Cielo TV en el Teatro del Barrio

Si no pudiste ir a la Edad de Oro y ver a Santiago Auserón entrevistado por Nico, si no viste a Valerie Solanas en la Factory de Warhol, ¡ven a CIELO TV! Y si sí estuviste, ¡vuelve a bailar al Teatro del Barrio!.

En CIELO TV invocamos el ambiente libre, abierto, desinhibido y divertido de algunos programas de televisión de los 80, desde Paloma Chamorro a TV Party. A través del humor, la cita gamberra y la reactuación homenajeamos a personajes como Blondie, Chris Stein, David Bryne, Radio Futura, Federico Manuel Peralta Ramos…

Viernes 17 / 22.30 horas
Sábado 18 / 22.30 horas
Domingo 19 / 18.00 horas

“El espectador lleva ventaja: no paga un precio alto y no corre riesgos. Puede reconstruir, explicar y revivir sus momentos favoritos. Puede dilatar y amplificar los recuerdos ajenos […] Forzar las referencias, las derivas, los escenarios y las personas. Rescatar una actitud antes que una época. Y narrarlo todo. En un relato”. Ese relato es el de cómo la artista catalana Sindria Segura, un 30 de octubre de 1985, le roba la peluca a un impávido Andy Warhol aprovechando una firma de libros en la librería Rizzoli de Nueva York; historia que sirve de nexo de unión del libro de Torres y que en la adaptación teatral de Marc Caellas desaparece, en beneficio de una utopía que pasa por encima de la vida, que es un sorpasso. La vida entendida –para Caellas– como el riesgo de desnudarse y exponerse, sin saber qué pasará después. Un mostrarse televisivo, en un modo híbrido entre La edad de oro, de Paloma Chamorro, y el programa TV Party, conducido por Glenn O´Brien y Chris Stein (Blondie), que se emitió en el canal de cable de Nueva York desde 1978 hasta 1982. Igual que allá, en la adaptación teatral una banda de música instrumental (al estilo de la de Walter Stedin) sirve de acompañamiento musical (Los Tentáculos), con ritmos rockeros y el proto-punk del legendario Link Wray.”
David G. Torres

“Este viaje por las nubes lo conduce el artista argentino Esteban Feune de Colombi (socio artístico de Caellas en múltiples trabajos previos), un versátil maestro de ceremonias de dicción perfecta. Alejandra Martínez de Miguel, una joven poetisa y actriz, y la creadora escénica Iara Solano interpretan, juegan, bailan, cantan, recitan y se entregan al son de este dispositivo hipnótico. Cielo TV ofrece un triángulo de talentos de vértices que calan en el espectador”.
Laura Ventura para The Objective

Dedicamos estas funciones a Nico, una (insu)musa que inspiró una canción a Bob Dylan, un poema a Jim Morrison, una película a Andy Warhol, un relato a Ernest Hemingway y un ensayo a Jean Baudrillard.

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Entrevista con Esteban Feune de Colombi

En enero de 2020, el editor, escritor, fotógrafo y performer argentino Esteban Feune de Colombi tiene funciones de 4 obras distintas:
– Suicide Notes
– Cielo TV
– Juego de Cartas
– El paseo de Robert Walser

Las presentaciones suceden en diferentes teatros y librerías de Barcelona y Madrid. Una voz anónima le entrevista para conocer detalles sobre estos y otros proyectos en los que anda metido.

Cielo Tv se presenta en el Teatro del Barrio del 17 al 19 de enero

De nuevo en España y metido en varios proyectos teatrales o escénicos o performativos en los que eres intérprete, creador, director o performer, o todo a la vez, ¿cómo llevas esa multiplicidad de funciones?

Llevarla, del verbo llevar, la llevo bastante bien y sin sobrepeso: todo entra más o menos en una maleta… El sombrero de El paseo de Robert Walser, las botas de Suicide Notes, la camisa de Cielo TV, el mazo de cartas de Juego de cartas –¡cuatro obras en un mes!– y algún otro elemento por ahí que me convierten en un perverso polimorfo, parafraseando, y mal, a Freud. Me muevo descaminado y avanzo en modo “larvatus prodeo”. Y, por otra parte, la escritura se transporta a sí misma, pura inmanencia. En todos los casos, me sostengo a base de deseo y Google Calendar, y en casi todos los casos, eso se suma a la disciplina, el rigor y la puntualidad de mi coequiper escénico-vital catalán, el señor Marc Caellas. Su disciplina, su rigor y su puntualidad son peores –o mejores– que las mías, salvo cuando está frente a una botella de mezcal o a una canción de Nacho Vegas; si ambas cosas suceden a la vez, tsunami. Fuera de broma… Hoy me desperté en Madrid, en la divina casa que me prestó un amigo (mágico esto de “hacer casa” en casas de otros), y fui directo a la cocina a preparar un brebaje con tinturas madres y jugo de limón que me indicó Díaz Varela, un homeópata que es también médico ayurvédico. Desde allí, a través de una ventana, vi a una oficinista quieta en su oficina, frente a la pantalla de la computadora, y entendí que esa rutina me destrozaría por completo; entonces bebí de un saque la pócima, recordé que la noche anterior había compartido mesa con Peter Kaldheim y Alberto García Alix, y abracé el estúpido vértigo que me invento para parecer interesante, para parecer. En el fondo, como Xavier de Maistre, yo quizás me quedaría feliz dando vueltas en mi habitación. Por cierto, de Kaldheim recuerdo su terror de niño al creer que su padre haría un sándwich con sus tripas, el “Peter Sándwich”, y de García Alix, que una holandesa le tatuó la polla con una suma incorrecta que se le apareció en un sueño y que una china, en China, se horrorizó al constatar que los números no cerraban. “Para los chinos”, concluyó el fotógrafo, “los números son sacré”. Pues para mí también son sacré. Y como digo últimamente, para desacralizar, yo sólo soy escritor cuando escribo y sólo soy actor cuando actúo; el resto del tiempo, no sé lo que soy, pero acá estoy.

Este fin de semana estás con Cielo TV en Madrid, en el Teatro del Barrio, ¿cómo explicarías la propuesta y cuál es tu rol en ella?

Esto no va a ser sencillo. La obra recrea el ambiente de los 80 tanto en Nueva York como en Madrid, inspirándose tanto en Glenn O’Brien como en Paloma Chamorro y sus respectivos programas TV Party y La edad de oro. Inspirarse es un poco eufemismo, un poco verdad. Los ojos de los espectadores son las cámaras del plató en que las actrices, los músicos y yo, a modo de presentador del artefacto, nos movemos así como así, sin pretensiones. Se nos ven las costuras, los dobleces, pero no importa. Habiendo estrenado la obra en México y luego en Barcelona, hay algo de que cada vez es distinta, pero distinta en serio. Menos yo y los dos subdirectores, Marc Caellas y David G. Torres, todo lo demás es nuevo. Lo que no cambia es la nube de nombres y apellidos que homenajeamos, tan heteróclita como improbable: Nico, Federico Manuel Peralta Ramos, Warhol, Montse y Miralda, Patti Smith, Clayton Cubitt, Valerie Solanas, Cindria Segura, Santiago Auserón, Lou Reed… Esta obra y Suicide Notes son como disparadores para que luego el público, si quiere, profundice más en la materia. Por eso las referencias son sutiles y se mueven como placas tectónicas que permean la cosa por debajo, sigilosamente. Eso me gusta. Y me gusta terminar arriba, bailando y festejando. ¿Se entiende algo? Anticipé que no sería sencillo. ¡Mejor si vienen!

Es interesante que en Cielo TV se pasa del Manifiesto Infrarraelista, de Roberto Bolaño, en la función de México, al Manifiesto Gánico, de Federico Manuel Peralta Ramos, en Barcelona y Madrid. ¿Qué hilos invisibles crees que los unen y los separan?

Del “déjenlo todo nuevamente” de Bolaño y compañía al “ser gánico es hacer lo que uno tiene ganas” de Federico Manuel creo que se cuece algo que hace unos días releí en el Gargantúa de Rabelais y que había olvidado, como casi todo lo que leo y que se instala en un bizarro espacio latente esperando la resurrección: Thelema. En esa suerte de abadía utópica, de sociedad ideal, se vivía bajo el lema “fais ce que tu voudras” –haz lo que deseas– hay ecos de los griegos y un grito precursor, por qué no, del Libro de la ley de Aleister Crowley. Creo que en la vida todo está de algún modo ligado, a veces de formas peculiarmente íntimas, sabrosamente peligrosas. Creo en eso con fervor. En los hilos invisibles, en los pases mágicos. Mi madre murió hace poco y antes de que partiera le pedí que por favor me mandara una señal cuando llegara “al otro lado”. Sin que yo lo supiera, mi hermana le pidió lo mismo. Corte a: una semana después, estoy de gira en Colombia. Un día de descanso, caminábamos con Marc por unas bellas montañas del eje cafetero cuando de pronto vi, en el carrete de fotos de mi móvil, en el carrete de ese día, el 13 de octubre, una selfie que me hice con mi madre en junio. No sé cómo se apareció ahí. O sí, porque de inmediato sentí: es mamá avisándome que llegó. Salíamos de una sesión de quimioterapia. Yo estoy al volante de su auto. Es el atardecer. La luz, poca. Estamos en invierno. Aprovecho un semáforo para disparar. Yo sonrío. Ella no me mira: está concentrada en la pantalla de su móvil, que le ilumina el rostro de blanco como si fuera un ángel. El rostro, redondo, resplandece; está en paz con la vida. Mi madre murió el 6 de octubre. Una semana después, la tarde del 13 de octubre, la veo aparecer en mi móvil y esa misma noche, que es “doble luna llena”, me dice mi astrólogo, sueño con mi madre. “La luna es la madre”, insiste Darío, mi astrólogo. Al día siguiente, llamo a mi hermana para contarle el sueño y me contesta que ella y sus tres hijas también habían soñado con mi madre… “Llegó”, dijimos al unísono: mi hermana en Buenos Aires, yo en una finca de aguacates en Pereira. En Gargantúa se lee, respecto de los habitantes de Thelema: “Ellos se levantaban de sus camas cuando juzgaban conveniente; ellos en efecto comían, bebían, trabajaban, dormían, cuando lo desearan y estuviesen dispuestos a ello”. Ahí están los ecos gánicos y disruptivos de Bolaño y Federico Manuel, aunque uno tenía menos hormigón en la columna vertebral que el otro, resonando en Rabelais y Crowley. Quien sabe si en la próxima temporada de Cielo TV los incorporamos…

En estos meses salió tu libro Del infinito al bife en la editorial argentina Caja Negra (que pronto presentarás en la librería Lata Negra barcelonesa) y, de alguna manera, te convertiste en uno de los portadores del legado de Federico Manuel, ¿te sientes honrado con ese testigo?

Honrado y aterrado. Federico es demasiado grande y en él está todavía todo por descubrir. Adoro poner a circular su magia, sea en un libro o recitando sus poemas, cantando sus canciones o contando sus proezas artísticas. Hoy puedo entender mejor desde dónde decía, desde dónde proclamaba, desde dónde creaba. Hace una semana, un artista amigo que dibujó la tapa de mi primer poemario me escribió para decirme que había leído Del infinito al bife de un tirón. Eso de “de un tirón” me encanta, no sé por qué. Suena a algo hipnótico, a un péndulo. Y ojalá logre con ese péndulo restaurar el equilibrio, como quería Federico, entre la gente infinito –el espíritu– y la gente bife –la materia–. En fin. Mi amigo artista me dijo que tenía la sensación de que a Federico lo habían dejado solo. Él era íntimo de Federico y participó del libro con un testimonio muy interesante: prefirió que publicara una foto que el propio Federico le regaló: un retrato propio y, debajo, la frase “¡fuerza!”. Le agradecí y agregó que mi libro, de alguna forma, venía a redimir esa falta. Me doy por hecho. Muchos sabemos que el trabajo literario es, en el 95% de los casos, totalmente amateur… Uno gana unos pesos, pero esos billetes no compensan el esfuerzo y la dedicación y, en cierta manera, a mí me da igual. Me da igual porque sí lo compensan. Y más. Esa energía canaliza otra energía que canaliza otra energía. Uno hace –yo hago– para seguir haciendo. En el fondo, ¿qué compensa qué? El libro sobre Federico me hizo y me hace muy feliz. El día en que lo presenté en Buenos Aires, en la Fundación Cazadores, hice una performance bastante loca, medio chamánica, 24 horas después de una sesión de ayahuasca. Al terminar, Diego, el hermano más cercano de Federico, me dio un abrazo de oso y llorando, me dijo: “Esta noche lo bajaste a Federico acá”. Creo que la literatura –un objeto con tapas de cartón y cien páginas, por ejemplo– produce efectos aún poco explorados.

¿Cuáles son los planes de futuro para este 2020?

Justamente, como contestó alguna vez Federico cuando le preguntaron cuáles eran sus planes para el año entrante, “estar presente”.


Del infinito al bife se presenta el jueves 23 de enero en la librería Lata Peinada

31-01 Pinamar-01 Pinamar La noche de las ideas en el Viejo Hotel Ostende. Esteban Feune de Colombi y Marc Caellas. Foto: Andres D’Elia

Juego de Cartas se presenta en la librería NoLlegiu los días 24 y 31 de enero

El paseo de Robert Walser se presenta en Madrid (función privada) y en Barcelona los sábados 25 de enero, 1 y 8 de febrero a las 11,30 de la mañana.
Para anotarse escribir a robertwalser2012@gmail.com

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Suicide Notes en Antic Teatre

“No tengáis prisa, sin la posibilidad del suicidio ya me habría matado hace mucho tiempo. El suicidio es un acto afirmativo, lo podéis hacer cuando queráis, ¿qué prisa tenéis? Calmaos. Lo único que hace soportable la vida es la idea de que podemos elegir cuándo escapar”
Enrique Vila-Matas – Suicidios Ejemplares

“En épocas de depresión me hago la imagen mental del entierro que sigue a mi suicidio, hay muchos amigos, tristeza y belleza, el acontecimiento es tan conmovedor que me entran ganas de vivirlo…”
Édouard Levé – Autorretrato

Las notas de suicidio son un último intento de comunicarse, de conectar. Son también cartas de amor, poemas o canciones que queremos compartir en un espacio poético que es también un altar de homenaje a grandes creadores del siglo XX como Hunter S. Thompson, Mark Rothko, Anne Sexton, Virginia Woolf, Stefan Sweig o Edouard Levé.

Las notas de suicidio, al marcar y explicar la decisión de abandonar la vida, la sobreviven de manera infinita.

4 noches, de jueves a domingo, del 9 al 12 de enero, a las 20
horas.

En este link info detalles para reservas y entradas

MARC CAELLAS & DAVID G. TORRES – SUICIDE NOTES

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Lo que puede un libro – Ralston Farina

Aprovecho el evento del próximo viernes en el Macba para recuperar un texto que publiqué en Editorial Concreta sobre este misterioso personaje conocido como Ralston Farina.

«Una persona creativa actúa, no persiguiendo un objetivo, sino precisamente para averiguar cuál es el objetivo a perseguir. Así, de entrada, una persona creativa nunca sabe lo que quiere. Pero se trata de acertar. Se trata de trascender la disociación entre los medios y los fines, aproximarse, en medio del azar, a la gracia. ¿de qué manera? ¿Cuáles son las condiciones del acierto? Lo decisivo es alcanzar la cota de no-alternativa, que es el resultado de conducir las propias opciones hasta el límite. Nada de imperativos éticos, nunca creí en los imperativos éticos; se trata de llevar la libertad hasta el acorralamiento, hasta una situación de no alternativa, conciliando el valor (courage) con el desinterés».
—Salvador Pániker

Si tuviera que resumirlo en un tuit tal vez escribiría: un desconocido escritor que firma como Ch. Mill escribe un libro sobre un misterioso artista que se hace llamar Ralston Farina. No sé si sería suficiente para llamar la atención de un lector. Quizás haría falta leer las primeras páginas donde apreciamos el interés que la figura de Farina despierta en el autor. ¿Es su biógrafo? No. Desde el inicio queda claro que las intenciones del señor Mill no son biográficas. Sabemos que nuestro personaje muere antes de los cuarenta, pero en ningún lado se nos cuenta cómo ni por qué. Tampoco sabemos nada sobre sus preferencias sexuales, si tuvo hijos o si se emborrachaba con sus amigos. El autor se comporta como un detective privado que únicamente investiga sus acciones públicas. Se trata de desvelar lo que hizo, lo que mostró. Es una tarea encomiable porque si de algo se preocupaba Ralston es de que no quedara registro de sus performances.

¿Quién era Ralston Farina? ¿Qué extraño mecanismo nos hace querer saber más de él? Vagabundo, bicho raro, intelectual sin publicaciones, artista sin domicilio, Sócrates delirante son algunos de los epítetos que le dedican los que hablan de él en artículos de periódico, ensayos académicos o textos de catálogos que nuestro esforzado detective va recopilando y analizando y convirtiendo en los hilos que tejen una narración que es un recorrido por una trayectoria artística que atraviesa la escena neoyorquina de los años setenta del siglo pasado. Dicho tránsito no es lineal. Cuando un hilo le llama la atención, el sabueso tira de él hasta sacar petróleo. Así, si descubre que Ralston hizo dos cursos en la escuela NSSR, se ve en la necesidad de contarnos la importancia de la NSSR. Si se da cuenta de que la obra de Ralston no se explica sin las teorías de Edmund Husserl, se ve en la obligación de adentrarse en la mente del filósofo y extraer de él unas ideas que nos ponen algo de luz sobre las relaciones entre performers y espectadores en la época de los happenings. Así, los no versados en La fenomenología entendemos que el tiempo es el material con el que trabajaba Ralston en escena. Lo interesante es que esas y otras reflexiones sobre sus obras discurren en paralelo con la descripción de las mismas. De esas fricciones saltan las chispas de lucidez que validan la propuesta y que justifican el interés del lector por un artista que podía ser al mismo tiempo intelectual y frívolo. Como en la canción de Radio Futura, el autor promete ser ligero como la brisa y decirnos al oído secretos que harán brotar nuestra risa.

Sigo leyendo y aprendo que después de la escuela, Ralston viajó a Nepal y Tíbet y entró en contacto con el budismo y el taoísmo, que le hizo comprender el valor de la experiencia inmediata, el estar presente en un momento determinado. De ese viaje el detective extrae una de las mejores definiciones de algo tan difícil de definir. “El arte podría no ser más que un punto de encuentro entre dos perezosos de signo contrario”. Se refiere al artista y al espectador, claro. Ya Duchamp recalcó que uno de los méritos de los happenings era haber introducido la noción de aburrimiento en el arte. Ralston supo muy pronto que hacer algo para aburrir a la gente era una idea hermosa.

A su regreso del periplo asiático Ralston se matricula en el Goddard College, gesto que hace pensar a nuestro autor-detective que el artista tenía medios de subsistencia o generosos mecenas para sostenerse. Si el autor fuera periodista quizás sabríamos algo más al respecto, pero como ya ha quedado claro, esos temas no interesan al autor. Lo que sí le interesa es explicarnos las Altenative Media Conference que se desarrollaron en 1970 y a las que, viendo las imágenes que acompañan el texto, nos hubiera gustado asistir. Aprovecho este momento para ponderar el delicado trabajo alrededor de las numerosas imágenes que pueblan el libro, que por momentos tiene la factura de una novela gráfica. La calidad del trazo del señor Mill va a la misma altura que su perspicacia en hilvanar unos temas con otros, y saltar de Duchamp a Blade Runner y de los replicantes a Eric Hobsbawm, para terminar con una declaración del propio Ralston Farina en la que justifica su insistencia en no documentar sus performances con el argumento de que ese gesto es vida, no es arte. Y aquí este cronista recuerda cómo Isidoro Valcárcel Medina siempre insiste en que es mucho más importante documentarse, para llevar a cabo una obra, que documentarla, una vez hecha. Que muchos artistas del siglo XXI están más pendientes de documentar que de documentarse. “Yo no documento”, me dijo una galerista en México. Ante mi sorpresa, me explicó, entre risas, que se refería a lo que en español de España llamamos facturar las maletas.

Lo cierto es que sí hay varias películas que documentan algunas de las performances o happenings de Farina. Reseñarlas lleva al autor a marcarse una genialidad comparando los “erráticos” movimientos de cámara de algunas de esas filmaciones con la “errática” lectura de la traducción que el Google Translator hace de la entrada de Wikipedia, escrita en alemán, de nuestro querido artista. Sabemos entonces que Aleatorie Je Ne Sais Quoi se encuentra fácilmente en Vimeo y nos permite ver en acción a nuestro personaje. El Tiempo Tiempo no pasó en balde y ciertas situaciones descolocan a un espectador del siglo XXI, aunque el magnetismo y la simpatía de Ralston derrotan esa mirada irónica del que parece estar de vuelta de todo. El autor es generoso en sus apreciaciones sobre la película y nos explica que solicitó a uno de sus editores la transcripción de las preguntas y respuestas entre Ralston y la audiencia, un ping pong verbal o una entrevista polipoética que el autor trata de convertir en una suerte de conferencia performativa o meta reflexión sobre su trabajo con la que se cierra el libro.

Antes del epílogo el detective desarrolla una atractiva teoría sobre la autoría partiendo del análisis pormenorizado del pseudónimo que Steven Robert Snyder, así se llamaba nuestro hombre, escogió para presentarse en público. Descubrimos entonces que un obituario de la época definió a Ralston como un híbrido entre Ernie Kovacs y Heidegger. Aquí debemos lamentar que el autor no tire de ese hilo. Se agradece que nos ahorre sus pensamientos sobre el filósofo alemán, pero se echa en falta saber más de Kovacs, un auténtico crack de la televisión, un avanzado a su época de quien se dice que fue una de las mayores influencias de Ralston ya que, de niño, solía ver sus programas de televisión en su Philadelphia natal. Kovacs fue de los primeros cómicos en entender el potencial de la televisión para influir en la conciencia colectiva. Aunque para obituario lo que dejó dicho John Cage, que otros hubieran usado como faja promocional: “todas las performances que he visto de él son misteriosas, inesperadas y potentes. Si dijera que su obra es bella, eso solo significaría que a mí me hace clic (lo cual es el caso)”.

La ausencia de Kovacs es un pequeño detalle, criticar por criticar, que no empaña un notable trabajo, que posiciona a Libros 189 como una colección a seguir con atención. Con la misma atención con la que leemos sobre el espectacular homenaje que amigos y colegas le hicieron a su muerte. Lo llamaron Purgatorio Show y consistió en la ocupación, durante tres horas, de todo un edificio, por parte de 350 artistas, los nombres de los cuales quedan anotados en el libro para la posteridad. Nos damos cuenta, al cerrar el libro, de que el autor comparte el sueño de Ralston: escapar del tiempo y de la gravedad a través del arte. De Ch. Mill podemos decir, parafraseando a Osho, que nunca nació y nunca murió, solo visitó el planeta tierra desde agosto del 2016 hasta septiembre del 2018.

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El paseo de Robert Walser en Medellín

Yo fuerte, yo exaltado, yo anhelante,
opreso en la urna del día,
engreído en mi corazón,
ebrio de mi fantasía,
y la Eternidad adelante…
adelante…
adelante…

Porfirio Barba Jacob

#elpaseoderobertwalser
Festival Colombiano de Teatro Ciudad de Medellín

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Suicide Notes – Festival TNT

Estamos muy contentos de anunciar que estrenamos SUICIDE NOTES en el Festival TNT.

Con David G. Torres hemos creado para esta pieza una banda con la actriz Laura Weissmahr y el músico Mau Boada. Inspirados por Andy Warhol o Malcolm McLaren, Laura y Mau forman un dúo poético y musical que prepara y ejecuta un concierto audiovisual que es también un recital y, es por encima de todo, un sentido homenaje a artistas que admiramos y que decidieron quitarse la vida.

Es también un diálogo, a partir de sus notas de suicidio, entre algunos de los grandes creadores del siglo XX. Anne Sexton, Kurt Cobain, Alejandra Pizarnik, Stefan Sweig, Jean Seberg o Mark Rotkho, entre otros.

¿Por qué muchas notas de suicidio hablan de amor?
¿Quién teme a la muerte teme también a la vida?

La imagen del póster es una fotografía de Elena Blanco intervenida y diseñada por Álex Guifreu, inspirada en la contratapa del disco Suicide, de Alan Vega y Martin Rev.

Las entradas, a 7 euros, se consiguen aquí

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LO IMPORTANTE ES QUE TE COPIEN, AUNQUE SEA BIEN

Para los que viven en Madrid y alrededores, se hace saber que este viernes 28 de junio de 17-20 h David G. Torres y yo impartiremos un taller intensivo para activar nuevas dramaturgias.

Será en Conde Duque

⚡️LO IMPORTANTE ES QUE TE COPIEN, AUNQUE SEA BIEN⚡️

Todo es un remix. Renactment. Remake. Uno es original si copia bien. No se trata de producir obras sino de prescribir sentidos.
Sin fronteras de géneros, ni aduanas mentales, ni limitaciones espaciales. Se trata de estar dispuesto a desplazarse, desaforarse, descentrarse y descubrirse.

La inscripción es gratuita hasta completar aforo y ha de solicitarse a través del email convocatoria@condeduquemadrid.es

Le hemos pedido un poco de hielo a Francis Alys para refrescar el ambiente.

Hablaremos también del Tatepo

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Cielo TV

Imagina un programa de televisión en vivo que reconstruye la escena del Nueva York de los años 80, con el punk de telón de fondo y el lema do-it-yourself flotando en el aire. Así es Cielo TV, la pieza que estrenamos hoy en la Sala Joan Brossa. El espectáculo se enmarca dentro del festival de videoarte de Barcelona LOOP, Screening Performances, que en esta edición se abre a las artes teatrales.

Se trata de un homenaje a programas de televisión que veíamos en aquella década, entre ellos ‘La edad de oro’, o al papel de la Factory de Andy Warhol”.

Una época no vivida y mitificada.

Wendy O. Williams
Tv Party
La edad de oro

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EL PASEO DE ROBERT WALSER en Buenos Aires

A más de 100 años de la publicación de El paseo, novela emblemática del escritor suizo Robert Walser, Amigos del Bellas Artes le rinde homenaje con una obra de teatro a pie. Creada por Marc Caellas y Esteban Feune de Colombi, El paseo de Robert Walser ha sido representada desde 2012, en las calles de Buenos Aires, Montevideo, Bogotá, San Pablo, La Habana, México D.F., Madrid y Barcelona, entre otras ciudades, y consiste en un relato ambulante que evoca los hechos de la novela. Para ello, el reducido grupo de participantes y los actores se encuentran, de manera prevista o imprevista, con un librero, una celebrada actriz, un sorprendido banquero o una cantante en un barrio en que todos los vecinos parecen –o son– cómplices de la propuesta.

– Jueves 4 de octubre de 17:00 a 18:30 – CUPO COMPLETO
– Viernes 5 de octubre de 17:00 a 18:30 – CUPO COMPLETO
– Sábado 6 de octubre de 11:30 a 13:00 – CUPO COMPLETO
– Sábado 6 de octubre de de 17:00 a 18:30 – CUPO COMPLETO
– Martes 9 de octubre NUEVA FUNCIÓN

$ 250.- por persona por función

Inscripciones del 28 de agosto al 28 de septiembre exclusivamente

Vacantes limitadas.
Inscripciones: 4803-4062 / 4804-9290 Int. 215 o en nuestra sede: Av. Pdte. Figueroa Alcorta 2280, CABA.

Solo adultos. Requiere movilidad a pie. Se sugiere el uso de calzado cómodo.
Actividad al aire libre en un barrio porteño.
Se suspende en caso de lluvias fuertes.

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Open Studio – Tokyo Arts and Space

dav

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