Hernández & Fernández – Sinestesia: Pino Ojeda

Acostumbrado a escribir sobre lo que hacen los demás, es rarísimo realizar una entrada sobre el estreno de un trabajo propio. Suerte que han escrito por nosotros.

Hernández & Fernández somos un dúo perfopoético que desde hace cierto tiempo procuramos aunar textualidad, sonoridad y acción performativa. El pasado día 21 de febrero, coincidiendo con el Día de las Letras Canarias, hemos estrenado un recital audiovisual sobre la obra poética de Pino Ojeda, autora Gran Canaria homenajeada este año, una mujer pionera no solo en su obra, sino en sus modos de hacer. Pero en lugar de redactar nosotros mismos sobre esa experiencia, que aún asimilamos y que esperamos que pueda repetirse muchas veces, les dejamos por aquí con una pequeña entrevista que en su momento me realizó Adriana García para Lagenda de Tenerife, medio insular con el que colaboramos. Gracias, Adriana.

.- Hemos entrevistado a Adán Hernández, la ‘H’ del dúo, para que nos cuente qué es eso de perfopoesía y qué podemos esperar del recital. 

.-¿Hernández & Fernández tienen nombre propio?
.-Somos Adán Hernández y Panki Rodríguez. H&F es nuestro nombre propio cuando hacemos cosas juntos.

.-¿Cómo surge la idea de hacer este recital en honor a Pino Ojeda?
.-H&F hizo su primera aparición en el contexto del NumaCircuit. Siempre quise hacer un recital de poesía realizando ambientaciones sonoras en directo, pensando el propio texto también como fuente sonora, de manera que algo tan convencional como el formato recital tomara una forma novedosa, inesperada incluso para mí. Y al revés, que dentro de una propuesta transdisciplinar y de riesgo estuviera incluido el texto. Se lo propuse a Panki, le gustó la idea, empezamos a trabajar también con la imagen y de ahí nació ‘Destino Intercambiador’, nuestra primera pieza. Luego hemos estado en otros modos de hacer.

Ahora teníamos ganas de recuperar ese formato. La idea apareció casualmente en una conversación con Elena Cotarelo, directora de la Biblioteca Municipal de La Laguna Adrián Alemán de Armas. Hablábamos sobre los homenajes a distintas figuras literarias, sobre la falta de novedad o a la monotonía que a veces parece que llevan implícitos estos actos. Salió el nombre de Pino Ojeda, que en 2018 sería ella la homenajeada el Día de las Letras Canarias. Ella no conocía H&F… y tras inventar un poco ya estábamos metidos en un nuevo proceso.

.-Al celebrar la figura de Pino Ojeda, se tiende pensar que el proyecto parte del feminismo y la perspectiva de género. ¿Hay una reivindicación de este tipo detrás?
.-Las creaciones de Pino Ojeda dan forma a un universo poético cerrado y coherente, una  especie de nebulosa que funciona como un sistema. Vamos, lo que llamaríamos comúnmente ‘estilo’, que da forma al pequeño mundo cerrado de una autora, en el que cada pieza encaja. Nombrar esto antes que nada debería ser también ‘lo común’. Pero no lo es porque sabemos que a las mujeres les va a costar el triple que se diga o que se tome en serio lo que acabamos de decir sobre la calidad de sus creaciones. Por eso primero mejor hablar de calidad y valor, y luego de género, que también es importante e indisociable. Pino Ojeda mantuvo relación con Juan Ramón Jiménez o Vicente Aleixandre. Muy bien, dos pesos pesados. Pero al hablar de estas pollitas literarias españolas no decimos de ellas: “eran amigas de Pino Ojeda”, ¿a que no?

Con respecto a la reivindicación feminista, es bueno que desde las instituciones se dé visibilidad a autoras, pero nos preocupa que se haga ‘porque está de moda’, perdiendo la profundidad real de su figura y su obra. Sea como sea, Pino Ojeda hizo lo que hizo en una época en la que no era nada fácil. La reivindicación feminista, desde nuestro punto de vista, está implícita en un activismo vital, en el modo en el que esta autora realizó su propia vida. Tal vez por ello hemos decidido comenzar la cosa citando a Virginia Woolf.

Es bueno que desde las instituciones se dé visibilidad a autoras, pero nos preocupa que se haga ‘porque está de moda’, perdiendo la profundidad real de su figura y su obra

.- Pino Ojeda fue poeta, editora, artista plástica… ¿Han querido reflejar ese carácter multidisciplinar mediante esta propuesta donde confluyen diversos lenguajes artísticos?
.-No podía ser de otra manera. La pieza se llama ‘Sinestesia: Pino Ojeda’ precisamente por eso. No se trata de hacer una simple lectura de sus textos. Tratamos de colocarnos en los márgenes, en las relaciones posibles entre sus pinturas y las imágenes que suscitan sus poemas. Esto es frágil y a la vez rico, ya que nos da mucho material con el que jugar. Los textos, tras analizarlos, los escuchamos y les añadimos sonidos. Con las imágenes, igualmente, las transformamos y les añadimos las nuestras. Pero sonido e imagen también se retroalimentan, generando nosotros también otro ‘pequeño mundo cerrado’.

.-¿Han tenido alguna dificultad para amalgamar todos esos lenguajes?
.-Esta es una labor de mucha paciencia. Tal vez la mayor dificultad somos nosotros mismos. A veces te empeñas en que la micropieza que surge de cada poema vaya por donde tú quieres. Eso no funciona nunca. Hay que escuchar qué quiere, como si tuviera vida propia, y ponerse a sus órdenes. Entonces todo fluye y se vuelve placentero. A veces es un ejercicio casi meditativo. Y requiere tanto tiempo y soledad como escribir..-¿Cómo es el proceso que siguen a la hora de crear para estos proyectos, en este caso la perfopoesía?
.-Aquí hemos querido probar un nuevo sistema. En ‘Destino Intercambiador’ realizamos todo juntos. Panki con más peso en la parte de imagen y yo en la sonora, aunque con ideas de ambos. Las acciones performativas también eran conjuntas. Ahora, en ‘Sinestesia: Pino Ojeda’, hemos decidido centrarnos cada uno en una parte y trabajar por separado. Panki está haciendo toda la parte de vídeo y yo me he centrado en la textualidad y sonoridad. A medida que avanzamos vamos compartiendo lo que encontramos para influir en el otro. En esta ocasión el resultado, en proceso, será un recital audiovisual, sin partes de composición performativa, aunque claro, el hecho de presentar lo que hacemos es ya una acción performativa en sí misma, ¿no?

.-¿Qué puede esperar el público de este recital escénico-audiovisual?
.-No tengo ni idea. Pero una cosa sí está clara: en ningún caso vamos a hablar de Pino Ojeda como personaje. No daremos datos biográficos. Y aunque nos hemos centrado en su obra, tampoco diremos lo buena o importante que es. Creemos que para eso están precisamente los libros y las bibliotecas. Sería bonito que alguien viera y escuchara lo que tenemos preparado como algo completamente nuevo y luego pensara: “¡Ah! ¿Pero esto es de Pino Ojeda?” Porque nosotros nos hemos ido a vivir una temporada al interior de su obra para sacar y compartir ese algo nuevo, que ya estaba ahí pero tal vez no se veía o no se había visto así. Nos hemos puesto más en el lugar de la sensación del lector o el espectador, no en el de las obras. Porque éstas ya existen por sí mismas. Si a alguien le hace abrir un libro para ver quién era esta mujer o qué dice un poema suyo, nos quedaremos contentos.

Vamos a ponerle una vela a la Virgen de la Candelaria, que ahora parece que está posicionándose cada vez mejor a ver si nos echa un cable

.-¿Tienen pensado exportar el recital a otros escenarios a nivel insular?
.-Si fuera por nosotros haríamos gira mundial, pero sería bueno comenzar moviendo el recital por Canarias. Sería muy importante que pudiera verse muchas veces, no sólo por el trabajo en sí, sino por la visión que da, contemporánea y a la vez fiel a la esencia de la obra de esta autora, haciéndola accesible, actual, fresca, elegante y sorprendente. Además tiene ese punto didáctico de animación a la lectura, por el que dan ganas de descubrir más a esta autora. Pero para ello vamos a necesitar recursos y, ojalá, algunos apoyos institucionales o voluntades políticas. Vamos a ponerle una vela a la Virgen de la Candelaria, que ahora parece que está posicionándose cada vez mejor, a ver si nos echa un cable. 

 

.-¿Qué próximos proyectos están elucubrando Hernández & Fernández?
.-¿Más proyectos? Tal vez descansar… Cuando estás tan cerca de abrir un proceso no puedes tener la mente en otra cosa que no sea esto. Una vez se muestre, el proceso continúa. Tocará retocar, arreglar detalles, añadir y quitar cosas…, un trabajo sin fin. Queremos centrarnos en este proyecto. Más adelante llegarán más cosas, pero queremos estar sobre todo en el presente y hacerlo más bonito.

Hechos de Movimiento, de Masu Fajardo en el TEA

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Mañana sábado 27 de enero a las 20h en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes) se abre Hechos de Movimiento, una nueva fase del proceso de la coreógrafa Masu Fajardo.
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En esta nueva etapa de Hechos de Movimiento se ha trabajado desde comienzos de diciembre del año pasado. Si bien el día 22 de ese mes ya se realizó una apertura previa, mostrando materiales de cuerpo, movimiento y vídeo generados dentro del proceso.

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Ahora esta segunda apertura tendrá un carácter que fluctúa entre la exposición, la instalación y la comunicación, enriqueciendo y complementando el trabajo anteriormente mostrado, dando un nuevo giro sobre el material en vídeo y sobre todo poniendo el foco en algo fundamental dentro del discurso y la filosofía de este trabajo: la exposición de notas y apuntes de diversos artistas, tanto participantes en esta fase como ajenos pero afines, que han querido colaborar enviando y compartiendo sus apuntes. Anotaciones de este y de otros procesos creativos, actuales y antiguos, que no se exponen como resultado, en forma de notas sueltas, libretas, dibujos, fotos, croquis, tachones, vídeos…

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Personalmente estoy muy contento de poner el cuerpo en juego aquí junto a las artistas Gabriela Alonzo y Dani Curbelo, en uno de esos trabajos que no dejaría pasar como espectador. Cruzarnos de nuevo con la propuesta de Masu y generar entre todxs un equilibrio inestable al contagiarnos mutuamente, comprendiendo un proceso que a la vez se va generando y actualizando a medida que crece.

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Este no es momento de hacer un comentario muy profundo sobre un proceso del que formo parte y cuya fase actual termina mañana, pero sí cabe decir, para quienes estuvieron en diciembre y para quien quiera visitarnos de nuevo, que uno de los fundamentos esenciales ha sido el trabajo sobre la copia, concebida como herramienta y desarrollada en apropiación y deriva. Una labor meticulosa, artesanal, que nos hace volver al apunte y las notas (huella del cuerpo y a la vez mapa a seguir por éste). Trabajar la copia hace, entre tantas cosas, que un material de cuerpo devenga en nota, susceptible de ser incorporada por otra persona, que esa nueva incorporación sea anotada o registrada en vídeo, un nuevo apunte que a su vez puede ser también copiado, apropiado, versionado…

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Más aún: junto a esta parte expositiva, instalativa y de encuentro con las personas asistentes en el que intercambiar impresiones, mañana sábado se presentará el fanzine de Hechos de Movimiento, una edición planteada para la ocasión por Masu, editada por Javier Manrique y con collages realizados por Cero Fanzine, que incluye una selección de apuntes y textos generados en esta fase de investigación en el TEA por Dani, Gabriela y éste que escribe, y también por quienes generosamente se han sumado a la convocatoria que Masu ha hecho para ello.

Añado además el texto de la propia Masu, que introduce y enmarca esta publicación y da contexto al trabajo. Un texto sobre otro de los principios móviles que vertebran fluidamente el proceso, y que hemos llamado «liquidología», una de tantas palabras inventadas que han querido aparecer en el trabajo y que ahora resultan imprescindibles para nombrarlo.

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Como pueden ver, mucho trabajo, muy profundo y muy bonito, y que además encierra en sí mismo su propio principio. Y es que esta doble apertura del proceso responde a que todo lo invisible que ya estaba en y alrededor de nuestros cuerpos y movimientos el día 22 necesita la misma atención, cuidado, espacio y tiempo para ser visto. Un concepto hermoso, con muchas posibilidades para profundizar en él y con unas consecuencias transformadoras si nos planteamos aplicarlo tanto en escena como en el resto de lugares de la vida. Les esperamos con alegría porque necesitamos sus miradas.

Hechos de movimiento
es una práctica de creación compartida de Masu Fajardo con:

Gabriela Alonzo
Adán Hernández
Dani Curbelo

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Javier Manrique – Edición del fanzine
Cero Fanzine – Collages
Carlos VK Monitor – Videoartista
Victor Carballeira – Acompañamiento sonoro

Apuntes y notas en exposición y fanzine de lxs artistas:

Ana Beatriz Alonso
Paloma Hurtado
Tamara Ascanio
Begoña Vega
Lola Jiménez
Elena Albert
Norberto Llopis

Laboratorio de AcCión-TEA
Comisariado por Yolanda Peralta.

Esto va a estar bonito, el podcast que se lee / #2.17 Lacura

ESTO VA A ESTAR BONITO es el programa de tutorización y acompañamiento de estudiantes de Practicum de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna en colaboración con LEAL.LAV. Un proyecto dirigido y coordinado por Adán Hernández que cristaliza, entre otras acciones, en este PODCAST que se lee, generado a partir del acercamiento de los estudiantes a los artistas y sus trabajos a través de la investigación, la toma de contacto con sus prácticas y el análisis de sus trabajos.

Los estudiantes que han realizado este podcast son Nativel Arvelo y Héctor León.

Puedes ver / leer / escucharlo y descargarlo haciendo click aquí.

La segunda entrega de ESTO VA A ESTAR BONITO trata sobre:
LACURA, de Bibiana Monje. En este caso, el podcast cuenta con una cabecera para hacer danza lo-fi!

INSTRUCCIONES:

Esto es un programa de radio escrito. Cada vez que encuentres un audio:

1) Para y escucha o
2) Escucha mientras lees.

 

«Esto va a estar bonito», el podcast que se lee / #1.17 Preudi Orfici

ESTO VA A ESTAR BONITO es el programa de tutorización y acompañamiento de estudiantes de Practicum de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna en colaboración con LEAL.LAV. Un proyecto dirigido y coordinado por Adán Hernández que cristaliza, entre otras acciones, en este PODCAST que se lee, generado a partir del acercamiento de los estudiantes a los artistas y sus trabajos a través de la investigación, la toma de contacto con sus prácticas y el análisis de sus trabajos.

Los estudiantes que han realizado este podcast son Nativel Arvelo y Héctor León.

Puedes ver / leer / escucharlo y descargarlo haciendo click aquí.

Dedicamos el primer ESTO VA A ESTAR BONITO a:
PRELUDI ORFICI, de Marco Antonio Regueiro.

INSTRUCCIONES:

Esto es un programa de radio escrito. Cada vez que encuentres un audio:

1) Para y escucha o
2) Escucha mientras lees.

VERSIÓN ESPAÑOLA + Preludi Orfici / Marco Antonio Regueiro / LEAL.LAV

Cortázar y su gato, un punto de partida rarito para una entrada sobre la visita al LEAL.LAV de Marco Antonio Regueiro con Preludi Orfici. La imagen, sin nada que ver (o sí) vino sola recordando algunas cosas que vimos en el taller. Aunque ya he publicado sobre esto en La Opinión de Tenerife y Lagenda de Tenerife, en esta versión para TEATRON me tomaré la gran licencia de hablar de más cosas, como dice el título. Porque cuando uno escribe no solo dice sobre lo que escribe sino sobre el momento en el que lo está haciendo, ¿verdad Julio? Así que mejor no ignorar eso.

Nunca me gustó leer el reverso de los libros. Como un spoiler mal hecho, genera falsas expectativas. En el mejor caso se cumplen. En el peor, ni rozan el sentido del libro y uno entra en él incómodo, sabiendo que hay algo de lo que deshacerse. Los prejuicios funcionan fuerte.
Alguien viene a dar un taller a la isla. Se convoca a personas relacionadas con la escena y la creatividad, a escritorxs, antropólogxs… Al consultar, información del artista y la práctica que compartirá empiezan las pesquisas entre lo que uno imagina a partir de lo que conoce y lo que sabe que no sabe. Como leer el dorso de un libro. Preludi Orfici dice tener que ver con las láminas de oro órficas, milenario ritual funerario en el que se enterraba al difunto con coordenadas poéticamente apuntadas acerca del camino a seguir al otro lado, en oro, material resistente a la transición interdimensional, claro, con una apariencia como esta:

Es licito pensar… «¡Pero si yo soy actor! ¿Qué vamos a hacer?» Expectativa y prejuicio. Leer tras el libro preguntándose por el contenido sin percatarse que lo que se tiene entre manos es justo el propio libro, lleno de la huella del tiempo del que escribe, y de tiempo por descorchar de quien quiera leer, seguir indicaciones de oro a otro lado.

To read or not to read. Esa es la cuestión. Willy Shakespeare no podía imaginarse que en 2017 tendríamos el icono de Hamlet en su célebre monólogo con una calavera en la mano. No. Cuando Hamlet inicia su soliloquio está hojeando un libro. Lo otro es una tergiversación. Y va más allá de la imagen. Muchísimos montajes procuran alterar la pieza para poder mostrar eso en esa escena. Hasta Mel Gibson se hizo una peli que recuerda a Joaquín Reyes. Y eso pasa por cabezotas. O por no leer el libro. Por quedarse en la tapa. Si uno es fiel al texto, Hamlet comienza el monólogo leyendo, no como tú, que por no ahondar en el texto te quedas en lo superficial. Porque no ves…
Pero espera… espera… Espera un momento…
Entonces… ¿qué es esto?

¡Ni libro ni calavera! ¡Un saco de boxeo! ¿Dónde dice Willy que Hamlet es una mujer vestida de boxeador por el sastre de Marilyn Manson? ¿Qué parte me he perdido? O qué parte de texto se ha perdido aquí…

Me gusta el teatro desde joven. Como Sonic Youth. O como los pistachos. Procuro ver de todo. Recuerdo un Hamlet multidisciplinar de Juan Diego Botto. El fantasma era un vídeo. Hamlet parecía dudar si ser Juan Diego o no. Eso justificaba el monólogo. José Coronado hacía de Polonio. Un montón de señoras le aplaudían fuerte. No se si conocían la obra, pero las intervenciones de Coronado eran lo más multidisciplinar. Fue curioso verlo. Admiro a la gente que se lo curra.
Recuerdo a Blanca Portillo. Me hacía gracia en Siete Vidas. Me cayó bien en entrevistas y en persona. Me llegó a fascinar aquel tándem suyo con Tomaz Pandur. El estilo de él. La potencia de ella. Su conexión mutua, invisible pero casi palpable en escena.
Por eso mientras Marco Regueiro nos iniciaba en Tenerife no sentí rabia al leer cada nueva noticia sobre el matador monotema Matadero. No sentí que se formaban dos bandos y que un profesional a quien siempre admiré se iba al otro. No. Sentí una profunda decepción. Y una tristeza tan grande que me tuve que obligar a parar de sentirla. Sentí que alguien me decía que las arquitecturas de Numen para Tomaz Pandur y toda su cuidada estética no valían un pimiento. Que todo ese tinglado se montaba ahí por lo importante: que había un texto. Noté la pena honda de que alguien (o álguienes) estaba leyendo solo el reverso del libro queriendo darme lecciones sobre su contenido.

Versión española del texto de Hans.

Hay libros y libros. Este lo publicó Hans Thies Lehmann en 1999. Es interesante leerlo también por dentro. Porque Hans no plantea un ensayo para una vanguardia escénica (no se lo que será) o un manifiesto de cómo debe ser. Lo que hace es recopilar lo que ya se hacía y clasificarlo para comentarlo. Pero mucha gente se enfadó con el libro y buscó otra gente a la que sí le gustara para descargar su ira.
Aunque el problema en Alemania no fue grave, Hans fue previsor. Sabía que España no lo editaría hasta 2013 por lo menos. Ganó tiempo y nos hizo una versión más digerible, evitando una nueva guerra civil artística y un fracaso editorial. Con el alboroto, nadie notó que en nuestra versión light el título cambiaba.
Pensemos que si entonces discutimos sobre si la escena debía ser así o asá en base al librito, estábamos teniendo una discusión con cuatro años de retraso. Pero además era una discusión estéril: la obra cuenta de dónde viene, no nos habla de hacia dónde ir. ¿Tenemos tanta sensación de haber muerto ya que necesitamos una guía externa que adoptar o rechazar, como una lámina órfica? Digo, ¿el teatro que hacemos está vivo? Hans fue listo. En España necesitamos drama.

Mientras la gente grita, se descalifica o se une en contra de otra creyendo que así se fortalece, sin ver que eso es dividir y fracturar, nosotras somos otras personas que nos ponemos manos a la obra, en manos de la obra, que comprendemos que estamos decidiendo confiar y atrevernos. Mientras la gente esgrime biblias no leídas, nosotras accedemos cada vez más a algo que sintoniza con la tradición oral, de obligada toma de tiempo y entrada en un profundo nivel de escucha.
Somos un grupo sin identidad conformado por cuerpos puestos en disposición de algo que ocurre. Y a la vez no dejamos de ser escritores, bailarinas de ballet y contemporáneo, actores experimentados y experimentales, videoartistas, estudiantes de bellas artes, de varias procedencias y nacionalidades, autóctonos y migrantes.Compartimos la diversidiversidad y la incertidumbre de no saber dónde estamos yendo cada día. Y si alguien encuentra una certeza, Marco le ayuda a disolverla. Como a nuestros cuerpos, nunca nos abandona en una yerma seguridad. En Preludi Orfici, Marco invita primero a explorar el propio cuerpo. Manipularnos en pareja se hace rutina. Movilizar al otro para luego entrar en su cuerpo, sentir la presencia y densidad de un fémur dentro de la pierna, la plasticidad de rotación de los músculos que se expanden, dejando avanzar un dedo en busca de un hueso dentro de un cuerpo yaciente (un yacimiento).Marco sabe pero no sabe que en esa manipulación meditada sus guías son concisas como un bisturí pero plagadas de poesía. Y donde se diría «mueve su pelvis» se nos indica que accedamos a al gran molusco, esa concha que guarda una perla. Y sin darnos cuenta la rutina se apodera de nosotras: el taller es un rito de paso.

Lo trabajado en el LAV ha sido un acercamiento al cuerpo, su memoria y la de su movimiento. En un sentido expandido, donde el propio cuerpo es a su vez memoria de nuestros ancestros. Código genético traspasado como herencia. Lo que hemos trabajado es absolutamente pequeño. Como performers hemos puesto la atención en algo tan mínimo como lo hace un científico al estudiar una célula o un átomo. De la mano de Marco, y también con algún empujón suyo, hemos descendido ahí como se desciende a los infiernos, de donde, si se vuelve, es siempre regenerados. Por eso al «salir» y estar en escena, de lo micro a lo macro, la escucha está potentemente resintonizada. Cada cuerpo conectado consigo mismo es un canal para el circuito que forma el grupo. Y en esa red puede sostener la magia. Y una sala llena de humo hizo aparecer nuestras ánimas en un portal barroco hacia otra dimensión. Cuando la confianza se asume con todas sus consecuencias comienza a llamarse fe. Y solo con ella pudimos atesorar otra cosa que Marco nos traía:

Aceptar el reto de enfrentar el propio vacío. Contemplarlo y dar un paso hacia él, con miedo incluso. Caer, si es preciso. Darnos esa oportunidad. Aparecen el abismo, el olvido, la duda, incluso el agujero negro. Ahí nos invitó a entrar. A una dimensión sumamente íntima pero colectiva, nueva y ya habitada muchas veces. Ese otro lugar donde se llega por primera vez con una inscripción en una lámina de oro como única guía.
Retomando el juego de antes, si existiera un Teatro Predramático de verdad, sin duda hemos coqueteado con él. Un teatro anterior al agón y por tanto al diálogo. De ese momento en el que danza y teatro no existían: eran una misma cosa movida por los cuerpos que el fuego iluminaba. Artes Vivas. En lo que Marco plantea hay también una distancia. Nuestra lámina de oro dice que podemos transitar del actor al performer. Que un gesto de llanto evocará el llanto. Las posiciones en el espacio miradas por el público harán el resto. También hay un juego de arquetipos. Una cara se pinta de oro y aparece una diosa. Cuatro cuerpos se juntan en ejército. Lo arquetípico como aquello ajeno al tiempo, donde da la sensación de que Marco tiene una segunda residencia desde la que a veces nos habla.

En un capítulo de Rayuela, creo que un personaje se quedaba sin luz en casa. Pensaba a tientas cómo se alargaba su mano al interruptor. Esa mano acostumbrada a accionar el picaporte, abrir un grifo, una libreta. Gesto aprendido. Pensaba que antes esa misma mano estaría hecha a blandir una espada, a sostener una rienda. La arcaicidad de nuestros cuerpos, trasvase milenario de un solo cuerpo heredado que no sabemos que somos.

En Tenerife, en Barcelona, en Valencia noto que salgo corriendo de discusiones de gente sobre un teatro convencional vs otro supuestamente más experimental. Unos enfrentan la validez de lo de los otros, lo cuestionan y se enrocan en un «pues no te entiendo», o bien «tú no entiendes». Una amiga guiri que hace performances me pregunta por teléfono qué les pasa a mis amigos. Desganado, sin saber explicarlo ni en castellano, chapurreo en inglés: «¡Es que en este país la gente discute de esto!». Y me doy cuenta de lo frescas que tenemos las heridas. Que hay fémures en las cunetas donde nuestros dedos no entran. Que éramos dos bandos anteayer. Que nos estamos poniendo a prueba, a ver quién salta, si hay cojones de pelear. Porque no se contempla una vía no heteronormativa. Y veo que nuestro autobús transfóbico está hecho de lo mismo que la indignación ante la gala Drag Queen de Las Palmas. De lo mismo que nuestra guerrita escénica. Justo ahora. Ahora, Madrid. Ahora que estábamos todas en este «no pasarán», unidas por un cambio. Ahora, con una nueva fractura. Ahora sí que podemos ser ciudadanos.

– ¡Oh, cuando un arte está más allá del tiempo, qué vacíos resultan los discursos de los hombres! ¿Verdad, Yorick?
– Sí, Alteza, pero yo, como republicano…
– ( Madito payaso ).

*     *     *

FOTOS : Expolio variado de internet.
– Taller / disparos improvisados con mi móvil.
– Preludi Orfici, muestra al público / Nuestro siempre oportuno Javier Pino.
– El Teatro predramático no existe. Son los padres.

 

 

Oficio y experimentación / Javier Vaquero / LEAL.LAV

Salgo de la isla con prisa, sin tiempo a asimilar que me dirijo a L’Estruch para encerrarme a trabajar en The Lieder, proyecto de Javier Cuevas y Sara Serrano donde estoy involucrado del que ya he hablado (y en más cosas que ya contaré). Sin tiempo de asimilar lo mucho que acaba de pasar en Tenerife, cosas que siento que quedan arraigadas tras de mi, que como semillas que germinan estarán echando raíces cuando vuelva. Otras que siento que invisibles persisten resonando en el cuerpo (lo noto en el avión, donde apunto algunas para hacer esta entrada antes de caer dormido en algún lugar sobre el mar, en medio de la nada). Antes de viajar escribí una nota para el periódico sobre la visita de Javier Vaquero al LEAL.LAV, muy cortita si se tiene en cuenta toda la actividad que supuso. Me apoyaré a ratos en ella para escribir esta otra cosa. Allí decía que…

…el paso de algunos artistas a veces produce algo que va más allá de lo previsible, más de lo que un programa contiene. Y que su visita fue intensa, reveladora y nutritiva.

‘Lo innombrable’ titula el taller que Javier compartió con nosotxs durante dos días en la Sala de Cámara del Teatro Leal. Un trabajo intensivo, agradable y revelador que sí, se hizo corto, porque lo era, pero que hubiera resultado corto también de extenderse una semana. Porque…

…el taller no toca directamente los materiales de la pieza, pero entra en el modo o uno de los modos de concebir el cuerpo en escena por parte de Javier, la relación de los cuerpos entre sí y en el espacio mediante principios básicos como copia, repetición, versión, apropiación o variación. Pero lo de básico lo digo yo, que no soy bailarín y puse el cuerpo en juego en eso. Y lo hago con la mejor intención. Que sin perder un ápice de finura y rigurosidad, Javier nos supo llevar jugando en un viaje grupal a la base de un sistema que tomando la copia a tiempo real de las formas producidas por los cuerpos de los demás, abre un universo de posibilidades para la entrada de formas de movimiento inusitadas en el propio cuerpo y en el cuerpo colectivo. Y al trabajar e insistir en ello, entreabrir al menos esa puertecita a lo innombrable, a algo ancestral o puro que el cuerpo conoce antes o más allá de que el intelecto consiga interpretarlo. Un espacio de conocimiento en movimiento del que quisimos más…

…que supuso una suerte de introducción mínima al trabajo con estas herramientas pero que una vez experimentado hace sentir las ganas de entrar de lleno en su universo. Ojalá (invoquemos desde aquí) podamos hacernos un curso entero de esto en lo que ya nos involucramos. Porque esta es una de las semillas que quedan agarradas a la tierra a las que me refería. Y es que la metáfora de la semilla viene muy bien: algo muy concentrado que contiene la potencia de una planta y sus frutos, si se la cuida. Al disponernos generosamente a compartir, quedan entre manos unas herramientas comunes, se aprende a usarlas y se aprende también que el modo enseñado ha sido solo uno de los posibles, un modo bueno para iniciarse e ideal para pervertirse, transformarse y reinventarse. Herramientas para el movimiento del cuerpo, para la danza, para el estar juntxs, para la observación del natural y su intervención, para la generación de imágenes, para obtener información de los otros cuerpos o poner el propio cuerpo en disposición de lo que esté pasando… Herramientas Creative Commons en sí mismas que no dan el alimento, sino posibilitan labrar la tierra.

La segunda de estas semillas cayó en la tierra fértil de nuestro querido Equipo Para, que tantas veces nos hace de casa para actividades paralelas. Esta vez fue…

…la presentación del libro ‘Cuerpos Achorados’. Me gusta pensar que achorado podría ser una versión autóctono latinoamericana de kinky, que yo uso mucho. De este modo, cuerpos achorados sería algo así como cuerpos akinkados, o también cuerpos atravesados, si lo pensamos en canario. Lo achorado es lo chungo, lo freak, lo gamberro, lo no catalogado, lo amenazante. Lo vamos aprendiendo reunidos en el Equipo Para, donde tenemos una conversación en la que Javier nos cuenta cosas como que ésta es una obra que recoge los comentarios posteriores a una serie de charlas sobre danza realizadas en Colombia, donde reside hace ya un tiempo. Charlas planteadas en un primer momento como algo natural, casi como algo lúdico y necesario en su entorno más cercano, por curiosidad y necesidad de compartir conocimientos…

Pero casi si querer cosecharon éxito, la gente quería más, salieron de la pequeña biblioteca donde nacieron, convirtiéndose en algo más grande de lo esperado. Ahí llegó el momento de trabajar para no perder la escencia fresca y un tanto punky, por contracultural, que las había caracterizado. Y así fue. Aún en el libro, donde cualquier texto tiene que enfrentarse a los estándares de la ortodoxia, al trato con la institución, a la burocracia, se mantiene por completo la sensación de texto instantáneo – que no poco elaborado – de apunte rápido, la inmediatez de mensaje recién enviado. Un texto que es un meta – meta – texto, pues habla de lo que se habló y a la vez que trata de los temas de las charlas parece contar en tiempo real cómo está siendo escrito. Sus capítulos…

…ahondan en la política en torno a la danza, y a la danza como acto político en sí, ofreciendo visiones y revisiones de los feminismos, la historia y su enfoque occidental – colonial – capitalista – heteropatriarcal… Un texto que baila (atención a su edición y el modo en el que las palabras y los párrafos se disponen para significarse) y que es como una perla: corto para una temática tan extensa, pero donde la organicidad de su composición, capa por capa, ha dado forma a ese preciado núcleo. Y atención personas interesadas en Tenerife, que En el propio Equipo Para pueden consultar un ejemplar y pedir información para conseguir uno propio. Yo tengo uno. Y es muy bonito:

Después de contar todo esto tan intenso casi se olvida que Javier estuvo con nosotros para hacer una pieza escénica. Y es que sobre ella se podrían escribir muchas cosas. Me da un poco de rabia haber sacrificado tanto espacio y estar tan ajustado para decir cosas sobre la pieza, pero por otro lado creo que está bien, que a veces tendemos a hablar más de «lo espectacular» que de «lo otro» y cada día compruebo más y más que lo escénico es una cosa transfronteriza, que ocurre también en los escenarios, pero muchísimo a sus alrededores y antes y después de ellos. Me quedo pensando que mientras uno se plantea todo esto, al final un señor pide un café y abre el periódico el martes en Tenerife: Deshaucios, deportes, sucesos y una foto y un texto sobre la obra que dice solo que en…

…’Danzas Primitivas’ se concentran años de trabajo de Javier. De juntura de experimentación y oficio. No se si se ve, pero se palpa. Su desnudez es total en su entrega. Su cuerpo, como en un antiguo ritual, va vestido con la pintura que señala las articulaciones de su cuerpo. Un cuerpo subrayado que se mueve ante nosotros. Se deja ver. Expande el tiempo o bien insiste en el movimiento hasta agotarse y encontrar en el exceso una pérdida de control desde donde mirarnos y e incluirnos.

También me planteo que esto puede ser muy insuficiente. Hasta qué punto seré clasista y hasta cual inútil al resumir tanto lo dicho sobre el trabajo de Javier para todos los públicos, ampliándolo sin embargo aquí, donde quienes leen ya saben más que yo de lo que escribo. Y pienso en qué más podría hacer alguien que pretende ser un pequeño Robin Hood que le devuelva la performance al pueblo. No se. Voy a poner unas fotos.

Por las cosas inesperadas de la vida veo a Javier hacer  su curro desde la mesa de sonido. Desde esa perspectiva rara y entre dentro y fuera de lo que veo, veo también al público mirar, y cómo mira. Cómo se relaciona una persona, escondida y arropada por el conjunto de los demás, con un cuerpo que de entrada, en un sacrificio sin dolor, se ofrece por completo, se deja mirar. Un movimiento ritualístico largo de recogimiento y posterior expansión llena el silencio que se hace denso en la sala, generado en conjunto. en el nos centramos para ir paseando los ojos por el claroscuro de la escultura que late ahí delante. Y es justo entonces cuando eso se rompe.

Cuando venimos a darnos cuenta, eso en lo que tanto nos costó entrar y donde empezábamos a acomodarnos ya no es sino parte del pasado. Una explosión de sonido (que sale de escena, pero también de debajo, de detrás de las butacas) nos sumerge por completo en un directo de Daft Punk, que evoluciona como la luz fucsia que nos ilumina para terminar en un delirio techno con el que el cuerpo de Javier baila para jugar a encontrar algunos límites, bordearlos, traspasarlos. El techno como música chamánica electrónica, como llamada a una danza libre y colectiva. Tal vez tan inundado de referencias que sin pensarlas, solo mirando, nuestros culos se menean en la silla y estamos volcados, inclinados hacia el linóleo, casi bailando con ese cuerpo en escena que vamos conociendo y poco a poco es nuestro, como si lo hubiésemos elegido entre todos, como si por un momento funcionara que nos representen.

No se si estoy diciendo gran cosa con este montón de sensaciones mal ordenadas. Se que no son todas, se puede seguir hablando más y mejor. Pero antes de despedirme diré que me llamó la atención un público en su mayoría muy atento y volcado en la propuesta, capaz de estremecerse un poco cuando Javier se descalza al final, a pesar de haber hecho todo el trabajo desnudo, como si al descalzarse la fragilidad de esa desnudez que ya era nuestra se volviera aún más vulnerable y quisiéramos cuidar un cuerpo que es parte nuestra.

Pienso que cuando alguien va a ver algo de danza diciéndose «yo de esto no entiendo nada, pero vamos a ver», encuentra cosas inusitadas, aunque acceda pretendiendo entender lo que ve. Tras todo el viaje recorrido junto a Javier Vaquero, ver otra versión de su entrega cantando a capella nos remató por completo. Y creo que aunque Danzas Primitivas «no cuenta nada», mucha gente salió de la sala con la sensación de haber entendido mucho, o de haberlo captado. De llevar algo atesorado, sin que importara ya si no hay nada que entender.

Vuelvo a casa tras un viaje largo, lleno de experiencias nuevas, un tanto accidentado también y lleno de potencialidades. En mi casa hay un jardín que reconvertimos en huerto y lo primero que hago al volver es una ensalada con las cosas que en mi ausencia han ido creciendo de la tierra. Con el cuerpo un poco achorado abro de nuevo lo que había dejado aquí escrito. Lo leo, lo corrijo y lo completo. Y como la semilla que cae, germina y alimenta, creo que es el momento de dejar volar esto para que caiga donde tenga que caer, que con el paso de todo esto nuestro entorno ha quedado bien fertilizado.

*** Las fotos tan bonitas de Danzas Prmitivas en el LAV salen de la mirada curiosa de Javier Pino, nuestro fotógrafo particular.

El límite sin lugar

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EL LÍMITE SIN LUGAR

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LO QUE NO ES EL CENTRO DE NADA.

Observando discusiones por lo del Nobel de Dylan o el día de la hispanidad, los comentarios radicales a favor y en contra rechinan mucho cuando los escuchas desde el único lugar del planeta conquistado por los castellanos igual y a la vez que América, pero donde tienes DNI de España y pagas IRPF. Las discusiones acentúan esta extrañeza que ya forma parte de uno, y todo esto llega cuando iba escribir otra cosa.

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Hipertrofia de un Kit-Kat. Parece mentira, pero tiene que ver.

El otro día imaginé algunas cosas a partir de otras dos que me encontré. La primera, el vídeo de Vicente Arlandis en El Lugar Sin Límites donde le preguntan por el teatro en Valencia. La segunda, el escaparate de una pastelería desde dentro de una guagua (autobús, en castellano) al parar en un semáforo.

Algunas personas de las que vivimos sobre estos volcanes flotantes junto a África hemos seguido en silencio desde nuestras pantallas las muchas crónicas y entrevistas generadas alrededor de cosas tan bonitas como parecen ELSL o el TNT. Una buena cantidad de tiempo y energía empleados en atender a textos y vídeos para sentir cierta conexión (si es posible, y necesario hacerlo, que no siempre). Intención de conectar con lo que ocurre en los centros más importantes por parte de quienes observamos esa escena desde esta oscuridad. Pero también una conexión con nosotras mismas, un iluminarnos cuando algo de lo visto nos resuena y moviliza. Porque observar qué vibra por simpatía con respecto a lo que se observa afuera siempre ha sido un buen modo de hacer inventario, reconocerse, distinguirse.

Para quienes nos dedicamos a estas cosas y no hemos acudido por ejemplo a ELSL es como mínimo llamativo que todo exista en el diferido de un diferido. No vemos ningún trabajo, ni siquiera en vídeo. Escuchamos a artistas responder con más o menos acierto a preguntas más o menos pertinentes sobre cosas que ya han hecho. Contemplamos la ficción de una ficción sostenida por un armazón de vídeos y textos, una dramaturgia resistente, bien tramada, pero a la vez colectiva y caótica, impredecible. Fragmentos que generan un discurso sobre lo realizado que acaba por tener un carácter representativo y narrativo, y que para funcionar no deja de necesitar ser completado por la voluntad de creer en él por parte de quien lo recibe. Tal vez con todo esto y a tantos kilómetros el título del festival tome un sentido inusitado. Nuestra perspectiva es la de un satélite considerado ausente (si se considera) y  al echarle un vistazo accedemos a su relato desde nuestra propia casa. Toma ya.

En los fragmentos que conforman esa pieza para la distancia de ELSL el solo de Vicente Arlandis contiene una parte de opinión crítica. Bien. Sirve para informarnos. Pero además su aparición me produce vibraciones por simpatía. Como cuando uno tiene una guitarra y un sonido cercano en la misma frecuencia hace que una de las cuerdas se mueva “sola”, vibrando “mágicamente”. Es esa frecuencia, ese algo igual lo que invita a mirarse adentro y preguntarse. Y es que por diferentes que seamos, quienes no estamos en el centro de nada tenemos esa negatividad en común en un mundo que apesta a positividad. Vicente dijo eso de que “en Valencia parece que lo viejo no acaba de morir y lo joven no acaba de nacer”. Una frase que parece autodestruirse mientras se dice, por haber sido dicha en muchos momentos hasta hacerse casi convención. Vale, sí, está manida, pero ojo: no dejemos de usarla solo por manida si sigue siendo necesaria. Porque eso se llamaría claudicar. Total, que se me quedó enganchada. Y le di vueltas. ¿Y si en Canarias y otros sitios «no centrales» pasara que lo viejo no acaba de nacer y lo nuevo de morir? Y vi que aparte del juego (que ya es bastante) ahí había algo que desenterrar escribiendo.

De la mano de esa frase que parece obsoleta, miro hacia atrás y no encuentro momentos donde no haya habido intenciones (incluso competitivas) por encontrar algo en el hacer que pueda ser “lo nuevo”. Y eso convierte la idea de “lo nuevo” en algo más manido que la frasecita. Un intento idéntico en tiempos distintos. Un algo oscuramente deseado con un principio contradictorio: como si siempre hubiéramos querido hallar algo nuevo que atrajera las miradas de los otros pero, justo por eso, causara su admiración, separándonos de ellos. Una preocupación constante por crear lo nuevo que imposibilita ocuparse de gestionar lo viejo. O lo actual. Y mientras lo viejo, por su parte, a veces por pretencioso, otras ninguneado, ni siquiera se ha ocupado de cumplir su papel con dignidad (realizarse como tal, comprometerse a ser lo viejo, que podría ser tan provechoso, dedicarse a lo suyo coexistiendo en armonía, lo que finalmente le hubiera llevado a una muerte dulce y oportuna). No. Lo viejo, para no morir, tampoco vive, y así se convierte en zombi. Y los zombis comen cerebros. Y los cerebros se fugan de países infectados.

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Vas a un Parque Nacional a subir esa montaña. La ves a lo lejos posando como en el folleto. Te sientas un rato. Sin querer levantas una piedra y allí están, frescas, blandas, maduras, húmedas, activas, cohesionadas e inquietas, las arañas, los escarabajos, las hormigas, los gusanos las lombrices, y todos sus túneles, sus despensas, sus larvas. Sus cuerpos, con su acción y su muerte, oxigenan, humedecen y nutren el suelo, al que se agarran la piedra y la montaña que pensabas subir. Todo eso que no es el centro de nada o que al menos no aparecerá en el folleto. Porque el folleto sirve para que vengas. Tú y tu dinero. Lo que no es el centro de nada.

Bajo la piedra pierdo la cuenta de cuánto llevo vinculado al LEAL.LAV porque la palabra vínculo es ancha. Sí se que el LAV es parte de un ecosistema donde sobreviviría mal sin las demás especies y cuyo sentido le viene dado en gran parte por ellas, a las que le es devuelto en un movimiento mutuo que enriquece el sustrato. Así es aunque no se vea, aunque no se quiera. Aunque muchos terratenientes aprovechen esa fertilización sin entender cómo la hacemos o qué es. Aunque a veces algunos quieran pisarnos en algún Sitio.

Con trabajo concienzudo y tiempo lo institucional se reblandece un poco, se hace transitable y coexistimos con ello. Bajo esta piedra los organismos de cada especie estamos descubriendo cómo movernos esquivando instituciones y aprovechando puntualmente su presencia para impulsarnos y revertir en lo común. Y así pasan cosas como que todas formemos parte de la Asociación SOLAR, en el día a día y en proyectos como «Turista de Interior», en los que participamos de todos los roles, desde el de artista al de público sin abandonar nuestro propio túnel. Y pasan cosas como que otros artistas en residencia en el LAV se asomen allí a ver qué ocurre. Y que la gente de SOLAR devuelva la visita como un proceso natural. Que propuestas como el festival Keroxen se hayan vuelto indispensables. Que todos acudamos para disfrutarlo y apoyarlo sabiendo que al hacerlo nos apoyamos a nosotros mismos. Que la próxima Sun Dance Family Sessions del LAV sea una edición especial «Keroxen Kids» donde seguir mezclándonos. Ocurren cosas como que el Equipo Para siga siendo un centro estratégico de encuentro, una casa para todas las especies. O que una vez más aparezcan los Encuentros sobre Cuerpo y Performatividad, con la sensación general de que no solo son algo bueno, sino que se han vuelto tan necesarios, nutriéndose y nutriendo el contexto y convertido en otro proyecto que profundiza, afianzándose en la tierra, pero lo suficientemente plástico como para mutar sobre sí mismo y reinventarse. De alguna manera me gusta tanto contarlo como que pase con nuestros actos, y que esté pasando aquí, con nuestros límites tan marcados y en un no lugar tan claro. Aquí, en lo que no es el centro de nada.

Gracias a todas las personas por tejer una parte de la red que nos soporta.

¡Ay, lo de la pastelería que vi desde la guagua! ¡Casi lo olvido! Cuando uno tiene algo que celebrar, ¿qué mejor que encargar una tarta de las ricas, con el nombre del cumpleañero y todo? Sin tiempo o delicadeza uno compra cualquiera en Mercadona. Pero por encargo siempre es mejor. En fin, en el escaparate había un cartel que decía “TARTAS ARTESANALES POR ENCARGO. ELIGE ENTRE NUESTROS SABORES”. Creí que encontraría lo típico, lo tradicional, lo que siempre funciona: una de chocolate y galletas, otra de limón, de hojaldre y manzana, de queso y frutas, aparte de los típicos postres canarios. Y eso que no soy nada fundamentalista de lo canario que un postre de tiramisú o dulce de leche sería buenísimo. Pero atención. Atención, porque es que los sabores eran estos: en vez de chocolate, tarta de Mars, Kit-Kat o Kinder Bueno. En vez de coco, tarta de Bounty. En vez de tiramisú, tarta… ¡de Nescafé Capuccino! (¿?) Y ya el disparate, tarta de Lacasitos. En serio. Y me quedé pensando en el valor de lo artesanal y lo tradicional, y que para que al niño (y al padre) le guste, mejor decir que la tarta es de Kinder Bueno. Mejor ocultar lo artesanal bajo una marca. Como añadir un logo de Samsonite a un cesto hecho a mano. Me imaginé al pastelero abriendo paquetes de Kit-Kats para su tarta, metiéndola al horno. Y luego pensé lo contrario, en las marcas de chocolate que para vender más sacan una línea de chocolate gourmet o tradicional: relleno de salsa de mango, de crema pastelera, de mouse de trufa, de yogur griego, de praliné de almendras. Chocolate industrial relleno de oficio. Y fue incómodo ver en el escaparate de una pastelería el ejemplo perfecto de espacio de convivencia grotesca entre lo nuevo y lo antiguo, una sopa pútrida sin vida ni muerte donde tal vez lo viejo no acababa de nacer ni lo nuevo de morir. O al derecho, como decía Vicente Arlandis mejor que yo. Pero donde sea y como sea ninguna de las dos cosas encuentra espacio para ser ni permite ser a la otra. Incluso se me ocurrió algo más pero no me acuerdo bien porque en ese momento el semáforo se puso en verde.

Sobreescribir

Hay una peli de Woody Allen que no me gusta mucho (‘Granujas de medio pelo’) pero con un inicio curioso: un matrimonio más o menos patético decide robar un banco cavando un túnel desde el edificio de en frente, donde alquilan un local y ponen una tienda de galletas como tapadera. Pero el negocio de las galletas va tan bien que se hacen de oro con él antes de consumar el robo.

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