El astronauta

T E A T R O N

Archive for the ‘La Heroína’ Category

Boy  

Mi Protegida lee un libro de Juan Marsé. Lleva puestos unos auriculares blancos, como de ipod. Me pasa el libro abierto por la página que está leyendo. También me pasa los auriculares. Me los pongo y leo. Escucho a Juan Marsé leyendo en voz alta su propio libro, esa misma página. No recuerdo haber escuchado nunca su voz. Parece una grabación de un directo, es decir, se escuchan sonidos de fondo que parecen provenir de un público. Imagino a Juan Marsé ante el micrófono mientras mi vista sigue el texto que él recita. Me extraña este tipo de audiolibro. Me fascina.

Comparto piso con unas chicas. Shangay Mirinda me visita para echarme un cable. Viene acompañada de Klaus. Me da la impresión que todos sus amigos se parecen, hay algo en su forma de actuar, de hablar, de moverse que los iguala. Me traen vino, unas botellas de tinto, de Cenicero, Rioja. Pero tienen prisa y se van.

Mis compañeras de piso son tímidas. No sé si es culpa suya o mía pero de tan huidizas no soy capaz de ver sus caras con claridad. Sobre todo la de una de ellas, la que pasa más tiempo en la casa, la Heroína. Lleva el pelo largo, con flequillo. Por mucho que lo intento es difícil verle la cara. Aunque le hable, buscando mantener una conversación. Se mueve constantemente, se gira, me oculta su rostro. Sé que poco a poco se relajará y no le importará mostrármelo. Además sé que es muy guapa. Y ella también lo sabe.

Sigo un impulso incontrolable y me tiro por una ventana que da al patio de luces, como si fuese Tarzán, más bien Boy, agarrándome de las cuerdas verdes de las persianas, que son de las antiguas, como si fuesen lianas. Y en dos segundos, como si volase, estoy en el patio del vecino del local de abajo, Richarte. Entro en su casa y lo sorprendo sentado tranquilamente en su sofá mientras lee el periódico. Me disculpo por la intromisión y salgo a la calle.

Boy en El Paraíso

Boy en El Paraíso

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Junio 22nd, 2008 at 7:02 pm

Primera ronda  

Antes del torneo un hombre se dirige a nosotros desde una tarima. Nosotros somos unos cuantos desperdigados por el suelo. Reconozco a la Tamagochi y juraría que Campanilla no anda muy lejos. El hombre que habla nos pregunta si conocemos esa nueva mascota que se ha puesto de moda en el barrio de La Celda y me mira a mí. No tengo ni idea, señalo a Tamagochi y le digo que por qué no responde ella, que sí que sabe de qué está hablando. Y efectivamente nos explica la historia y yo respiro aliviado porque me molestaba tener a tanta gente pendiente de mí.

Entonces nos dirigimos hacia las pistas de tenis. Me encuentro con Sensei, que se dispone a jugar el primer partido contra Roger Federer. No parece muy preocupado pero todo indica que va a recibir la mayor paliza de la historia porque, que yo sepa, Sensei no tiene ni idea de jugar a tenis. De ver jugar a tenis sí, por la tele, pero nada más. Pero no parece nada preocupado. Bueno, mejor.

Yo me voy a otra pista, donde me parece que juega Carlos Ballesteros. Es extraño porque donde esperaba una pista de tierra batida me encuentro con una mesa de ping-pong casera que ni siquiera es reglamentaria. Está construida, si se puede decir así, a base de juntar mesas estrechas y de diferentes tamaños. Parece la maqueta de un portaviones. La gente rodea la mesa, aparece un coche de la organización, que aparca justo al lado con una maniobra que esquiva por muy poco una de las esquinas de la mesa. Comienza el partido. Rodeo la mesa y me acerco hasta otra que no está lejos. Por el camino veo cómo despega un avión y cómo aterriza otro en la pista de al lado. Me encuentro con la Heroína. Ella ya ha jugado un partido y ha ganado. También ha pilotado el avión. Por lo visto un monitor te explica en pocos pasos cómo hacerlo. Es muy fácil. Lo más difícil, como siempre, aterrizar. Pienso que si ella lo ha conseguido yo también podré hacerlo.

Llego a mi pista. Por la pantalla que cuelga de una esquina me doy cuenta de que falta muy poco para que comience el partido. Comienzo a calentar, a preparar las bolas, la raqueta, mis preparativos son infinitos. El juez de silla me advierte que estamos a punto de comenzar. Intento darme prisa sin ponerme nervioso, que luego es peor. Ya me conozco.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Junio 16th, 2008 at 7:36 pm

Vértigo  

Unos gorilas trajeados me acorralan en la barra de un bar, de noche, para interrogarme sobre un lío en el que me he metido. No sé cómo salir de esta. Los gorilas miden todos 2 metros.

Luego me llevan a una pequeña habitación y me dejan sólo unos minutos hasta que, por la puerta, veo entrar a La Heroína. Ha pasado mucho tiempo pero está igual, sólo que ahora tiene 3 hijas. Me asusto sólo de imaginármelas, estoy seguro de que se parecen a ella. La situación me da vértigo porque no consigo entender la relación entre los gorilas y ella. Se lo pregunto pero ella no me contesta. Simplemente se baja la falda y se quita las bragas y con toda la naturalidad del mundo se acerca hacia mí. Reconozco su coño, se me pone dura y me muero de miedo.

En La Santa, en casa de Los Creadores, un cuarto piso, me apoyo en el balcón y noto cómo la barandilla se mueve. La zarandeo un poco y se desencaja. Me alarmo por lo que pudiera pasar y aviso al Creador. Podría haberme matado porque la barandilla está completamente suelta. El creador la desencaja del todo y la mete para adentro para arreglarlo. El balcón da al vacío sin ninguna protección. Tengo vértigo.

Al lado de la casa de los padres de La Creadora, en El Paraíso, está el chalet de Oriol Bohigas. Su piscina está tan llena de agua que se desborda. Me dirijo un poco más abajo y veo el río. Me siento en el borde del camino. Veo cómo se acerca Cristina con un amigo y espero su saludo pero no se produce. No me reconoce, no se acuerda o, peor, no me ve, lo cual me asusta mucho. Pierdo el equilibrio y me caigo hacia el río. La tierra en la que me apoyo va cediendo lentamente pero tengo el tiempo justo como para decidir a qué tronco de árbol agarrarme. Me decido justo cuando comienzo a caer. Ya no caigo más pero soy incapaz de reincorporarme y alcanzar el camino de nuevo. Me he quedado colgado.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Abril 26th, 2008 at 9:25 pm

No creo que vuelva  

Estoy hecho polvo, tirado en la cama. Dos chicas se ocupan de mí. Pero una se va, se tiene que ir y no creo que vuelva. Y la otra ya no está conmigo realmente. Así que me he quedado solo pero sigo viendo sus caras flotando cerca de la mía.

Me levanto para ir a la iglesia a un funeral. Pero no debe verme nadie, ni la organista. Si me ven no tendré más remedio que salir corriendo.

Vamos a casa de El Padrino y Birkin. Richarte y yo ponemos una peli porno en la tele y nos tiramos en la alfombra para verla cómodamente. Me parece que la peli está fuera de contexto pero eso no quita para que la veamos con total naturalidad, con toda la familia.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Marzo 28th, 2008 at 7:47 pm

Yonki Doppelgänger  

Recuerdo a El Creador oficiando de maestro de ceremonias, guiándonos a través de pasillos interminables hasta llegar a la sala donde se oficiará la ceremonia, el banquete. Esta vez me acompaña la Heroína a todas partes. Verla a mi lado me produce un enorme placer. No dice nada, simplemente se cuelga de mi brazo de vez en cuando y ese pequeño gesto suyo tan característico es suficiente para que yo sepa que está ahí, conmigo. Me resulta desconcertante ver cómo se mueve con total naturalidad entre los miembros de mi numerosa familia. Los saludo a todos, uno por uno, menos al Paracaidista. Cuando entro por segunda vez a la sala me fijo en su aspecto (el del Paraca) y ha cambiado por completo. Ahora tiene el pelo completamente moreno, largo y lacio. Fernández, el profesor del Submarino, atraviesa la sala y prohíbe fumar, al tiempo que nos deja unos ceniceros de cristal sobre la mesa. Hay más restricciones pero yo sólo tengo ojos para la Heroína y le doy un beso en sus labios. De pronto salgo fuera de mí, soy otra persona, me levanto y me acerco a mí mismo (que ya no soy yo), a quien veo aparecer por el pasillo. Disfruto de este desdoblamiento, me veo como jamás me he visto, ni siquiera como uno se ve cuando se graba en vídeo, me siento impulsado hacia él y con absoluta naturalidad le doy un beso en la boca y un escalofrío me recorre la espalda porque me he excitado extrañamente y porque creo que soy ella.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Enero 16th, 2008 at 2:14 pm

Sueño erótico  

Me despierto en mi cama. Estaba soñando con una chica con la que estaba follando. Me despierto acompañado. A mi lado tengo otra chica: es mi Heroína. Le explico mi sueño. Ella se excita mucho, me besa y se tira encima de mí y comenzamos a follar como en el sueño.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Enero 9th, 2008 at 3:52 am

Llora  

Mi Heroína, recostada sobre mi pecho, llora.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Diciembre 25th, 2007 at 3:51 am

La última tentación de Cristo  

Mi Heroína se ha convertido en la última tentación de Cristo.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Diciembre 22nd, 2007 at 3:50 am

Fiesta en La Celda  

En La Celda hay una reunión multitudinaria. Mucha gente sentada a la mesa: Nieves, Patrizia, Sensei … Pero también por el resto de La Celda. Dos se ponen a bailar. Hay follón, cervezas, aperitivos. Se me va de las manos. Parecemos una reunión gitana flamenca. Mi Heroína está a punto de llegar y no sé si le va a gustar mucho encontrarse con todo este jaleo. Me preocupo.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Diciembre 1st, 2007 at 7:45 pm

Un agujero en el calcetín  

Dentro del camerino me pongo a limpiar y encuentro insectos bien gordos que me da reparo matar. Hay uno al que golpeo con un zapato pero sigue viviendo y se esconde bajo el sofá donde estamos sentados.

Me siento yo también y contemplo cómo mi cama ha sido deshecha y yo no he sido. Ha sido Miriam. Yo no la deshago así, retiro la funda nórdica, arreglo las sábanas un poco y la vuelvo a extender. Pero la cama está totalmente desmantelada, a la antigua.

Cojo mi monedero y me doy cuenta de que me lo han cambiado por la nueva cartera que me regaló mi Heroína. Todas las cosas que había en el monedero están perfectamente ordenadas en la nueva cartera.

“He sido yo”, me dice Miriam. Le digo que tenía planeado hacerlo en algún momento. Me pongo mis calcetines y veo que tienen agujeros. Uno de los agujeros se ve en el empeine. Me saco el calcetín para ponérmelo bien y que el agujero aparezca en el talón, que es donde le corresponde. En ese momento tan comprometido, se abre el telón y el público me mira. Una mujer ríe. Yo sonrío.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Octubre 5th, 2007 at 6:18 pm