Archive for Enero, 2009
La Heroína ha muerto
La Heroína ha muerto. Así, de repente.
Las palabras sólo pueden ensuciarlo todo si pretendo utilizarlas para explicar este dolor. Lo veo todo teñido de rojo, como si fuese verano, estuviésemos en la playa y el sol se estuviera yendo. Pero es invierno, es por la mañana y estoy en el cementerio. Y la gente se cruza en mi estrecho campo de visión y me abraza, a veces llorando. Yo no puedo. Una rubia me dice que hay que seguir, etc. Sé que es con buena intención pero no lo soporto. Siento vértigo. Ya no puedo volver atrás. ¿Y ahora qué? No quiero ni pensar el infierno que nos espera.

Arpía
Huyo corriendo escaleras abajo. Me persigue una famosa arquitecta de origen judío vestida de uniforme militar años 30 apuntándome con una pistola. En el tercer piso me tiene a tiro. Me colapso porque no sé si atravesar el rellano para seguir descendiendo o darlo todo por perdido porque es imposible cruzar el rellano sin convertirme en un blanco perfecto. Me siento como un conejo asustado mientras ella dispara sobre mí sin conseguir dar en el blanco por muy poco, haciéndome saltar para esquivar las balas, mientras desciende la escalera poco a poco, riéndose.
Y entonces pasa. Ya ha pasado otras veces en situaciones extremas parecidas. Me encaro, grito, mi voz se vuelve ronca, salgo de mí, diría que crezco unos cuantos centímetros, me enfrento a la famosa arquitecta mientras le grito: ¡Déjame en paz! ¡Ya está bien! ¡Estoy harto de ti! ¡No te aguanto ni un minuto más! ¡Quién te has creído que eres! ¡Vete a la mierda!
Y se queda tan perpleja que cesan los tiros.

The article has
7 responses