Prohibido pasear

Comparto unas reflexiones de Andrés Ehrenhaus sobre algunas discutibles disposiciones que nos han impuesto sin demasiado cuestionamiento

de la pandemia al pandemonio y vuelta
– marzo 17, 2020
no puedo parar de pensar y pienso: en serio están convencidos de que encerrar a todo el mundo durante 15 o 20 días (con suerte) es la mejor solución? es decir, encerrar a todo el mundo en sus casas, en sus trabajos, en sus vehículos… tengo la sensación de que se está actuando a nivel social –con la mejor intención, sin duda– con la lógica de la medicina occidental pura y dura: un problema, una solución. un síntoma, una pastilla. una enfermedad, una cura específica. es decir, se olvida el resto del cuerpo, como si cada órgano actuara, sufriera y se curara por sí solo. se piensa en los efectos económicos, claro, porque son externos al cuerpo, son externos a la sociedad en sí, son asuntos de bolsillo. pero no se piensa en el efecto del aislamiento radical en el resto de órganos, tanto físicos como sociales, de tutti quanti.
no puede ser que la gente no pueda salir a pasear. no puede ser que no pueda hacer algo de ejercicio al aire libre. no puede ser que pierda contacto con el Otro. hasta los presos en las cárceles salen al patio; si no lo hacen, se matan entre ellos o queman las prisiones. es decir, hay que buscar maneras de racionalizar todo eso otro que el cuerpo social necesita para no enloquecer. hay que encontrar el modo de que la gente pasee sin peligro de contagio, de que salga de la paranoia doméstica y que deje de mirar al Otro como si fuera el mismo virus en persona. alguien tiene que empezar a organizar eso o no vamos a llegar ni a la segunda semana, sobre todo en los países latinos, donde el contacto social y la vida al aire libre están impregnados en el adn, más incluso que los anticuerpos que podamos generar.
cómo hacer eso, cómo dotar a la gente de movilidad segura? yo no soy experto en nada salvo en traducción de poesía, y encima clásica, pero no puedo dejar de pensar y pienso.
por qué no organizar circuitos amplios por donde puedan pasear grupos de dos o tres (núcleos familiares) en horas y días alternos, con instrucciones claras, con medidas de higiene y conducta, de modo que al salir no nos sintamos pecadores contra el dios de la salud universal? de qué sirve todo lo andado si un triste virus de mierda nos vuelve a inocular la culpa, el pesimismo y la resignación milenaria en menos de lo que canta un callo? realmente estamos dispuestos, no al aburrimiento, que eso es inherente al ser humano, sino a entregar el cuerpo (y, por consiguiente, la mente) a la incertidumbre, el miedo y la culpa?
organicemos esta miseria o preparémonos para que haya más desquiciados que enfermos de covid. hay que darle a la gente elementos y herramientas para que sientan que, aparte de estar encerrados sine die rezándole al dios de la vacuna y el tratamiento milagroso, pueden hacer algo útil por sí mismos y por los demás. abrir canales amplios de cooperación real, no para recibir ayuda sino para darla. sentirse útil es la mejor manera de no caer en la melancolía autoindulgente, en el peor de los onanismos que es el onanismo sin goce ni alivio, el onanismo inducido por decreto. démosle a la gente un objetivo alcanzable, un camino de vaciamiento de la angustia.
con todo esto no pretendo ir en contra de ninguna medida de higiene y prevención, solo buscar vías dentro de la clausura que nos acaricien el espíritu. puede haber cuerpos sanos en medio de una pandemia, pero no los hay en medio del pandemonio.
esto no se juega en un solo tablero, esto son partidas simultáneas. y en todas hay que pensar varias jugadas concretas por delante.

About marccaellas

MARC CAELLAS Director de teatro, escritor, gestor cultural. Nómada. Curioso. Virgo. Tiene pocas cosas claras, pero cree que conversar es también una manera de hacer el amor. Porque es todo lo mismo, lenguaje verbal, lenguaje del cuerpo, proximidad, distancia, comunicación intelectual, confidencia íntima, intensidad, vacío. Uno escribe, o hace obras de teatro, por la necesidad inmanente de atar cabos, de reinventar la fiesta, de rimar la sordidez del tiempo. La escritura, el teatro, es entonces la otra faz de la misma vida. Y se pregunta si puede vivir intensamente alguien que carezca de lenguaje. Libros publicados: Carcelona (Melusina, 2011); Caracaos (Melusina, 2015); Teatro del bueno (Teatron tinta, 2015); Drogotá (Planeta, 2017) Últimas piezas para la escena estrenadas: Cielo TV (2017); Come en casa Borges (2016); El perico tumba la paloma (2016); Guiris go home (2015); El Paseo de Robert Walser (2012-2017).
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