Las actrices siempre mienten, de El Pollo Campero / Teatro Victoria

Nos obsesiona la verdad. Qué es cierto y qué no. Podría significar que compartimos un sentido común crítico, que nos ayudamos frente a lo que nos falsea. Pero la obsesión es un caballo desbocado difícil de llevar. Nuestra preocupación con lo verdadero es el reflejo de que sabemos que vivimos en un estado y un Estado de engaño constante. Hace mucho que la verdad no es algo que se atisbe tras un buen trabajo de reflexión y conciencia. La verdad se produce. Y los productos se venden. Y se compran.

El Pollo Campero, comidas para llevar, es la Cía. teatral integrada por Gloria March y Cristina Celada, dos actrices (y performers, y dramaturgas, y auto-directoras, y auto-managers…) que forman un tándem electrizante en escena. Los días 11 y 12 de noviembre compartieron ‘Las actrices siempre mienten’ en el Teatro Victoria, una pieza que les está dando algunas merecidas alegrías. De hecho, las recibimos en Tenerife a su vuelta de Brasil, donde mostraron este mismo trabajo.

‘Las actrices siempre mienten’ es un fino ejercicio de metateatralidad abierto en canal en el que la pareja de creadoras nos muestran constantemente las entrañas, los mecanismos de esta cosa tan rara que es el teatro. Solo que para ir un paso más allá, en lugar de establecer una ficción para romperla, como dos magas que mostraran sus trucos, Cristina y Gloria nos han tomado la decisión valiente y fresca de establecerse en el lugar de la ruptura, en el estadio ambiguo y frágil de lo desarmado, donde están las piezas, para de vez en cuando juntarlas de distintos modos y que se den momentos de magia donde la ficción toma cuerpo, crece y se desvanece. Algo que es muy agradecido de observar como espectadores. Porque nos deja mucha libertad para elegir cual de las dos cosas queremos mirar más sin que podamos dejar de ver la otra. Y porque la mayoría de estas ficciones armadas a tiempo real están cargadas de mucha comicidad, realizadas a veces con la frescura del juego infantil, otras con el ridículo o el absurdo, pero sin perder en ningún momento un sentido un tanto más profundo sobre eso que veíamos antes de la verdad y la mentira, una raíz invisible, más política y filosófica, que lo vertebra todo sin ser nunca un discurso o un alegato.

Algo que funciona tan bien como eso de mostrar las piezas y juntarlas de distintas formas para crear algo como sombras de escenas efímeras es el modo en el que ambas nos reciben al llegar. Las actrices están en la calle y entran al vestíbulo con todo el mundo. Nos reciben y nos dan a elegir entre ir con una u otra para pasar un primer momento. Decimos adiós a la otra actriz y a la mitad del público. Vivimos algo que se nos cuenta, establecemos un síndrome de Estocolmo con la actriz que hemos querido que nos rapte. Nuestros acompañantes dejan de ser público y pasan a ser personas a las que nos une algo. Al volver al vestíbulo recuperamos a la otra actriz y a la mitad del público que habíamos olvidado. Y ocurren más cosas. Se ha roto algo en todas direcciones, no sabemos qué ha vivido la otra mitad y sobre todo, nosotros también somos recuperados. Así entramos a la sala. Con un relax y una sonrisa leve dibujada. Hemos compartido un pequeño ritual. No somos los de antes.

De las ficciones que comienzan a jugar ante nosotros, una de las que más seduce al público es el hallazgo de los doblajes en directo que Gloria y Cris realizan sobre fragmentos de películas. Poniendo voz a Marylin Monroe o Bette Davis, tratan los miedos y dudas indisociables de hacer el teatro que quieren hoy. Pero son Marylin y Bette quienes nos lo cuentan. A Gloria y Cristina las vemos hacer su trabajo de doblaje. Un distanciamiento entre lo que dicen y hacen presente en todo el trabajo, que han sabido desarrollar con sensibilidad e inteligencia para que las imágenes que nos muestran coincidan con el texto que se escuchó antes o con el que se leerá después, generando espacios de vacío de significado donde un poquito de poesía es posible si queremos participar en el juego con la mirada.

Teatro de hoy hecho por ellas. Hay que animar a esta pareja a que siga trabajando. Pero espera…

Tengo la sensación de que toda esta crónica es mentira. Primero, porque es solo una visión subjetiva. Y segundo, porque al decir ‘metateatral’ caemos en una trampa: distinguimos entre esa muestra de ‘lo real’, donde solo hay trozos que se nos muestran, de ‘la ficción’, lo que construyen con esos trozos. Pero, ¿no es todo construcción, incluidos esos momentos naturales donde parece ‘no pasar nada’? ¿Hasta qué punto las actrices que nos reciben en el vestíbulo son personajes de otra ficción invisible? Al final va a resultar que el teatro, esa cosa tan rara, está también poderosamente viva, porque sigue despertando preguntas sin respuesta cierta a estas alturas. Y eso es muy necesario. Vayan a ver este trabajo. No se engañen.

PUZZLEATÍPICO – Entrevista con Beatriz Bello y Adán Hernández

Adán Hernández, creador escénico desde el LEAL.LAV Laboratorio de Artes en Vivo del Teatro Leal de La Laguna, y Beatriz Bello, socióloga desde ASPERCAN, Asociación Asperger Islas Canarias, realizan un taller de videocreación con un grupo de personas con síndrome de Asperger, segunda actividad de larga duración planteada por el LEAL.LAV. Adriana García, colaboradora de Lagenda de Tenerife, recoge esta conversación para Unknown Pleasures, ya que Adán forma parte del taller junto a su compañera Beatriz. La conversación es muy extensa. Pedimos paciencia, si hay interés, porque esto suele pasar cuando se tratan temas un tanto silenciados y se habla en nombre de muchas personas.

Nos interesa mucho esta experiencia. ¿En qué consiste, cómo se llega a ella, cómo se desarrolla y, sobre todo, por qué este colectivo?

Adán.- Muchas preguntas. Vamos por partes: Curro en el LAV como ayudante de producción y coordinador de proyectos. La política del laboratorio ha ido derivando, definiéndose aún más como espacio de investigación y acogida de prácticas artísticas contemporáneas, más allá de la mera exhibición. Al visitarnos, cada artista comparte sus prácticas con la gente local. Hay un número importante y heterogéneo de personas asiduas a esta rutina de formación, hasta el punto de que se ha creado un sentimiento de comunidad, al compartir experiencias y herramientas de creación. Este año hemos dado un paso más, planteando actividades de larga duración, con un cariz un tanto más social, extendiendo el alcance del LAV hacia colectivos a los que, por lo que sea, estas propuestas no llegan. Pero también para reinventar qué es lo que pasa en un laboratorio de creación al usarlo como refugio, donde lo grupal, lo humano y lo escénico ocurran. La primera de estas propuestas fue PRINCIPIANTES: Carlota Mantecón trabajó con un grupo de mujeres mayores de 65 años. Juntas crearon una pieza de danza contemporánea. Ahora Beatriz y yo presentamos PUZZLEATÍPICO, un grupo de personas con el síndrome de Asperger a quienes acompañamos en un taller de videocreación. Para ello hemos tomado como referente a nuestras amigas de La Rara Troupe, el grupo de videocreación que con Chus Domínguez o Alfredo Escapa lleva funcionando en el MUSAC de León aproximadamente cinco años, formado por personas con y sin diagnóstico en salud mental.

Bea.- Llevamos un año ideándolo todo en conversaciones con Javier Cuevas y los miembros de ese grupo. Hace un mes y medio Adán y yo nos fuimos a visitarles al MUSAC en un encuentro organizado por el LAAV (Laboratorio de Antropología Audiovisual). Allí pudimos conocer su experiencia de primera mano, así como a Alfredo Escapa, que está siendo nuestro acompañante en este proceso.

Y para mantener el feedback…

Adán.- Es importante la presencia. Alfredo nos ha devuelto la visita y ha sido un subidón de autoestima. No nos ha marcado por dónde ir. El propio grupo se ha autodefinido al integrarle como uno más, mostrándole lo que somos.

Bea.- Esto es importante siempre al trabajar con colectivos en riesgo de marginalización, que necesitan visibilización o que están pidiendo un lugar donde poder ser y tener voz propia, empoderarse. Desde nuestra entidad, ASPERCAN también llevamos un tiempo tratando de hacer otras prácticas, procurando que sean culturales o artísticas, y ahí está el enlace. Antes de este taller hicimos una residencia artística en el Auditorio de Tenerife con Quantum Enssemble, que repetiremos de manera ampliada. Lo buscamos con el mismo objetivo que el LEAL.LAV busca el ofrecer espacio a otros colectivos que quieren trabajar sus problemáticas, dificultades o fortalezas desde un punto de vista menos tradicional. Coincidimos en las visiones o la manera de trabajar, por lo que nos gustaría que este taller de videocreación, igual que el del Auditorio, no fuera puntual, sino que continuara. Vemos siempre resultados muy favorecedores que tienen un impacto muy positivo, y nos gustaría pasar de la anécdota al trabajo continuado.

Qué contento sale mi hijo del taller. Nos gustaría que fuera permanente.

Imagino que también será terapéutico y que debería ser apoyado por otras instituciones.

Bea.- Debería haber implicación de áreas como educación o salud. Nosotros siempre decimos que con este tipo de prácticas lo terapéutico no es el objetivo, sino lo artístico, ya que el efecto terapéutico es siempre un efecto colateral: las cosas que te hacen sentir bien tienen una repercusión positiva en tu bienestar. Es significativo que pese a que esta es una primera experiencia, muchas familias nos digan: “qué contento sale mi hijo del taller”, o “he visto algunas de las cosas que hacen, qué bonito, qué curiosidad le despierta esto, nos gustaría que fuera permanente”. Ojalá lo consigamos con la ayuda de las instituciones.

Adán.- El nexo entre Bea y yo es el mismo entre ASPERCAN y el LEAL.LAV: no hay una finalidad terapéutica primordial en el planteamiento, sino creativa y artística, pero la creación en grupo te hace encontrar espacios para crecer personalmente y estar con los demás. Y si tienes la oportunidad de invitar a otras personas que vengan a verte eso conlleva un bienestar, algo sanador.

Debería haber implicación de educación o salud. Nos gustaría que este taller no fuera una anécdota, sino algo continuado. Ojalá lo consigamos con ayuda de las instituciones.

¿Por qué la videocreación?

Adán.- Usar vídeo no era prioritario desde el LAV, sino abrir una actividad a personas diagnosticadas en salud mental. El referente de La Rara Troupe nos hizo pensar el vídeo como un medio asequible. Todos tenemos móvil. Queríamos facilitar que el grupo hiciera una especie de autorretrato o un diario. El vídeo es en este caso una forma de escritura muy instantánea, igual de accesible si uno no tiene facilidad para escribir o dibujar y fácil de compartir al ser proyectado. Con esto planteado entramos en contacto con Bea y…

Bea.- …y vimos que era una herramienta que encaja perfectamente con sus necesidades. Una de las características singulares de las personas con síndrome de Asperger es que asimilan mucho mejor todo aprendizaje si va acompañado de una imagen, por lo que se les suele llamar “aprendices visuales”. Su déficit está más en el lenguaje verbal. Un discurso puede volverse complicado si es muy subjetivo o si tiene mucho vocabulario con doble sentido. Por eso es común usar pictogramas con las personas con autismo. Les ayuda en su compresión. Un taller con la herramienta del vídeo es perfecto.

El vídeo es una forma de escritura muy instantánea, accesible y fácil de compartir

¿Cómo han respondido los usuarios?

Adán.- Sorprendentemente. En mi caso, tengo una experiencia larga en las escénicas, pero en el tema del Asperger soy novato frente a una especialista como Bea. El tándem funciona porque ambos estamos en terrenos incómodos, siempre alerta. La comunicación es fundamental. Primero crees que vas a llevar al grupo por algún lugar. Pero es el grupo quien te lleva a ti. Hay que escuchar mucho. Tras las primeras sesiones, el grupo ha naturalizado e integrado la herramienta vídeo. Eso ha marcado un antes y un después, yendo más allá de lo que esperábamos.

¿Cuántas veces se reúnen para el taller?

Bea.- Es una sesión a la semana de dos horas. Los vídeos que graban los realizan en el teatro pero también a lo largo de la semana. Esta frecuencia y estos tiempos tienen que ver con la limitación de disponibilidad y los recursos que tenemos. También vimos que las sesiones más largas no suponen trabajar mejor. Esto ha sido un acierto. Con más horas aparecen el cansancio y la pérdida de atención. Puede hacérseles cansino y ser contraproducente por la dispersión individual y grupal. Nos hemos acostumbrado al ritmo que llevamos y creo que es el idóneo.

Es importante encontrar esa comodidad para alcanzar los objetivos que se habrán marcado.

Adán.- Aunque parezca raro, no conocemos exactamente nuestro objetivo. Trabajamos con vistas a una sesión final que compartir, pero cada día hacemos el taller sin ideas preconcebidas, abiertos a lo que ocurre. Por eso será importante contar cómo está pasando todo, que el propio proceso sea casi el tema a tratar

Es decir, que es más importante el viaje que el punto final.

Adán.- Sí. Y a lo mejor ese punto final es un «continuará». Si te vas de viaje, cuentas el recorrido. No hablas solo de un lugar, sino del movimiento. Esto es un poco lo mismo, un lugar nuevo para todxs. Lo bueno es ir juntos y ver qué nos supone a cada uno y al grupo como totalidad. Dónde llegar es secundario.

¿Qué les supone esta experiencia a ustedes, como profesionales?

Bea.- Para mí es súper gratificante. Primero por la invitación del LEAL.LAV. Eso sí que lo agradecemos y lo subrayamos. Normalmente se reivindica desde la entidad y el colectivo que no nos dejen en espacios de la periferia, espacios que sobran, aulas en desuso, sino que nos abran los espacios centrales. El LEAL.LAV es un espacio muy interesante a muchos niveles y formar parte de él es muy grato. Luego, personalmente, considero completamente innovador el uso del vídeo con personas con autismo. Puede ser incluso inspirador para otros colectivos. De hecho, ha despertado gran interés al comentarlo con más profesionales. Consideran que efectivamente pueda tener muy buenos resultados. Por otro lado, volver a trabajar con Adán es muy enriquecedor. Todo fluye de una manera tan natural que a una lo que le apetece es que esto dure mucho más allá de la frontera que tenemos en diciembre.

Adán.- Cuando trabajas en grupo te lo tomas muy a saco. Eso desgasta, pero además, en mi caso, como miembro del taller y equipo del LAV, el hecho de estar a la vez dentro y fuera, lo acentúa. El agotamiento tras las sesiones se nota, aunque se contrarresta por la potencia del mismo grupo. Hay mucha energía en juego. Es necesaria mucha atención y cuidado. Ya dijimos que esto va de entrar en lugares desconocidos. A veces derrapamos, porque hay sitios donde la gente no quiere entrar. Pero luego nos llevamos tantas satisfacciones… Desde la primera sesión empecé a observar cómo cada cual se implicaba físicamente a la hora de grabar, las distintas relaciones con sus cuerpos, su psicomotricidad. No pude evitar pensar los cuerpos de quienes grababan como cuerpos que bailan, se mueven, accionan en escena. Entonces planteé abrir un campo completamente independiente al trabajo de La Rara. Pensé en algunas cosas que he hecho y dicho con Silvia Zayas. Adaptamos algunos ejercicios del trabajo que hace Sonia Gómez con la cámara. Los cuerpos empezaron a crecer, a abrirse, tomando presencia, soltura e importancia a través del juego. A día de hoy hacemos este ejercicio por turnos, para que la mitad del grupo vea a la otra mitad moverse. Le pusimos a eso música y de repente hubo una explosión, una liberación. Moverse con la cámara les hace encontrar una danza. Un universo completamente distinto al de los cuerpos de la primera sesión, imposible de encontrar si les hubiéramos pedido que bailaran. No sabemos a dónde llevará esto. Quisiera explorarlo un año entero.

Moverse con la cámara les hace encontrar una danza. Un universo completamente distinto al de los cuerpos de la primera sesión, imposible de encontrar si les hubiéramos pedido que bailaran.

Es muy interesante. Y según me cuentas, el síndrome también puede afectar la psicomotricidad.

Bea.- Sí, claro. Pero como dice Adán, la herramienta del vídeo funciona como excusa. Focalizan su atención en hacer una grabación personal y divertida. No están expresando nada, simplemente se lo están pasando bien moviéndose. Cada uno con su cuerpo, con sus peculiaridades pero con un nivel de compromiso altísimo.

Entonces sí que se ha dado un paso más allá.

Bea.- Como ya vimos, no teníamos objetivos cerrados. Luego, como en todo camino que se avanza, llegan sin haberlos marcado. Hay casos de dificultad o limitación en la psicomotricidad fina y gruesa, por distintas razones. Hay quien tiene cierta rigidez corporal que le dificulta este tipo de ejercicio. Pero en conjunto hemos avanzado con él hasta el punto de alcanzar otro logro inesperado: la coordinación. Una dificultad del espectro autista radica en las capacidades para trabajar con los demás. Tendemos a pensar que a estas personas no les interesa. No es así. Tienen muchas ganas de acercarse, pero encuentran dificultades para hacerlo. Sufren, digamos, de cierta “torpeza” en la relación con el otro. Les cuesta mantener una escucha activa, intuir determinados códigos de expresión no verbal, lo que dificulta la comunicación con los demás. En el taller hemos hecho mucha incidencia en eso y ha salido naturalmente. Un gran logro. Incluir al otro y estar concentrados les supone todo un reto.

Adán.- Pensemos que esto que dice Bea le cuesta a todo el mundo. No estamos acostumbrados a estar con los demás, a escuchar, dar espacio al otro, permitir un silencio, a estar juntos en algo e ir en una dirección. Imagínate lo complejo que tiene que ser con Asperger. Lo que planteamos son cuatro parámetros simples y difíciles: escuchar, dejar pasar, estar al servicio y hacerlo juntos. El logro ha sido focalizar estos cuatro parámetros en uno, con la frase: “haz un vídeo”. Esto pone esos parámetros en juego de manera natural. Porque lo fundamental está en la realización de la imagen, no en comportarse de ninguna manera. Esa es la cosa.

¿Y hasta qué punto son ellos quienes realizan propuestas?

Bea.- Nos alegra que sean tan participativos y tengan tanto entusiasmo. Para nada hemos dicho lo que tienen que hacer. Les damos referentes y consejos. Luego han traído muchas propuestas. Tenemos en el grupo una persona que escribe muy bien y le gusta hacer rap. Alguna canción suya estará en la muestra. Creemos que habrá aportaciones casi hasta el último día.

Adán.- Creo que el grupo está fuertemente configurado porque cada persona está focalizada en lo suyo, y desde lo individual forjan lo colectivo. Otro de nuestros compañeros dibuja estupendamente. Tras insistirle entre todos, por fin trajo un vídeo con una grabación de un cómic entero, página por página, dibujado por él. Esa diferencia es quizás la que les inspiró el nombre para el grupo: PUZZLEATÍPICO. Según ellos, porque somos un puzzle que no es muy normal, donde cada pieza es distinta y aporta algo al conjunto. Me parece que es un nombre bastante acertado.

¿Qué edades tienen?

Adán.- El más joven 19 y el más mayor tiene 35 o 36 años.

¿Y por fin, ya hay algo que nos puedan adelantar del 1 de diciembre?

Adán.- En primer lugar que no va a ser un espectáculo, sino una invitación a venir a nuestra casa para compartir lo que estamos haciendo. Pensarlo como una obra no lleva a ningún lugar. Pero abrir las puertas, hacerlo público es fundamental. Y que un espacio de estas características y gestionado por el Ayuntamiento de La Laguna ocurran cosas tan bonitas y tan poderosas. Pienso que hay algo de magia en que el mismo escenario donde ha bailado, por ejemplo, Daniel Abreu sea el que presente al mundo a PUZZLEATÍPICO. Que cosas así son tan beneficiosas para PUZZLEATÍPICO como para Daniel Abreu, y claro, para cada persona. Como decía Bea, para marginalizar a un grupo no es necesario más que cerrarle la puerta a un espacio normativo. Sin expectativas, saldremos al escenario para decir: “yo soy este, y esto es lo que hago”. Una gran autoafirmación.

Nadie se rehabilita en un garaje. Hay que estar en el centro de las cosas. Si hay un orgullo gay o un orgullo indígena, también hay un orgullo de salud mental.

Bea.- Nadie se rehabilita en un garaje. Así de de sencillo y así de claro. Puedes decir ‘rehabilitar’ o usar otra palabra, porque depende de la característica de salud mental. Pero si buscas un encaje, que sí que necesitas, no puedes hacerlo en lugares que invisibilicen o refuercen los estigmas. Hay que estar en el centro de las cosas y ojalá en los mejores espacios, los que compartimos todos.

Adán.- Si hay un orgullo gay o un orgullo indígena, también un orgullo de salud mental. El vídeo y la muestra son una manera de poner eso sobre la mesa, de exponerse totalmente. Estamos seleccionando los materiales más beneficiosos que mostrar, pero cada vez vemos más la necesidad de que los autores se presenten ante el público, hablen de sus vídeos y por qué los han hecho. Combinar el material videográfico con la presencia de sus autores.

Bea.- Claro. Y dentro de los nuevos discursos para hablar de discapacidad y salud mental es importante decir que para que la inclusión exista no es bueno no hablar del síndrome, o hacer como si no existiera, porque sí que está. Hacemos un taller de videocreación y además somos síndrome de Asperger. Taparlo no es una forma de incluir. Para el grupo es un orgullo mostrar su característica.

Hemos alargado la conversación porque queríamos arrojar luz sobre un proyecto tan llamativo como pionero, explorar sus recovecos, transmitirlo bien. No tanto hablar aquí de los vídeos, sino de lo que conlleva esta experiencia. Las imágenes de esta entrada son capturas de los vídeos de PUZZLEATÍPICO, que se presentará el próximo viernes 1 de diciembre a las 21h Laboratorio de Artes en Vivo del Teatro Leal de La Laguna.

El proyecto de implementación de La Rara en Tenerife es una iniciativa de LEAL.LAV en coordinación con la Asociación Asperger Islas Canarias y monitorizada por Alfredo Escapa en representación de La Rara Troupe, desde el MUSAC de León, a quienes aprovechamos para enviar fuertes abrazos y un gran agradecimiento en nombre de todo el equipo, los usuarios de Aspercan y sus familias.

 

Samsara, de Vicent Gisbert, en Espai Inestable, ciclo Migrats (en breu)

A su paso por el LEAL.LAV con su pieza «1,2,3,4…6! Pieza para cuatro intérpretes» pasó algo entre Vicent Gisbert y yo. De alguna manera tuve la sensación de entender algo a ese artista tan preciso y pulcro, aparentemente oculto tras una obra compleja y abigarrada, casi críptica. La curiosidad y cierta facilidad para desentramar madejas me hizo llegar hasta él más de lo que creí, y tiempo después Vicent se ponía en contacto conmigo para trabajar juntos en su siguiente creación. Me gusta contar esto. Porque «Arriba huele a campo», que es como la titulamos, nació de un sinfín de conversaciones Berlin – Tenerife, intercambiando textos, vídeos, imágenes y notas de audio. Con el mismo método nace ahora una pieza corta, tal vez un germen en desarrollo para otra cosa. Ha acabado llamándose Samsara y podrá verse en el valenciano Espai Inestable dentro del ciclo Migrats (en breu). Estos mini-festivales para artistas emigrados, cuando no exiliados, tan de moda en los tiempos y las situaciones que corren.

SAMSARA
¿Qué pasaría si concibiéramos la escena como un espacio bidimensional? Un plano donde, pese a todo, el tiempo funcionara como el que conocemos: sus condensaciones y estiramientos, sus mismas trampas. ¿Y si pudiéramos hacer tangible el frame del vídeo, sus interferencias o incluso dar corporeidad a un pixel? Probablemente una pieza de Vicent Gisbert.

Parar no es solo una acción indispensable para la contemplación. Es un acto revolucionario que posibilita distinguirnos de la corriente de la que formamos parte. Parar puede hacernos disociar imagen y forma, palabra y significado, movimiento e intención. Encontrar en todo lo que no sea esa quietud tal vez una danza.

Adán Hernández.

17,18 y 19 de Noviembre a las 20:00h
En Espai Inestable
Cicle Migrats (en breu)
Idea, dirección e interpretación: Vicent Gisbert
Codirección y dramaturgia: Adán Hernández
Con el apoyo de: Dock11 Berlín y Espai Inestable València
http://www.vicentgisbert.com/
http://www.espacioinestable.com/

Crónica de un(os) cuerpo(s) / Quim Bigas en La Casa Encendida

La vida es un jaleo ;)

* ATENCIÓN : Esta entrada es una actualización de esta otra anterior. Consultando ambas creo que la cosa queda clara.

La programación de La Casa Encendida para el próximo fin de semana ha variado. Está variando. Variará. Tanto Carne Fiesta como Festucs, programados para los días 4 y 5 respectivamente mostrarán su trabajo con Quim Bigas esos días, sí. Pero muchas circunstancias han hecho que no vaya a ocurrir de ese modo. Esto no será un problema. Justo todo lo contrario. Quienes tengan la suerte de ir La Casa Encendida el próximo fin de semana encontrarán las piezas de Festucs y Carne Fiesta en escena juntas y revueltas ambos días. Una pieza que combinará por primera vez ambos trabajos, ambas partituras, todos los cuerpos en un mix donde se dará la yuxtaposición, la mezcla, el unísono, el contagio y sobre todo el compromiso ante la toma de un riesgo común para aproximarnos juntxs a lo completamente nuevo desde lo único que tenemos. Una solución para nada intermedia, un gran paso adelante donde las corporalidades de la juventud y sus potencias, trabajadas en dos contextos bien distintos, esta vez se tendrán como contexto la una a la otra. Si ambas propuestas ya hacían que esos cuerpos se autoafirmaran y expusieran de un modo tan conmovedor y desnudo, ahora Crónica de un(os) cuerpo(s) será un instrumento nunca antes usado para ver desde un ángulo inusitado eso tan hermoso que hace Quim con los grupos, que hacen los grupos con Quim. Eso de lo que podemos ser capaces. A lo que nos atrevemos. Eso que nos da miedo. Eso que tenemos que traspasar para llegar a otro lugar. El lugar del encuentro y del cuidado, del posicionamiento y la responsabilidad. De la honestidad y la entrega. Eso que pasa cuando somos capaces de encontrarnos de verdad para sostener un gran sí de manera colectiva.

Compuse esa imagen de arriba para la entrada anterior, combinando ambos grupos. Quién hubiera dicho que ese mix habría de ocurrir. Háganse un regalo. No se lo pierdan.

Carne Fiesta + Festucs / Quim Bigas en La Casa Encendida

Conocí a Quim Bigas hace unos años en el contexto del Festival Sitio, algo concebido por muchas personas en torno a la Asociación SOLAR (y fallecido torpemente por el propio Ayuntamiento de la ciudad que lo albergaba). Lo primero que hicimos con Quim fue nombrar, movernos, hablar para volver a movernos en el Equipo Para con APPRAISERS. Luego seguir moviéndonos con él en MOLAR. Muchas personas le conocíamos solo de oídas, al igual que su proyecto FESTUCS, realizado con adolescentes de su propia localidad y del que pudo hablarnos mejor y que seguimos en la distancia.

Tiempo después algunos de nuestros deseos se realizaron. Quim volvió para hacer algo similar en el LEAL.LAV. Presentamos el proyecto al IES La Laboral, instituto con la especialidad de Artes Escénicas y con la suerte de contar con Oswaldo Bordón dirigiendo su grupo de teatro. El grupo entró en contacto con Quim y su propuesta durante una semana. Aquello fue un flechazo. Y en esa visita surgió el nombre Carne Fiesta.

Algunos  Festucs acompañaron fugazmente a Quim, siendo a la vez referentes y viéndose reflejados en lo que ahora Carne Fiesta experienciaba. Al retomar las últimas tres semanas de trabajo intenso, quedó claro que tanto para Carne Fiesta como para Quim, aquello era todo un reto. Novedoso, atractivo, complicado, alegre. Un periodo lleno de emociones, de vivencias de esas que solo se pueden explicar al formar parte de un grupo. Porque el corazón y motor de la experiencia conlleva formar parte, comprometerse con un algo un tanto inasequible y que no es sino la conjunción de cada potencialidad individual. Hacerse cargo del otro, de los otros, y de uno mismo, en sí y en relación con lo demás. Estos borbotones vienen a resumir un proceso de trabajo para encontrar lo que se llama Activaciones para un rugimiento silenciado, una pieza nutrida por los ejercicios, esas vivencias, las reflexiones, la autogestión y el esfuerzo grupal. Una pieza que teje un contexto capaz de hacer aflorar o más bien recoger voces y visiones individuales y grupales acerca de la autodeterminación, la conciencia de minoría, la celebración, la potencialidad, la energía de la adolescencia, la delicadeza, la rabia, el cuidado, los afectos.

Igualmente les ocurre a Festucs con Crónica para un espacio de desgaste / Extenuarse. Lo vivido está en escena porque está en cada cuerpo y en el cuerpo colectivo, en la coralidad y en la individualidad. Tanto Festucs como Carne Fiesta se comprometen a un acuerdo con el caos, a llegar a ciertos límites, a resistir intensamente cada segundo de vida que transcurren en escena. Y todas estas son cuestiones para las que mis palabras no llegan, que no pueden dibujar, porque todo esto está en los cuerpos, en su movimiento y en su escucha, en la rotundidad de sus silencios.

Carne Fiesta y Festucs estarán el próximo fin de semana en La Casa encendida, Carne Fiesta el sábado 4 a las 18:30h y Festucs el domingo 5 a la misma hora. Dos trabajo muy diferentes con mucho en común, que recogen la singularidad de cada grupo. Verlos por primera vez juntos suscita gran interés, además de encontrar por separado a unos Festucs que vuelven a un trabajo ya más mayores, con una diferencia de tiempo entre el momento inicial de creación. Ese momento que aún es cercano para Carne Fiesta, que mostrarán por todo lo alto, por primera vez después de aquel maravilloso estreno en el LEAL.LAV. Yo iría a verlo.

The Lieder, dos actos de resistencia en TNT + video

The Lieder es el proyecto que Javier Cuevas y Sara Serrano estrenarán el próximo sábado día 30 en el contexto del Festival TNT de Terrassa.En otros momentos ya hemos ido revelando por aquí en qué consiste, en la medida en la que la propia práctica nos lo ha sido revelado a nosotros, encontrando sus significaciones por el camino, sobre la marcha. Porque como bien se indica, The Lieder son dos actos de resistencia: marchar y cantar. Juntos. Vaciar así de contenido dos actos colectivos usurpados por el poder y recargados de otras cosas en el momento de coptarlos. Marchar como ejercicio de vaciado y limpieza, por tanto, dando lugar a que en sus huecos pueda aparecer dónde hacer hogar, nido desde el que reapropiarnos de nuevo de la marcha y el canto como contenedores, pudiendo hacer que en ellos quepa un nosotros de nuevo, o un nuevo algo al que llamar nosotros.

The Lieder comenzó casi como una invocación profética hace poco más de año y medio. Ese ha sido uno de sus motores, invocar primero, sembrar en la tierra luego lo invocado para esperar con cuidado, con más curiosidad que expectativas por la forma resultante de lo sembrado. Desde ese momento The Lieder ha ido desarrollándose, evolucionando, podándose, nutriéndose gracias a muy distintos cuerpos que practicaron con nosotros, que convirtieron la práctica en otra cosa. Todo ello por medio de distintas residencias y visitas en festivales, lugares nuevos a los que hemos transplantado el primer brote, la práctica, germinada en la tierra dura y fértil del volcán de Tenerife, gracias al soporte de la Asociación Solar. Allí comenzamos caminando y cantando tanto por espacios urbanos como en medio del bosque, encontrando una forma de «ópera-picnic»).

A partir de ahí, y con una segunda residencia en Tenerife donde las raíces del proyecto se afianzaron, llegó el momento de probar la práctica en otras tierras, con otros cuerpos. Y The Lieder estuvo en el Centro Párraga de Murcia, o en L’Estruch de Sabadell, siempre con un taller con gente local, indisociable del trabajo, que en cada lugar se ensanchaba y nos hablaba de sus posibilidades de ser enredadera pero, sobre todo, de su capacidad para resistir latente, como el cáctus que en letargo es capaz de reproducirse aún en los terrenos aparentemente más hostiles.

El paso por Nápoles para compartir la práctica en el contexto de AltoFest fue fundamental para medir y sopesar la envergadura de esta práctica, para soltarla y recibir lo que la gente del lugar nos devolvía, para mesurar el recorrido transitado, pues The Lieder es cada parada y el conjunto del camino, es decir, camino en sí mismo, a la vez proceso y procesión, meta-peregrinaje que se tiene a sí mismo por objeto. El propio caminar se nutre andando, no es movido por el empecinamiento de una promesa o en pos de una posible recompensa. En el rito de paso que The Lieder supone no hay intercambio: caminante y camino no van hacia lugares conocidos. Más bien quien transita deja que las cosas le lleguen, sin una idea o deseo imaginado en un futuro al que llegar. El futuro en The Lieder intentamos que ocurra como cada vez más en nuestras vidas, en el movimiento. Y la distancia que separa cada paso, en cada momento. Por ahí va ocurriendo un presente que se mueve a otro lugar.
Cargada de toda esa energía y a la vez ligera de equipaje, clara y desprendida, llega ahora al festival TNT la práctica de The Lieder. Por eso tenemos tantas ganas de compartirla. El final de un largo proceso que no es el final, sino el cierre de un círculo para un nuevo principio. Los cruces de caminos han hecho que todo esto tenga que ocurrir en Catalunya. En una Catalunya especial, al final de un proceso que no es el final, sino el cierre de un círculo para un nuevo principio. En Terrassa estamos muy a gusto. Estamos marchando y cantando juntos. Estamos parando. Estamos en silencio para escuchar lo pequeño. Estamos compartiendo mucho con la gente que nos hace el inmenso y generoso regalo de acompañarnos en las sesiones de taller. No les estamos integrando en nada. Les hemos dicho lo que somos y hacemos. Les hemos escuchado. Nos disolvemos para que no haya un adentro y un afuera. Ahora solo falta seguir dando pasos hasta el sábado. Que el sábado llegue el público. Y que sea lo que tenga que ser: público. Ahora más que nunca, para seguir dando pasos comunes.

Y aqui dejamos un vídeo especial, los típicos videomatones de Unknown Pleasures donde nuestro amigo Javi Cuevas ha sido pillado por el propio monstruo que ha ido creando, llevando consigo, eso sí, a Sara Serrano. Les esperamos este sábado.

We Can Dance – Esther Rodríguez Barbero – LEAL.LAV

We Can Dance de Esther Rodríguez Barbero, artista madrileña afincada en Bruselas, ha sido el segundo proyecto del año seleccionado en mini-residencia artística 3’33 de LEAL.LAV. Y en la muestra contamos con un público amplio donde nos alegró haber visto tantas caras nuevas y jóvenes.Las mini-residencias apoyan desde lo pequeño proyectos germinales en primera fase de desarrollo o gestación. Naturalmente ha pasado a formar parte de las mismas el acompañamiento a la artista en su proceso. A veces éstos trascienden el ámbito del LAV, como en esta ocasión, donde tuvo lugar un encuentro en la Asociación SOLAR entre Itsaso Otero y la propia Esther. Las dos residentes en SOLAR y LEAL.LAV respectivamente. Las dos envueltas en la reflexión sobre el espacio público y su intervención desde lo artístico. Al explorar territorios comunes que sembrar de interrogantes concretos, se dio un enriquecedor encuentro.

Esther Rodríguez Barbero, arquitecta de formación, ha realizado el movimiento transversal de cultivar su creatividad en los territorios de la danza, ya habituales para ella. Pero una no elige siempre lo que cree. Hay factores que potencian y moldean la personalidad, convirtiéndola en cierta indeterminación concreta. We Can Dance nace desde su necesidad de preguntarse qué concebimos o no como danza, pensando a partir de qué momentos el cuerpo en movimiento puede considerarse cuerpo que baila. Y también desde su curiosidad ante la legislación o prohibición del hecho de bailar en ciertos países. Finalmente, ambas cuestiones son abordadas en paralelo, en un acercamiento tan discursivo como corporal, poniendo en relación el valor del propio cuerpo frente al espacio público y urbano.

A la hora de compartir sus acercamientos a estas cuestiones se generan momentos muy frescos donde accedemos a un trabajo voluble, huidizo de nuestras miradas, capaz de hacerse muy presente o desaparecer. Que juega con las convenciones de la presentación escénica mientras trata los temas mencionados. De ese modo, seguimos las pautas que Esther ha decidido darnos, olvidando a veces que lo que nos propone es el revestimiento de una estructura, un cerramiento que está al servicio de una construcción mayor.

Por eso, entrar a la sala se convierte en parte experiencial de la pieza, realizando un recorrido por espacios normalmente inaccesibles para el público antes de llegar al espacio donde veremos a Esther bailar (¿o es esta invitación una pieza de danza que estamos haciendo entre todos?). Ese camino nos hace transitar el escenario vacío de la sala principal del Teatro Leal, donde realizamos un saludo como la gran compaía que somos.

Ya sentados cada uno en su butaca, ester, desde el linóleo, sigue hablándonos de su residencia, ahondando en lo que y le he mencionado más arriba, para interrumpirse y comenzar a marcar claramente compases de 4 en el suelo con los pies. Un movimiento imparable y progresivo que nos hace oir en el silencio de la sala, guiado por el tap que ella marca, el montón de techno que se está desarrrollando dentro de su cuerpo, sin que podamos escucharlo.

Esther se «interrumpe» el movimiento para recuperar el relato,  con toda la normalidad que su hiperventilación le permite. Entradas y salidas que hacen dejar de saber qué es dentro y qué es fuera, si movimiento o si relato, o cuánto de movimiento tiene el relato (cada vez más) o cuánto de relato tiene el movimiento (cada vez más), y cómo las líneas de esos dos acercamientos que antes definí como «paralelos», con la subida del latido del corazón, el sudor, y el calor, van reblandeciéndose hasta encontrar puntos de intersección para empezar a ser cada vez más lo mismo.

Esther tiene otra cuenta pendiente en su trabajo con algo que debería hablar con Amaranta Velarde, y puede ser como jugar a ser una dj, pero d no de disc, sino de dance. En todo momento lleva o juega a llevar un bpm marcado, para romperlo o sustituirlo por otro, intuyo también que escuchando cómo entra una música y va desvaneciéndose otra, aunque sus movimientos, ocupando cada vez más espacio, están realizados en silencio. Silencios atravesados de fragmentos cortísimos de luz o música, como metralla lumínica y sonora que a veces coincide, otras no. Fragmentos que nos devuelven a la esterilidad del fondo blanco. Que nos hacen poder imaginar tantas cosas antes y después del silencio que ha reservado para que estemos juntos y podamos imaginar estarlo aún más.Para terminar, Ester, sin abandonar la dinámica, nos invita a que entremos con ella a escena, si queremos hablar un rato de todas estas cuestiones. Precísamente, entrar a escena, confesó más de uno, era algo a lo que no sabíamos si se nos estaba llamando todo el tiempo, no solo al final.Juntos, en escena, hablamos más de esta complejidad de temáticas que de la pieza en sí, porque la conversación es movimiento, parte de la pieza que sigue sucediendo, y si está pasando no podemos hablar de ello con claridad.

Nos quedamos con la sensación de que con We Can Dance han llegado un montón de hallazgos inesperados que cambian la visión de Esther de su propio proyecto y de quienes la hemos encontrado. Y eso nos da ganas de seguir nuestro camino, al encuentro de tantas cosas.

Por motivos muy distintos me vienen al recuerdo nuestras queridas Elilsa Arteta, que también estuvo en el LAV hace tiempo con un proyecto llamado «Danza y política», por la manera de abordar tantos materiales y el contacto con el espectador. Pienso también más recientemente en el caso de Julián Pacomio, que si ser arquitecto nos trajo una de sus traducciones escénicas de un edificio que es a su vez la traducción de una novela, en su proyecto «Espacio Hacedor». Pienso en lo que le falta y lo que le sobra al proyecto de Esther conrespecto a esos otros proyectos que sin querer resuenan en mi. Nada es mejor que nada, me digo, pero en cualquier caso, en los múltiples caminos que todo esto puede tener, el trabajo de Esther ahora mismo es de hormiguita, de seleccionar y desechar, de tomar conciencia. Tiene un Iceberg de contenidos y en su manera de aproximarse a él todo está interconectado. Algo estupendo, por un lado, y cargante para ella, por otro, pues muchos pasadizos imprescindibles llevan al mismo lugar.

Tal vez Esther deba desenfundar su madera de arquitecta para bailar con su proyecto, extenderlo sobre una mesa como un cadáver o un plano, dibujar en planta la forma de esos elementos / órganos vitales imprescindibles para que la criatura pueda andar. Dibujarlos y comenzar a trabajar cómo se transita de unos a otros. «Less is more», con la planta del Pabellón Barcelona, decía la camisa que llevaba puesta el día que conocí a Ester en La Laguna. A lo mejor no era una casualidad.

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FOTOS:
_Las del teatro nos llegan gracias al buen hacer de nuestro Javier Pino.
_Las demás, cortesía de nuestras amigas de SOLAR.
_La última, de nuestro primer encuentro, como si esto fuera Instagram.

The Lieder / ALTOFEST- Nápoles

Desde el día 30 de junio acompañaré a Javier Cuevas y Sara Serrano en Nápoles, para formar parte del equipo al que se sumará Raffaella Menchetti para poner en marcha de nuevo la maquinaria de THE LIEDER, comenzando una nueva búsqueda de profundización en esta práctica, capaz de hacer cristalizar nuevas formas. A Tenerife (x2), Murcia y Sabadell se suma ahora Nápoles en el contexto de un festival human/site specific donde sobre todo nos interesará la adaptación del trabajo a las gentes, contextos y costumbres que se crucen en nuestro camino, o que hagan con nosotras camino al andar. Tras varios días de encuentro, como se explica en la convocatoria aquí, haremos una práctica compartirda con quienes nos hayan acompañado y quien se sume a conocer el trabajo ese último día.

ALTOFEST es un festival pequeño pero molón, realizado con una base fuerte de trabajo colaborativo que implica los distintos contextos en los que se celebra y lo hacen posible. Para conocerlo, mejor hacer click en el enlace anterior.

SPANISH MATXHBOX nace de un proyecto de plataforma de Creación Contemporánea Española que tras una serie de actividades internacionales cristaliza en un festival en E&G Teater (Stamsund, Noruega). Este año, damos un paso más, transformando el concepto de festival en una programación capsular capaz de ensamblarse en sedes de diversos encuentros y festivales que comparten una sensibilidad común con Spanish Matchbox, multiplicando el alcance y las posibilidades de interrelación de los proyectos que participan. Inauguramos esta programación capsular en ALTOFEST, un perfecto contexto de retroalimentación. que en esta ocasión realiza tres propuestas programáticas:
THE LIEDER, de Javier Cuevas y Sara Serrano.
WAKEFIELD POOLE, de Celeste González.
LUCHALIBRO – GUATEQUISTA, de Hugo Clemente.

Además, estamos muy contentos, porque aparte de esta cápsula de Spanish Matchbox y de poder compartir experiencias con público, artistas y talleristas, en Altofest tendremos la maravillosa compañía de Societat Dr. Alonso, presentes también en el festival para hacer una adaptación de Andrei Rublev, una paniconografía

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The Lieder se articula a partir de dos actos de resistencia: marchar y cantar. Marchar como acto colectivo y cantar como otro. En él, al marchar juntxs de una manera abstracta, vaciando de contenido la propia marcha, se consigue volverla concreta, haciendo hincapié en el marchar en sí. No es una manifestación, una protesta, un éxodo, o una peregrinación. Es todas ellas a la vez o ninguna. Es el principio a partir del cual muchos cuerpos encuentran un motivo común (y dentro de él muchos individuales) desde el que nace su propio movimiento, organizándose como los peces forman banco o los pájaros bandada.

Sobre él la voz aparece acompasada por el paso. El canto va al tempo del caminar. Con el coro, como ocurre en la procesión, en la expedición, en la marcha militar o en la excursión, acaba por no saberse si el paso marca el compás a lo cantado o la canción al paso. Es así como nacen los himnos, los cantares colectivos. Y tras caminar en el entorno urbano o en el bosque, la marcha y su canto entran una sala (de teatro) para que pasen otras cosas…

 

Indicaciones Artificiales / Carmelo Fernández

CARMELO FERNÁNDEZ

Carmelo Fernández es la concentración de un nogal en cada una de sus nueces.
Y el relieve de un centauro que pretende ir más allá de su metopa.
Carmelo Fernández es un Laocoonte apolíneo.
Y el letargo entre erupciones que hace al volcán parecer solo montaña.
Porque Carmelo Fernández es el desplazamiento de una montaña.
Pero solo porque es una crisálida a punto de volver a entrar al aire.
Carmelo Fernández es el año que una rinoceronta blanca amamanta a su cría.
Y la superposición de capas de nácar en la redondez imperfecta de una perla.
Carmelo Fernández es lo que ocurre entre la raíz de un drago y su flor.
O una pluma de faisán cayendo al mar en espiral desde lo alto de un acantilado.
Carmelo Fernández
es la línea imaginaria que separa y une las estrellas para hacer constelaciones.
La ceguera de un cangrejo muy pequeño en el fondo de una fosa del Pacífico.
Carmelo Fernández es todo lo que pasa tras la cáscara de un huevo de serpiente.
Y la fricción que desde dentro ilumina la tormenta
justo antes de que el trueno haya estallado.
Carmelo Fernández es la paciencia de la seda pendiente
en la tela de todas las arañas.
Y el abrazo de piedra que se dan la gravedad y los arcos del crucero de una iglesia elevada por la fe de sus cimientos.
Sí: Carmelo Fernández es un centauro.

Me apetecía mucho situar estas palabras diciendo dónde, cuándo, con quién. Hubiera dicho cómo intercambiamos nuevas ideas, antiguas batallas, renovadas identidades (algunas documentadas) en un ambiente afectado por lo que nos vapuleó en el teatro. Pero cambié de opinión. Nombrar a cada cual es tedioso como la alineación de un partido de fútbol. Me vi tentado por el entusiasmo ante cierta cantidad de ‘escena contemporánea’ asistente (por llamarla de algún modo). Banalidades mías que me hacen comprobar que al menos uno todavía no está completamente seco: a veces aún la emoción puede a lo demás. Como sea, en este esperado estreno en la Sala Insular de Teatro de Las Palmas de Gran Canaria el pasado viernes (y sábado) un grupúsculo de artistas salpicó el nutrido público, llenando un espacio que aunque conocía como espectador e intérprete, me parece siempre nuevo. Y Carmelo vació el patio de butacas para moverse ante el escenario. Y esa iglesia reconvertida , flanqueada por grandes pilares y con tanta altura, resultó tan atractiva por sí misma. La foto no hace justicia, pero era justo sacarla.

¿Qué es ‘INDICACIONES ARTIFICIALES?

No lo se. Ahí voy: Indicaciones Artificiales es un conciertazo. En él, Toño del Barco plays el piano y Carmelo Fernández plays el cuerpo. Decir esta aberración me parece imprescindible. El castellano cojea, no me acerca a lo que creo entender.

En la música que suena cuando ambos intérpretes tocan lo suyo hay espacio para que un bordón haga de mantra y nos meza por momentos alargados. También para que la melodía de uno repose y se deje transportar suavemente sobre el lecho armónico trenzado por el otro. Ambos comienzan el concierto en unas sonoridades mínimas que transitan de manera delicada hasta llegar sutilmente a momentos de gran intensidad y volúmen. Ahí ya pueden jugar con los contrastes, con lo abrupto, liberando bandadas de semicorcheas para que se difunimen en el aire y reposar de nuevo en otro bordón monocorde. O en el silencio. Porque en este concierto hay silencios. Muchos. De piano. O de cuerpo. O de ambos. Silencios de los que ocurren, que se escuchan. Silencios que, como están antes sobre el papel (anotados, porque han nacido de las músicas del cuerpo que baila el sonido y/o de los sonidos de mover el cuerpo) necesitan ser leídos. De ese modo, el silencio no es un ‘no hacer’ o una espera, sino la interpretación de una figura muda entre compases. Silencios donde ambos músicos se asoman a su partitura sin dejar de estar ante nosotrxs, y así reflejan la escritura con la acción. Escuchándose, en los transportes y apoyos mutuos con los que suenan y hacen sonar al otro, hay también espacio para la disonancia. O para abandonarse. Y buscar el camino del propio instrumento (piano o cuerpo), desentendiéndose del otro. Desencuentros desde donde sus frecuencias van ajustándose a cada vuelta. Y al reencontrar el unísono, asistimos al derrumbe controlado de toda la densidad de este trabajo sobre nosotrxs. El canal: la mirada de Carmelo, un estribillo capaz de volver siempre diferente e idéntico a sí mismo.

Un concierto, incluso, con momentos para solos, donde Carmelo casi desaparece para que veamos la voz del piano golpear su aparente inmovilidad, con nuestra mirada espiando cómo se mueve el otro cuerpo, atrincherado tras su instrumento. O donde una melodía de Toño resuena sin que pulse ninguna tecla, presente ahora en la secuencia: torsión de hombro / flexión de codo / giro de muñeca / rotación de homóplato /retroversión de columna / desequilibrio de pelvis / giro sobre el talón / paso al fondo / quietud.

Nuestro querido Jaime Conde-Salazar incluye en La danza del futuro un capítulo titulado La danza del futuro también está en el pasado, tal vez el cogollo de todo su ensayo. Viene muy bien recordarlo. Porque lo que Carmelo ha hecho con Indicaciones Artificiales, como dice Jaime,  «existe en muchos tiempos distintos. No es una cosa reciente, ni siquiera novedosa. Lleva pasando desde hace mucho». Al asistir (y observar, escuchar, dejarse abrazar por) Indicaciones Artificiales ocurre algo o todo de eso. Frases sueltas: «En esta habitación dormía el Califa» / «Este es el traje que usó la actriz para esa película» / «Los aborígenes fueron bautizados en este templo» / «Esta es la cama donde murió nuestro abuelo». Cada una da paso a un silencio que creemos hacer nosotxs con nuestro estupor. Y no. Es el pasado, que no ha pasado, pasando, haciéndose presente. Igualmente, en Indicaciones Artificiales muchas frases dan paso a un silencio que creemos hacer nosotrxs con nuestro estupor. Y no.

Podemos decir que con Indicaciones Artificiales viajamos al pasado. Es mentira, claro. La metáfora ayuda a nombrar algo incomprensible, que es que el pasado nos llegue. Asistimos a algo como una pieza de danza moderna de principios del siglo XX que en su intención antigua de ser avanzada reformula todo lo bailado antes y nos lo presenta de manera inusitada. Nuestros ojos de 1910, que nunca habían visto algo así, dibujan figuras geométricas siguiendo el movimiento de los brazos de Carmelo sin saber que éste sale de sus tobillos, articulados para desplazarse hasta el siguiente acorde, en 2017. En esta danza cuántica, Carmelo compromete su cuerpo en habitar un lienzo tridimensional, el enorme prisma del SIT, cuyo aire es capaz de centrifugar. De la geometría trazada nos hace ver cada punto, cada línea, cada mancha mientras la realizada, y es Toño quien les da color con el tono de sus notas.

Es conocida de sobra la cercanía íntima de Carmelo a las prácticas de Gurdjieff, uno de tantos códigos ocultos y presentes en la sinfonía en movimiento que nos hace escuchar. Con el viaje al (o del) pasado que hemos visto, estos códigos secretos bailan con lo que vemos, e igualmente posibilitan que la sombra de Nijinsky entre en la danza, dentro y alrededor de su cuerpo, permeable y rotundo. Pero quien haya resistido a leer todo esto podría pensar que Indicaciones Artificiales es un ejercicio de arqueología. Nada más lejos. En ese figurado «viaje al pasado», Carmelo estaría incorporando una danza sin pretensión vanguardista o rompedora, sino clásica, en el mejor de los sentidos, como es el de abrazar las danzas del futuro que le precedieron. Por eso Carmelo no revisita ni reversiona nada. Se vacía ante nosotrxs y es él quien se deja visitar por algo. Entregándose, es poseído y nos lo traspasa.

Así llega, incluso, el personaje, con un juego de máscaras. Desde el fauno a la bailarina, el humor y lo sensual desarticulan el lugar que ocuparan antes la geometría o la fuerza. Y en ese carrusel de posesiones, humor y sensualidad se dan la mano para irse al extremo: aparece entonces Belcebú. Temperatura de horrores profundos, de negrura y exceso. Y la voz (única parte del cuerpo que quedaba por mover) escupida como lava.

Discutimos luego lo oportuno de la textualidad en la pieza. Opiniones. Tal vez en una propuesta donde debamos hacernos cargo tan claramente de nuestras expectativas e incomodidades, enfrentarnos al texto y encajarlo sea otra de ellas, otro reto más que nos es lanzado. Como sea, ese otro Carmelo, el de fuera de escena, no el eterno, trabajará para decidirlo. Porque últimamente parece que es lo único que hace. Trabajar. Y por eso le debemos tanto agradecimiento.

Como epílogo:
ENTRE LO QUE PODRÍA HABER SIDO Y LO QUE AÚN NO SERÁ.

No sabía que escribiría y menos esta parrafada. Uno acaba de actuar en una nebulosa donde no atisba muy bien quién es y qué acaba de pasar. Fuera de lo racional y el lenguaje. Lo curioso es que me pasara a mí viendo hacer. Las primeras líneas de este texto nacieron en un barco de regreso a Tenerife. Me resistía a que fueran un poemita, qué cursi. Luego me abandoné. Pensé: si viene de algo tan honesto, el poema será una herida. Y una herida nunca es cursi. La estética es una ética, dicen por ahí personas que saben.
Carmelo Fernández trabajó y compartió un embrión que aún no era esto en el LEAL.LAV para ir a trabajar a Graner con Sonia Gómez. Qué gusto verla siempre y qué bien le viene al trabajo. Es bonito preguntarse si es ella, o ella y el entorno, o el entorno y el triángulo Toño/Sonia/Carmelo quienes han compuesto una serie de indicaciones artificiales con que dar organicidad a lo geométrico, o bien desnaturalizar lo orgánico. O si es la pieza una composición de indicaciones artificiales para quien mira.
Sea como sea, pienso en lo que aún no será, pero será. Muchos programadores o espacios queriendo este trabajo vibrando cerca. Habrá quien diga que tengo demasiada imaginación. Pero lo que digo es lógico: siendo avispado, ¿quién no programaría una pieza donde aparece Nijinsky? Sería vivir con mentalidad de 1910. Y ahora debemos trabajar nuestro presente.

Je suis, je ne suis pas / La señorita Blanco y Adán Hernández

Ayer a las 20h en DT Espacio Escénico y como parte de las actividades transversales del festival SURGE Madrid, La señorita Blanco (a.k.a. Olga Blanco) y este que escribe abrimos la puerta a visitantes curiosos que pudieron ver/experienciar la instalación que hemos querido titular ‘Je suis, je ne suis pas’. Allí estará abierta hasta el día 19 y podrá visitarse cada día a partir de las 19:30, antes de las funciones programadas.

Montar ‘Je suis, je ne suis pas’ nos ha supuesto meses de intercambio y reflexión juntos y en la distancia, y tres días de encierro y concentración en las catacumbas de DT, un espacio que no era fácil pero que sin duda alguna y justo por eso le ha venido estupendamente al trabajo, tanto como el trato atento cuidadoso y cercano de absolutamente todo el personal de la sala.

‘Je suis, je ne suis pas’ surge, nunca mejor dicho, de la amistad y diálogo con Olga sobre los qués, los por qués y los cómos de estas cosas que hacemos, de contarnos mutuamente. Así acabamos hablando sobre uno de los gérmenes dramatúrgicos de nosoyrusa# (una peli de tu vida), pieza que verá la luz en el próximo Festival TNT, dándonos cuenta de lo que nos unía con respecto a ese mismo cogollo dramatúrgico, de las cercanías también en las formas de escribir: sobre qué y de qué manera.

Así decidimos aislar ese germen dramatúrgico y transplantarlo a otra tierra donde creciera en forma de instalación, y no como pieza teatral o performance. Pero explicar qué pretende la instalación no tiene lugar aquí, sino en DT, donde es preciso ir y poner el cuerpo en juego con respecto a lo que hemos hecho. Por nuestra parte, la sensación ha sido de alegría. Ahora solo nos queda esperar que nos hagan una visita y se sumerjan en la cosa. Les esperamos.