Emi Pastor

T E A T R O N

 

Investigo acerca de los distintos calendarios (algunos son realmente sorprendentes) y hago una lista de los elementos que los forman. Algunos tienen múltiples cuentas de años, en el azteca hay uno civil y uno místico (para profetizar un futuro distante) y en el hebreo hay diversos “uno de enero”, uno para los reyes, otro en el despertar de los árboles… Todos tienen sistemas de correcciones para ajustarse el ciclo solar de las estaciones, añadiendo meses extra, años “preñados”… En muchos existen ciclos de años, y en el maya incluso se vuelve a empezar de cero cada “x” años (en el 2012). Los mitos, creencias o ideologías siempre están presentes, por ejemplo en el revolucionario francés, en vez de santos, cada día lleva asociado un nombre como “lenteja” o “algodón”, por no hablar de las festividades.

Paralelamente, leyendo sobre los dinosaurios acabo desembocando en las formas de vida abisales, otro tema muy sugerente. A los 500 metros la oscuridad es total y la presión altísima; existen simas de hasta 11 km; las sierras montañosas más largas están bajo el océano. Se trata de la zona menos explorada de la superficie terreste, y la biodiversidad es enorme y desconocida, de modo que los mitos de monstruos fantásticos siguen teniendo mucha vigencia. El alimento proviene de las capas superiores, y va cayendo en forma de nieve: cadáveres, restos, algas. Cuanto más abajo, más difícil de digerir es el alimento, porque las mejores partes ya han sido devoradas. Muchas especies tienen estómago extensible para poder comer algo más grande que ellos mismos (la comida escasea y hay que aprovechar).

Me pregunto qué calendario se podría utilizar en esos abismos, donde lo astronómico es invisible y la temperatura heladamente estable. Descubro que la comida varía según las estaciones, y hay largos ciclos de corrientes marinas de miles de años en relación con las glaciaciones. Pero no hay día y noche, con lo cual la primera subdivisión sería la de las estaciones, resultando un calendario que no sirve para organizarse. Los años podrían ser kiloaños solares, según los cambios climáticos. De hecho, se podría hacer un calendario en el que el día fuera lo que tarda el universo en aparecer y desaparecer. Todo es relativo. Encuentro información y la guardo.

No me pregunten qué tiene que ver esto con el teatro porque no tengo la menor idea.

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Written by emipastor

Abril 14th, 2007 at 1:04 pm

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