El origen de la Maldad

Los niños son la víctimas inocentes de la atrocidades de los adultos. Los niños sufren colateralmente los errores de los mayores. Los niños, antes también las mujeres, estaban al margen de los actos de la sociedad. Es decir, de la sociedad viril, la fascista y violenta, la patriarcal, la bélica, la antigua.

Y ésto porqué. Pues por mera supervivencia, salvar las mujeres y los niños garantizaría la supervivivencia de la especie, al margen de la cantidad de barbaridades que esta misma se autoinflinja.

Pero, que ocurriría si un día, los niños se comportasen como los adultos. Si se autorganizaran y empezaran a matar a los que no fuesen como ellos, es decir, a los adultos.

Ésta es el idea de base del guión de una de las mejores películas del cine español de todos los tiempos: Quién puede matar a un niño, dirigida por Narciso Ibáñez Serrador en 1976. Un film de terror excepcional, en el que dos turistas extranjeros, sufren los daños que les infrinje el estar en el sitio equivocado en el momento preciso: una España de postal, amable e idílica, pero que esconde un apocalíptico mañana. Una metáfora del terror que se sentía en este país con la muerte de Franco, y la llegada de un nuevo orden, representado en los niños.

Hoy, treinta años más tarde, y el día después de que un juez niege a otro juez el deber de investigar los crímenes del franquismo, sabemos que ese miedo no llegó a mayores. Nuestro estado de derecho actual, se fundó sin más en legalizar el régimen anterior (el rey por ejemplo), mirar a otro lado sobre todos sus crímenes y en acallar a quienes consideraron ésto como un abuso.

Pero sobre todo, funciona como una metáfora del terror contrarrevolucionario de todos los tiempos. Una idea como ejemplo: piensen en como autorganizarse entre más gente para sobrevivir, y un día dejen de trabajar, dejen de comprar, apagen sus móviles y no vuelvan a pagar sus hipotecas… Ya verán que pasa.
D.

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