Je suis, je ne suis pas / La señorita Blanco y Adán Hernández

Ayer a las 20h en DT Espacio Escénico y como parte de las actividades transversales del festival SURGE Madrid, La señorita Blanco (a.k.a. Olga Blanco) y este que escribe abrimos la puerta a visitantes curiosos que pudieron ver/experienciar la instalación que hemos querido titular ‘Je suis, je ne suis pas’. Allí estará abierta hasta el día 19 y podrá visitarse cada día a partir de las 19:30, antes de las funciones programadas.

Montar ‘Je suis, je ne suis pas’ nos ha supuesto meses de intercambio y reflexión juntos y en la distancia, y tres días de encierro y concentración en las catacumbas de DT, un espacio que no era fácil pero que sin duda alguna y justo por eso le ha venido estupendamente al trabajo, tanto como el trato atento cuidadoso y cercano de absolutamente todo el personal de la sala.

‘Je suis, je ne suis pas’ surge, nunca mejor dicho, de la amistad y diálogo con Olga sobre los qués, los por qués y los cómos de estas cosas que hacemos, de contarnos mutuamente. Así acabamos hablando sobre uno de los gérmenes dramatúrgicos de nosoyrusa# (una peli de tu vida), pieza que verá la luz en el próximo Festival TNT, dándonos cuenta de lo que nos unía con respecto a ese mismo cogollo dramatúrgico, de las cercanías también en las formas de escribir: sobre qué y de qué manera.

Así decidimos aislar ese germen dramatúrgico y transplantarlo a otra tierra donde creciera en forma de instalación, y no como pieza teatral o performance. Pero explicar qué pretende la instalación no tiene lugar aquí, sino en DT, donde es preciso ir y poner el cuerpo en juego con respecto a lo que hemos hecho. Por nuestra parte, la sensación ha sido de alegría. Ahora solo nos queda esperar que nos hagan una visita y se sumerjan en la cosa. Les esperamos.

El límite sin lugar

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EL LÍMITE SIN LUGAR

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LO QUE NO ES EL CENTRO DE NADA.

Observando discusiones por lo del Nobel de Dylan o el día de la hispanidad, los comentarios radicales a favor y en contra rechinan mucho cuando los escuchas desde el único lugar del planeta conquistado por los castellanos igual y a la vez que América, pero donde tienes DNI de España y pagas IRPF. Las discusiones acentúan esta extrañeza que ya forma parte de uno, y todo esto llega cuando iba escribir otra cosa.

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Hipertrofia de un Kit-Kat. Parece mentira, pero tiene que ver.

El otro día imaginé algunas cosas a partir de otras dos que me encontré. La primera, el vídeo de Vicente Arlandis en El Lugar Sin Límites donde le preguntan por el teatro en Valencia. La segunda, el escaparate de una pastelería desde dentro de una guagua (autobús, en castellano) al parar en un semáforo.

Algunas personas de las que vivimos sobre estos volcanes flotantes junto a África hemos seguido en silencio desde nuestras pantallas las muchas crónicas y entrevistas generadas alrededor de cosas tan bonitas como parecen ELSL o el TNT. Una buena cantidad de tiempo y energía empleados en atender a textos y vídeos para sentir cierta conexión (si es posible, y necesario hacerlo, que no siempre). Intención de conectar con lo que ocurre en los centros más importantes por parte de quienes observamos esa escena desde esta oscuridad. Pero también una conexión con nosotras mismas, un iluminarnos cuando algo de lo visto nos resuena y moviliza. Porque observar qué vibra por simpatía con respecto a lo que se observa afuera siempre ha sido un buen modo de hacer inventario, reconocerse, distinguirse.

Para quienes nos dedicamos a estas cosas y no hemos acudido por ejemplo a ELSL es como mínimo llamativo que todo exista en el diferido de un diferido. No vemos ningún trabajo, ni siquiera en vídeo. Escuchamos a artistas responder con más o menos acierto a preguntas más o menos pertinentes sobre cosas que ya han hecho. Contemplamos la ficción de una ficción sostenida por un armazón de vídeos y textos, una dramaturgia resistente, bien tramada, pero a la vez colectiva y caótica, impredecible. Fragmentos que generan un discurso sobre lo realizado que acaba por tener un carácter representativo y narrativo, y que para funcionar no deja de necesitar ser completado por la voluntad de creer en él por parte de quien lo recibe. Tal vez con todo esto y a tantos kilómetros el título del festival tome un sentido inusitado. Nuestra perspectiva es la de un satélite considerado ausente (si se considera) y  al echarle un vistazo accedemos a su relato desde nuestra propia casa. Toma ya.

En los fragmentos que conforman esa pieza para la distancia de ELSL el solo de Vicente Arlandis contiene una parte de opinión crítica. Bien. Sirve para informarnos. Pero además su aparición me produce vibraciones por simpatía. Como cuando uno tiene una guitarra y un sonido cercano en la misma frecuencia hace que una de las cuerdas se mueva “sola”, vibrando “mágicamente”. Es esa frecuencia, ese algo igual lo que invita a mirarse adentro y preguntarse. Y es que por diferentes que seamos, quienes no estamos en el centro de nada tenemos esa negatividad en común en un mundo que apesta a positividad. Vicente dijo eso de que “en Valencia parece que lo viejo no acaba de morir y lo joven no acaba de nacer”. Una frase que parece autodestruirse mientras se dice, por haber sido dicha en muchos momentos hasta hacerse casi convención. Vale, sí, está manida, pero ojo: no dejemos de usarla solo por manida si sigue siendo necesaria. Porque eso se llamaría claudicar. Total, que se me quedó enganchada. Y le di vueltas. ¿Y si en Canarias y otros sitios “no centrales” pasara que lo viejo no acaba de nacer y lo nuevo de morir? Y vi que aparte del juego (que ya es bastante) ahí había algo que desenterrar escribiendo.

De la mano de esa frase que parece obsoleta, miro hacia atrás y no encuentro momentos donde no haya habido intenciones (incluso competitivas) por encontrar algo en el hacer que pueda ser “lo nuevo”. Y eso convierte la idea de “lo nuevo” en algo más manido que la frasecita. Un intento idéntico en tiempos distintos. Un algo oscuramente deseado con un principio contradictorio: como si siempre hubiéramos querido hallar algo nuevo que atrajera las miradas de los otros pero, justo por eso, causara su admiración, separándonos de ellos. Una preocupación constante por crear lo nuevo que imposibilita ocuparse de gestionar lo viejo. O lo actual. Y mientras lo viejo, por su parte, a veces por pretencioso, otras ninguneado, ni siquiera se ha ocupado de cumplir su papel con dignidad (realizarse como tal, comprometerse a ser lo viejo, que podría ser tan provechoso, dedicarse a lo suyo coexistiendo en armonía, lo que finalmente le hubiera llevado a una muerte dulce y oportuna). No. Lo viejo, para no morir, tampoco vive, y así se convierte en zombi. Y los zombis comen cerebros. Y los cerebros se fugan de países infectados.

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Vas a un Parque Nacional a subir esa montaña. La ves a lo lejos posando como en el folleto. Te sientas un rato. Sin querer levantas una piedra y allí están, frescas, blandas, maduras, húmedas, activas, cohesionadas e inquietas, las arañas, los escarabajos, las hormigas, los gusanos las lombrices, y todos sus túneles, sus despensas, sus larvas. Sus cuerpos, con su acción y su muerte, oxigenan, humedecen y nutren el suelo, al que se agarran la piedra y la montaña que pensabas subir. Todo eso que no es el centro de nada o que al menos no aparecerá en el folleto. Porque el folleto sirve para que vengas. Tú y tu dinero. Lo que no es el centro de nada.

Bajo la piedra pierdo la cuenta de cuánto llevo vinculado al LEAL.LAV porque la palabra vínculo es ancha. Sí se que el LAV es parte de un ecosistema donde sobreviviría mal sin las demás especies y cuyo sentido le viene dado en gran parte por ellas, a las que le es devuelto en un movimiento mutuo que enriquece el sustrato. Así es aunque no se vea, aunque no se quiera. Aunque muchos terratenientes aprovechen esa fertilización sin entender cómo la hacemos o qué es. Aunque a veces algunos quieran pisarnos en algún Sitio.

Con trabajo concienzudo y tiempo lo institucional se reblandece un poco, se hace transitable y coexistimos con ello. Bajo esta piedra los organismos de cada especie estamos descubriendo cómo movernos esquivando instituciones y aprovechando puntualmente su presencia para impulsarnos y revertir en lo común. Y así pasan cosas como que todas formemos parte de la Asociación SOLAR, en el día a día y en proyectos como “Turista de Interior”, en los que participamos de todos los roles, desde el de artista al de público sin abandonar nuestro propio túnel. Y pasan cosas como que otros artistas en residencia en el LAV se asomen allí a ver qué ocurre. Y que la gente de SOLAR devuelva la visita como un proceso natural. Que propuestas como el festival Keroxen se hayan vuelto indispensables. Que todos acudamos para disfrutarlo y apoyarlo sabiendo que al hacerlo nos apoyamos a nosotros mismos. Que la próxima Sun Dance Family Sessions del LAV sea una edición especial “Keroxen Kids” donde seguir mezclándonos. Ocurren cosas como que el Equipo Para siga siendo un centro estratégico de encuentro, una casa para todas las especies. O que una vez más aparezcan los Encuentros sobre Cuerpo y Performatividad, con la sensación general de que no solo son algo bueno, sino que se han vuelto tan necesarios, nutriéndose y nutriendo el contexto y convertido en otro proyecto que profundiza, afianzándose en la tierra, pero lo suficientemente plástico como para mutar sobre sí mismo y reinventarse. De alguna manera me gusta tanto contarlo como que pase con nuestros actos, y que esté pasando aquí, con nuestros límites tan marcados y en un no lugar tan claro. Aquí, en lo que no es el centro de nada.

Gracias a todas las personas por tejer una parte de la red que nos soporta.

¡Ay, lo de la pastelería que vi desde la guagua! ¡Casi lo olvido! Cuando uno tiene algo que celebrar, ¿qué mejor que encargar una tarta de las ricas, con el nombre del cumpleañero y todo? Sin tiempo o delicadeza uno compra cualquiera en Mercadona. Pero por encargo siempre es mejor. En fin, en el escaparate había un cartel que decía “TARTAS ARTESANALES POR ENCARGO. ELIGE ENTRE NUESTROS SABORES”. Creí que encontraría lo típico, lo tradicional, lo que siempre funciona: una de chocolate y galletas, otra de limón, de hojaldre y manzana, de queso y frutas, aparte de los típicos postres canarios. Y eso que no soy nada fundamentalista de lo canario que un postre de tiramisú o dulce de leche sería buenísimo. Pero atención. Atención, porque es que los sabores eran estos: en vez de chocolate, tarta de Mars, Kit-Kat o Kinder Bueno. En vez de coco, tarta de Bounty. En vez de tiramisú, tarta… ¡de Nescafé Capuccino! (¿?) Y ya el disparate, tarta de Lacasitos. En serio. Y me quedé pensando en el valor de lo artesanal y lo tradicional, y que para que al niño (y al padre) le guste, mejor decir que la tarta es de Kinder Bueno. Mejor ocultar lo artesanal bajo una marca. Como añadir un logo de Samsonite a un cesto hecho a mano. Me imaginé al pastelero abriendo paquetes de Kit-Kats para su tarta, metiéndola al horno. Y luego pensé lo contrario, en las marcas de chocolate que para vender más sacan una línea de chocolate gourmet o tradicional: relleno de salsa de mango, de crema pastelera, de mouse de trufa, de yogur griego, de praliné de almendras. Chocolate industrial relleno de oficio. Y fue incómodo ver en el escaparate de una pastelería el ejemplo perfecto de espacio de convivencia grotesca entre lo nuevo y lo antiguo, una sopa pútrida sin vida ni muerte donde tal vez lo viejo no acababa de nacer ni lo nuevo de morir. O al derecho, como decía Vicente Arlandis mejor que yo. Pero donde sea y como sea ninguna de las dos cosas encuentra espacio para ser ni permite ser a la otra. Incluso se me ocurrió algo más pero no me acuerdo bien porque en ese momento el semáforo se puso en verde.

‘Los Argumentos’ / NumaCircuit 016

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NUMAcircuit es una plataforma para los nuevos lenguajes del arte promovida por un equipo independiente, en colaboración con entidades públicas y asociaciones culturales. A lo largo de sus distintas ediciones ha aglutinado a diversos artistas con procesos de creación muy ligados a la experimentación en nuevos lenguajes que se mueven las lindes frágiles entre géneros y estilos, difíciles de clasificar. Si en un principio su naturaleza lo vinculaba más directamente al arte sonoro, bien es verdad que con el paso del tiempo el propio festival ha evolucionado en su proceso, como los artistas que busca, abiréndose a más campos como la instalación, el vídeo, las artes escénicas o las propuestas que combinan estos modos de expresión. Además, como viene siendo habitual, no faltará la realización de talleres para todos los gustos, actuaciones de un buen número de artistas tanto de ámbito local como internacional y alguna que otra sorpresa como ‘cabeza de cartel’. Nombres como Ingar Zach, Alba G Corral, Audrey Chen son solo algunas de las propuestas para esta nueva edición.

LOS ARGUMENTOS.
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Para la sesión de inauguración de esta edición, este viernes 8 a las 19h. en el Café-Teatro Siete presentaremos ‘Los Argumentos’, un proyecto de LEAL.LAV realizado para el festival, comisariado y operado por Javier Cuevas & Adán Hernández, Junto a Cristina Hernández Cruz. Con la colaboración de Jaime Conde Salazar y Bárbara Sánchez

LOS ARGUMENTOS es un dispositivo escénico que juega a superponer capas sobre aquello que llamamos comunmente realidad. Este dispositivo se compone a partir de lo que sucede en un allí, lo que sucede en un aquí, lo que se narra de lo que sucede en ambos lugares, lo que se narra acerca de quienes operan en ambas realidades y lo que se narra acerca del propio sujeto o sujetos que narran.

Durante ocho horas esas capas se combinan y afectan en modos imprevistos y mínimamente diseñados (sólo las pautas y las herramientas están predefinidas, no sus combinaciones). De este modo, tanto el público como los narradores/as y actuantes/performers se afectarán en tiempo real, generando un bucle mutante donde los acontecimientos dispondrán los argumentos y viceversa, donde los argumentos darán sentido a los acontecimientos.

 

Afortunados

Se que cualquier lugar puede ser isla. Y que el primer lugar es el cuerpo. He aprendido cómo funciona la máquina del miedo. Y cómo no estar aislado. Y aunque quieran que lo estemos o lo creamos, cómo no ser solo isla, sino archipiélago. Que archipiélago significa red, y las redes eliminan los miedos. Y sin miedo, amanece sobre lo común. Y que esa luz descubre palabras que apelan a la comunidad desde el primer lugar, desde el cuerpo. Hay jaulas que pueden ser más o menos fuertes, pero ninguna hace al pájaro olvidar el vuelo.

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canario en su hábitat

Me dice Rubén Ramos en su visita relámpago a Tenerife acompañando a Cris Blanco: “Escribe más, tío, no lo dejes. Lo haces bien y es necesario”. Como el “bien” es relativo y subjetivo, me dejo halagar, pero lo dejo pasar. Ahora, el “necesario” se me clava. Lo hace en el sentido que Rubén percibe clara una red que ha de ser alimentada por todos sus lados para seguir siéndolo. Y me siento comprometido con ello. “También prometiste una retrospectiva de cosas que ya han pasado por el Teatro Leal y la seguimos esperando”, me dice. Y tiene razón. Y yo tan poco tiempo. Pero usa un plural que me dice que debo hacerlo. Y aquí estoy para declararme afortunado. Como llaman a las islas estas donde hago todo lo que puedo, de las que necesito escapar para poder volver.

Esta lista que se avecina en este post son la mayoría de cosas que me hacen sentir que no tengo tiempo, que no puedo pararme a escribir y a la vez lo que me obliga a no poder afirmarme sino como afortunado.

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Claudia Faci

Octubre lleva todo el año deseando llegar. Importante. Empiezo una residencia artística titulada “Colectivo Translúcido”, seleccionada el año por la ASOCIACIÓN SOLAR para ser realizada ahora. Solar es un grupo de personas con cabecitas muy bien amuebladas, fresco, despierto, independiente y tan maravilloso como los proyectos que sacan adelante. No confundir con el Festival Sitio, del que ya hemos hablado por aquí, aunque sí, claro, muchas de las personas que estamos en una cosa estamos en muchas otras. Como yo mismo, que a pesar de querer dedicar tanto tiempo a mi trabajo en residencia no dudo un segundo en realizar un curso con nuestra amada Claudia Faci. Gracias a las energías puestas por Javi Cuevas y el LEAL.LAV y la confluencia con el TEATRO VICTORIA empiezo por todo lo alto un mes que no olvidaré aunque quisiera.

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Adriático Adentro con Carmelo Fernández.

Pero en otro momento hablaré de mi trabajo. De la importancia de acabar las mañanas afectado por la mirada sabia de Claudia sobre mí y los compañeros que nos reunimos, de continuar con esas energías la tarde con mi residencia, recibiendo personas de manera individual en una sala para entregarme por completo a la consecución de sus deseos, deseos con forma escénica pero del todo privados e íntimos, pues ese ha sido uno de los dispositivos de mi residencia artística.

No, ahora eso no. Ahora seguiremos hablando de confluencias. Y es que sin tiempo para asimilar el huracán que supuso el curso de Claudia, llegaron otros dos a Tenerife, Carmelo Fernández nos trajo al LEAL.LAV un novísimo trabajo en mini-residencia. Sin embargo la muestra de “Adriático Adentro”, tras diez días en la sala de cámara, tuvo que ser aplazada por el amago de uno de los huracanes de los que hablo. El otro probablemente estaba dentro del propio Carmelo, detrás de sus ojos.

Digo novísimo sobre el trabajo de Carmelo con toda la doble intención del mundo. Lo digo porque no puedo hablar de su trabajo con gran conocimiento de causa. Porque se que llevaba cierto tiempo sin presentar un trabajo nuevo. Y que “volver”, signifique lo que signifique, siempre es un empezar de cero, casi una nueva primera vez. Muy interesado por una mística del movimiento en la línea de Gurdjeff, el propio Carmelo nos cuenta cómo en lo que nos presenta hay todo un trabajo fino y honesto de observación hacia su propia interioridad y la de su movimiento. Y tal vez esa sea la mirada que constantemente es nueva, ese poner la conciencia en el interior para descubrir y tensionar sin las interferencias de la voluntad una sintonía entre el cuerpo que baila y el cuerpo-público de quienes miramos. Un vibrar juntos. Y ahí es donde algunos de nosotros sentimos toda la armonía de este animal escénico que es carmelo, y como en ella conviven huracanes agitados al borde de desbocarse, sin hacerlo.

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Sonia Gómez en Bailarina.

Ya que dijimos confluir, confluyamos. Conocí a Cris Blanco y A Rubén Ramos el día antes de ver esa muestra de Carmelo, en el Auditorio de Tenerife. Bueno, Rubén me conocía a mí y se me presentó mientras yo estaba aún en las nubes, muy, muy arriba. Él me había visto actuar antes con “Acciones para bordear la nada”, que la última pieza que he hecho, estrenada en el Antic Teatre en Julio dentro del Experimental Room Festival del que ya hablara por aquí. Los tres salimos del artilugio que Calatrava le regaló a la ciudad tras haber visto a Sonia Gómez y Javier Cuevas realizando “Bailarina Lírica”, una pieza que muchos conocerán y en distintas versiones, una pieza de trasmisiones, realizada por Sonia con 8 pautas de movimiento, pautas que pasa a otros artistas para que con la misma receta cocinen otros platos.

Muchas eran mis expectativas, lo confieso. Antes de viajar a Barcelona por el estreno que ya dije, Javi me había contado y mostrado incluso preguntado cosas acerca de su versión. Para mí todo era al revés. No había visto el trabajo de Sonia y sabía por dónde empezaba a caminar el concierto en movimiento de Javi, pues eso es en lo que se fue convirtiendo su versión. Por eso al hablar con Cris y Rubén mi pelota estaba aún en la estratosfera, pues si la pieza de Sonia me hizo de algún modo bailar con ella (y para mí tuvo un sentido musical de por sí poderosísimo, además de ofrecerme imágenes a partir de las que construir libremente y llegar muy lejos), aquello no fue una pieza, sino dos. Un díptico simétrico en el que un cuerpo sale de escena con lo suyo hecho para que el otro entre a comenzar lo suyo. Y uno ve algo bonito y vuela.

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Javier Cuevas en Bailarina (lírica).

Aparte de un trabajo fino y cuidado, apareció ante mí la palabra coherencia, que me doy cuenta que a estas alturas no es sinónima, pero es familia cercana, al menos en mi mundo de significado, tanto de dramaturgia como de poesía. Sonia y Javi pueden estar contentísimos de haber confiado el uno en el otro para depositar y amparar un trabajo que una vez soltado a la brisa no pertenece a ninguno pero es de los dos, que pueden manipular para mejorarlo, pero que les contiene.

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Éste que escribe canbiando el boli por la guitarra en el festival Keroxen.

Claro, yo tuve que concentrarme en el fin de semana y ver el pase del sábado obligatoriamente. Y es que cuando en este volcán pasan cosas, pasan de verdad. Sin olvidar mi proceso de residencia en SOLAR, el viernes anterior, a 500 metros de donde Sonia y Javi estrenaban me tocaba a mi estrenarme por primera vez en el Festival KEROXEN. Muchos lo conocerán de oídas porque a lo largo de bastantes ediciones y contra viento y marea se ha sabido mantener con un cartel exquisito y propuestas arriesgadas, amparando desde la electrónica a la cumbia, del post-punk a la psicodelia. En mi caso, no fui solo. Se trata de uno de mis proyectos paralelos, Hernández&Fernández, un dúo que nació con la idea lúdica de destruir el concepto de recital poético generando ambientes sonoros para presentar textos en directo y que poco a poco hemos ido consolidando, trabajando con el cuerpo, el vídeo y el ruidismo. Sin embargo, la palabra sigue siendo un pilar fundamental en nuestras propuestas. Tal vez el Keroxen, que se realiza, sí, dentro de un antiguo tanque industrial de gasolina reconvertido en espacio cultural, es uno de esos lugares donde una propuesta de perfopoesía puede convivir con toda naturalidad con un cartel meramente musical y eso no solo lo honra, sino que es otro de tantos motivos para cuidarlo.

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Plano general de Cris Blanco en su coche invisible junto a plano detalle de Christ White perseguida por T-Rex.

Por eso estaba tan agotado cuando conocí a Cris y Rubén. Y a la semana siguiente no quise dejar de acompañarles a rato en el berenjenal de montar “El Agitador Vórtex”, compañía de la que resultó un vídeo promocional un tanto desastroso y divertidísimo que tenemos por costumbre hacer a todo el que pasa por la sala.

De “El Agitador” Comentaré poco porque creo que quien lea estas líneas probablemente lo conozca bastante bien. Sobre todo en Barcelona, de donde Cris venía de hacerlo dos semanas en la sala Hiroshima con un resultado bastante bueno. ¿Será hora, señoras y señores, de volver a desempolvar aquel concepto de “hacer temporada” que tan bueno es para algunas cosas? Sobre todo porque estando en temporada se actúa. Y necesitamos actuar, en todos los sentidos.

Aquí algunos esperábamos la obra de Cris como se espera a un amigo que viene de lejos. Y eso que hemos visto dispositivos similares, pues en distintas visitas hemos visto el trabajo de Macarena Recuerda e incluso hemos realizado talleres con ella. Pero en este caso, el modo de realizar su película en directo, el uso de la planificación del lenguaje cinematográfico y la parodia total y absurda a través de los tópicos hollywoodienses mezclados a las joyas de su imaginación nos hicieron pasar un rato de lo más agradable. “El Agitador”, es también una obra de difícil de manejar, como pasa con todas las miniaturas, y que no funcionaría tan bien si Cris no tuviera esa soltura en escena para integrar cualquier mínimo error. No obstante, sentí que algunos vacíos en los que la cámara tenía que desplazarse de un lugar a otro no le hacían del todo bien al conjunto. Una lástima que en esos recorridos no entrara más esa magnífica voz en off, casi improvisada de Cris, capaz de decir cosas como “mientras tanto, al otro lado de la ciudad ocurría algo completamente inesperado… mientras intento encender de nuevo la cámara”, y seguir adelante. Sea como sea, otro auténtico lujo verla en acción. En Acción y en “ReAcción”, festival que se está realizando ahora mismo en la isla de en frente, Gran Canaria, y a la que Cris Blanco ha dado el salto tras visitarnos para consolidar otro año más esta iniciativa que poco a poco va afianzándose como otro de los eventos referenciales en este lado  de paradojas atlánticas.

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Colectivo Translúcido en la ASOCIACIÓN SOLAR.

Tras toda esta vorágine Rubén podrá entender que no escriba más, aunque se que me insistiría para hacerlo, aunque lo entienda. Tras tantas cosas en tan poco, no he dejado de meterme en esa sala de la imagen de arriba, foto de la que he hecho un montaje cutre, entre una foto del espacio y el cartel de la residencia. Y es que tras una experiencia tan intensa, cuando me meto a trabajar ya en esta recta final para esa sesión abierta a compartir en la Asociación Solar, de algún modo siento los ecos de cada una de las personas que se han interesado, han pasado, han mostrado sus deseos, han intentado realizarlos conmigo y han dejado materiales, pero también senaciones tangibles e intangibles en el cuerpo y en el aire, y es como si un eco resonara todo el tiempo. Gente a la que desde aquí quiero dar una infinita muestra de agradecimiento y que me ha influido tanto acudiendo a la sala como tropezándose conmigo en este mes imposible de imaginar.

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El Conde de Torrefiel visita el LEAL.LAV con un taller de dramaturgia.

Gente de la que me despido igual que de todo quien pueda haber llegado hasta aquí leyendo (yo he conseguido vivir cada minuto de esto y sí, es intenso), y me despido diciendo que desde hace dos días, más confluencias, más solapamientos. El Conde de Torrefiel está aquí con nosotros, realizando un más que suculento taller de dramaturgia en el LEAL.LAV algo que como lo de Cris esperábamos con gran ilusión y que no nos está defraudando. Al igual que los cuerpos que pasan por el estudio donde trabajo, cada compañía, cada persona, cada línea que forma parte de esa red pasa por nosotros y nosotros por ellos para liarse y liarnos, para hacer un nuevo nudo y estirar a otros lados. Y así nos interconectamos y lo hacemos más fuertemente. Y para acabar como empecé, sí, todo esto, incluso no tener tiempo casi de vivirlo y menos de escribirlo, todo es un gran motivo para sentirse afortunados.

Si estas palabras que disparo como metralla entre tanto que hacer sirven para rebotar en la red, llegar donde sea y que otras nos lleguen, bienvenidas sean. Haré entonces lo posible por abrirles la jaula más a menudo. Saludos!

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Las fotos del LEAL.LAV son cortesía de Javier Pino.
La del Keroxen, de David Perreko.
Las de Bailarina se las he robado a Javi y las demás a internet.
Si es necesario añadir créditos por algo de esto estaré encantado. Mientras, dar las gracias.

U-topacio: pasión y ceguera – Lo que (no) pasa en Tenerife.

Esta entrada ha sido realizada expresamente para THE CULTURAL BUKKAKE a petición de la propia revista, en cuyo último número aparece publicada. En este blog, una versión muy extendida de la misma

Recomiendo saltarse la parte 1 e ir directamente a la 2. La parte 1 es solo el lugar donde echan raíces mi cabreo y mis motivos.

1) Super flashback personal:
(puedes saltarte este tocho): Tras años de hacer teatro monté una pequeña compañía con una amiga, hace tanto. Usar la narración oral y el clown para crear una pieza-taller. Moverla por institutos. Que los alumnos confinados en las aulas no encontraran por ningún lado lo que se les da como cultura, sino otra cosa que necesita ser hecha juntos para ser. Algo en contra de los profesores. Algo divertido. Y bonito, a ratos. Algo para que el participante jovencito sienta el contraste entre muermo y fiesta a través de su propia acción. Me decía que eso puede salvar personas a tiempo. En eso creía. A veces simplemente ocurre que encontramos el código para desprogramarnos. Y ese estado se puede facilitar. Y que uno vea su capacidad de pensar libremente. Entonces tenía esa idea en la cabeza, y pagaba el alquiler gracias a ello. Era una buena persona en esa época.

Quise más y entré en la EAC, un lugar con lo bueno y lo malo de las escuelas. Desarrollé el cuerpo. Me hizo ver que quería llegar más lejos, en busca de otra narratividad. Me descubrió la danza desde dentro y hasta pasé como invitado por el TDL. Benditas carambolas. Di tumbos, muchos dolorosos. Decidí estar en Tenerife. Pero no elegía la isla, sino el empeño de hacer algo con lo único que se hacer: cosas en torno a la escena.

Me quedé re-formándome en talleres y di saltos para hacer otros. O para descubrir cómo era ver una pieza de Sergi Faustino, de Angélica Liddell, qué pasaba en Pradillo o en la Cuarta Pared. Aposté por una cosa llamada Espacios Abiertos de Libre Creación.

Permanecí surfeando mejores y peores momentos. Me impulsaron las energías nuevas de gente que llegaba. Como Masu Fajardo. Como Javier Cuevas. Proyectos como el LEAL.LAV. me reforzaron al tomar conciencia que llevaba rato andando solo. Y que no era el único. Y percibir los Encuentros sobre Cuerpo y Performatividad, el Equipo Para, la asociación SOLAR, el pequeño pero afianzado festival NumaCircuit o el más ambicioso aunque recién nacido SITIO como puntas de iceberg, como voces que desde distintos lugares paticipan de una misma conversación, escuchar eso, me ha hecho ver que permanecer ha sido una manera extraña pero poderosa de movimiento sobre esta isla-balsa a la deriva. Ver que ese trabajo tectónico ha hecho que desde fuera (pero, ¿fuera de qué?), desde esta ultraperiferia somos un centro más al que se mira y desde el que mirar horizontalmente, cosa que (¡Ay va!) ha sido la tradicional promesa de utopía cultural para Canarias y que, como tal, nunca se ha logrado. Hasta ahora.

Pero ¿cómo es posible? Pues porque hoy es el día de mañana. Aquel del que los políticos de los 80 y 90 hablaban sin plantearse siquiera que otro tiempo distinto al del de sus promesas llegaría. Y las estructuras han cambiado: ¡Tachán! Tenerife, siendo lo de siempre, es ahora también otro centro, es decir, otro de los anclajes donde se coloca un trozo de red para que ésta no se caiga. La red donde nos movemos todas las personas que hacemos cultura desde las artes escénicas con la capacidad de diferenciar entre tostón y fiesta.

Porque aparte hay otras personas que hablan de la cultura pero no ven la red, y que por supuesto no se mueven en ni por ella. A Neo le costó lo suyo ver Matrix. No le pidamos peras al olmo, que antes de ver hay que querer, y tener voluntad para tomar la píldora roja es lo más difícil. Sobre todo con lo bien que sienta el azul, que además combina con todo.

Si has llegado hasta aquí te preguntarás el por qué de mis memorias. Lo siento. Simplemente es que lo individual se enreda en lo colectivo, y en mis recuerdos quedan también los huecos. Las negligencias, la torpeza, la sordera, la estupidez supina, la obstaculización o la ignorancia de quienes están arriba, en otro mundo, creyendo de verdad que lo que ocurre en esta delicada y compleja red es porque ellos existen. No, hombre, no.

2) Si por tu bien te has saltado el super flashback, puedes leer esto:

La segunda edición del FESTIVAL SITIO ha sido suspendida a poco de empezar. Javi Cuevas y Lola Barrena, como directores, son cabezas visibles, puntas de iceberg de redes de personas en constante trabajo para hacerlo posible. Y si Javier se ha currado el LEAL.LAV, la labor de Lola ha sido titánica, por larga e invisible. Estar a las riendas de algo así no es cosa de un día ni un año. Muy pocas personas tendrán en Tenerife su combinación de formación y perspectiva de la realidad. Curtida desde dentro y durante mucho tiempo, se puede decir que todos nos beneficiamos ahora de que esta chica pueda hacer lo mejor que sabe. Hasta que la obligan a parar.

No sirve de nada que cuente los motivos y las circunstancias del tema. Quien quiera saber mejor que a través mío, que eche un vistazo al comunicado en la página del festival. Porque no se trata solamente de que se tire por el desagüe un segundo cartel maravilloso, con Societat Doctor Alonso, Poderío Vital y muchas otras propuestas tan interesantes como lo fueron las de Juan Domínguez, Gichi Gichi do o Quim Bigas en la primera edición. No es solo eso. Es una cuestión del qué y del cómo.

SITIO no tiene un nombre arbitrario. El festival, sin megalomanías, es más comprensible como una pieza escénica dilatada en el espacio/tiempo de la ciudad que como festival al uso.

SITIO realiza eso proponiendo sus actividades en espacios privados cedidos a la filosofía del encuentro. Porque las ideologías hace tiempo que pasaron de residir en los partidos a ser en las acciones de las personas. Por eso cualquier cambio de gobierno (el pase de un vacío ideológico a otro) trae consigo la abolición de lo anterior y la instauración de lo nuevo, da igual lo que sea siempre que no sea lo que hacía el otro. Ni siquiera se aprovecha que a uno le hayan hecho ‘el trabajo sucio’. Y eso es lo más enrevesado de este culebrón venezolano contemporáneo: como demostración de poder, el necio vuelve su ignorancia absoluta, siendo estúpido adrede. Y a ver quién es el guapo que lidia con eso sin salir herido.

Al imposibilitar SITIO, el festival (y el gran esfuerzo, riqueza y placer que éste conlleva) el festival se queda sin lugar. Al imposibilitar SITIO se crea un no-sitio, un no-lugar una u-topía. Pero todo huele tanto a rancio que en lugar de utopía ha quedado un utopacio, una utopía de ceguera. Y apesta a cutre. Y por eso este texto viene de atrás, desde el flashback.

Porque no somos tontos. Porque ya no queremos más utopías. Queremos topías. Queremos un sitio y tiempo para él. Queremos nuestra vida ahora. Y no pedir permiso para ello. Queremos que no se obstaculice. Nosotros hace tiempo que no creemos  en el día de mañana. Creemos en cada momento. Si alguien quiere caminar cada paso, que se apunte con nosotros, los artistas, estudiantes, público, investigadores, curiosos, programadores, gente ávida de aprendizaje. Si no, que se quite de en medio, porque no vamos a parar.

El fin de semana escribiendo este texto vi la portada de ‘El Día’. Mostraba la foto del monumento a Franco con un titular ambiguo sobre las polémicas sobre la estatua. Y se me ocurre invocar: ¡A ver, poderosos sin Olimpo, por favor! ¡Búsquenle sitio a esa piedra, y a nosotros, si no van a ayudarnos, al menos déjennos en paz! Que estamos trabajando para hacer cosas bonitas. Alguien tiene que hacerlo.

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Las imágenes de esta entrada han sido descaradamente robadas de la web del festival, qué feo, pido disculpas. Pero lo he hecho porque supone robar para el bien de SITIO, y sea como sea, siempre será mucho menos de lo que ya se ha robado.

Fest de pueblo / una mirada al Experimental Room Festival

Entre el 22 y el 28 de junio, mientras de Madrid llegaban los ecos esperanzadores de ‘El lugar sin límites’, (como si este rollo de las artes escénicas se hubiera convertido en una práctica tan freak que solo pudiera existir atrincherada, una actividad de guerrilla de la que parecía que esta vez algo había ocurrido), en Barcelona pasaban cosas. Cosas diversas, tangenciales, contradictorias, complementarias, todas en comunión con algo llamado Experimental Room Festival. Una iniciativa de la performer, directora y de todo, Maria Stoyanova, que se consolida con una tercera edición. Maria se rodea de un equipo que empuja para sacar algo adelante con la fe de la manada o el hormiguero.

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