Hernández & Fernández – Sinestesia: Pino Ojeda

Acostumbrado a escribir sobre lo que hacen los demás, es rarísimo realizar una entrada sobre el estreno de un trabajo propio. Suerte que han escrito por nosotros.

Hernández & Fernández somos un dúo perfopoético que desde hace cierto tiempo procuramos aunar textualidad, sonoridad y acción performativa. El pasado día 21 de febrero, coincidiendo con el Día de las Letras Canarias, hemos estrenado un recital audiovisual sobre la obra poética de Pino Ojeda, autora Gran Canaria homenajeada este año, una mujer pionera no solo en su obra, sino en sus modos de hacer. Pero en lugar de redactar nosotros mismos sobre esa experiencia, que aún asimilamos y que esperamos que pueda repetirse muchas veces, les dejamos por aquí con una pequeña entrevista que en su momento me realizó Adriana García para Lagenda de Tenerife, medio insular con el que colaboramos. Gracias, Adriana.

.- Hemos entrevistado a Adán Hernández, la ‘H’ del dúo, para que nos cuente qué es eso de perfopoesía y qué podemos esperar del recital. 

.-¿Hernández & Fernández tienen nombre propio?
.-Somos Adán Hernández y Panki Rodríguez. H&F es nuestro nombre propio cuando hacemos cosas juntos.

.-¿Cómo surge la idea de hacer este recital en honor a Pino Ojeda?
.-H&F hizo su primera aparición en el contexto del NumaCircuit. Siempre quise hacer un recital de poesía realizando ambientaciones sonoras en directo, pensando el propio texto también como fuente sonora, de manera que algo tan convencional como el formato recital tomara una forma novedosa, inesperada incluso para mí. Y al revés, que dentro de una propuesta transdisciplinar y de riesgo estuviera incluido el texto. Se lo propuse a Panki, le gustó la idea, empezamos a trabajar también con la imagen y de ahí nació ‘Destino Intercambiador’, nuestra primera pieza. Luego hemos estado en otros modos de hacer.

Ahora teníamos ganas de recuperar ese formato. La idea apareció casualmente en una conversación con Elena Cotarelo, directora de la Biblioteca Municipal de La Laguna Adrián Alemán de Armas. Hablábamos sobre los homenajes a distintas figuras literarias, sobre la falta de novedad o a la monotonía que a veces parece que llevan implícitos estos actos. Salió el nombre de Pino Ojeda, que en 2018 sería ella la homenajeada el Día de las Letras Canarias. Ella no conocía H&F… y tras inventar un poco ya estábamos metidos en un nuevo proceso.

.-Al celebrar la figura de Pino Ojeda, se tiende pensar que el proyecto parte del feminismo y la perspectiva de género. ¿Hay una reivindicación de este tipo detrás?
.-Las creaciones de Pino Ojeda dan forma a un universo poético cerrado y coherente, una  especie de nebulosa que funciona como un sistema. Vamos, lo que llamaríamos comúnmente ‘estilo’, que da forma al pequeño mundo cerrado de una autora, en el que cada pieza encaja. Nombrar esto antes que nada debería ser también ‘lo común’. Pero no lo es porque sabemos que a las mujeres les va a costar el triple que se diga o que se tome en serio lo que acabamos de decir sobre la calidad de sus creaciones. Por eso primero mejor hablar de calidad y valor, y luego de género, que también es importante e indisociable. Pino Ojeda mantuvo relación con Juan Ramón Jiménez o Vicente Aleixandre. Muy bien, dos pesos pesados. Pero al hablar de estas pollitas literarias españolas no decimos de ellas: “eran amigas de Pino Ojeda”, ¿a que no?

Con respecto a la reivindicación feminista, es bueno que desde las instituciones se dé visibilidad a autoras, pero nos preocupa que se haga ‘porque está de moda’, perdiendo la profundidad real de su figura y su obra. Sea como sea, Pino Ojeda hizo lo que hizo en una época en la que no era nada fácil. La reivindicación feminista, desde nuestro punto de vista, está implícita en un activismo vital, en el modo en el que esta autora realizó su propia vida. Tal vez por ello hemos decidido comenzar la cosa citando a Virginia Woolf.

Es bueno que desde las instituciones se dé visibilidad a autoras, pero nos preocupa que se haga ‘porque está de moda’, perdiendo la profundidad real de su figura y su obra

.- Pino Ojeda fue poeta, editora, artista plástica… ¿Han querido reflejar ese carácter multidisciplinar mediante esta propuesta donde confluyen diversos lenguajes artísticos?
.-No podía ser de otra manera. La pieza se llama ‘Sinestesia: Pino Ojeda’ precisamente por eso. No se trata de hacer una simple lectura de sus textos. Tratamos de colocarnos en los márgenes, en las relaciones posibles entre sus pinturas y las imágenes que suscitan sus poemas. Esto es frágil y a la vez rico, ya que nos da mucho material con el que jugar. Los textos, tras analizarlos, los escuchamos y les añadimos sonidos. Con las imágenes, igualmente, las transformamos y les añadimos las nuestras. Pero sonido e imagen también se retroalimentan, generando nosotros también otro ‘pequeño mundo cerrado’.

.-¿Han tenido alguna dificultad para amalgamar todos esos lenguajes?
.-Esta es una labor de mucha paciencia. Tal vez la mayor dificultad somos nosotros mismos. A veces te empeñas en que la micropieza que surge de cada poema vaya por donde tú quieres. Eso no funciona nunca. Hay que escuchar qué quiere, como si tuviera vida propia, y ponerse a sus órdenes. Entonces todo fluye y se vuelve placentero. A veces es un ejercicio casi meditativo. Y requiere tanto tiempo y soledad como escribir..-¿Cómo es el proceso que siguen a la hora de crear para estos proyectos, en este caso la perfopoesía?
.-Aquí hemos querido probar un nuevo sistema. En ‘Destino Intercambiador’ realizamos todo juntos. Panki con más peso en la parte de imagen y yo en la sonora, aunque con ideas de ambos. Las acciones performativas también eran conjuntas. Ahora, en ‘Sinestesia: Pino Ojeda’, hemos decidido centrarnos cada uno en una parte y trabajar por separado. Panki está haciendo toda la parte de vídeo y yo me he centrado en la textualidad y sonoridad. A medida que avanzamos vamos compartiendo lo que encontramos para influir en el otro. En esta ocasión el resultado, en proceso, será un recital audiovisual, sin partes de composición performativa, aunque claro, el hecho de presentar lo que hacemos es ya una acción performativa en sí misma, ¿no?

.-¿Qué puede esperar el público de este recital escénico-audiovisual?
.-No tengo ni idea. Pero una cosa sí está clara: en ningún caso vamos a hablar de Pino Ojeda como personaje. No daremos datos biográficos. Y aunque nos hemos centrado en su obra, tampoco diremos lo buena o importante que es. Creemos que para eso están precisamente los libros y las bibliotecas. Sería bonito que alguien viera y escuchara lo que tenemos preparado como algo completamente nuevo y luego pensara: “¡Ah! ¿Pero esto es de Pino Ojeda?” Porque nosotros nos hemos ido a vivir una temporada al interior de su obra para sacar y compartir ese algo nuevo, que ya estaba ahí pero tal vez no se veía o no se había visto así. Nos hemos puesto más en el lugar de la sensación del lector o el espectador, no en el de las obras. Porque éstas ya existen por sí mismas. Si a alguien le hace abrir un libro para ver quién era esta mujer o qué dice un poema suyo, nos quedaremos contentos.

Vamos a ponerle una vela a la Virgen de la Candelaria, que ahora parece que está posicionándose cada vez mejor a ver si nos echa un cable

.-¿Tienen pensado exportar el recital a otros escenarios a nivel insular?
.-Si fuera por nosotros haríamos gira mundial, pero sería bueno comenzar moviendo el recital por Canarias. Sería muy importante que pudiera verse muchas veces, no sólo por el trabajo en sí, sino por la visión que da, contemporánea y a la vez fiel a la esencia de la obra de esta autora, haciéndola accesible, actual, fresca, elegante y sorprendente. Además tiene ese punto didáctico de animación a la lectura, por el que dan ganas de descubrir más a esta autora. Pero para ello vamos a necesitar recursos y, ojalá, algunos apoyos institucionales o voluntades políticas. Vamos a ponerle una vela a la Virgen de la Candelaria, que ahora parece que está posicionándose cada vez mejor, a ver si nos echa un cable. 

 

.-¿Qué próximos proyectos están elucubrando Hernández & Fernández?
.-¿Más proyectos? Tal vez descansar… Cuando estás tan cerca de abrir un proceso no puedes tener la mente en otra cosa que no sea esto. Una vez se muestre, el proceso continúa. Tocará retocar, arreglar detalles, añadir y quitar cosas…, un trabajo sin fin. Queremos centrarnos en este proyecto. Más adelante llegarán más cosas, pero queremos estar sobre todo en el presente y hacerlo más bonito.

Samsara, de Vicent Gisbert, en Espai Inestable, ciclo Migrats (en breu)

A su paso por el LEAL.LAV con su pieza «1,2,3,4…6! Pieza para cuatro intérpretes» pasó algo entre Vicent Gisbert y yo. De alguna manera tuve la sensación de entender algo a ese artista tan preciso y pulcro, aparentemente oculto tras una obra compleja y abigarrada, casi críptica. La curiosidad y cierta facilidad para desentramar madejas me hizo llegar hasta él más de lo que creí, y tiempo después Vicent se ponía en contacto conmigo para trabajar juntos en su siguiente creación. Me gusta contar esto. Porque «Arriba huele a campo», que es como la titulamos, nació de un sinfín de conversaciones Berlin – Tenerife, intercambiando textos, vídeos, imágenes y notas de audio. Con el mismo método nace ahora una pieza corta, tal vez un germen en desarrollo para otra cosa. Ha acabado llamándose Samsara y podrá verse en el valenciano Espai Inestable dentro del ciclo Migrats (en breu). Estos mini-festivales para artistas emigrados, cuando no exiliados, tan de moda en los tiempos y las situaciones que corren.

SAMSARA
¿Qué pasaría si concibiéramos la escena como un espacio bidimensional? Un plano donde, pese a todo, el tiempo funcionara como el que conocemos: sus condensaciones y estiramientos, sus mismas trampas. ¿Y si pudiéramos hacer tangible el frame del vídeo, sus interferencias o incluso dar corporeidad a un pixel? Probablemente una pieza de Vicent Gisbert.

Parar no es solo una acción indispensable para la contemplación. Es un acto revolucionario que posibilita distinguirnos de la corriente de la que formamos parte. Parar puede hacernos disociar imagen y forma, palabra y significado, movimiento e intención. Encontrar en todo lo que no sea esa quietud tal vez una danza.

Adán Hernández.

17,18 y 19 de Noviembre a las 20:00h
En Espai Inestable
Cicle Migrats (en breu)
Idea, dirección e interpretación: Vicent Gisbert
Codirección y dramaturgia: Adán Hernández
Con el apoyo de: Dock11 Berlín y Espai Inestable València
http://www.vicentgisbert.com/
http://www.espacioinestable.com/

The Lieder, dos actos de resistencia en TNT + video

The Lieder es el proyecto que Javier Cuevas y Sara Serrano estrenarán el próximo sábado día 30 en el contexto del Festival TNT de Terrassa.En otros momentos ya hemos ido revelando por aquí en qué consiste, en la medida en la que la propia práctica nos lo ha sido revelado a nosotros, encontrando sus significaciones por el camino, sobre la marcha. Porque como bien se indica, The Lieder son dos actos de resistencia: marchar y cantar. Juntos. Vaciar así de contenido dos actos colectivos usurpados por el poder y recargados de otras cosas en el momento de coptarlos. Marchar como ejercicio de vaciado y limpieza, por tanto, dando lugar a que en sus huecos pueda aparecer dónde hacer hogar, nido desde el que reapropiarnos de nuevo de la marcha y el canto como contenedores, pudiendo hacer que en ellos quepa un nosotros de nuevo, o un nuevo algo al que llamar nosotros.

The Lieder comenzó casi como una invocación profética hace poco más de año y medio. Ese ha sido uno de sus motores, invocar primero, sembrar en la tierra luego lo invocado para esperar con cuidado, con más curiosidad que expectativas por la forma resultante de lo sembrado. Desde ese momento The Lieder ha ido desarrollándose, evolucionando, podándose, nutriéndose gracias a muy distintos cuerpos que practicaron con nosotros, que convirtieron la práctica en otra cosa. Todo ello por medio de distintas residencias y visitas en festivales, lugares nuevos a los que hemos transplantado el primer brote, la práctica, germinada en la tierra dura y fértil del volcán de Tenerife, gracias al soporte de la Asociación Solar. Allí comenzamos caminando y cantando tanto por espacios urbanos como en medio del bosque, encontrando una forma de «ópera-picnic»).

A partir de ahí, y con una segunda residencia en Tenerife donde las raíces del proyecto se afianzaron, llegó el momento de probar la práctica en otras tierras, con otros cuerpos. Y The Lieder estuvo en el Centro Párraga de Murcia, o en L’Estruch de Sabadell, siempre con un taller con gente local, indisociable del trabajo, que en cada lugar se ensanchaba y nos hablaba de sus posibilidades de ser enredadera pero, sobre todo, de su capacidad para resistir latente, como el cáctus que en letargo es capaz de reproducirse aún en los terrenos aparentemente más hostiles.

El paso por Nápoles para compartir la práctica en el contexto de AltoFest fue fundamental para medir y sopesar la envergadura de esta práctica, para soltarla y recibir lo que la gente del lugar nos devolvía, para mesurar el recorrido transitado, pues The Lieder es cada parada y el conjunto del camino, es decir, camino en sí mismo, a la vez proceso y procesión, meta-peregrinaje que se tiene a sí mismo por objeto. El propio caminar se nutre andando, no es movido por el empecinamiento de una promesa o en pos de una posible recompensa. En el rito de paso que The Lieder supone no hay intercambio: caminante y camino no van hacia lugares conocidos. Más bien quien transita deja que las cosas le lleguen, sin una idea o deseo imaginado en un futuro al que llegar. El futuro en The Lieder intentamos que ocurra como cada vez más en nuestras vidas, en el movimiento. Y la distancia que separa cada paso, en cada momento. Por ahí va ocurriendo un presente que se mueve a otro lugar.
Cargada de toda esa energía y a la vez ligera de equipaje, clara y desprendida, llega ahora al festival TNT la práctica de The Lieder. Por eso tenemos tantas ganas de compartirla. El final de un largo proceso que no es el final, sino el cierre de un círculo para un nuevo principio. Los cruces de caminos han hecho que todo esto tenga que ocurrir en Catalunya. En una Catalunya especial, al final de un proceso que no es el final, sino el cierre de un círculo para un nuevo principio. En Terrassa estamos muy a gusto. Estamos marchando y cantando juntos. Estamos parando. Estamos en silencio para escuchar lo pequeño. Estamos compartiendo mucho con la gente que nos hace el inmenso y generoso regalo de acompañarnos en las sesiones de taller. No les estamos integrando en nada. Les hemos dicho lo que somos y hacemos. Les hemos escuchado. Nos disolvemos para que no haya un adentro y un afuera. Ahora solo falta seguir dando pasos hasta el sábado. Que el sábado llegue el público. Y que sea lo que tenga que ser: público. Ahora más que nunca, para seguir dando pasos comunes.

Y aqui dejamos un vídeo especial, los típicos videomatones de Unknown Pleasures donde nuestro amigo Javi Cuevas ha sido pillado por el propio monstruo que ha ido creando, llevando consigo, eso sí, a Sara Serrano. Les esperamos este sábado.

Je suis, je ne suis pas / La señorita Blanco y Adán Hernández

Ayer a las 20h en DT Espacio Escénico y como parte de las actividades transversales del festival SURGE Madrid, La señorita Blanco (a.k.a. Olga Blanco) y este que escribe abrimos la puerta a visitantes curiosos que pudieron ver/experienciar la instalación que hemos querido titular ‘Je suis, je ne suis pas’. Allí estará abierta hasta el día 19 y podrá visitarse cada día a partir de las 19:30, antes de las funciones programadas.

Montar ‘Je suis, je ne suis pas’ nos ha supuesto meses de intercambio y reflexión juntos y en la distancia, y tres días de encierro y concentración en las catacumbas de DT, un espacio que no era fácil pero que sin duda alguna y justo por eso le ha venido estupendamente al trabajo, tanto como el trato atento cuidadoso y cercano de absolutamente todo el personal de la sala.

‘Je suis, je ne suis pas’ surge, nunca mejor dicho, de la amistad y diálogo con Olga sobre los qués, los por qués y los cómos de estas cosas que hacemos, de contarnos mutuamente. Así acabamos hablando sobre uno de los gérmenes dramatúrgicos de nosoyrusa# (una peli de tu vida), pieza que verá la luz en el próximo Festival TNT, dándonos cuenta de lo que nos unía con respecto a ese mismo cogollo dramatúrgico, de las cercanías también en las formas de escribir: sobre qué y de qué manera.

Así decidimos aislar ese germen dramatúrgico y transplantarlo a otra tierra donde creciera en forma de instalación, y no como pieza teatral o performance. Pero explicar qué pretende la instalación no tiene lugar aquí, sino en DT, donde es preciso ir y poner el cuerpo en juego con respecto a lo que hemos hecho. Por nuestra parte, la sensación ha sido de alegría. Ahora solo nos queda esperar que nos hagan una visita y se sumerjan en la cosa. Les esperamos.

The Lieder / Convocatoria abierta L’Estruch

The Lieder es un proyecto de Javier Cuevas con Sara Serrano que se articula a partir de dos actos de resistencia: marchar y cantar. Marchar como acto colectivo y cantar como otro. En él, al marchar juntxs de una manera abstracta, vaciando de contenido la propia marcha, se consigue volverla concreta, haciendo hincapié en el marchar en sí. No es una manifestación, una protesta, un éxodo, o una peregrinación. Es todas ellas a la vez o ninguna. Es el principio a partir del cual muchos cuerpos encuentran un motivo común (y dentro de él muchos individuales) desde el que nace su propio movimiento, organizándose como los peces forman banco o los pájaros bandada.

Sobre él la voz aparece acompasada por el paso. El canto va al tempo del caminar. Con el coro, como ocurre en la procesión, en la expedición, en la marcha militar o en la excursión, acaba por no saberse si el paso marca el compás a lo cantado o la canción al paso. Es así como nacen los himnos, los cantares colectivos. Y tras caminar en el entorno urbano o en el bosque, la marcha y su canto entran una sala (de teatro) para que pasen otras cosas…

The Lieder estará en L’Estruch de Sabadell en residencia artística de investigación desde la próxima semana, ofreciendo un taller para compartir sus materiales con todas aquellas personas con cuerpo y voz que quieran unirse a la marcha, salir de marcha, hacer sobre la marcha. Allí se llevará a cabo la experiencia con todas las personas que quieran apuntarse a esta convocatoria a partir del día 8 de febrero, con una muestra final que abrirá el proceso el día 17.

Yo, por mi parte, estoy muy satisfecho de haber pasado a formar parte de este equipo con algo por compartir tan poderoso, dándonos cuenta a cada paso que nos traemos algo entre manos que no sabemos lo que es, pero que brilla.

Tras un trabajo «de campo» en todos los sentidos en Tenerife, apoyados por nuestra amada Asociación Solar, el pasado mes el trabajo evolucionó sorprendentemente, creciendo, ensanchándose y enraizándose gracias a una residencia artística en el Centro Párraga de Murcia, dos semanas muy intensas con un grupo de personas entregado a la causa y en cuya muestra más de la mitad de público (y fue mucho) marchó en silencio con nosotrxs durante 30 minutos antes de entrar a la sala.

Por todo eso estoy deseoso de volver a probar, seguir probando. Para nuestro trabajo no son necesarias grandísimas producciones, efectos o maquinarias. Nuestro material fundamental son las personas, el más sencillo y el más preciado de todos. Por eso invito desde aquí a quien lleguen estas palabras, si sienten curiosidad y están cerca, a que se sumen a la marcha o al menos compartan esta info para que seamos cuantos más mejor, para hacer algo bonito juntos en este mundo que justo ahora está tan necesitado de esto. En la página de L’Estruch encontrarán la convocatoria. Allí les esperamos.

El límite sin lugar

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EL LÍMITE SIN LUGAR

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LO QUE NO ES EL CENTRO DE NADA.

Observando discusiones por lo del Nobel de Dylan o el día de la hispanidad, los comentarios radicales a favor y en contra rechinan mucho cuando los escuchas desde el único lugar del planeta conquistado por los castellanos igual y a la vez que América, pero donde tienes DNI de España y pagas IRPF. Las discusiones acentúan esta extrañeza que ya forma parte de uno, y todo esto llega cuando iba escribir otra cosa.

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Hipertrofia de un Kit-Kat. Parece mentira, pero tiene que ver.

El otro día imaginé algunas cosas a partir de otras dos que me encontré. La primera, el vídeo de Vicente Arlandis en El Lugar Sin Límites donde le preguntan por el teatro en Valencia. La segunda, el escaparate de una pastelería desde dentro de una guagua (autobús, en castellano) al parar en un semáforo.

Algunas personas de las que vivimos sobre estos volcanes flotantes junto a África hemos seguido en silencio desde nuestras pantallas las muchas crónicas y entrevistas generadas alrededor de cosas tan bonitas como parecen ELSL o el TNT. Una buena cantidad de tiempo y energía empleados en atender a textos y vídeos para sentir cierta conexión (si es posible, y necesario hacerlo, que no siempre). Intención de conectar con lo que ocurre en los centros más importantes por parte de quienes observamos esa escena desde esta oscuridad. Pero también una conexión con nosotras mismas, un iluminarnos cuando algo de lo visto nos resuena y moviliza. Porque observar qué vibra por simpatía con respecto a lo que se observa afuera siempre ha sido un buen modo de hacer inventario, reconocerse, distinguirse.

Para quienes nos dedicamos a estas cosas y no hemos acudido por ejemplo a ELSL es como mínimo llamativo que todo exista en el diferido de un diferido. No vemos ningún trabajo, ni siquiera en vídeo. Escuchamos a artistas responder con más o menos acierto a preguntas más o menos pertinentes sobre cosas que ya han hecho. Contemplamos la ficción de una ficción sostenida por un armazón de vídeos y textos, una dramaturgia resistente, bien tramada, pero a la vez colectiva y caótica, impredecible. Fragmentos que generan un discurso sobre lo realizado que acaba por tener un carácter representativo y narrativo, y que para funcionar no deja de necesitar ser completado por la voluntad de creer en él por parte de quien lo recibe. Tal vez con todo esto y a tantos kilómetros el título del festival tome un sentido inusitado. Nuestra perspectiva es la de un satélite considerado ausente (si se considera) y  al echarle un vistazo accedemos a su relato desde nuestra propia casa. Toma ya.

En los fragmentos que conforman esa pieza para la distancia de ELSL el solo de Vicente Arlandis contiene una parte de opinión crítica. Bien. Sirve para informarnos. Pero además su aparición me produce vibraciones por simpatía. Como cuando uno tiene una guitarra y un sonido cercano en la misma frecuencia hace que una de las cuerdas se mueva “sola”, vibrando “mágicamente”. Es esa frecuencia, ese algo igual lo que invita a mirarse adentro y preguntarse. Y es que por diferentes que seamos, quienes no estamos en el centro de nada tenemos esa negatividad en común en un mundo que apesta a positividad. Vicente dijo eso de que “en Valencia parece que lo viejo no acaba de morir y lo joven no acaba de nacer”. Una frase que parece autodestruirse mientras se dice, por haber sido dicha en muchos momentos hasta hacerse casi convención. Vale, sí, está manida, pero ojo: no dejemos de usarla solo por manida si sigue siendo necesaria. Porque eso se llamaría claudicar. Total, que se me quedó enganchada. Y le di vueltas. ¿Y si en Canarias y otros sitios «no centrales» pasara que lo viejo no acaba de nacer y lo nuevo de morir? Y vi que aparte del juego (que ya es bastante) ahí había algo que desenterrar escribiendo.

De la mano de esa frase que parece obsoleta, miro hacia atrás y no encuentro momentos donde no haya habido intenciones (incluso competitivas) por encontrar algo en el hacer que pueda ser “lo nuevo”. Y eso convierte la idea de “lo nuevo” en algo más manido que la frasecita. Un intento idéntico en tiempos distintos. Un algo oscuramente deseado con un principio contradictorio: como si siempre hubiéramos querido hallar algo nuevo que atrajera las miradas de los otros pero, justo por eso, causara su admiración, separándonos de ellos. Una preocupación constante por crear lo nuevo que imposibilita ocuparse de gestionar lo viejo. O lo actual. Y mientras lo viejo, por su parte, a veces por pretencioso, otras ninguneado, ni siquiera se ha ocupado de cumplir su papel con dignidad (realizarse como tal, comprometerse a ser lo viejo, que podría ser tan provechoso, dedicarse a lo suyo coexistiendo en armonía, lo que finalmente le hubiera llevado a una muerte dulce y oportuna). No. Lo viejo, para no morir, tampoco vive, y así se convierte en zombi. Y los zombis comen cerebros. Y los cerebros se fugan de países infectados.

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Vas a un Parque Nacional a subir esa montaña. La ves a lo lejos posando como en el folleto. Te sientas un rato. Sin querer levantas una piedra y allí están, frescas, blandas, maduras, húmedas, activas, cohesionadas e inquietas, las arañas, los escarabajos, las hormigas, los gusanos las lombrices, y todos sus túneles, sus despensas, sus larvas. Sus cuerpos, con su acción y su muerte, oxigenan, humedecen y nutren el suelo, al que se agarran la piedra y la montaña que pensabas subir. Todo eso que no es el centro de nada o que al menos no aparecerá en el folleto. Porque el folleto sirve para que vengas. Tú y tu dinero. Lo que no es el centro de nada.

Bajo la piedra pierdo la cuenta de cuánto llevo vinculado al LEAL.LAV porque la palabra vínculo es ancha. Sí se que el LAV es parte de un ecosistema donde sobreviviría mal sin las demás especies y cuyo sentido le viene dado en gran parte por ellas, a las que le es devuelto en un movimiento mutuo que enriquece el sustrato. Así es aunque no se vea, aunque no se quiera. Aunque muchos terratenientes aprovechen esa fertilización sin entender cómo la hacemos o qué es. Aunque a veces algunos quieran pisarnos en algún Sitio.

Con trabajo concienzudo y tiempo lo institucional se reblandece un poco, se hace transitable y coexistimos con ello. Bajo esta piedra los organismos de cada especie estamos descubriendo cómo movernos esquivando instituciones y aprovechando puntualmente su presencia para impulsarnos y revertir en lo común. Y así pasan cosas como que todas formemos parte de la Asociación SOLAR, en el día a día y en proyectos como «Turista de Interior», en los que participamos de todos los roles, desde el de artista al de público sin abandonar nuestro propio túnel. Y pasan cosas como que otros artistas en residencia en el LAV se asomen allí a ver qué ocurre. Y que la gente de SOLAR devuelva la visita como un proceso natural. Que propuestas como el festival Keroxen se hayan vuelto indispensables. Que todos acudamos para disfrutarlo y apoyarlo sabiendo que al hacerlo nos apoyamos a nosotros mismos. Que la próxima Sun Dance Family Sessions del LAV sea una edición especial «Keroxen Kids» donde seguir mezclándonos. Ocurren cosas como que el Equipo Para siga siendo un centro estratégico de encuentro, una casa para todas las especies. O que una vez más aparezcan los Encuentros sobre Cuerpo y Performatividad, con la sensación general de que no solo son algo bueno, sino que se han vuelto tan necesarios, nutriéndose y nutriendo el contexto y convertido en otro proyecto que profundiza, afianzándose en la tierra, pero lo suficientemente plástico como para mutar sobre sí mismo y reinventarse. De alguna manera me gusta tanto contarlo como que pase con nuestros actos, y que esté pasando aquí, con nuestros límites tan marcados y en un no lugar tan claro. Aquí, en lo que no es el centro de nada.

Gracias a todas las personas por tejer una parte de la red que nos soporta.

¡Ay, lo de la pastelería que vi desde la guagua! ¡Casi lo olvido! Cuando uno tiene algo que celebrar, ¿qué mejor que encargar una tarta de las ricas, con el nombre del cumpleañero y todo? Sin tiempo o delicadeza uno compra cualquiera en Mercadona. Pero por encargo siempre es mejor. En fin, en el escaparate había un cartel que decía “TARTAS ARTESANALES POR ENCARGO. ELIGE ENTRE NUESTROS SABORES”. Creí que encontraría lo típico, lo tradicional, lo que siempre funciona: una de chocolate y galletas, otra de limón, de hojaldre y manzana, de queso y frutas, aparte de los típicos postres canarios. Y eso que no soy nada fundamentalista de lo canario que un postre de tiramisú o dulce de leche sería buenísimo. Pero atención. Atención, porque es que los sabores eran estos: en vez de chocolate, tarta de Mars, Kit-Kat o Kinder Bueno. En vez de coco, tarta de Bounty. En vez de tiramisú, tarta… ¡de Nescafé Capuccino! (¿?) Y ya el disparate, tarta de Lacasitos. En serio. Y me quedé pensando en el valor de lo artesanal y lo tradicional, y que para que al niño (y al padre) le guste, mejor decir que la tarta es de Kinder Bueno. Mejor ocultar lo artesanal bajo una marca. Como añadir un logo de Samsonite a un cesto hecho a mano. Me imaginé al pastelero abriendo paquetes de Kit-Kats para su tarta, metiéndola al horno. Y luego pensé lo contrario, en las marcas de chocolate que para vender más sacan una línea de chocolate gourmet o tradicional: relleno de salsa de mango, de crema pastelera, de mouse de trufa, de yogur griego, de praliné de almendras. Chocolate industrial relleno de oficio. Y fue incómodo ver en el escaparate de una pastelería el ejemplo perfecto de espacio de convivencia grotesca entre lo nuevo y lo antiguo, una sopa pútrida sin vida ni muerte donde tal vez lo viejo no acababa de nacer ni lo nuevo de morir. O al derecho, como decía Vicente Arlandis mejor que yo. Pero donde sea y como sea ninguna de las dos cosas encuentra espacio para ser ni permite ser a la otra. Incluso se me ocurrió algo más pero no me acuerdo bien porque en ese momento el semáforo se puso en verde.

Sobreescribir

Hay una peli de Woody Allen que no me gusta mucho (‘Granujas de medio pelo’) pero con un inicio curioso: un matrimonio más o menos patético decide robar un banco cavando un túnel desde el edificio de en frente, donde alquilan un local y ponen una tienda de galletas como tapadera. Pero el negocio de las galletas va tan bien que se hacen de oro con él antes de consumar el robo.

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‘Los Argumentos’ / NumaCircuit 016

NUMA_016

NUMAcircuit es una plataforma para los nuevos lenguajes del arte promovida por un equipo independiente, en colaboración con entidades públicas y asociaciones culturales. A lo largo de sus distintas ediciones ha aglutinado a diversos artistas con procesos de creación muy ligados a la experimentación en nuevos lenguajes que se mueven las lindes frágiles entre géneros y estilos, difíciles de clasificar. Si en un principio su naturaleza lo vinculaba más directamente al arte sonoro, bien es verdad que con el paso del tiempo el propio festival ha evolucionado en su proceso, como los artistas que busca, abiréndose a más campos como la instalación, el vídeo, las artes escénicas o las propuestas que combinan estos modos de expresión. Además, como viene siendo habitual, no faltará la realización de talleres para todos los gustos, actuaciones de un buen número de artistas tanto de ámbito local como internacional y alguna que otra sorpresa como ‘cabeza de cartel’. Nombres como Ingar Zach, Alba G Corral, Audrey Chen son solo algunas de las propuestas para esta nueva edición.

LOS ARGUMENTOS.
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Para la sesión de inauguración de esta edición, este viernes 8 a las 19h. en el Café-Teatro Siete presentaremos ‘Los Argumentos’, un proyecto de LEAL.LAV realizado para el festival, comisariado y operado por Javier Cuevas & Adán Hernández, Junto a Cristina Hernández Cruz. Con la colaboración de Jaime Conde Salazar y Bárbara Sánchez

LOS ARGUMENTOS es un dispositivo escénico que juega a superponer capas sobre aquello que llamamos comunmente realidad. Este dispositivo se compone a partir de lo que sucede en un allí, lo que sucede en un aquí, lo que se narra de lo que sucede en ambos lugares, lo que se narra acerca de quienes operan en ambas realidades y lo que se narra acerca del propio sujeto o sujetos que narran.

Durante ocho horas esas capas se combinan y afectan en modos imprevistos y mínimamente diseñados (sólo las pautas y las herramientas están predefinidas, no sus combinaciones). De este modo, tanto el público como los narradores/as y actuantes/performers se afectarán en tiempo real, generando un bucle mutante donde los acontecimientos dispondrán los argumentos y viceversa, donde los argumentos darán sentido a los acontecimientos.

 

Retronotas_2 / 1, 2, 3, 4… 6! Pieza para cuatro intérpretes / Vicent Gisbert

[ p r ó l o g o ]
Vicent Gisbert vuelve a Berlin desde Tenerife, lee esta nota sobre su trabajo y comparte conmigo lo que podría convertirse en su siguiente pieza. Gracias a su ofrecimiento, a la tecnología y a una cabezonería compartida, paso a hacer una labor casi de ‘coach in the distance’ que da como fruto una pieza hecha con sus mimbres, su interpretación, mi mirada externa y las ideas de ambos y en la que me alegra figurar como dramaturgista y codirector. Lleva el fresco título de ‘Arriba huele a campo’ y se estrenó a finales de enero en la capital alemana. A continuación esa primera entrada que Vicent leyera. Valencianos y Valencianas, ‘1, 2, 3, 4… 6! Pieza para cuatro intérpretes’ Podrá verse en la Sala Carme Teatre el próximo 4 de marzo. En cuanto a ‘Arriba huele a campo’, espero que se estrene pronto en España.

1, 2, 3, 4... 6 Vicent Gisbert

1, 2, 3, 4… 6! Pieza para cuatro intérpretes.

Esta entrada empezará en 20 segundos ( que sería bueno invertir en terminar esta frase y hacer sonar este audio).

A T E N C I Ó N :

1, 2, 3, 4… 6 Pieza para 4 intérpretes, de Vicent Gisbert en el LEAL.LAV.

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El pasado viernes 22 de mayo tuvo lugar la pieza de Vicent Gisbert, artista valenciano afincado en Berlin. En el público, pocos alumnos o alumnas de artes escénicas, por no decir ninguno. Ay, qué mal me ha quedado esto que escribo, ¿no? Vale que por un lado sea una realidad triste, pero por otro, suena a reproche y a control, como si al redactar estas cosas estuviera pasando lista, como el profesor rancio a quien nadie quiere al lado. Pero esto no va de eso, de control ni de reproche. Va de egoísmo constructivo y de cariño. Cariño, porque quiero que mucha gente que ya es buena en lo que hace o que pronto lo será se nutra de esto, que no se lo pierdan. Egoísmo constructivo porque cuanta más gente se influencie y crezca asimilando nuevas dramaturgias, aunque sea para rechazarlas, mas rico será el contexto en el que nos movamos, más crecerá cada persona. Por suerte, la sala estaba casi llena de un público con muchas ganas de ver este solo anunciado «para cuatro intérpretes», y a la salida las ganas se habían convertido en satisfacción colmada y cabezas llenas de ideas que llevarse para digerir largamente.

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Haciendo un recorrido por cada punto mencionado, sin quedarnos con ninguno, sino más bien con la trayectoria de lo que hemos ido pensando y sintiendo, en tránsito, y por tanto con el mapa que la pieza dibuja, podemos dec

Lista de cosas que no olvidar para redactar una entrada sobre el trabajo de Vicent:

  • Manipulación de objetos
  • Minimalismo / serialismo
  • Vídeo / audio
  • Cuerpo y presencia (y la presencia de lo que no está)
  • La irrupción velada de lo orgánico
  • Poesía matemática
  • Humor : de qué carajo me estaré riendo
  • Sentido y sentidos
  • Silencio

 4 Cuatro
Cuando nos conectamos con nuestra esencia (sea eso lo que sea) y encontramos una verdad sobre lo que estamos haciendo o queremos hacer (o sobre el cómo, que, al fin y al cabo, revela esa esencia con signos que nos dan pistas) encontramos sin querer pequeños sentidos cifrados en la realidad más inmediata y cotidiana. De este modo, mucho de lo que aparece en mi alrededor últimamente tiene un sentido musical. Se lo encuentro y luego dudo hasta qué punto esta musicalidad subterránea existe y viene a organizar lo que observo, o hasta dónde soy yo quien musica el ruido de las estructuras que sustentan las cosas que aparecen ante mí. Toma ya. Me pregunto también si ambas cosas no serán la misma. Y en este sentido, el pasado viernes 22 d

Esta entrada empezará dentro de 3 líneas.

A T E N C I Ó N :

‘1, 2, 3, 4… 6! Pieza para 4 intérpretes’, de Vicent Gisbert en el LEAL.LAV.

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Entrar en la pieza que Vicent Gisbert presentó el pasado viernes no sería tan fácil si el artista no nos invitara tendiéndonos la mano. El intérprete irrumpe en un espacio casi vacío, como la hoja en blanco que solo contuviera los apuntes a partir de los que la pieza fuera a ser realizada. Sin embargo, esa impresión de boceto no se corresponde con este trabajo. Tampoco podemos decir que sea falsa: nadie nos ha advertido que, efectivamente, el acabado estético de la obra vaya a ser el abocetado, todo depende de lo que cada persona proyecte para completar el juego escénico que Vicent plantea y de la fe con la que cada una crea en sus propias proyecciones. Un solo así, sin palabras (las únicas, en vídeo, anunciando lo que pasará a continuación) y de acciones claras y simples, realizadas con la limpieza y concreción de un humanoide, necesita de varias cosas para arrancar. Pero antes de recorrer ese sendero hacia la luz, o de una luz a otra, dejo un enlace que podría ser la banda sonora de esta entrada.

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1, 2, 3, 4... 6 Vicent GisbertFlexos. Líneas blancas. El intérprete se calza junto a uno. Recorre la línea recta que va de ahí al fondo de la escena varias veces. Permanece al fondo por fin, de espaldas, mientras se proyectan textos que nos cuentan qué está por pasar en la pieza. Una vez acabados, retrocede lo andado. Se descalza. Lo que hemos leido ocurre. Hasta que deja de ocurrir. Seguimos la línea de acciones que realiza con la misma meticulosidad, tratando de descubrir en ella lo que el mensaje del vídeo nos ha revelado. O creyendo encontrar patrones que unan esas acciones a las que vimos antes. Pero es cuando dejamos de querer ver lo que se nos ha prometido cuando casi mágicamente ocurre. Y ocurre que en este juego de expectativas, en este decirse de la pieza, que va agudizando la mirada y haciéndola más meticulosa y exigente, justo ahí, nos hemos enganchado. Sabiéndolo o no, hemos tomado la mano del artista, nos hemos calzado, hemos recorrido un camino que a él lo lleva del flexo a sus proyecciones de vídeo, de una luz a otra, y a nosotros de nuestro asiento al interior de la escena y su particular universo.

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1, 2, 3, 4... 6 Vicent GisbertLos vídeos que Vicent utiliza en su pieza son de una exquisitez esencial. Muchas veces se pasa en escénicas por el debate «vídeo sí, vídeo no». Esta pieza está fuera de esa discusión. Es una obra audiovisual donde el concepto del artista se ha proyectado desde su centro creativo a cada uno de los elementos que forman parte de ella. El sentido es uno, y ver e ir comprendiendo las distintas traducciones de ese concepto en la proyección de vídeo, la distribución en el espacio, el cuerpo, la temporalidad o los objetos y su uso es un auténtico placer al alcance de cualquiera: el espectador se vuelve cómplice y al ir descubriendo la cantidad de rimas internas que juegan en el entramado de capas superpuestas que conforman este trabajo se siente inteligente y satisfecho. Claro que desde esa complicidad también es manipulado y engañado. Pero todas esos giros y caídas en la decepción o la incertidumbre, una vez sentada la complicidad, son como las bromas que te gasta un amigo en el que uno ya confía.

En la pantalla aparece un cuadrado. Luego otro menor. Del pequeño se extienden cuatro líneas que alcanzan al otro. Siempre es lo mismo. Hasta que no lo es. Hay una mínima variación y debemos esperar otra secuencia, otros cuatro compases de cuadrados y líneas para ver si esa variación se mantiene o ser rompe. Finalmente, los vídeos son coreografía, y sus cuadrados, cuerpos en el espacio. Cuadrados que contienen el cuerpo de Vicent, cubriéndolo hasta el cuello, dejando su cabeza fuera. Su cabeza fuera.

De pronto, en los vídeos entra lo orgánico. Un atisbo de algo natural tras tanta geometría, tras algo tan sintético. Del blanco de un cuadrado se van velando sombras de ramas de árboles. Pero la imagen no termina de cuajar, de hacerse clara. Como si la propuesta se realizara en un búnker y la primavera ocurriera fuera e intentara entrar por debajo de una puerta que no va a ser abierta, aunque quisiéramos que sí. Y ahí, de repente, entre geometría, secuencias sintéticas y movimientos repetitivos, empieza a jugar inesperadamente nuestro deseo.

1, 2, 3, 4... 6 Vicent GisbertMuy inteligentemente también, Vicent Gisbert, tal vez sin saberlo del todo, ha tenido la finura de trabajar el espacio físico de la escena como si de un vídeo se tratara. Ha editado un trabajo escénico. Al interactuar con algunos objetos (una botella de cristal, un par de tablas de madera) dispara audios que reproducen cristales rompiédose o madera cayendo. En el viaje que realiza entre diferentes puntos (pantalla, flexos, cuadrados en el suelo, el espacio de la botella…) en esa supercoreografía, disocia estos sonidos de sus acciones, sonando sin que éstas se produzcan o haciéndolo inesperadamente al reproducir la acción pero sin interactuar físicamente con los objetos.

Haciendo un recorrido por cada punto mencionado, sin quedarnos con ninguno, sino más bien con la trayectoria de lo que hemos ido pensando y sintiendo, en tránsito, y por tanto con el mapa que la pieza dibuja, podemos dec

Esta entrada acabará cuando aparezca un dibujo del artista de los cuadrados que vimos proyectados.

A T E N C I Ó N :

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Al abandonar la sala estaba cansado. Era un cansancio bueno, del de después de los placeres. Lo que acabábamos de ver daba para mucha reflexión, pero se nos había invitado a ella sensorialmente. Siempre resulta curioso ver cómo un artista le hace una llave de judo al lenguaje y desde dentro del mismo es capaz de pervertirlo para contar otra cosa, para que el lenguaje confiese, y hable de sí mismo, para que inventemos otro entre todas las personas y que sea válido durante un rato. No pensé en referentes escénicos para dibujar la sensación que tenía. Aunque no tenga sentido, pensé que lo que acababa de ver era como si Autechre hiciera una versión de Steve Reich. Porque agradezco infinitamente una libertad creativa tan coherente y porque se agradece en trabajos de este tipo, de un minimalismo frágil y reducido a lo más pequeño, para que luego esas pequeñas estructuras se mezclen con una lógica casi de fractales creando una estructura mayor. Ese minimalismo que se retuerce en cadenas de serialidad.

3 cuatro
Los cuatro intérpretes que la pieza nombra son un equívoco. Unas veces sus acciones están presentes, realizadas por Vicent. Otras, solo está la consecuencia de las mismas (algo que suena o un flexo se enciende sin que nadie lo toque). Por otro lado, ya vimos que los cuadrados y su movimiento son actores. Pero son un equívoco porque lo es el buscarlos en el trabajo. Eso haría perderse el propio trabajo.

1, 2, 3, 4... 6 Vicent GisbertSin duda, la mayor parte del público estaría dispuesto a ver la pieza de nuevo, sabiendo ya a qué se expone en ella, para disfrutarla doblemente y profundizar en todas estas capas de las que es difícil hablar, pues están siempre en interconexión. Pero otra cosa que pensé al salir es en el contexto, en cómo me gustaría ver lo mismo fuera de un entorno escénico. No en vano, ya dijimos que la obra parece una edición de vídeo en escena, una instalación intervenida por el cuerpo del intérprete magníficamente aséptico que sigue pautas muy marcadas. Me imagino por eso el impacto y la recepción que causaría en la sala blanca y aséptica de un museo, encapsulada más en ese búnker que nombramos.

En el mismo sentido, pienso en qué podría pasar si, ya que no es ese el contexto donde se nos ha mostrado, el intérprete, sin perder esa magnífica ejecución, estableciera una relación mayor de complicidad con el público. No por que piense que es mejorable, sino por curiosidad. Los parámetros performativos para esta propuesta están más que claros. Esa mano, esa ayuda para entrar nos es dada desde el principio. Pero el espectador contempla lo que sucede y participa, se implica y es cómplice con la mirada. Sin perder de vista su particular sentido de performatividad, ¿qué ocurriría si el intérprete estuviera más con nosotros, si entráramos más al corazón aséptico de lo que se nos muestra? ¿O es el público como esa primavera velada que quisiera entrar bajo la puerta y no consigue ser sino una sobra proyectada?

1, 2, 3, 4... 6 Vicent GisbertTal vez esta pieza esté tan bien acabada que el tiempo en su interior no transcurra, o no sea el mismo que fuera de ella. Y si lo orgánico acabara por entrar del todo, siendo más que una sombra, entraría también otro tiempo y con él el devenir que acaba con cualquier frescor. Y este trabajo permanece crípticamente embalsamado en sí mismo, consiguiendo hacernos reír, porque nos hace gracia que cuadrado grande + cuadrado pequeño = rectángulo vertical, aunque no sepamos por qué.

Haciendo un recorrido por cada punto mencionado, sin quedarnos con ninguno, sino más bien con la trayectoria de lo que hemos ido pensando y sintiendo, en tránsito, y por tanto con el mapa que la pieza dibuja, podemos dec

1, 2, 3, 4... 6 Vicent Gisbert

Créditos:

  • Las imágenes utilizadas son cortesía del propio Vicent Gisbert, excepto la 3 (imagen del vídeo con el cuadrado, el rectángulo y el signo +) y la 5 (Vicent Gisbert x 4) sacadas en el Teatro Leal por Isabel Bueno.
  • La música utilizada para ambientar y escribir la entrada es el último disco de Autechre, titulado «Exai» y «Music for 18 musicians», de Steve Reich, interpretado por músicos de la ópera de Japón en 2008.

Gracias a Vicent, a Isabel, a Autechre y a Steve.

 

Haciendo un recorrido por cada punto mencionado, sin quedarnos con ninguno, sino más bien con la trayectoria de lo que hemos ido pensando y sintiendo, en tránsito, y por tanto con el mapa que la pieza dibuja, podemos decir que entrar en ella se parece a la metáfora que plantea un laberinto de espejos. Un entramado de pasillos que reproducen la misma escena: en sus bordes se refleja constantemente el que mira, por tanto su mirada se pierde en busca de un referente externo para no perderse. Pero no es exactamente así. El entramado de pasillos no es idéntico, la escena no es siempre la misma, la colocación de los pasillos y su distancia tiene variaciones. Por eso a medida que nos perdemos, que nos permitimos cada vez más perdenos de verdad, vamos comprendiendo el significado de

Afortunados

Se que cualquier lugar puede ser isla. Y que el primer lugar es el cuerpo. He aprendido cómo funciona la máquina del miedo. Y cómo no estar aislado. Y aunque quieran que lo estemos o lo creamos, cómo no ser solo isla, sino archipiélago. Que archipiélago significa red, y las redes eliminan los miedos. Y sin miedo, amanece sobre lo común. Y que esa luz descubre palabras que apelan a la comunidad desde el primer lugar, desde el cuerpo. Hay jaulas que pueden ser más o menos fuertes, pero ninguna hace al pájaro olvidar el vuelo.

canario

canario en su hábitat

Me dice Rubén Ramos en su visita relámpago a Tenerife acompañando a Cris Blanco: «Escribe más, tío, no lo dejes. Lo haces bien y es necesario». Como el «bien» es relativo y subjetivo, me dejo halagar, pero lo dejo pasar. Ahora, el «necesario» se me clava. Lo hace en el sentido que Rubén percibe clara una red que ha de ser alimentada por todos sus lados para seguir siéndolo. Y me siento comprometido con ello. «También prometiste una retrospectiva de cosas que ya han pasado por el Teatro Leal y la seguimos esperando», me dice. Y tiene razón. Y yo tan poco tiempo. Pero usa un plural que me dice que debo hacerlo. Y aquí estoy para declararme afortunado. Como llaman a las islas estas donde hago todo lo que puedo, de las que necesito escapar para poder volver.

Esta lista que se avecina en este post son la mayoría de cosas que me hacen sentir que no tengo tiempo, que no puedo pararme a escribir y a la vez lo que me obliga a no poder afirmarme sino como afortunado.

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Claudia Faci

Octubre lleva todo el año deseando llegar. Importante. Empiezo una residencia artística titulada «Colectivo Translúcido», seleccionada el año por la ASOCIACIÓN SOLAR para ser realizada ahora. Solar es un grupo de personas con cabecitas muy bien amuebladas, fresco, despierto, independiente y tan maravilloso como los proyectos que sacan adelante. No confundir con el Festival Sitio, del que ya hemos hablado por aquí, aunque sí, claro, muchas de las personas que estamos en una cosa estamos en muchas otras. Como yo mismo, que a pesar de querer dedicar tanto tiempo a mi trabajo en residencia no dudo un segundo en realizar un curso con nuestra amada Claudia Faci. Gracias a las energías puestas por Javi Cuevas y el LEAL.LAV y la confluencia con el TEATRO VICTORIA empiezo por todo lo alto un mes que no olvidaré aunque quisiera.

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Adriático Adentro con Carmelo Fernández.

Pero en otro momento hablaré de mi trabajo. De la importancia de acabar las mañanas afectado por la mirada sabia de Claudia sobre mí y los compañeros que nos reunimos, de continuar con esas energías la tarde con mi residencia, recibiendo personas de manera individual en una sala para entregarme por completo a la consecución de sus deseos, deseos con forma escénica pero del todo privados e íntimos, pues ese ha sido uno de los dispositivos de mi residencia artística.

No, ahora eso no. Ahora seguiremos hablando de confluencias. Y es que sin tiempo para asimilar el huracán que supuso el curso de Claudia, llegaron otros dos a Tenerife, Carmelo Fernández nos trajo al LEAL.LAV un novísimo trabajo en mini-residencia. Sin embargo la muestra de «Adriático Adentro», tras diez días en la sala de cámara, tuvo que ser aplazada por el amago de uno de los huracanes de los que hablo. El otro probablemente estaba dentro del propio Carmelo, detrás de sus ojos.

Digo novísimo sobre el trabajo de Carmelo con toda la doble intención del mundo. Lo digo porque no puedo hablar de su trabajo con gran conocimiento de causa. Porque se que llevaba cierto tiempo sin presentar un trabajo nuevo. Y que «volver», signifique lo que signifique, siempre es un empezar de cero, casi una nueva primera vez. Muy interesado por una mística del movimiento en la línea de Gurdjeff, el propio Carmelo nos cuenta cómo en lo que nos presenta hay todo un trabajo fino y honesto de observación hacia su propia interioridad y la de su movimiento. Y tal vez esa sea la mirada que constantemente es nueva, ese poner la conciencia en el interior para descubrir y tensionar sin las interferencias de la voluntad una sintonía entre el cuerpo que baila y el cuerpo-público de quienes miramos. Un vibrar juntos. Y ahí es donde algunos de nosotros sentimos toda la armonía de este animal escénico que es carmelo, y como en ella conviven huracanes agitados al borde de desbocarse, sin hacerlo.

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Sonia Gómez en Bailarina.

Ya que dijimos confluir, confluyamos. Conocí a Cris Blanco y A Rubén Ramos el día antes de ver esa muestra de Carmelo, en el Auditorio de Tenerife. Bueno, Rubén me conocía a mí y se me presentó mientras yo estaba aún en las nubes, muy, muy arriba. Él me había visto actuar antes con «Acciones para bordear la nada», que la última pieza que he hecho, estrenada en el Antic Teatre en Julio dentro del Experimental Room Festival del que ya hablara por aquí. Los tres salimos del artilugio que Calatrava le regaló a la ciudad tras haber visto a Sonia Gómez y Javier Cuevas realizando «Bailarina Lírica», una pieza que muchos conocerán y en distintas versiones, una pieza de trasmisiones, realizada por Sonia con 8 pautas de movimiento, pautas que pasa a otros artistas para que con la misma receta cocinen otros platos.

Muchas eran mis expectativas, lo confieso. Antes de viajar a Barcelona por el estreno que ya dije, Javi me había contado y mostrado incluso preguntado cosas acerca de su versión. Para mí todo era al revés. No había visto el trabajo de Sonia y sabía por dónde empezaba a caminar el concierto en movimiento de Javi, pues eso es en lo que se fue convirtiendo su versión. Por eso al hablar con Cris y Rubén mi pelota estaba aún en la estratosfera, pues si la pieza de Sonia me hizo de algún modo bailar con ella (y para mí tuvo un sentido musical de por sí poderosísimo, además de ofrecerme imágenes a partir de las que construir libremente y llegar muy lejos), aquello no fue una pieza, sino dos. Un díptico simétrico en el que un cuerpo sale de escena con lo suyo hecho para que el otro entre a comenzar lo suyo. Y uno ve algo bonito y vuela.

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Javier Cuevas en Bailarina (lírica).

Aparte de un trabajo fino y cuidado, apareció ante mí la palabra coherencia, que me doy cuenta que a estas alturas no es sinónima, pero es familia cercana, al menos en mi mundo de significado, tanto de dramaturgia como de poesía. Sonia y Javi pueden estar contentísimos de haber confiado el uno en el otro para depositar y amparar un trabajo que una vez soltado a la brisa no pertenece a ninguno pero es de los dos, que pueden manipular para mejorarlo, pero que les contiene.

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Éste que escribe canbiando el boli por la guitarra en el festival Keroxen.

Claro, yo tuve que concentrarme en el fin de semana y ver el pase del sábado obligatoriamente. Y es que cuando en este volcán pasan cosas, pasan de verdad. Sin olvidar mi proceso de residencia en SOLAR, el viernes anterior, a 500 metros de donde Sonia y Javi estrenaban me tocaba a mi estrenarme por primera vez en el Festival KEROXEN. Muchos lo conocerán de oídas porque a lo largo de bastantes ediciones y contra viento y marea se ha sabido mantener con un cartel exquisito y propuestas arriesgadas, amparando desde la electrónica a la cumbia, del post-punk a la psicodelia. En mi caso, no fui solo. Se trata de uno de mis proyectos paralelos, Hernández&Fernández, un dúo que nació con la idea lúdica de destruir el concepto de recital poético generando ambientes sonoros para presentar textos en directo y que poco a poco hemos ido consolidando, trabajando con el cuerpo, el vídeo y el ruidismo. Sin embargo, la palabra sigue siendo un pilar fundamental en nuestras propuestas. Tal vez el Keroxen, que se realiza, sí, dentro de un antiguo tanque industrial de gasolina reconvertido en espacio cultural, es uno de esos lugares donde una propuesta de perfopoesía puede convivir con toda naturalidad con un cartel meramente musical y eso no solo lo honra, sino que es otro de tantos motivos para cuidarlo.

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Plano general de Cris Blanco en su coche invisible junto a plano detalle de Christ White perseguida por T-Rex.

Por eso estaba tan agotado cuando conocí a Cris y Rubén. Y a la semana siguiente no quise dejar de acompañarles a rato en el berenjenal de montar «El Agitador Vórtex», compañía de la que resultó un vídeo promocional un tanto desastroso y divertidísimo que tenemos por costumbre hacer a todo el que pasa por la sala.

De «El Agitador» Comentaré poco porque creo que quien lea estas líneas probablemente lo conozca bastante bien. Sobre todo en Barcelona, de donde Cris venía de hacerlo dos semanas en la sala Hiroshima con un resultado bastante bueno. ¿Será hora, señoras y señores, de volver a desempolvar aquel concepto de «hacer temporada» que tan bueno es para algunas cosas? Sobre todo porque estando en temporada se actúa. Y necesitamos actuar, en todos los sentidos.

Aquí algunos esperábamos la obra de Cris como se espera a un amigo que viene de lejos. Y eso que hemos visto dispositivos similares, pues en distintas visitas hemos visto el trabajo de Macarena Recuerda e incluso hemos realizado talleres con ella. Pero en este caso, el modo de realizar su película en directo, el uso de la planificación del lenguaje cinematográfico y la parodia total y absurda a través de los tópicos hollywoodienses mezclados a las joyas de su imaginación nos hicieron pasar un rato de lo más agradable. «El Agitador», es también una obra de difícil de manejar, como pasa con todas las miniaturas, y que no funcionaría tan bien si Cris no tuviera esa soltura en escena para integrar cualquier mínimo error. No obstante, sentí que algunos vacíos en los que la cámara tenía que desplazarse de un lugar a otro no le hacían del todo bien al conjunto. Una lástima que en esos recorridos no entrara más esa magnífica voz en off, casi improvisada de Cris, capaz de decir cosas como «mientras tanto, al otro lado de la ciudad ocurría algo completamente inesperado… mientras intento encender de nuevo la cámara», y seguir adelante. Sea como sea, otro auténtico lujo verla en acción. En Acción y en «ReAcción», festival que se está realizando ahora mismo en la isla de en frente, Gran Canaria, y a la que Cris Blanco ha dado el salto tras visitarnos para consolidar otro año más esta iniciativa que poco a poco va afianzándose como otro de los eventos referenciales en este lado  de paradojas atlánticas.

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Colectivo Translúcido en la ASOCIACIÓN SOLAR.

Tras toda esta vorágine Rubén podrá entender que no escriba más, aunque se que me insistiría para hacerlo, aunque lo entienda. Tras tantas cosas en tan poco, no he dejado de meterme en esa sala de la imagen de arriba, foto de la que he hecho un montaje cutre, entre una foto del espacio y el cartel de la residencia. Y es que tras una experiencia tan intensa, cuando me meto a trabajar ya en esta recta final para esa sesión abierta a compartir en la Asociación Solar, de algún modo siento los ecos de cada una de las personas que se han interesado, han pasado, han mostrado sus deseos, han intentado realizarlos conmigo y han dejado materiales, pero también senaciones tangibles e intangibles en el cuerpo y en el aire, y es como si un eco resonara todo el tiempo. Gente a la que desde aquí quiero dar una infinita muestra de agradecimiento y que me ha influido tanto acudiendo a la sala como tropezándose conmigo en este mes imposible de imaginar.

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El Conde de Torrefiel visita el LEAL.LAV con un taller de dramaturgia.

Gente de la que me despido igual que de todo quien pueda haber llegado hasta aquí leyendo (yo he conseguido vivir cada minuto de esto y sí, es intenso), y me despido diciendo que desde hace dos días, más confluencias, más solapamientos. El Conde de Torrefiel está aquí con nosotros, realizando un más que suculento taller de dramaturgia en el LEAL.LAV algo que como lo de Cris esperábamos con gran ilusión y que no nos está defraudando. Al igual que los cuerpos que pasan por el estudio donde trabajo, cada compañía, cada persona, cada línea que forma parte de esa red pasa por nosotros y nosotros por ellos para liarse y liarnos, para hacer un nuevo nudo y estirar a otros lados. Y así nos interconectamos y lo hacemos más fuertemente. Y para acabar como empecé, sí, todo esto, incluso no tener tiempo casi de vivirlo y menos de escribirlo, todo es un gran motivo para sentirse afortunados.

Si estas palabras que disparo como metralla entre tanto que hacer sirven para rebotar en la red, llegar donde sea y que otras nos lleguen, bienvenidas sean. Haré entonces lo posible por abrirles la jaula más a menudo. Saludos!

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Las fotos del LEAL.LAV son cortesía de Javier Pino.
La del Keroxen, de David Perreko.
Las de Bailarina se las he robado a Javi y las demás a internet.
Si es necesario añadir créditos por algo de esto estaré encantado. Mientras, dar las gracias.