones, pero desgarro del que abre, del que genera grietas para lo otro, y camino. Y el coxis. Y lo que penetra. Moverlo. Y sí, en pleno cántico místico, exorcizar el cubo, y preguntarse si es eso a lo que se dedican los chamanes, y soñar y pretender serlo por unos minutos, inventármelo porque sí, y penetrar y que me penetren, y penetrarnos, y resoplar, una y otra y otra vez. Y que estén ahí, en primera fila, como bien les pedí, ellas, que me contienen, me sostienen, y me empujan a seguir, y mirarlas de vez en cuando, para sentir casa, sentir pechos, úteros y ondulaciones verticales de lo fecundo. Trabaja para ellas. Sigo con esto de trabaja para ellas. Que me pille por sorpresa lo que ya sé, que se lance a donde le dé la gana y que en un segundo casi sin saberlo me encuentre acariciando la pared, negra, me encuentre generando arco y flecha, me encuentre follando el suelo, negro, me encuentre con su mirada, la de él, y saber exactamente quién y dónde está cada una de las personas que me importan. En realidad, el viaje, aunque viaje, aunque imparable, es claro, es muy claro, lo sé en todo momento, aunque me esté en invasión, lo sé, lo sé perfectamente todo el rato, aunque sienta que el cuerpo se lanza sin parar, yo lo sé, lo sé todo el rato, sé quién, dónde, sé qué, sé por qué, sé todo el rato lo qué. Y darme el permiso del cigarro, de esa birra que es cuando mejor entra. Inhalar con los pulmones abiertos en canal. Entonces es cuando realmente uno se hace humo. Y ella, con su vestido fluor, pura diosa curvada, sola, como a cuatro, seis u ocho manos, sola, cantándonos. Nos está cantando. Nos agarra de la mano y nos transporta por universos que generan éxtasis, apertura de cadera, perfilan los hombros, y apoyan la frente, la coronilla y nos sostiene bailando. Bailar lo pasado, bailar, bailar lo pasado, para que no pese, para que se marche de una vez, y lo recordemos ya cuando nos dé la gana, sin que nos invada en susto. Bailar para celebrar, bailar para celebrar que estamos, que seguimos y que lo hacemos juntos. Pero bailar así, entre el folclore y el tecno, el folclore y el tecno. Aquí, Dasein absoluto. Y “no me vengas con el codo, si eres una hija de puta, sé una hija de puta, no me vengas con movimientos que no son tuyos. ¿Quieres una raya?”.

 

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tocar

Muy despacio. Sobre todo, muy despacio. Empieza por colocar tu mano con suavidad en la barriga. Trata de colocarla lo bastante cerca del ombligo, pero lo suficientemente cerca del pubis como para notar el pelo que nace en la vagina y continúa hacia la garganta, pero que desaparece a muy poco, muy muy poco de tu dedo pulgar, ese que apenas roza tu piel, como si fuese la primera vez, como si nunca antes nadie te hubiese tocado. Abre la grarganta, ábrela mucho, recuerda lo que te decía Elena Córdoba, abre garganta, abre ano, y que la tráquea, el esternón, las vísceras y demás comiencen a palpitar del sentir, respíralo, a saco, atraviesa el vértigo, bienvenido sea, deja que tus pulmones crujan de angustias, de despertares. Deja que tus costillas se abran y abran y abran y parezcan no tener fin. Permítete insistir. Olvida, olvida la memoria, ya está ahí. No te muevas. No hagas nada, absolutamente nada, hasta que la idea del moverte se desvanezca, y solo sea piel y mano, y piel y carne, y piel y el mundo entero. Entonces, solo entonces, cuando hayas conseguido resistir y fulminar la fuerza de la herencia, toca. Tócalo todo. Muy despacio. Sobre todo muy despacio. Recuerda, respira, respira hasta morir. No tengas miedo. Todo va bien. Atraviesa las punzadas de placer, las punzadas de dolor y conviértete en carne.             Estás siendo tocada.

 

Estás haciendo la Revolución.

Estás atravesando lo Radical.

Estás practicando lo Común.

Estas derogando el Patriarcado.

Estás revindicando el Derecho.

Estás generando Política.

Estás reescribiendo la Historia.

Estás defendiendo lo Público.

Estás aplicando la Ética.

Estás teniendo Cuidados.

Estás transformando la Educación.

Estás pensando en el Otro.

Estás cultivando Salud.

Estás construyendo Pensamiento.

Estás anteponiendo el Presente.

Estás facilitando el Tiempo.

Estás declarando la Guerra.

Estás aplastando la Monarquía.

Estás comprendiendo el Feminismo.

Estás leyendo Literatura.

Estás yendo al Teatro.

Estás destrozando a Dios.

 

 

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danza

Me acuerdo de Antonio Canales. Sobre todo de su sudor. Tan solo tenía que alargar un poco la mano para poder aferrar esas gotas de entrega. Yo estaba en segunda fila, no veia sus pies, solo los escuchaba. Veia el rebotar de sus mejillas, la contracción de sus labios, y el pelo mojado, cada vez mas y mas mojado y las cascadas y cascadas de sudor, que no paraban de salpicarlo todo cuando Antonio se marcaba sus piruetas. Y yo estaba ahí, a dos metros de él y lo sentía todito todo con él. Yo era muy pequeña, tal vez tenía once años, y algo se me reveló para siempre. Ni siquiera era ballet. Por aquella época, para mi la danza era ballet. Y no. Antonio, ahí, a tope, dándolo todo, me enseñó, que no. Que la danza tiene mas que ver con el sudor. Algo se me reveló, que me daba miedo y me fascinaba por igual. Luego vi a Espe Lopez y a Ana Pérez de LegaleonT, en un ateneo cultural que llebaban mi padre y los colegas del partido. Era un cabaret a pelo. En un escenario minúsculo, en plenas fiestas del pueblo, con gente con calimocho por todos lados, y ellas ahí, en tetas agarrándonos del cuello para que no nos fuésemos a ningún lado. Y lo conseguían, nos tenían pillados. Y yo flipaba con esas dos mujeres, que para entonces, me parecieron las mas valientes que nunca había conocido. Que hoy lo asocio con lo empoderado, pero en aquella época que ni siquiera conocía su existir, para mi fue como la abertura a la fascinación por lo obsceno, el sexo y el coño, y temblaba de miedo. Yo también soy mujer. Y por entonces, con unos trece años, lo femenino lo vivía como un acto protocolario. Y al verlas a ellas allí, no paraba de preguntarme como coño lo haría yo, para verme algún día también allí, así, con ellas. Algunos años mas tarde fui a ver a Maurice Bellart, en el Teatro Real de Madrid. Y ahí descubrí que la senofobia, el sexismo, el racismo y el machismo a lo grande también se daban en la escena, y que a la gente parecía no molestarle en absoluto, y que se lo obacionaba durante toda una eternidad, y que yo entonces deseaba convocar a todas las Anna Halprins, Ruth Sant Denises, Ivone Rainers, Mary Wigmans y compañía, y hacer un aquelarre satánico y quemarlo en la hoguera. Y entonces flipaba, con toda la chapa que me habían dado sobre el maravilloso trabajo de Maurice Bellart, el genio de lo neo-, su supuesta innovación, su valentía y riesgo, y cuando veía a esos pibonazos de piernas largas, guapas no, lo siguiente, modelos, rodeadas de esos tapones horrendos, que bailaban mal, pero eran el centro, que ellas lebantaban la pata hasta la oreja y ellos a noventa grados y mal colocada, que ellas iban como en tetas vestidas de Jean Paul Gaultier, y ellos con una simple mallita negra, y esa bandera gigante del Reino Unido, y esa música insoportable de Queen…y eso, que me gustaría que estubiese vivo, para el aquelarre, para quemarlo poco a poco, desde la puntita de sus dedos del pie, hasta la coronilla. Luego, como no, esta vez desde el sofá de mi casa, vi Café Müller y flipé colorines. Hoy en día, me molaría mucho conocer a alguién, algúna bailarina o bailarín a poder ser, que me confesasen y argumentasen su tremendo desprecio por Café Müller y Pina Baush, me encantaría. De hecho es como que lo necesito y todo. Pero todavía no he encontrado a nadie que lo haga, y yo tampoco lo hago. No se si es por que el mito ya es tan grande que nadie se atreve a hacerlo, o por que realmente el trabajo es intachable… yo creo que es un poco de ambos dos a la vez. Hace poco me contaban que en el Liceo, la última vez que Pina Baush bailó en Barcelona, se la abucheó. Y en parte lo entiendo, osea hay cosas del trabajo de Pina Baush que me parecen insoportables, de hecho ella, tiene una pinta de chunga increible, de estas de mucho sentimiento y esas cosas, pero soy Napoleón y me gusta pervertirte. Pero Café Müller, la abuchearon con Café Müller, a sus sesenta y pico años, con Café Müller, y también quemaría el Liceo, pero esta vez me traería de Euskadi a algún colega que otro, que saben de que va esto de quemar las calles y las cosas, y haría un acto de Kale Borroka Kultural, para rememorar viejos tiempos. A veces sueño con la Kale Borroka… con cócteles molotov, pasamontañas y esa coreografías tan bien organizadas, con cánticos y todo. No se si alguna vez habeis visto en vivo las composiciones que se generan en la Kale Borroka… me hace pensar bastante en el curro que tiene Dana Yahalomi con Public Movement, pero a lo salvage, sin intermediarios, ni presupuesto. La Kale Borroka es lo mas performativo e impactantemente coreográfico que he visto en mi vida. Es una danza de calle, que asusta un montón, por que es muy real. El arte conceptual no tiene nada que hacer frente al arte mundano de la violencia a pelo. La violencia hecha coreografía, banda sonora, documental, escultura y dibujo. Manifestaciones a pelo del arte urbano. Es impactante, y eso también me ha dejado huella. Y esas manifas infinitas, y que tu canción favorita a los siete años sea la de “ten cuidao, que viene el patrón, te agarra del cuello, te quita las pelas, te tira pal mar” y cantarla día y noche en la cama, el cole, la calle, las clases de ballet… y ver a mi madre con el lazo azul, y a mi tio que acaba de salir con la doctrina Parot, y saber que la mejor amiga de mi madre lleva escolta, y que mi tía viaja cada semana diez horas hasta herrera de la mancha pa ver a su amor, y que en el cole tu mote sea Emakunde (por esto de el consejo de igualdad del Gobierno Vasco) en vez de cuatro ojos, o pato a parato, que también caian de vez en cuando, pero poco, muy poco en comparación con Emakunde. Euskadi, también me marcó y no me extraña. Mas tarde vi a Anne Juren con “A?” y flipé, y mucha gente se indignó, por que cada vez que comenzaba a bailar apagaba todas las luces del teatro y no veias nada, y cada vez que dejaba de bailar las encendia todas. Así durante una hora. Nunca nos dejó ver nada de su danza, pero nos lo enseñó todo. Me encantó. Por que en la escuela no paraba de ver demasiado, en el sentido, de lo sobre-expuesto pero mal, de eso que encierra la sombra, la niebla, lo susurrado y la aniquila por que no la deja ser. Y me flipó esa oscuridad del teatro, y el sonido de su cuerpo como imagen. Y entendía, que también eso, de esa manera era cuerpo, y danza y escena, y coreografía y creación, y pensamiento mucho pensamiento, y algo se me relajó y me enganchó desde el estómago, y ya nunca lo olvidé, todavía hoy lo recuerdo, y se que lo recordaré de por vida. Que luego vi otros curros de Anne y no me molaron nada, pero me da absolutamente igual. Ese curro fue muy importante para mi, y no me lo esperaba, me pilló de sorpresa, como de nuevas, y me mostro el mundo. Mas tarde ya en Barcelona, vi unas sesiones Plastidecor de Carmelo Salazar con Carme Torrent, Quim Pujol, Ruben Ramos y que algún otro hicieron en La Poderosa. Y me horrorizó. Mucho. Y es curioso, lo que tiene el tiempo, por que si hoy en día me preguntaran por algo que desease a muerte volver a ver, sería eso. Así, como ya habiendo atravesado cosas y escuelas y estilos y formas y cristianismos y estéticas y frustraciones varias, daría mucho mucho por volver a ver las sesiones Plastidecor, y cantar con Quim Pujol “el perejil” y hacerle el coro, y montar un caraoque exprés pa que todos lo cantemos a la vez, y lo subamos a Teatron y que sea la canción del año. Pero me horrorizó, con veintidos años recién cumplidos, me pareció insultante. Y vete tu a saber por que, me hizo quedarme ahí. Y eso me flipa… como puede ser que algo que te ha horrorizado tanto, en realidad, te dejé ahí, como plantada, osea, como que te horroriza pero de ahí no te mueves ni de coña. Me encanta, me parece puro romanticismo, como la atracción, lo magnético a punta pala. Hace poco, vi bailar a Oscar, a Oscar Dasí. Y eso me ha marcado también. Eso me acaba de marcar hace muy poquito. Igual Oscar me mata, pero, Oscar es muy fuerte. Oscar vuela, se suspende, planea. Y lo hace bailando. Osea en pura danza. Ni cuerpo, ni óstias. Lo que Oscar hace es danza. Y ver danzar a alguien es lo mas grande que hay, es emocionante, es bello y te hace llorar. Y molaría verlo mas, verlo cada día, durante un ratito para que se te engrandezca el alma y salir luego a pasear al perro como ensanchada, con los ojos humedos y la piel tersa y suabe. Molaría mucho ver mas danza como esa. Ver mucha danza. No cuerpo ni Nous lenguatges del Cos. Cuando es Danza. Y es bailarina, que no performer o mover o intérprete. Danza. Danza de la que te deja cao, te noquea, te cruje y te parte en dos. Me molaría mucho ver mas danza como esa cada dia, por todos lados.

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Apuntes somático-prácticos

memoria desordenada / transitar entre el cuerpo y la palabra / testimonio / registrar al otro / observar la propia memoria / pesar / el “como si” / cuerpo primario / el tacto / la percepción / el ritmo / “Relaciones objetales” / vinculación- des_vinculación / “todo y a la vez”/ paisajear / “floking” / el pre-cuerpo / “espacio transicional” / difuminar / la mirada / “espacio potencial” / plantas del pie / entre la tierra y el cielo / “en el medio” /mezclarse / “surrounding” / conciencia sensible / respiración / las partes / pequeño-medio-grande / testear / tono / calentar / mover y olvidar / intensidad / atención dispersa / descanso / el pliegue / decisión / cuerpo exterior-cuerpo interior / insertar / pies materia / trabajar / emoción sensible / cuerpo sensible / la torsión / asimetría / effort / convinaciones del flujo / desnudar el mundo / hacer mundo / degradaciones / afectar / transmitir / incorporar / “la voz ya es cuerpo” / “imágenes placebo” / “tocar con la voz” / acontecer / periferia / trasladar / lanzamiento del peso / cuerpo disociado / “mirada como piel” / los apoyos / el “con-tacto” / direccionar el espacio / “asociar las partes entre sí” / empujar / ubicar / cuerpo abstracto-espacial / cuerpo “no lugar” / el código / las herramientas / “naturalezas de la decisión” / planificar / sintonía afectiva / “capacitación corporal del presente” / suceder / graduar / manifestar / procesar / estructurar / “grounding” / el placer / “resonar con lo real” / caminar / plié y relevé / chequear zonas del cuerpo / amasar / el cuerpo erógeno / “trasladar entre” / los falsos finales / desidealizar / vértigo / fragilidad / vulnerabilidad / empobrecer la mente / anticipación / significar / “clashing” / fusionar / presencia plena-activa / “playing” / los gerundios / enacción / pensar-hacer / hacer lo contrario / los grises / “ya estoy siendo” / embodiment / recuperar el centro / desplazamiento / “el peso no muere” / flexionar / impulsar / lanzar las extremidades / anatomía funcional / los órganos / conciencia del “detrás” / abrir / bajar-subir / el volumen / oxigenar / la suspensión / lo íntimo / direccionar el centro / fisionomía de la forma / la piel / manipulación / lugares de transición / “cuerpo movido” / “ya está pasando” / traspasar el propio sentido del “yo-cuerpo” / focalización / “estados paradógicos” / aceptación / lanzar el cuerpo para descubrirlo / “presencia periférica” / riñones / el bombeo / contracción-relajación / genitales / ocupar el espacio / “motores internos” / lo transparente / “me atraviesa” / la mirada como piel / desfocalizar / la temporalidad / cambiar las escalas / “el tiempo de la observación” / soltar / el limbo / “los restos como combustible para seguir” / ocuparse / jugar / “merodeando la cosa” / convertirse / lógicas o reglas / mímesis / autonomía / reducir el campo de acción / actualizarse / des-jerarquización / mapa corporal / fragmentar la mirada / la apropiación / aparecer / dividir la atención / los insertos / la resonancia / la kinesphera / súbito-sostenido / redondo / amplitud / la caída / muy intenso / “como si las emociones trabajasen” / la emoción como anatomía / versionar / lo intervenido / traducir / “activación presente del trabajo” / abrir la percepción / el zoom / cerca-lejos / cambio de foco / “mirada móvil” / los facilitadores / musculatura ocular / recorridos / “cuerpo-trípode” / las fases / verticalidad / tensión-distensión / “el cuerpo como soporte” / “ofrecer es un uso” / intencionalidad constante / lo frenético / agilidad sensorial / el cansancio / sucumbir / acunar / lo lejano / lo doble, triple, cuádruple / cuerpo pop / cuerpo estructural / piernas móviles / arriba-abajo / “juegos que ocupen en el hacer” / la columna / tonificación / las fronteras / “Ubicarse en lo invisible” / adelantar / derretirse / “hacer que no me ven” / “hacer como que no” / parar / encerrar / la sorpresa / “ser mujer” / los aditivos / “cuerpo experimental” / herramientas base / gestos-pasos / lo mini y lo maxi / generar familias / pequeñas coreografías / las estrategias del peso / “ las islas son descansos” / el riesgo-el peligro / estrategias anti-inercia / barrer el espacio / agrandar la actitud / el mapa horizontal / ”cuerpo pijama” / áreas de trabajo / archivar / enfatizar / mover cerca-medio-lejos / plié pequeño-mediano-grande / niveles de la vertical / andehorse / vibrar / “soy un cero a la izquierda” / languidez / los ojos como gestualidad / reguetón / trabajo de la columna / el contacto de los órganos / agitar / contrastar / vaciar / principio-transcurso-final / pre-pieza / coreograma / la expedición / “sacarlo fuera” / la velocidad / pautar / componer en directo / recordar / salirse / a pelo / “frecuentar un área” / posar / “ampliar los posibles” / la interrupción / “empezar en presente” / resetear / atender / entrometerse / “todo y a la vez” / irrumpir / atropellarse / no pensar / atención que viaja / alargar / mezclar / partitura focal / despegar / dramatizar / la sensualidad / el regodeo / maximizar / caminar / “manejo referencial” / lo deportivo / suavizar / la pausa / posicionarse /”activar la técnica” / ligero-pesado / la repetición /el ensayo / dividirse / mover el espacio / agudizarse / disponibilidad / establecer relaciones / la experiencia no intelectual / lo grotesco / conocimiento tácito / “dimensionar el cuerpo a pelo” / la nada / shape-flow / “el vacío como apertura” / el paréntesis / “un a través” / ser espectador / lo común / reactualizarse / “autonomía de la mirada” / aparecer / la forma / delinear / “emergencias icónicas” / flexibilidad cognitiva / integridad física / agencia / “entre superficie y fondo” / lo arcaico / “lógica sensual” / lo primitivo / “improvisación abierta” / tiempo expuesto / iconografía / “coreografía concreta” / “entender hacia abajo” / probar / seccionar / nombrar / “cuerpo escultórico” / la postura / habitar / temblar / de refilón / el traslado / “el cuerpo se abre y se empodera” / lo expresionista / lo fantasmal / la grieta / “bailar muriendo” / flotar / limpiar / “sentido y sensibilidad” / lo pre-reflexivo / ensimismarse / trasvasar / el salvavidas / la estrategia / discurrir / lo público-lo privado / adoctrinarse / indagar / asentar / lo histórico /

Imagen El coño

(Apuntes extraidos de los cuadernos de trabajo. En especial de los cuadernos rellenados dentro de los laboratorios “Mover el Cuerpo” de Carmelo Salazar, de lo escrito en el proceso “Muy Experimental” y “Este Lugar Entre” de Beatriz Fernandez, así como en el laboratorio “Your body is a battlegroud” de David Perez, los talleres de Paz Rojo y Olga Mesa, y los estudios de Danza Movimiento Terapia. Mil gracias a todas ellas!!!! Regalazos!!!)

La imagen es de Leopoldo Wolf

 

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amor

A veces siente que el lenguaje pervierte, nombrar amor a un estomago que se ensancha y una vagina que grita, le resulta incomprensible. A él le sucede que el diafragma se congela por segundos, y en esos pequeños instantes de relajo, se le cae como al coño el peso del existir y flipa con el avismo que le separa del otro y se siente contemplando algo que se le sublima, y flipa con la belleza de lo que no alcanza. Para el eso, no es amor, es mas como la selva, o el mar, una jauria de lobos o Hiroshima. Y flipa. ¿Hasta donde es capaz de ser mundo un puto cuerpo tan pequeño?, como que arrasa, y se tiene que dar por perdido. Hay poco que hacer ahí. Y entonces baila y suda y se inunda del beat, y se siente sostenido, como sin demasiado esfuerzo. Y piensa en eso, en ¿A esto lo denominamos amor?, no lo entiende. ¿Cuándo, quien, en que momento se decidio, se consensuo tal cosa? Osea, trata de vislumbrar esa negociación. Se pregunta si esos hombres, duda de que fueran mujeres, fueron capaces de nombrar la viscera y sus sentidos, la traquea que baja como al estómago, el pulmon, y luego la piel, y el pelo, y la vagina , mucha vagina, y si hablaron, de lo que se siente explotar, o retorcer, o expandir, o enmudecer, o muchas cosas… y si entonces, vete tu a saber por que, consensuaron la palabra amor como arquetipo colectivo de lo primigenio. Y no lo sabe, y siente, que habría que empezar a hacerlo, para que cualquier ápice de perversión se esfumase en el intento. Como para proteger lo estomacal. Como una manera de que la puta sublimación de los tejidos adiposos, sea protegida de los ataques linguisticos y de usos. Como para salvaguardar el descontrol, o lo inutil. Revindicar lo inutil. Y le da mas placer pensar en eso que no es capaz de decidir, osea eso, que le acontece sin sentido, que le atraviesa y lo deja jodido, por que esta perdido, no tiene nada que hacer. Le acaba de atravesar lo ingovernable y se lamenta, y revienta en la agonia, esa agonia ambivalente del deseo. Y es que está perdido. Osea nombremoslo como quieras pero cuando el colon, el higado y los úteros del mundo se confabulan para hacerte ver, estás jodido. En ese puto momento en el que por fin deciden hablar, y arrancarte de la oscuridad, y de esa letargia de lo nombrable, estás jodido. Y entonces el se rie de la ingenuidad de lo común, de lo pactado, acordado o consensuado. Por que tiene la batalla perdida. Osea en ese puto instante en el que el cuerpo, como no, el puto cuerpo, decide hablar, date por perdido. Por qué ni las más bellas palabras serán capaces de contener lo mortal.

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Transitar

“…bueno, yo lo primero que hago siempre… es tratar de… comprender donde estoy… eso significa… dejar de estar… en el mundo de las idealizaciones, y bajar al cuerpo, al espacio… a mi estructura anatómica… al vértigo por… por la fragilidad, por lo vulnerable… tratar de comenzar a mezclarme con el espacio… y es un estado muy paradógico constantemente… estoy, pero a la vez no estoy… no se si se entiende… es un punto muy de vértigo… y desde ahí… trato de ir movilizando el cuerpo, para salvar un poco ese vértigo que siento… pero… tratando de dejar, yo creo, las idealizaciones y bajando realmente al cuerpo anatómico, al cuerpo de la musculatura, al cuerpo que contacta con la tierra, al cuerpo que mira… es un cuerpo sensible que se sabe pequeño pero a la vez se sabe muy grande… y transita… tampoco se queda con nada, por que , tampoco tiene mogollón que decir, aunque a la vez, tiene mogollón que decir… es constantemente, este estar entre el ser y el no ser nada… pero, el cuerpo está activo, el cuerpo existe, y existe el espacio… existe esta mano que de repente veo, y ¡óstia! ¡es mía! Y flipo, por que es mía… pero, a la vez, si la miro… también se mezcla con la pared, osea que, es de la pared…entonces, estoy todo el rato entre este… es mío y no es mío…y sigo…y de repente, voy como… flipando…¡óstia mi rodilla! Y mi rodilla, pero a la vez mi cadera, pero… esa tubería…y…y sigo, por que lo dejo, por que tampoco es importante, aunque a la vez, me resuena un montón, y eso… eso me permite seguir activando… hay algo que activo yo, pero a la vez no lo activo yo…. Siempre está ese entre… podría estar quieta, pero a la vez, nada está quieto… no hay nada, pero a la vez, todo está lleno… y… los dedos del pié, mi oreja, el techo y el dedo meñique, el techo y el culo, mi rodilla y el peso… el ritmo, con el peso, con el tiempo, con el flujo…y ahora, estoy en el tiempo, pero de ahí paso a la musculatura, y de ahí paso al tobillo y como a veces se me va la olla, miro al espacio y puedo volver a sentir la vulnerabilidad… parto, siempre parto de lo vulnerable… y vuelvo a ello como forma de ser real, de existir… y empiezo con los permisos… me puedo permitir cosas… por que tampoco es tan transcedente… me puedo permitir desear… juego siempre entre el soltar y el permitirme el placer de algo que deseo hacer… yo se… yo se que tampoco me tengo que quedar mucho en ello… se que el tema de la decisión, es super importante, hay que entrar en ello… hay que transitar…pero, también me permito alucinar y hacer algo que deseo hacer… aunque… aunque esté fuera de lo que tengo que hacer… pero como ya está pasando, pues me doy permisos….”

(video realizado por Beatriz Fernandez, el texto nace dentro de su proyecto Muy Experimental, en Agosto del 2012, en La Poderosa. Con Carmelo Fernandez, Javier Vaquero, Raquel rodriguez y Oihana Altube)

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Carmen

Hace tiempo que dejó de pensar que en la vida “todo es movimiento”. Se pregunta si se trata de una “fase evolutiva” de los bailarines, y de aquellos que nos dedicamos a la danza, pensar obsesivamente durante un buen tiempo que en la vida “todo es movimiento”. Como una fase inquebrantable que uno debe atravesar. Osea, esa época en la que lo asociaba todo, absolutamente todo, con el movimiento. Se recuerda en un autobús yendo a su clase de pilates, en Madrid. Tenía 18 años. Con su cuaderno, siempre iba con su cuaderno… Anotaba todas aquellas asociaciones que relacionaban la existencia con el movimiento. Yo creo, que en realidad estaba deprimido. Por que recuerda ese trayecto en bus, como en una nebulosa, como un tanto ido y poseído por la tragedia, el dramatismo y la desesperanza, como a lo poeta maldito, solo siendo capaz de pensar en la danza, el cuerpo y el movimiento. Era agotador. Había llegado un año antes a Madrid para estudiar con Carmen Roche. Recuerda que nos hizo una pequeña prueba en Donsoti, cuando su chapucera compañía de danza fue a bailar a Egia. Lo pasó mal, y además la gran maldita, después de la clase se dio el permiso de agarrarle la barriga, o mas bien sus sobras, y echarle una gran sonrisa. Osea, no dijo nada. La gran puta, ni siquiera dijo nada. Y ahí estaba, unos meses mas tarde, en Madrid. Gonzalo Zaragoza nos daba la primera clase de ballet, muy temprano. Nunca ha conocido a nadie mas estirado que él, y con semejante andehorse. Tenía el plíe a la segunda mas alucinante que ha visto en su vida. Pero parecía un autómata. La siguiente clase la daba Carmen. Carmen era muy fuerte. Osea, le sigue impresionando cada vez que la recuerda. ¿Cómo puede alguien enfundado en plataformas de esparto, osea en alpargatas con tacón, marcarse cinco piruetas, con semejante orgullo?, ¿Cómo puede alguien tan bajito y gordo conseguir ser tan grande? Carmen era muy fuerte. Sus labios parecían operados, tenía unos mofletes como abotargados, y los ojos parecían no tener espacio en su cara. Su energía era desbordante. En realidad parecía una vedet de los ochenta venida a más. Y era, prácticamente imposible imaginártela enfundada en tutu y puntas como primera bailarina. Sigue sin creérselo. La cuestión es, que el ambiente era muy raro. Él cree que en realidad, todos teníamos tufo a enfermos. La mayoría de nosotros no conseguíamos aceptar nuestros cuerpos incontrolables, osea, éramos incapaces de asumir nuestras limitaciones, y desde luego nos dábamos de ostias tratando de encajar en una técnica extremadamente compleja, para nuestros cuerpitos tan mortales. Había algunos privilegiados, bien reconocidos en esa jerarquía implícita que lo inundaba todo. Ellos no tenían tantas dificultades para apoderarse del ballet, pero aún y así, había algo como que no iba bien en ellos… o no comían, o no asumían su sexualidad, o no podían parar de tomar clases, o pasaban demasiado tiempo en el baño… había cosas raras. Él también era raro. Se rapó el pelo. Fue la única solución que encontró para domar su cuerpo. Nada cambió, pero bajar a la peluquería del barrio, en Rios Rosas, donde vivía en una residencia de monjas horrible, y pedirle a la peluquera que le rapase el pelo, pues fue guay. Recuerda que le costó mil pesetas, que la peluquera sufría mucho mientras lo hacía, el cartel de neón rojo de la peluquería y ver la cara de la monja que nos cuidaba cuando le vió. La odiaba y ella le odiaba a él. En esa época empezó a leer, dejó de ir a clases de ballet, y lo sustituyo por la lectura, osea, no podía parar de leer, a lo bulimia. Sobre todo clásicos, muchos clásicos… Pío Baroja, Unamuno, Shakespeare y esas cosas. También leyó “Dios nació Mujer”, que se lo regaló un chico que le gustaba mucho. Bueno, y dormía. Mucho. Y seguía empeñado con eso de bailar, pero no era capaz de ir a clases. En realidad, creo que su drama residía en la noción, de que nunca llegaría a ser una bailarina de ballet. En Madrid lo descubrió, tomó conciencia de ello, y fue mortal. La profesora de ballet de su pueblo ya se lo había insinuado varias veces, pero él nunca se lo lleguó a creer, hasta que llegó a Madrid. Sintió la muerte, y empezó a mirar con disimulo la danza contemporánea. Se acuerda que Michelle Man daba las clases de contemporáneo en su escuela, se recuerda mirando y sintiendo algo que se le rasgaba en el pecho y lo paralizaba. Era incapaz de imaginarse haciendo algo semejante. Pero no le quedaba otra. Así, que empezó a abandonar el ballet, en pleno duelo, con lágrimas y eso. Muy trágico. Y empezó a tomar alguna clase de Graham, que horror… le hablaron de la escuela Carmen Senra, y ahí, bueno, algo hizo. Poco. Le sabía a poco. Y empezó a pensar, mucho, demasiado. Se operó los tobillos y estuvo convaleciente durante meses. Y seguía pensando. Sustituyó la práctica de la danza por comerse la olla sobre ella. Y eso, la existencia la comenzó a describir como movimiento. Y no recuerda, cuando dejó de hacer eso. Probablemente cuando volvió a practicar cuerpo.

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Solo B

Solo B está compuesta por una irrupción, el regodeo, el pop y el descanso, las piernas y el ballet, el popear con sus tres variantes y el bombeo. Todas estas en realidad, son maneras de nombrar lo psicomotriz, de englobar y enumerar prácticas muy concretas de un cuerpo que articula en presente y gestiona mas de una tarea por vez. La complejidad reside ahí, en ese malabarismo continuo entre lo ya escrito (coreografía, popular, historia) y lo que se está escribiendo en tiempo presente (peso, tono, tiempo, mirada, músculo).

En Solo B, el cuerpo se articula entre la no narración, lo abstracto y puramente motriz, y el simbolismo de la iconografía popular. Un cuerpo asexuado, neutro y primario se relaciona con la híper-feminización, lo dramatizado y el capitalismo de género. Lo implícito, la historia adherida, lo cultural, lo común se expone desde una práctica sensible de la somática.

 

La soledad, en un cuarto rojo. Con una capa negra. Pendientes azules y bambas amarillas. Es la espera, y en ella tiemblo. Me lio un cigarro, lo fumo en el baño, y la música sigue sonando. Me mareo un poco, me siento. Sudo, mucho. Y espero un milagro. No se si para desaparecer o para encontrarme ya bebiendo cerveza, como si nada. Me digo: sonrisa interior, piensa, piensa, trabaja, esto va mas allá de ti y disfruta. Espero. Ya llega. Salgo. Camino entre luces y sombrar, noto el frío, y pienso: peso. Ladeo la cadera y suelto el tronco. Pienso otra vez: peso. Y lo noto o no lo noto. Hoy no lo noto. Pienso: puta y sigue, sigue. Me repito: sigue y peso, peso. La música no llega, todavía me queda. Ahí. Decido hacer la pausa. Pienso: cuerpo primario. Recuerdo como fue ayer. Noto que hoy ya no es como ayer. Empiezo y me giro. Por primera vez, veo a la gente, veo que me ven. Pienso: atención dispersa. Llega el momento. Toca de nuevo peso. Suelta, suelta. Pop, centro, centro y pausa. De nuevo, peso y luego pop, centro, tono y pausa. Peso, peso. Aguanta, respira. Doble pop, peso, pop, peso y camino en diagonal, hombro-hombro, pierna, pierna, camina. Pienso: suelta, vacía, vacía. Descansa. Mi cuerpo suda. Jadeo y miro, la grada está llena, y en segunda fila están Monica y Pere. En primera Jurens. Pienso: trabaja para ellos. Noto que no suelto, que no cae, hoy el pensamiento no cae. Mierda. Camino hacia detrás. Miro la pared negra del fondo. Deseo ser pared, negra. Me giro y vuelvo a mirar, sigo sin dejar caer. Hoy no está y acabo de empezar.

 

 

(Solo B_danza original, símbolos pop y Oihana, es un trabajo de Beatriz Fernandez, con banda sonora de Carmelo Salazar, luces de Cube y vestuario de Jorge Dutor. Solo B, forma parte de la pieza de Beatriz Fernandez: Este Lugar Entre: prethink and free action, donde también baila Clara Tena)

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