El astronauta

T E A T R O N

Archive for the ‘La Creadora’ Category

El Sorderita  

Cielo azul

Desde la cama escucho voces de gente que se espera. Hablan de unas fotos. Pienso en la cantidad de tiempo que hace que no tiro una foto. Me levanto. Saludo a un par de colegas, los de las fotos. Me hablan de unas fotos antiguas, mías, que aún recuerdan. Me preguntan si ya no hago fotos. ¿Por qué?

Salgo de casa de Los Creadores, en La Santa. La calle Baleares, a su paso por el Parque América, vuelve a ser como antaño, como si la hubiesen reconstruido. En una tienda de muebles hay un letrero bien grande anunciando la reapertura de un restaurante de pescadores. No recuerdo el nombre: La Bagatela o La Galera, algo así. Una placa anuncia excursiones programadas para conocer uno de los caminos antiguos que llevan a la Sierra de la Marina. Turismo.

El Creador me habla pero no le presto atención. Se da cuenta y me pregunta si estoy enamorado. Más bien me debo de estar quedando sordo, Creador.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Diciembre 3rd, 2008 at 2:01 pm

Complicarse la vida  

Es de noche y las calles del centro de Hong Kong están infestadas de gente bebiendo y gritando. De camino para casa recogemos a unos cuantos y se corre la voz. Le digo a La Creadora que vamos a tener algún invitado y parece alegrarse. Pero la muchedumbre invade literalmente nuestra casa y es el caos. A la gente se le caen las copas, vomitan en el suelo, escupen y mean. ¿Dónde está el karaoke?, me preguntan. Esto es un error, hay que echarlos a todos. La Creadora está escandalizada y superada por las circunstancias se desentiende de todo. Reconozco a alguien pero la mayoría son desconocidos para mí, aunque me suenan todas las caras. Me cruzo con La Niña Roja, con una copa en la mano, riendo y bebiendo con El Mod, y me dice que hay que reconocer que soy un crack para muchas cosas pero que sobre todo soy un experto en complicarme la vida. A ver cómo salgo de esta.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Septiembre 3rd, 2008 at 10:28 pm

Los modernos  

Penetro en una catedral en la que jamás había estado antes. Al fondo veo mi piano negro con un manto rojo por encima, iluminado. Un actor (lo sé porque lo he reconocido de alguna película española) me saluda como si nos conociésemos (no estoy seguro) y me indica cómo llegar al verdadero altar. Se encuentra en una capilla situada a la izquierda de lo que parece mi piano (es que no estoy seguro pero se parece tanto). Me dirijo al altar y me encuentro con lo que parecen dos entradas a la capilla, ocultas detrás de unas gruesas cortinas negras. Parece un after. Escojo la de la izquierda y atravieso un pasillo que baja por una rampa hasta un espacio enorme y vacío por el que pasean algunos otros visitantes. Saludo a La Creadora, que viene hacia mí de vuelta, charlando animadamente con un hombre delgado y larguirucho. Cuando llego al final de la sala me doy cuenta de que he perdido mi chaqueta. Deshago el camino hasta encontrarme de nuevo a La Creadora y le pregunto si ha visto mi chaqueta. No la ha visto. Nos interrumpe el actor-guía. Dice que me he equivocado de puerta. Yo he seguido sus indicaciones. Se ríe. Me ha liado a posta, me estaba gastando una broma. Me río por cortesía pero no conecto demasiado con su sentido del humor. Me acompaña hasta la otra puerta, atravieso la cortina negra y me paro para mirar dentro de la bolsa que llevo cruzada. La chaqueta está ahí. Sigo hasta la capilla donde está el altar, atravesando otra sala similar a la que ya he visto en la otra puerta. Pero en esta hay unas chicas vestidas como colegialas japonesas rodeando lo que parece un piano blanco. Paso de largo para contemplar la capilla, que me parece una mierda de capilla con una mierda de altar. Entonces vuelvo enseguida, justo para ver cómo una de las chicas perfora lo que parece un piano (pero no lo es) con un taladro que, una vez clavado, traslada horizontalmente hacia la derecha creando un surco brutal que extrae una melodía del piano de puta madre, de canción pop. Mientras, otra chica canta la misma melodía susurrando desde un micro. Mientras avanzo hacia la escena, fascinado, otra de las chicas, con una cara durísima, me mira fíjamente con unos ojos enormes, sonriendo, de pie encima del escenario. Cuando ya no puedo más, aparto la mirada. Ya estoy en primera fila, entregado. Entonces todas se ponen a cantar una canción sobre Barcelona y me sorprendo porque estoy muy lejos de allí. Y la canción sigue, metiéndose con los artistas modernos de Barcelona, gritando y bailando. Y ahí la cagan y la situación pierde todo interés. No hay nada que soporte menos que unos artistillas modernos cagándose en los artistillas modernos. Y me voy.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Julio 24th, 2008 at 2:37 am

Este vestido baila  

Escenario

Actuamos en ceremonias religiosas, en iglesias. Ramón, Lolita, Ludvik y yo. Ramón se viste de novia, está gracioso con su mostacho. Yo llevo falda sin ropa interior. Colocan el piano en el altar, un piano vertical, no debe haber presupuesto para uno de cola. El teclado oculto a la vista del público, así puedo ver a Ludvik durante la representación. Bueno, este punto no está claro porque de pronto aparece La Creadora y gira el piano 180 grados, el teclado queda ahora a la vista del público y el pianista puede contemplar ahora a Lolita. Me molesta que La Creadora organice el escenario. Se me levanta la falda, que tiene algo de vuelo.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Julio 9th, 2008 at 8:32 pm

Posted in La Creadora, Ludvik, Ramón

Presencia inquietante  

Juego a rugby con Richarte y John Hillerman en un campo de césped que roda la casa de los padres de La Creadora. Jugamos y reímos como críos.

Por la puerta del garaje entro en la casa. Estoy un poco torpe. Llaman al timbre de abajo. Descuelgo el auricular del interfono mientras me inclino hacia la puerta. Siento como si me diesen una descarga eléctrica en mi brazo y una voz como la de Angélica Liddell en El año de Ricardo me grita al oído: ¡Estúpido! ¡No hagas eso! ¡Contesta! Contesto al interfono y abro. Siento una presencia inquietante a mi lado que corrige mis movimientos a golpe de descarga eléctrica. Oigo voces pero no veo a nadie.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Mayo 22nd, 2008 at 12:08 am

Largo es el viaje  

En el patio de El Paraíso me espera el coche que me llevará de vuelta a La Celda. Junto al coche una chica que me abraza y me besa cuando me acerco a ella. El beso no se acaba, es decir, se hace interminable. No es que no me guste, me gusta, pero me quiero ir, me están esperando Los Creadores, con el coche en marcha, y Mi Protegida dentro. Además, la chica es guapa, me atrae, normalmente, pero a veces la miro y algo ha cambiado, ya no la encuentro tan guapa, incluso me doy cuenta de algún detalle que me resulta desagradable. Me dan ganas de salir corriendo. Lo haría si no se convirtiese en una ofensa para ella. No tiene la culpa, soy yo. Pero, por favor, no me cojas la mano, déjame ir, estoy entrando en el coche, ya es suficiente, ¿no? Le cierro la puerta en los morros y le digo adiós con la mano sin bajar la ventanilla. El Creador no dice nada pero arranca. El viaje es largo.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Mayo 13th, 2008 at 3:47 pm

¿Y ahora qué?  

Desde la ventana de mi habitación en casa de Los Creadores, en La Santa, desde el cuarto piso, veo cómo La Creadora se tira de cabeza por el patio de luces desde el lavadero del primer piso. Se me ponen los pelos de punta y grito con todas mis fuerzas. Pero La Creadora rebota contra la pared lateral del patio y cae de pie sin mayores sobresaltos. Lo tenía perfectamente ensayado. No me des esos sustos, Creadora. No te preocupes, me dice. No pasa nada. Sé que lo volverá a hacer.

En la cueva están mis dos pianos pero los han colocado de una manera un tanto extraña. El negro ocupa la sala central, presidiendo. El marrón, el más antiguo, lo han metido en la habitación pequeña. Además, está cubierto con varias sábanas, como si fuese una cama. El teclado es difícil de tocar así, con sábanas por encima. Difícil pero no imposible. Lo intento. Me entrabanco con las teclas negras. Decido levantar las capas y capas de sábanas que lo recubren, al menos para dejar al descubierto el teclado. Pero no podremos tocar los dos pianos a la vez porque es difícil, por no decir imposible, establecer contacto visual entre los dos pianistas. La cueva está repleta de gente, bebiendo, comiendo, hablando a gritos y bailando. A nadie parece importarle lo del piano. Voy a llamar por teléfono para solucionarlo. Hablaré con Carles Santos.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Mayo 12th, 2008 at 2:52 pm

Vértigo  

Unos gorilas trajeados me acorralan en la barra de un bar, de noche, para interrogarme sobre un lío en el que me he metido. No sé cómo salir de esta. Los gorilas miden todos 2 metros.

Luego me llevan a una pequeña habitación y me dejan sólo unos minutos hasta que, por la puerta, veo entrar a La Heroína. Ha pasado mucho tiempo pero está igual, sólo que ahora tiene 3 hijas. Me asusto sólo de imaginármelas, estoy seguro de que se parecen a ella. La situación me da vértigo porque no consigo entender la relación entre los gorilas y ella. Se lo pregunto pero ella no me contesta. Simplemente se baja la falda y se quita las bragas y con toda la naturalidad del mundo se acerca hacia mí. Reconozco su coño, se me pone dura y me muero de miedo.

En La Santa, en casa de Los Creadores, un cuarto piso, me apoyo en el balcón y noto cómo la barandilla se mueve. La zarandeo un poco y se desencaja. Me alarmo por lo que pudiera pasar y aviso al Creador. Podría haberme matado porque la barandilla está completamente suelta. El creador la desencaja del todo y la mete para adentro para arreglarlo. El balcón da al vacío sin ninguna protección. Tengo vértigo.

Al lado de la casa de los padres de La Creadora, en El Paraíso, está el chalet de Oriol Bohigas. Su piscina está tan llena de agua que se desborda. Me dirijo un poco más abajo y veo el río. Me siento en el borde del camino. Veo cómo se acerca Cristina con un amigo y espero su saludo pero no se produce. No me reconoce, no se acuerda o, peor, no me ve, lo cual me asusta mucho. Pierdo el equilibrio y me caigo hacia el río. La tierra en la que me apoyo va cediendo lentamente pero tengo el tiempo justo como para decidir a qué tronco de árbol agarrarme. Me decido justo cuando comienzo a caer. Ya no caigo más pero soy incapaz de reincorporarme y alcanzar el camino de nuevo. Me he quedado colgado.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Abril 26th, 2008 at 9:25 pm

Todo irá bien  

De noche, Shangay Mirinda, Mi Protegida y yo, vestidos de negro, nos movemos entre las sombras por el interior de un edificio que da al mar. De pronto Shangay Mirinda se para, escucha y se asusta porque ha oído a alguien que se acerca. Nos hace correr por unos pasillos interminables hasta que nos encontramos con los lavabos. Entramos los tres en el de chicas, que es enorme, y nos encerramos con pestillo. Alguien se acerca. Sabe que estamos ahí. Le da un golpe a la puerta y la derriba sin ningún esfuerzo: es Birkin. Todos estamos sorprendidos, ella también. Entonces comienzan las explicaciones. Ella cumple con su deber, nosotros con el nuestro. Estamos en bandos opuestos pero no es nada personal. Ella quiere recuperar esos objetos metálicos y pesados que llevo en los bolsillos de mi gabardina pero la convenzo de que eso no es posible. No puede ser, Birkin. No puede ser, de verdad. Tienes que dejarnos ir, es lo único que podemos hacer. Intenta entenderlo. Nos vamos, Birkin, pero volveremos a vernos, no te preocupes.

Aún no ha amanecido. En el agua nos esperan Los Creadores y una docena de los nuestros. Mi Protegida y Shangay Mirinda se tiran al agua ante la mirada de Birkin, que pone cara de no entender demasiado. Me tiro de cabeza y me hundo, me hundo mucho, seguramente por los valiosos objetos metálicos que transporto. Veo a mis compañeros por debajo, todo piernas que se mueven y flotan sin rostro. Alguien me coge por el abrigo y tira de mí hacia la superficie. Era eso lo que necesitaba, una mano amiga que invirtiese el sentido de mi caída. Ahora caigo hacia arriba y cuando salgo a flote, antes de nadar con mis compañeros en dirección al horizonte, saludo con la mano a Birkin y le grito. No te preocupes Birkin. Todo saldrá bien, ya verás. Pronto nos volveremos a ver. Adiós Birkin.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Abril 20th, 2008 at 3:58 pm

Agonía  

Últimos minutos de la vida de la madre de La Creadora. Estirada en la cama, agonizando. A su lado La Creadora, El Creador, Birkin. Del otro lado de la cama, contemplo la escena.

La madre de La Creadora muere.

La familia no llora. Simplemente se acabó. El Creador habla de ir a buscar el coche. La Creadora de preparar el entierro. Rodeo la cama y le doy un gran abrazo a La Creadora. Eso es lo primero.

The article has

no responses yet

Written by astronauta

Abril 13th, 2008 at 10:52 pm