Archive for Diciembre, 2007
Llora
Mi Heroína, recostada sobre mi pecho, llora.
La última tentación de Cristo
Mi Heroína se ha convertido en la última tentación de Cristo.
Folksonomía
Un par de muchachos entran en un bar y se van hacia la barra decididos a hacer folksonomía. O sea, probarán las tapas, pedirán cañas y vinos e irán apuntando lo que les sugiere para añadirlo como etiquetas en su estudio.
Me hace gracia este sistema, no me imaginaba así la folksonomía.
Entonces me encuentro a la Niña Roja y se lo explico. Le explico que esos chicos realizan un trabajo muy similar al suyo, pero en versión moderna. Está increíblemente simpática y cordial pero se hace la loca. ¿Similar al suyo? Aparenta no saber de qué le hablo. ¿De aquel trabajo para la Universidad Autónoma? ¿Qué universidad?, pienso yo.
Hay que ser listos
Somos prisioneros de guerra de unos muyaidines, cerca de El Paraíso. La cosa está chunga: nos van a matar a todos. Hablo con Celia. Está más joven y muy guapa. Es extraño. Huímos hacia El Paraíso. Nunca nos encontrarán allí. Pero no es cierto. Nos escondemos en casas abandonadas, caminamos entre vigas, el suelo de madera está roto. Pero vemos cómo avanzan por la carretera, hacia nosotros. Me resisto a pensar que es inevitable. Es como una pesadilla. Creo que si nos enfrentamos a ellos huirán como la niebla. Pero si son reales no acuchillarán sin piedad. Hay que ser listos.
Fiesta en La Celda
En La Celda hay una reunión multitudinaria. Mucha gente sentada a la mesa: Nieves, Patrizia, Sensei … Pero también por el resto de La Celda. Dos se ponen a bailar. Hay follón, cervezas, aperitivos. Se me va de las manos. Parecemos una reunión gitana flamenca. Mi Heroína está a punto de llegar y no sé si le va a gustar mucho encontrarse con todo este jaleo. Me preocupo.
Saltar
Me muevo muy rápido entre la multitud. Reconozco a algunas personas aunque todas vistan como si llevasen uniforme o, en todo caso, como si se hubiese instaurado una nueva moda futurista. Tengo una misión: no sólo debo escapar sino también liberar a los míos. Pero entre la multitud hay quien se ocupa de que yo no lo consiga. Lo que pasa es que dispongo de algunos superpoderes. Por ejemplo, si salto me elevo en vertical a una altura de 10 o 15 metros. Mis contrincantes también saben saltar pero se quedan más abajo. Me paso el día saltando y, poco a poco, mis enemigos van aceptando la derrota.
The article has
no responses yet