Elaboro una lista de máximas. Para ello, uso mucho Internet: busco aforismos de filósofos (Heráclito y Nietzsche), de consejos simplones, de frases célebres y también releo los materiales sobre las corrientes profundas del Atlántico y unas breves notas que escribí para un calendario de las profundidades. Agrupo intuitivamente trocitos de las frases que me interesan y voy fusionando cada grupo, inventando, hasta encontrar la máxima que refleja lo que me impresiona de esos abismos.
Las diez máximas de las profundidades oceánicas:
PRIMERA. Nunca asciendas.
SEGUNDA. A quien Dios ama, lo castiga.
TERCERA. La luz es confusión porque se propaga en todas direcciones. La oscuridad no se propaga, se desea.
CUARTA. Ofrécete como alimento para tus hijos, o devóralos.
QUINTA. Imaginar el sol y sepultarse en la roca es lo mismo: la enfermedad de los que en vez de ver la oscuridad ven la nada.
SEXTA. Piensa lo que quieras, pero reprodúcete.
SÉPTIMA. Cadáveres para comer: nada más debes esperar de arriba.
OCTAVA. Cuando todas las cosas se reducen a cero, hay que aprender a discernir las partes del cero, amarlas y dar las gracias a Dios.
NOVENA. El movimiento existe aunque no exista el pasado ni el futuro.
DÉCIMA Y ÚLTIMA. Viva por siempre el horror.
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