Añado un nuevo elemento: la aparición del postadolescente, que es alguien que dice las acotaciones. En la siguiente escena se puede ver. Mi yo postadolescente observando a través del tiempo a mi yo adolescente. Me encanta, pero eso ya está en el mismo acto de escribir la obra ahora, así que no estoy seguro de que me interese esta opción. Yo planeo sobre mi adolescencia al escribirla, y ella planea sobre mí ahora. Hacer de ese fenómeno una parte constitutiva de la obra es de algún modo ser metateatral, y eso no me apetece.
Pero en la escena el adolescente corre, y correr es una acción desestabilizante, que te pone lágrimas en los ojos. En alguna parte tenía que correr. Hoy me he puesto a correr así por Las Ramblas y sí: he sido un poco adolescente, como si esa postura frente a las pasiones volviera a mí durante ese minuto.
14:31.
YO ADOLESCENTE:
Gjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj
(En tu ataque-berrinche rompes un cristal: herida importante en la pierna, corriendo hacia urgencias.
Corriendo como sólo un adolescente en trance puede hacerlo. Ni siquiera un animal podría correr como tú ahora.
Es como si barcelona fuera sólo el aire, ¡sólo el aire!
Te quiero. Pero goma elástica debe tensarse más.
Tú puedes, tú puedes, eres un héroe.)
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