Plataforma

En el almacén del Padrino, que está junto al mar, hay una plataforma que se eleva a una altura de vértigo. No hay barandilla, sólo algunos cables metálicos de los que tira la grúa para elevar la plataforma. Da miedo.

Me pregunta el Padrino si quiero subir. Otro día, mejor. Juanito Silva se lo piensa pero se decide a subir cuando ya la plataforma ha iniciado el viaje y se ha elevado apenas un metro. Juanito sube y la plataforma se eleva con dos obreros más. Suben tan alto que casi desaparecen de nuestra vista, convertidos en apenas un punto en el cielo.

El Padrino y yo los miramos sin decir nada. El cielo es azul turquesa y el mar azul marino.

Aunque el Padrino tiene mucho trabajo aún tiene un momento para estar por sus invitados. Pero no quiero molestar. Me voy, Padrino.

Esta entrada fue publicada en Astronauta ficción, El Padrino. Guarda el enlace permanente.