La felicidad no importa

Sobre La felicidad no importa, de Tomàs Aragay (Societat Doctor Alonso), en la Fundació Joan Brossa. 

Esta afirmación, tan acertada como cargada de provocación, se escucha como un eco, un mantra, una y otra vez, en directo, en escena, en boca de Forner Lafuente. 

Estribillo que resuena durante el visionado de la crónica de veinticuatro horas  en la vida de Forner, proyectada en pantalla, al mismo tiempo que asistimos a su tentativa de explicarnos —mientras ve con nosotros el registro de su  jornada laboral— su tesis sobre un posible “Museo de Papel”. 

Otro elemento, no menos importante, es el músico y batería, Nilo Gallego,  que pone ritmo a la imagen: una antibanda sonora perfectamente producida, que acompaña, subraya, acaricia e intensifica la imagen en tiempo real, ofreciéndonos otra capa para aproximarnos a la original propuesta de Tomàs Aragay y su equipo. Sí, se respira equipo: ganas de experimentar, probar, compartir qué es lo que les mueve y cómo contarnos lo que les conmueve. 

La felicidad no importa, señores y señoras, niños y niñas, avis y àvies, tiets i  tietes… y, sobre todo, personitas de clase media. Sí: la mayoría de nosotras. 

Esta es una pieza política y poética; un comentario agónico y, al mismo tiempo, luminoso y sutil, sobre la intuición, quizás, de otros inicios posibles. 

Nos interpela a todas nosotras: a quienes hemos crecido rodeadas de progreso y hemos creído en la cultura del esfuerzo y en sus promesas.  

Forner nos invita a acompañarlo en su tránsito cotidiano, situado y encarnado: a mirar con él y, a través de él, a revisar nuestra propia experiencia diaria como seres urbanos. Cómo organizamos los días. Cómo los habitamos. Desde dónde, con quién, a qué ritmo, bajo qué mandato.  Porque ahí está, insistente y pegajoso, el imperativo de ser feliz a toda costa.  Y además: sé feliz tú, desde ti y por ti, sin cuestionar demasiado que el  Estado del bienestar brilla por su ausencia, y que a menudo olvidamos lo que  muchas de nosotras sabemos esencial: si hay algo que puede salvarnos es  lo común, lo colectivo, el nosotras. 

Sí, aquí, en el sur de Europa, vivimos instaladas en una paradoja sostenida:  el mercado se expresa con la misma lógica y opera igual que en la mayoría  de los países del norte, pero el Estado y sus las políticas públicas están lejos  de compensar su violencia; a veces, ni siquiera parecen anunciarse. 

Aragay pisa el freno ante la lógica acelerada en la que habitamos y nos ofrece un paréntesis. Activa un dispositivo escénico de extrañamiento y nos desplaza hacia otro lugar: un mundo de pequeño formato, compuesto por una superposición sutil y cuidada de elementos, excelentemente orquestados en una puesta en escena caleidoscópica. 

El público entra en la sala y nos acogen unas pocas filas de asientos numerados, a los que pocos hacemos caso, pues nos encontramos entre  amigos y conocidos. A esta primera acogida le sigue la aparición de Forner y  del músico Nilo, que, tras saludar y aceptar el aplauso, toman posiciones, cada uno a un lado de la escena, mirando hacia la pantalla, desplegada y ocupando la totalidad de la caja escénica. 

Abre la pieza un texto corto en pantalla, donde se nos avisa de que vamos a ver a Forner, un joven que vive en la Valencia contemporánea y que trabaja gestionando un espacio cultural paupérrimo. Leemos también cómo los jóvenes actuales se inician en el mundo laboral después de haber estado, durante años, secuestrados por la institución universitaria. Vamos a asistir al despliegue del presente continuo de Forner. 

El relato visual se abre con unos encuadres del amanecer de la ciudad de Valencia desde diferentes lugares periféricos: senderos rodeados de campos cercanos a las vías del tren, parkings polvorientos enmarcados por torres de alta tensión, etc., hasta que la imagen nos sitúa en la habitación de Forner, que todavía duerme. 

Empieza a hablar sentado en una mesa, mirándose a sí mismo; comparte el  desarrollo de una idea: un posible museo de papel. De vez en cuando, hace de apuntador de su propia imagen: “coge las llaves”, “ahora aquí hay una pausa laboral”, etc. Entretanto, articula e intercala el leitmotiv: la felicidad no importa. A veces varias veces seguidas; a veces una sola vez tras un largo silencio. 

Se tejen estas capas como una forma caleidoscópica que gira sobre sí  misma y que obliga al público a una atención tranquila y despierta, para seguir el relato visual, sonoro y textual. 

No hace falta haber leído teorías contemporáneas sobre el deseo postcapitalista, Fisher por ejemplo, para apreciar la pieza, disfrutarla y transitarla. Estamos ante un personaje que apenas sonríe, pero tampoco bosteza; que nos ofrece una presencia tranquila y continuada; que acepta un lugar vital, unas condiciones sociales y laborales, sin dejar de extrañarlas, de comentarlas:

“Me dijeron: o te subes al carro o tendrás que empujarlo. Ni me subí ni lo empujé. Me senté en la cuneta y, alrededor de mí, a su debido tiempo, brotaron las amapolas”.¹

 “(…) asusta lo completo, lo posible, 

la demasiada luz, la cobardía, 

la gente que se casa, la tormenta (…)”² 

De esta manera, el caleidoscopio va girando sobre si mismo, y asistimos a un relato político y poético de las “formas de hacer” de Forner: su voz nos va conduciendo, el sonido de Nilo y las imágenes pausadas y amplias que dibujan sus 24 horas. Un relato donde Forner parece consciente de cada gesto que hace, de cada forma que nos propone: tantas veces recostado, mirando el techo, tumbado en el campo, rodeado de hierba alta que cubre su corpulento cuerpo. ¿Imágenes de descanso intencionado? ¿Contemplación reparadora? ¿Silencios elegidos? ¿Y toda esa naturaleza olvidada, y ese paisaje que orilla lo urbano? ¿Hay otras formas de hacer? ¿Hay otros ritmos  posibles, otras formas y culturas del trabajo? ¿Es posible conseguir recostar el cuerpo a diario? ¿Es en las periferias y en su dejadez poética, en su espejismo de no civilización, donde podemos reinventarnos?

 

Aragay nos invita a sospechar del mandato, o del “imperativo to be happy”. Nos permite revisar y dialogar con el pensamiento de Fisher, de Sara Ahmed  y de tantas otras voces que nos recuerdan que la felicidad no es inocente.  

¿Qué es, entonces, la felicidad?  

Aragay responde no desde el escepticismo, sino desde el convencimiento y el gesto encarnado por Forner: la Felicidad-No-Importa. 

Esta pieza nos conecta y nos sitúa ante la experiencia de tantas de nosotras, que intuimos y experimentamos que la felicidad se nos impone como una  promesa que organiza nuestros deseos, nuestros cuerpos y nuestra vida: qué debemos sentir, cómo debemos aparecer o aparentar, cómo debe ser  nuestra vida, de qué objetos nos tenemos que rodear: la pareja heterosexual, la familia, la casa, la maternidad, la estabilidad, el éxito, la adaptación social, el trabajo fijo, el éxito profesional. 

Aragay nos propone un espacio-tiempo donde vivir otro presente: desde lo periférico en toda su amplitud -literal, simbólica y moral-; desde el cuerpo presente, capaz de extrañar y de saberse otro, más allá de lo normativo. 

Desde el asombro de estar con la naturaleza a escalas y dosis mínimas: al lado de la acequia, entre el sendero del terreno abandonado, bajo la sombra de la torre de alta tensión, en el jardín improvisado entre vías. 

Y cierra esta pieza sutil y micro con un recital de voces poéticas, encarnadas. Sí: más cuerpos, de pronto; voces activistas, cristalinas, visionarias. 

Es una pieza que te llevas a casa, que resuena en el cuerpo durante horas y días, más allá del tiempo de visionado. 

Ojo: al lado de la puerta, nos indica Aragay en el aplauso final, junto a Forner y Nilo, podemos hojear y ver la propuesta curatorial de Forner sobre su “Museo de Papel”. 

 María Muñoz-Duyos

¹ “Me dijeron…” poema de Gloria Fuertes que pertenece a Mujer de verso en pecho, publicado por Cátedra en 1995.

² “Todo asusta”, poema de Gloria Fuertes publicado originalmente en Todo asusta (Caracas, Lírica Hispana, 1958).

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Lírica: La frase permanece

Crónica sobre de noche / de plata / hacia de María Salgado con Eddi Circa. 

Vamos porque vamos con ánimo de todo al Círculo, las que vamos siempre y la tronca de la tronca de la tronca (que) trajo a una amiga del trabajo[1], y así somos cientos y sumadas a las otras muchas que no pudieron esta noche venir, formamos (quizá añadiendo alguna barba y alguna cana más) el convoy de unicornios, mullets, camisas estampadas, camisas leñador, varias épocas y periodos de camisas, rejillas, aros, piercings, gafas redondas, gafas montura aviador fina metálica[2], que dice María trae Eddi Circa. Y horas antes ya se perciben los nervios, esperamos las colas, intentamos conseguir entradas de estraperlo a los amores que se durmieron, compartimos la excitación. Oímos decir parece esto el concierto de Rosalía, y también oímos contestar, sin pizca de sarcasmo, más quisiera Rosalía. Si lo pensamos fríamente, aunque nos cueste en ese momento horrores, estamos haciendo cola para asistir a la lectura por la noche de un libro sobre poesía, Lírica de María Salgado, que sacó en la editorial La Uña Rota hace unos meses. Ese bello desajuste se subraya con la poderosa performance que el convoy de las maravillas hace sólo ocupando un sitio como sabemos que es y para quien es, o si no sabemos sí creo será fácil de imaginar, este espacio que se llama La Sala de Billares del Círculo de Bellas Artes. 

El convoy aplaude con devoción cuando toca y a veces porque se muere de ganas y guarda un silencio ceremonial para cuidar la velada, porque sabe que es un lujo frágil y es a su vez fuerte que María Salgado y Eddi Circa se junten en un escenario para leer, cantar y hacer pasar las frases que contiene Lírica. Frases que algunas ya oímos antes, sentimientos privados encontrados escuché yo concretamente el 12 de julio de 2014 la primera vez en una azotea en Móstoles en una Picnic del CA2M y, cuando la oí sudando en los billares el 24 de abril de 2026, esas palabras ya las tenía grabadas a fuego en la memoria desde entonces. Los versos de María se mueven con nosotres, saltan de un formato a otro y cuando menos te lo esperas, se te aparecen. No sólo en la cabeza que también y mucho, sino escritas en la vida real, como en aquel 8 de marzo histórico de 2018 que entre los cientos de lemas que lucían en cartelería casera, leí en uno de los cartoncitos: 

es mujer y es mujer no, exponencial 
es el sujeto de la era[3] 

que yo tan bien conocía porque pertenece al manifiesto que se grita en la pieza Jinete Último Reino. Frag. 3[4]. O, sin ir tan atrás, en el 8m de este año, no tan histórico pero sí muy de verdad, cuando la corriente llegó a la calle Alcalá y en la fachada del Círculo aparecieron sus frases, esta vez gigantes y en banderolas impresas[5], intervención que forma parte, al igual que esta lectura, de la muestra La lechuza de Minerva comisariada por Isabella Lenzi. 

VAMOS 
PORQUE 
     VAMOS
CON ÁNIMO 
    DE TODO

Lírica es un libro de ensayos y poemas que ensanchan la idea misma de escritura. Recoge una galaxia de formas que evidencian el poder inmenso que la lengua tiene de hacer realidad y viceversa y, por si esto fuera poco, lo hace a través del goce que se siente con la combinación de palabras, sonidos y ritmos. Incluye poemas maravillosos de, entre otres, Luz Pichel, Fernanda Laguna, Mariano Blatt o las propias letras de Eddi Circa. Por lo que leer con sus canciones en los billares era también revivir lo que escribe en el capítulo que le dedica, Contracultura la sibila. Notas sobre las barras de Eddi. Como Lírica ya se había publicado, algunas de las del convoy lo releyeron en directo y buscaron los efectos de esas dos voces distintas pero profundas, hondas, enormes que muchas conocían bien pero por separado, asombrándose de cómo se adaptan la una a la otra y de los brillos que relucen al sonar juntas.

Me pidieron esta crónica diez días después de la noche de los billares, así que hago el ejercicio de recordar sin ver vídeos qué frases se me han quedado. Eddi le dice a María si jugara al fútbol te dedicaría un gol, justo antes de cantar Demonio español, single donde están los versos que María mete después en su ensayo: 

Lírica: me lavaba el pelo 
pensando en tu pelo 
arrodillada en la bañera 
peinando tu pelo 
se me enreda se me enreda 
se me enreda el pelo (Eddi Circa)[6]

Así, el juego infinito del hilo de oro eléctrico que se intercambia y mueve en la devoción entre ellas y entre ellas y el convoy que transmite la frasecita a una mani, a un póster al lado de una cama, a una canción, a un tatuaje, a un mail perdido de una amiga que luego se vuelve a imprimir en un libro para hacer que reverbere. María en su escritura recoge múltiples formas de escribir en el mundo y en su lectura despliega múltiples formas de leer, como directamente con el libro, con micro, a través de grabaciones o a viva voz de memoria, mientras que en sus poemas nos advierte de que sospechemos de esas maneras que quizá no sean lo que parecen. Y en la lectura no para quieta, lee en todos los puntos de la sala para repartir la magia, nos repite manteneos a distancia de voz mientras se va alejando hasta uno de los fondos, pero es fundamental subrayar aquí que se aleja no como performer sino como poeta. ¿Qué cuál es la diferencia? Ahora mismo no os la sé explicar, pero es una diferencia importante. La performance de ser poeta. En esta lectura se van sucediendo acciones así evidentes e infinitos movimientos pequeños, ritmos y energías sutiles que hacen que se le vaya el cuerpo y la garganta al leer. Recordé que la artista Rosa Romero dijo que la danza de flamenco piensa que las otras danzas clásicas están mudas, no entiende por qué no salen sonidos de esos otros cuerpos bailando. María combina los gestos de todo el cuerpo con las palabras, sobre todo en las que lee de memoria, como si fuera esa su forma lógica. Como bailando. Como cantando. Explica en Lírica con muchas razones de peso por qué Eddi Circa es una poeta natural por hechizo. Y mientras lee de memoria por ejemplo el verso almizcle floral amaderado mueve el pie para marcar las tres palabras al ritmo y, aparte de ese gesto, con la mano que no tiene micro, que es su izquierda, hace círculos hacia dentro justo al leer la frase que viene después que es casi igual que la anterior, pero es muy diferente: almizcle floral amanerada[7]. A raíz de esta lectura pensé qué pasaría si considerásemos a María Salgado cantante y bailarina.

Esto parece Bolleras al Vapor de Barna, me acuerdo también que dice Eddi, porque realmente hacía muchísimo calor en los billares. De hecho, hubo un momento en el que María se tiene que sentar para poder seguir leyendo, pide agua y el convoy provee (así, de una mano a otra, a otra, a otra, como flotando le llega), abrimos los ventanales de la sala y entra una brisa que alivia nuestras 400 nucas y, a la vez, el ruido de la calle. En ese momento algo se expande hacia afuera y algo se contamina hacia dentro, y es bonito de verdad que esto ocurra. 

Algo se abrió ahí esa noche. Eddi adelantó temas inéditos de su próximo disco como Yo soñaba que le hablara y se notó que entre ellas está empezando algo que no puede más que continuar. No se puede decir que ninguna de las dos sea en escena tímida, aunque creo que esta noche, por ser la primera juntas, un poco sí lo fueron. Como por dejar espacio a la otra, por admiración y respeto, leí yo. Pero sé que saben la potencia que tuvo cuando leyeron juntas las frases que en Lírica están en tinta flúor rosa al final, que saldrán como canción en el próximo disco de Eddi y como tal se nos quedó grabada a todas, o por lo menos con las que estuve yo, y la cantamos en la calle después medio voladas, muchísimo tiempo, muchísimas veces y palpitaba en nuestras cabezas antes de dormir y por ahí se metió en nuestros sueños. Y me imagino en el invierno de 2038, en el búnker de la resistencia de algún barrio quizá de la periferia norte de Madrid, en donde María y Eddi nos convoquen, se oiga salir de sus dos voces de noche de plata hacia y el convoy recuerde emocionado. 

 Vito Gil-Delgado

Fotos de Rubén García-Castro (@anfivbia)


  1. Frase de la canción Cierva Imperio Perreo. Del disco En el bosque un claro (Eddi Circa, 2023).
  2. Página 129, Lírica.
  3. Se lo vi llevar a la escultora Julia Spínola. Ahí me di cuenta de que María Salgado, entre otras muchas cosas, es además la poeta de nuestra generación de artistas, como pasaba en las vanguardias del XX.
  4. Pieza escénica de María Salgado y Fran MM Cabeza de Vaca, estrenada en 2017.
  5. Y que en el libro están escritas en un fanzine artesanal llamado en el panfleto al día siguiente frente a los portones impreso en L’automática. Gráfica de ANFIBVIA (Rubén García-Castro y María Salgado).
  6. En la página 161 de Lírica.
  7. Ambos versos de su poema contradicción que recoge Lírica en la página 201.
Publicado en Uncategorized | Comentarios desactivados en Lírica: La frase permanece

LEXIKON

El viernes 24 de abril se estrenó LEXIKON, el último trabajo de El Conde de Torrefiel, en Madrid, en la sala principal del Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional. 

Un lexicón es una recopilación de palabras que pueden estar ordenadas en un catálogo, un diccionario, o revueltas en la memoria de alguien constituyendo el conjunto de lexemas que esa persona conoce del idioma que habla. 

LEXIKON, la obra de teatro, es una colección de relatos compuesta por siete fábulas independientes. Si bien hay una atmósfera que recorre toda la obra (una atmósfera que yo sentí tensa, inquietante) cada fábula presenta una variación diferente de la misma y un lenguaje escénico particular, más allá de que, por supuesto, todos estos lenguajes surjan de la combinación, el desarrollo o la utilización de elementos propios de la poética de la compañía. 

Las historias suceden en una casa, en la RAE, en la carretera, en la documenta de Kassel, en un cine, en un lugar indeterminado de una galaxia que no recuerdo si era la nuestra y en el teatro. 

De lo que vi intentaré revelar solo lo indispensable porque esta obra va a estar en cartel hasta el 24 de mayo, así que puede que quien lea esto ahora la vea después, y yo creo que siempre es divertido que te sorprendan en el teatro. 

En la casa alguien que no puede dormir observa desde la ventana de su piso a un grupo de personas que lleva a cabo una tarea. A la insomne no le interesa demasiado saber por qué o para qué hacen lo que hacen, le interesa el estado mental en el que trabajan.

En la RAE un académico suelta, por interpósita marioneta, un discurso de toma de posesión ante un auditorio en el que alguien se indigna, alguien no entiende, alguien se alegra, alguien se excita y alguien calcula sus posibilidades de ocupar un sillón en la organización. Para saber quién hace qué, mejor ir a ver la obra.

En la carretera a una persona que parece tener la vida bastante bien montada, se le desmonta la vida bastante después de ver una obra de teatro y beberse una botella de vino mientras cena con una amiga. 

En la documenta unas turistas españolas visitan un centro de exposiciones y ven algunas obras.

En el cine se proyecta una película extraída de la mente de los espectadores. 

En la galaxia dos seres, que creo que no eran de este mundo, conversan.

En el teatro sucede una obra de teatro.

En la escena de la casa se habla de la concentración. Una persona concentrada es, según dice la voz narradora, lo que más le gusta ver últimamente

Como tengo el cerebro frito de divulgación científica de Youtube sé que a ese estado se llega (se puede llegar) haciendo algo que presenta una dificultad solo ligeramente superior a tus capacidades. Si la tarea es demasiado difícil el cerebro se frustra y se sale, si es demasiado fácil, se aburre y también adiós.

En estado de concentración el humano saca lo mejor de sí mismo, es donde crea, donde resuelve problemas y donde entiende cosas importantes. Es un estado que supera al lenguaje porque allí la cabeza va más rápido que las palabras, aunque se esté trabajando con palabras. En ese lugar no hay diferencia entre la mente y el cuerpo, es un estado divino porque es creador y es placentero, y es incompatible con el fingimiento, con sostener una fachada. Es un lugar en el que solo puedes estar siendo exactamente lo que eres. 

En el cuadro de la RAE se habla de la palabra como instrumento de manipulación, de engaño, desde la institución que toma el lenguaje en estado de materia prima, móvil y espontánea, y lo procesa, lo reglamenta y lo fija. La RAE nos extirpa el idioma y lo convierte en una tecnología externa aplicable a procesos de exclusión, jerarquización,  separación por clase social y por fronteras.

Entre los académicos que escuchan el discurso del escritor sólo uno lo celebra, no sé si es porque se divierte presenciando el suicidio social de su colega o porque disfruta de que alguien diga algo que todos fingen no saber. Puede que sea porque es el único académico dramaturgo (perdón, esto sí es un espoiler) y lleva años cargando el secreto de que está agotado, porque escribir para el teatro es estar constantemente intentando evitar que las palabras se le salgan de control y se lo traguen todo. 

En la historia de la carretera el cansancio y una botella de vino marcan el límite entre la vida racional, contenida, y la vida vivida más de acuerdo al deseo, el límite entre el orden y la irrupción violenta de un caos después del que quizá puedan cambiar algunas cosas. In vino veritas y lo que eso implica. La creencia popular es que el borracho no puede mentir, no puede parapetarse tras el artificio del lenguaje. Mi experiencia personal con gente beoda me dice lo contrario, pero eso de ninguna manera viene a cuento en esta crónica. 

En el relato de la documenta se presenta la retórica del arte moderno como un dispositivo hipócrita, formal y engañoso, que reproduce (y al reproducir confirma, refuerza y amplía) las dinámicas de la sociedad de mercado. 

En la secuencia del cine irrumpe la fantasía de poder mirar directo al núcleo de los deseos del otro sin la mediación de un lenguaje codificado y de que en ese núcleo el logos se disuelva y aparezcan flotando alegres distintas formas de felicidad. 

En el diálogo de la galaxia el lenguaje como lo conocemos es una antigüedad, una herramienta burda como podría parecernos un cuchillo del neolítico, o enigmática como esos dodecaedros que aparecen en las excavaciones de pueblos romanos y nadie sabe para qué servían. 

Finalmente, en el fragmento del teatro se nos presenta una obra del futuro. El título de esta obra sale de la distopía de Orwell en la que aparece como síntoma de que, repitiéndola, hasta la idea más absurda e inverosímil puede convertirse en verdad. El lenguaje convertido en herramienta de domesticación.

Hay algo a lo largo de toda la obra que parece sugerir que las palabras están en la cabeza mientras que la verdad vive en el cuerpo, sobre todo cuando ese cuerpo no intenta ajustar a palabras lo que lo atraviesa. Que los elementos que me permiten hacer esa lectura sean difíciles de señalar es justamente lo que evita que la obra presente un binarismo mente=palabra=mentira=malo /cuerpo=sentimiento=verdad=bueno

Salgo del teatro pensando que quizá la cosa sea tener más presente ese potencial performativo (por no decir mágico) del lenguaje, tanto para que el poder no nos pille desprevenidos cuando lo utiliza como para reclamarlo para una misma y empezar a relatar, y al relatar construir, el mundo que se desea. 

LEXIKON se estrenó con la sala llena. Una vez más me sorprende la escasez (ausencia casi) de gente joven en el patio de butacas y me pregunto si esto es algo que a las instituciones de la cultura les preocupa o les importa. Yo empiezo a pensar que, como siga así la cosa, en quince años va a haber que hacer las funciones en el cementerio, que es donde va a estar el público, cosa que, ahora que recuerdo, El Conde de Torrefiel ya hizo, no hace mucho. 

María Cecilia Guelfi

Imágenes de Bárbara Sánchez Palomero

Publicado en Uncategorized | Comentarios desactivados en LEXIKON

Los Voluble y su remix infinito

Los Voluble regresan a Madrid con una versión expandida de La voz de alarma, que suma al concierto audiovisual la presentación del nuevo archivo flamenco y un taller en Réplika Teatro.

Los hermanos Pedro y Benito Jiménez llevan 30 años desarrollando proyectos audiovisuales en vivo y activismo sonoro desde Sevilla. Han revolucionado la escena del VJ a partir del found footage, el apropiacionismo y el reciclaje electrónico de imágenes, haciendo como nadie una suerte de political remix video donde el público es capaz de bailar y pensar mucho a la vez.

Los Voluble volvieron en abril ”a su residencia” en Madrid, Réplika Teatro, donde ya estuvieron en 2019, 2020 y 2022, para compartir por primera vez en público su proyecto de investigación, Nuevo Archivo Flamenco, que sitúa el concepto de archivo en un lugar heterodoxo y participativo, donde todas somos cómplices. Pero, antes de explicar el archivo, vamos con un poquito de historia:

Los hermanos Jiménez se criaron en el Polígono de San Pablo, perteneciente al distrito de San Pablo–Santa Justa, en la capital sevillana, que, como otros barrios periféricos, surgió en la época de la dictadura franquista para albergar a decenas de familias que vivían en condiciones precarias en otros barrios más populares, como Triana. Un barrio con un callejero trazado a partir de calles y plazas que se dividían entre nombres de toreros, cantaores y palos del flamenco. Hijos de profesores, en su casa entendieron pronto que los chicos necesitaban una conexión a internet y, así, a mediados de los 90, empezaron a dar rienda suelta a su creatividad a través de esta herramienta, de carácter global, que prometía un flujo de información sin fin y nuevas amistades por todo el mundo.

El ambiente mestizo vivido por Benito y Pedro desde la infancia hizo que el flamenco atravesara toda su práctica posterior, pero no se materializó en un espectáculo hasta el año 2015; antes pasaron otras cosas. Es 1998, la época primeriza y luminosa de internet, todas compartían archivos, se hablaba de licencias Creative Commons, aparecían webs sin ánimo de lucro como Archive.org y los jóvenes escuchaban música free a través de Soulseek.

1998 fue también el año de la celebración de la primera edición del festival audiovisual ZEMOS98 (llegó a tener hasta 17 ediciones), con Sofía Coca, Felipe Gil y Pedro Jiménez (Benito estaba en la coordinación técnica). Un encuentro internacional en el que se hablaba del código fuente como “generador de amistad” y que trajo a España a referentes de la remezcla que tanto gustan a Los Voluble, como Eclectic Method, DJ Spooky o Coldcut. En 2015 dejó de celebrarse por falta de recursos, pero el proyecto mutó en una cooperativa desde la que se desarrollan proyectos educativos y de participación ciudadana en colaboración con la administración y distintas instituciones. Por aquel entonces, Los Voluble ya cacharreaban con sonido e imágenes. 

Fue con el montaje de Raverdial en 2015, junto a un entonces semidesconocido El Niño de Elche, cuando implosionó todo en el juego del directo. Y ahora sí: ¡el flamenco! La mezcla entre la fiesta rave, con toda su carga política, social, queer y clandestina, y los antiguos verdiales de Málaga, asociados a los días festivos, “puso patas arriba” la edición del festival Sónar Barcelona de ese año. Desde entonces han estrenado Flamenco is not a crime (2020) y JALEO IS A CRIME (2022), donde, en una suerte de detritus y exceso audiovisual —en la línea también del trabajo de la artista y cineasta sevillana María Cañas—, remezclan tecno e historia del flamenco con pantallas e imágenes que proceden no solo de películas e informativos de televisión, sino también de plataformas como YouTube o redes como Instagram.

“No somos músicos, no somos realizadores audiovisuales, no somos artistas digitales: somos remezcladores”, han dicho muchas veces. Y, además, no lo ocultan en sus actuaciones; todo lo contrario: buscan mostrar errores —“el glitch es bello”— e irse lejos del purismo más decimonónico para mezclarlo todo y nutrirse de aquello que circula en internet: pregones de la Semana Santa, cantos de La Niña de los Peines y Enrique Morente, declaraciones de presidentes del Gobierno, cante y producción electrónica. Un discurso sin estructura cerrada, donde la fuerza está en el directo y el público baila, pero también piensa las imágenes que se comparten. 

Desde entonces acumulan unos 20 terabytes de material. Fue durante el proceso de realización de La Voz de Alarma (2025), que cierra algo así como “el pack de la trilogía flamenca”, cuando decidieron poner en marcha el archivo. Pero, para explicarlo más claramente, nos remontamos a Antonio Mairena, uno de los cantaores más reconocidos de todo el siglo XX, y figura crucial a la hora de sentar cátedra sobre lo que es y no es el flamenco, defensor de un flamenco puro que dejaba fuera otros cantes como el fandango o la rumba. Un purismo academicista que “siempre le ha dado mucho coraje” a Los Voluble, y al que han querido responder con este nuevo archivo flamenco, que sin duda hará rabiar a más de un mairenista. “Que los puristas del flamenco se ofendan con esto del nuevo archivo flamenco; este sería el gran premio para nosotros: que los señores flamencos se ofendan de que nosotros digamos que vamos a hacer un archivo flamenco. Porque entonces ahí es cuando empieza el debate de verdad. ¿Porqué dónde se han guardado hasta ahora todas esas imágenes?”, explicaron en Réplika.

Como anécdota, de esas simbólicas e importantes, en el vídeo teaser de presentación del archivo vemos retirar lo que parece la última losa de una casa vieja. Ese azulejo de fantasía pertenecía a la casa donde Antonio Mairena vivió desde 1956 hasta poco antes de su muerte en 1983. La casa se derribó en 2023, levantándose en su lugar un bloque residencial de lujo; solo queda una placa conmemorativa al insigne cantaor, pero alguien, antes, se llevó los restos y ahora los luce en su salón; desconocemos quién…

“Por el contrario, este archivo no será nada académico ni mucho menos purista, alejado del canon oficial: será cualquier cosa que tú quieras aportar”. “Será un archivo no de pasado, sino de futuro para los que vengan después”. “En La Voz de Alarma fuimos conscientes, por primera vez, de que además de hacer una pieza de Los Voluble también podíamos generar un archivo de muchas de nuestras actuaciones y colaboraciones con artistas. Todo el material incluido pedimos que esté en bruto, para que la gente —por ejemplo, en un cole, durante una clase de vídeo— pueda descargarlo y generar una obra distinta, por ejemplo, un videoclip. Esto resultaría muy interesante” explican Los Voluble. 

En esta fase inicial, ya consultable, hay procesos de trabajo en su mayoría inéditos de bailaoras como Rocío Molina o músicos como Raúl Cantizano. Durante su taller en Réplika, además de explicar procesos, referentes y software de trabajo, sumarán las primeras aportaciones al archivo en Madrid.

Con el directo de La Voz de Alarma se produjo la magia comunitaria del baile en la sala. La pieza ya se había estrenado el año pasado en Conde Duque, pero dudo que en su auditorio se diera la complicidad entre público y artistas que sí tuvo lugar en Réplika, con más de la mitad bailando y “haciendo pogo” muy cerca de ellos. Cada vez que se representa La Voz de Alarma resulta distinta, porque la actualidad cambia constantemente y también las noticias, aunque el núcleo —entender el flamenco como algo vivo, transformador y mestizo, potenciando en esta ocasión sus raíces afrodescendientes— es la esencia de toda la propuesta.

Los Voluble adelantaron el estreno de Democracia total, el 22 de julio, en el marco del Festival GREC de Barcelona, coincidiendo con su 50 aniversario. Un espectáculo que será distinto, ya que contará con las artistas y coreógrafas de danza contemporánea Juan Luis Matilla, Laura Morales, Teresa Garzón y Paula Quintana. Con la transición democrática como telón de fondo, también en su reciente 50 aniversario, propondrán una nueva metodología de trabajo con el uso de la cámara, el cuerpo y el gesto del baile, pero sin dejar de lado el collage de imágenes que es seña de identidad “Voluble”. “Formamos parte de una hermandad no constituida que es capaz de acumular cantidades ingentes de material con la intención de generar composiciones, montajes y desmontajes en donde se generen nuevas piezas audiovisuales. Nuestros referentes han creído siempre en la importancia de la mezcla, la yuxtaposición y el apropiacionismo. Y esa ha sido, es y será, nuestra forma de trabajar. No sabemos hacerlo de otra forma”. Qué así sea.

Natalia Piñuel Martín

Imágenes de Julio Albarrán, Victoriano Moreno y Natalia Piñuel Martín 

Publicado en Uncategorized | Comentarios desactivados en Los Voluble y su remix infinito

Travesía y conjuro

“Si alguna vez has sido violentadx por /
has violentado a alguien que no sea 
un hombre cisgénero heterosexual 
y quieres participar activamente del conjuro
pon esta tarjeta en tu frente con el lado
rojo hacia fuera cuando se te pida.
Gracias!”

Las tarjetas sobre los asientos rojo rojo del Antic nos dan la bienvenida al espacio.
Al reverso de la tarjeta el mismo rojo rojo.
La tarjeta hace que la sala se abra en canal, rojo rojo.
El mismo rojo rojo se agita dentro de tí cuando lees la pregunta. No sabes si estabas preparade para responder o escuchar esto hoy. 
El mismo rojo rojo de mis manos sudorosas, mis mofletes ruborizados, de mi memoria revuelta que no sabe si rebuscar o esconder, si sí o si no, si hay algún pero que valga y me salve de contestarme a mi misme. Esos peros son rojo rojo.

¿Estamos preparades para escuchar esto, 
para exponerlo, sostenerlo, rumiarlo, digerirlo, metabolizarlo?

El prólogo ya se ha servido. Entre el bullicio, bajo la luz de sala, un telón rojo rojo ya se ha abierto dentro de mí.

Conversación de WhatsApp

-Amiga, estoy asustada. Puedes venir?
+Respira
-Está muy alterada y violenta. Temo por mi vida.
+Tranquila, seguro que se le pasa enseguida

Omisión de una amiga
Omisión de auxilio
A oscuro

016
Una llamada al teléfono para la asistencia en casos de violencia de género del gobierno de España.

+Pero, ¿su pareja es otra mujer?
-Sí, mi pareja es una mujer
+¿La agresora es otra mujer?

Omisión de las entidades competentes
    “competentes”

Una sombra
Un pájaro negro
Oculta el cuerpo que se desploma
La víctima desaparece

¿Cómo nombramos a las víctimas de estas violencias?
¿Cómo reconocemos esta violencia?

Muchas veces cuando no ponemos un nombre las cosas se vuelven invisibles, no las reconocemos, no las podemos distinguir de muchas otras cosas. Pero a algunes siempre nos ha tocado nombrarnos a nosotres mismes, a la heterosexualidad nunca le importamos absolutamente nada. Es normal que seamos invisibles, que esto sea invisible, innombrable, irreconocible, intratable, ¿insalvable?

Violencia intragénero.

Grapas en la piel sujetan la hipocresía y la absoluta omisión.
“Nunca te olvidaremos”, en una banda que se grapa sobre el cuerpo desfallecido.
Muches sabemos lo que duele esa hipocresía, y es mucho más que unas grapas sobre la piel.

Una mujer sin memoria se pronuncia
Una mujer que decidió arrebatarse a sí misma la memoria, arrancarse el pelo y las uñas, adentrarse en el desierto sola, libre, poderosa, imponente.
Su mirada en nuestros ojos es un reto difícil de sostener.
De nuevo rojo rojo, el de la tarjeta, el de mi sangre agitándose, el del telón que se abrió dentro de mí.

¿Estamos preparades para adentrarnos 
en el desierto y ser  libres?

Bailan juntas. 
Una cuerda elástica las une, una la sujeta con las manos y a la otra se le ata en la cadera.
“Para que todos sepan a quién tu perteneces, mi propiedad privada”, canta la artista argentina Soledad. Giran, dan vueltas, se seducen, se enredan, se miran, se besan ocupando toda la sala. Un torbellino de tirones y empujones juguetones y calenturientos a ritmo de balada. 

“Tanto dolor por tan poco placer”, 
dice una de ellas al terminar, como fuera de guión, haciendo cualquier otra acción, como una fuga de realidad y recuerdos que nos azota con otra verdad rojo rojo.

Comienza la reparación.
Un corazón enorme abierto en canal.
Ella, con aguja e hilo bramante se dedica a la sutura.
“El corazón puede sanar, lo sabemos”, nos va diciendo mientras diseccionan, entre poesía y discurso, la violencia intragénero. Qué pasa cuando una violencia machista no la ejerce aquel que todes pensamos que la ejerce, un hombre cishetero. Una violencia “invisible y espectral, como a lxs que hace desaparecer”. Cómo no tenemos las herramientas de reacción y reparación. 

El corazón queda colgando por unos cables que lo pudieran hacer latir de nuevo, en primer término, de un lado a otro, como un péndulo.
“Pero hay veces que te violentan hasta que desaparece el corazón. Y vas por ahí caminando con un agugero en el pecho. ¿Cómo arreglas eso?”
Un botijo contra el suelo se rompe en cien pedazos.

Comienza el ritual.
sal – ajos – agua florida – plantas sagradas que spankean al cuerpo – un acta de matrimonio que “no nos salva” a las disidencias de la marginalidad, se tritura – uva – polvos azul azul – besos – mucha saliva entre lenguas que gritan por un amor de sanación  –  un arnés con dildo – lubricante casero, una miel que en su exceso consigo sentir en mi cuerpo que se va dilatando, se ha preparado a la limpia.

La Rocio Jurado y su “Como yo te amo” terminan de hacernos dilatar a todo el público. Todes cedides al acto, todes babeantes, lubricades, excitades, calientes, con ellas, para ellas, mientras se follan, mientras convocan el placer y el goce como reparadores del dolor y del corazón. Sus brazos, sus piernas, sus lenguas, sus miradas, sus coños y dildos realizan la sutura que trasciende, que llega a la herida y la transforma.

El squirt sella el conjuro. Baña el suelo del Antic convirtiéndolo en santuario para les que no fueron escuchades, en lugar donde pronunciar aquello que fuera no se nombra, aquello de lo que afuera no se ocupan. Aquí el rojo rojo se abre para exponer las heridas a una reparación colectiva, donde todes somos tocades de una y muchas maneras. Aquí 

“lo importante son las manos colectivas 
que intentan reconstruir” un botijo, un corazón.

Epílogo.
Los libros han sido para muches de nosotres una salvación, una guía, un espejo. Para acabar nombro aquí los títulos de aquellxs que en la charla post-función, moderada por Mon García, entregaron herramientas de reconocimiento y reparación de las violencias intragénero.

“Mañana ya no hablaremos de nada”, de Montse Bizarro.
“Nunca fuimos de nadie”, de Verónica Aguilar.
Y el próximo libro de las misma Diana J. Torres – La Pornoterrorista.

Si alguien no ha asistido aún a la Travesía y conjuro que orquestan Diana J. Torres – La Pornoterrorista y Rosario Veneno, en Antic Teatre seguirán para los días 25 y 26 de este mismo mes de abril.

No olviden sellar sus conjuros.

Iver Zapata

Fotos de Alessia Bombaci

Publicado en Uncategorized | Comentarios desactivados en Travesía y conjuro

He muerto 10 veces este mes

Estos días he llevado conmigo a todas partes el papel que nos dieron antes de entrar a ver NEAR MISSES, de Fotini Stamatelopoulou. Nos esperaba sobre las mesitas en Réplika, y lo leímos un par de veces entre conversaciones. Al principio entendimos esa introducción como una serie de poemas, una canción; después, al terminar la pieza, volvimos a ellos y los entendimos como fragmentos de un manifiesto, como palabras que nacen de muy adentro y que han encontrado en este terreno de lucha el lugar desde el que ser compartidas. Frases en las que reconocemos dolor, miedo, fuego, peso, sangre, fracaso. Voy a copiar aquí, entrecomillados, algunos fragmentos de ese texto y a seguir escribiendo a partir de las reflexiones que he ido desarrollando tras ver la pieza, a modo de conversaciones que me imagino.

A través del humo y de la iluminación muy tenue entreveo chapas, metales, cadenas, un solo cuerpo, la melena negra cubriéndole el rostro. La respiración, cada vez más agitada. Sobre ella, una armadura medieval que es también superficie y terreno. Una estructura que puede ser como tierra, un lugar sagrado adherido a su piel, protegiéndola. 

“Y estoy
Caminando con pasos pesados/desapareciendo
Y parece
Que no me rindo / Que no sangro”

A medida que avanza la pieza, vamos descubriendo la multiplicidad de capas de significado, a partir del movimiento, el cuerpo y la voz de Despina Sanida Crezia, de la música original y el diseño de sonido de Panos Alexiadis y de los elementos escultóricos y modulables de Dimitris Tampakis.

En un momento dado, se mueve en círculos abriendo el cuerpo hacia el público, parece arrasar todo el espacio con sus extremidades, con su pelo, la ropa, los objetos que también son parte de la instalación. Suma a esta coreografía otras armas metálicas, que a su vez son instrumentos que hace resonar con fuerza, golpeándolos. Trato de ponerle nombre a los diferentes sonidos: un ensamblaje de lamentos y gritos emitidos con una voz quebrada y gutural, gemidos, rechinar de dientes, chasquidos de articulaciones, uñas que crujen y silencios. 

“Y luego un lugar mortífero
Que rompe mis huesos
Y deja expuesto mi interior”

Sé que la mitad de esos sonidos que describo no los escuché realmente, pero los imaginé. Estaban ahí de alguna forma. Estaban en todo ese idioma bestial. Estados físicos intensos, experiencias cercanas a la adversidad, al duelo. 

“He muerto 10 veces este mes
Una / por cuánto me quedé callada
Dos / Por el miedo que me mantuvo a salvo”

Llegamos a un lugar profundo donde gesto y ruido se encuentran para mostrar distintas intensidades del dolor y del miedo. Ella, dispuesta a la lucha, en una danza que es también un ritual de autodefensa, una coreografía política que anima a una desobediencia social. 

“Ves
Resisto / Me resisto a estas identidades
Cuando sé que no soy la única
En movimiento”

Siento las presencias atentas a mis lados. Siento cerca de mí la presencia en la que confío. Sé que ambas nos sentimos vinculadas a ese grito, que su armadura también podría ser la nuestra. Estamos ante esa lucha interna individual que es también lucha política colectiva. En este espacio liminal de la sala sentimos que podemos defendernos y transformarnos muchas más veces.

“Seis / Por mis hermanas
Siete / Por todo este pedir y dejar prestado”

Inclina su cuerpo sobre una de las estructuras modulables, se sienta, se tumba y va recogiendo, separando o moviendo por el espacio las chapas metálicas que llevan grabadas diferentes partes del cuerpo. Extremidades separadas, ojos, bocas desperdigadas. Como cicatrices, marcas, rastros de pérdidas. 

Pero siempre se puede perder más allá de la pérdida. Las pérdidas que a veces no llegan a perderse, pero lo parece y lo sufres y lo vives. El dolor más grande es el de no tener derecho a esa última hora. La tenemos aquí, ante nosotras. La última hora danzándose en este espacio. Está aquí. 

Perder es todo lo que queda.
Perder es todo lo que nos queda por perder.

“Un miedo visceral
Hacia esto / Que conozco
Estoy cargada / Llevo todo a cuestas”

Tener miedo es la condición de los conocimientos amantes. Si no reventara de miedo, no sabría existir, no advertiría los pequeños pasos que doy hacia otro lugar. Y si no me muriera de pena algunos días, no asistiría con nostalgia a la creación constante del mundo, no me importaría nada. Y no quiero que así sea. Todo nace y comienza con un adiós en su fondo, aunque no lo verbalicemos.

“Y entonces respiro / Sin hacer ruido
En mi lugar seguro / Para poder encajar
Para permanecer”

Va poco a poco agotándose el ritmo tras haber mostrado la rabia, la vulnerabilidad y la intimidad ante nosotras.
El tiempo se ha puesto amenazador y ellas han creado esta pieza como una forma de correr hacia todas las ventanas. Entramos en ese territorio, en su territorio que es el nuestro, me imagino que nos ponemos sobre la ropa, su armadura, que es la nuestra. Me imagino que también cogemos ese poder y esa fuerza y esa intimidad con la que somos capaces de romper todo y nos defendemos y nos transformamos una vez más. 

For all the little deaths
And the near misses.

Por todo aquello que no termina de suceder y, sin embargo, sucede lo bastante como para quedarse en el cuerpo.

Irene Mahugo Amaro

Imágenes de Allard Willemse y Pinelopi Gerasimou

Publicado en Uncategorized | Comentarios desactivados en He muerto 10 veces este mes

Cincuenta y siete

Mientras intento empezar este texto me doy cuenta de que he dejado cerca mío, sin quererlo, el libro de la cineasta argentina Lucrecia Martel: Un destino común. Y ya que la suerte lo ha colocado aquí y la mirada y el cigarro de Lucrecia de la foto de portada me convocan, me animo a utilizarlo como un oráculo para comenzar a escribir este texto, a ver si me sorprende. Abro la página 33 y mi dedo señala el siguiente párrafo: La madeja de lo que nos rodea es tan densa, ya sea por las relaciones que hemos establecido con otras personas, con las ideas, con los objetos, con las emociones, que cada tanto hay que tratar de refundar todo. Hacer el intento al menos, para poder percibir sensaciones nuevas en lo que nos rodea. 

El viernes 27 de marzo, después de un largo día, me acerqué a la Fabra i Coats, para tener la oportunidad de vivenciar los IN_prescindibles #57 organizado por La Poderosa. El día en el que después de una residencia intensiva de 14 días las artistas, en esta ocasión tres: Georgia Vardarou, Inés Sybille y Julia de la Torre, comparten su investigación IN_acabada con el público, con la intención de nutrirla más a ojos/oídos de otres. 

Al darnos la bienvenida, Mónica Muntaner, nos remarca que estamos presenciando el número 57 de este programa que comenzó en el año 2000. ¿Cuántas artistas/público han pasado por esta experiencia? Y qué importante el trabajo de sostener estos espacios en los que los procesos creativos buscan pensarse con otres, colectivizarse; desde su fragilidad, sin tener que ser ya un producto.

Antes de comenzar, para intentar entender el porqué de mi agotamiento, miré en mi teléfono cuántos km había caminado este día: 8km, descubro. Bueno, buen momento para sentarme a observar en alguna de las salas de la fábrica de creación los trabajos, pienso. Pero no fue así, ya que el trabajo de Georgia Vardarou, bailarina de origen griego, con el que comenzamos la noche, tiene como título provisional:  El Paseo, EN DIRECTO; y como este lo sugiere, caminamos durante 40 minutos aproximadamente, por el barrio de Sant Andreu. Un recorrido guiado por las acciones cinéticas de Vardarou, acompañada por la actriz y bailarina japonesa Kotomi Nishiwaki, invitándonos a expandir nuestra imaginación urbana y a explorar de otra manera la calle; espacio considerado por Georgia como limitado y de poca libertad. El dúo insiste con sus acciones y con una lectura de cierre de un texto de Kae Tempest, a que demos importancia a lo pequeño. Todo resuena, dice Tempest en su libro y Georgia repite: Todo resuena.

Debido a esta acción que me tomó por sorpresa y me recolocó como espectadora, me quedo pensando el resto de la noche sobre cómo invitamos al público a eso que hacemos. Después, escuchando el podcast de la Radio Visible, moderado por la investigadora y performer Malen Iturri me doy cuenta de que son preguntas que han sobrevolado por estas semanas de residencia: ¿Cuál es la invitación que quiero hacer? ¿A qué quiero invitar al público? ¿Qué elementos me dan esas informaciones?

Continuamos la sesión con el trabajo de Inés Sybille: Archivos activados diez mil veces, bailarina e investigadora nacida en Barcelona de madre catalana y de padre haitiano. Un cuerpo encimado por territorios que en esta investigación se relaciona con la Konpa Haitiana, colocándose en ese lugar incómodo, pero necesario, creo yo, de desplazar las danzas urbanas al estudio. Siendo en este lugar complejo donde ella desarrolla su lenguaje artístico. Sybille, para presentar su propuesta, invoca muchas voces, entre ellas la de Audre Lorde: Solo hay ideas antiguas y olvidadas, nuevas combinaciones, extrapolaciones y constataciones dentro de nosotras —con el coraje renovado para ponerlas a prueba. Entiendo, ya que lamentablemente no conocía nada de su trabajo, que utiliza materiales que ya ha utilizado, se repite e insiste en relacionarse con eso que crees que ya conoces pero que en el sampleo de las cosas te sorprendes porque puedes ir más allá. Para mi, como espectadora, la experiencia es nueva. Como todo este tipo de propuestas que me hablan de cuerpos y voces que me han quedado lejos, me coloca a mi también en un lugar incómodo, me doy cuenta de que falta mucha práctica y sabiduría para decolonizarnos. Escribiendo me sorprendo, y no; de mi carencia de conceptos para poder hablarles de eso que en ese espacio íntimo, cercano, que Inés construyó para invocar al mundo Haitiano; nos atravesó.

Finalmente presenciamos otro solo: Imagino que suenan cosas lejos, de la artista de la danza, como ella se presenta, nacida en Buenos Aires, Julia de la Torre. Nos encontramos con una sala vacía, sin sillas, ni muchas guías sobre dónde colocarse. El espacio se visualiza como una gran pista de baile. Julia entra en ella haciendo sonar sus botas para las primeras canciones, después serán las zapatillas. Julia también nos habla de territorios, de sus ritmos; de cómo suenan y se mueven. Su práctica es clara, las canciones, en su mayoría conocidas/populares, que nos han aparecido en diferentes momentos de nuestras vidas, abren un paisaje. Julia cierra los ojos para permitir que el cuerpo escuche y con una gran sonrisa, diría que su rostro es bastante protagonista, las baila. Así vemos a su cuerpo viajar por diferentes danzas y estados; y al nuestro contagiarse. Cualquiera podría hacer ese trabajo, sí, y es bonito que así sea.

¿Qué canciones bailaría yo? Me pregunto mientras corro al metro. La velada ha sido larga. 

Si bien los trabajos se encuentran en proceso y seguramente para las artistas faltará mucha más investigación, finalmente lo que hacemos siempre será inacabado, las sentí como piezas ya bastante cerradas. Ojalá, se les de continuidad, el deseo de siempre: que las investigaciones no se agoten aquí y se muevan más allá. Ya sea en la calle, en una caja blanca, negra o gris. Simsalabim.

Anabella Pareja Robinson 

Fotos de Mila Ercoli

Publicado en Uncategorized | Comentarios desactivados en Cincuenta y siete

Zona de abducción

Texto sobre el II Encuentro sobre objetos voladores no identificados organizado por rosanayaris.

Al entrar en la sala negra de Las Cigarreras hay un sutil velo de humo. Altera ligeramente  la percepción del espacio. El suelo está cubierto por una moqueta amarillo intenso. Sobre  ella se acumulan todo tipo de materiales: pinceles, papeles, tintas, celos, cartulinas…  hasta una lona gigante reciclada de la última exposición El miracle del sol de Albert  Gironès. La escena parece lo que prometía el título: Chapa y Pintura, taller de gráfica. 

– ¿Has visto alguna vez un ovni? 

Con esta pregunta empieza el encuentro y se abre una cadena de relatos tímidos: sí…  pequeñas luces…, era algo raro ahí en el cielo…, vi algo, pero no sé muy bien qué era…,  los satélites de Musk… Poco a poco, la vergüenza va cediendo y emergen historias más  excéntricas. 

El artista Vicente Aguado recoge los testimonios con atención e interés y, cuando  considera que el archivo de lo inexplicable ya es suficiente, nos propone hacer una  meditación para vislumbrar a los ovnis. Que por un momento olvidemos el imaginario  popular y los estereotipos sobre la vida alienígena; que intentemos convertir el cuerpo en  un canal, dejar que la imagen aparezca. Y, una vez abierto ese canal, plasmarlo  gráficamente usando los elementos presentes en el espacio. 

Van apareciendo imágenes. Algunas se acompañan de conversaciones y testimonios de  encuentros extraños que Vicente lee en voz alta. Otras existen sin ningún complemento… 

Una nebulosa. 

Una piedra flotando. 

Un transporte público intergaláctico. 

Una grieta. 

Una zona de abducción. 

Carteles de bienvenida. 

Otros que piden: “venid ya a por mí, por favor”. 

El suelo empieza a abandonar su función habitual. Deja de ser suelo. Se convierte en un  campo de criaturas posibles. 

El segundo día del encuentro tiene lugar también en la sala negra, pero esta vez la  disposición ha cambiado. El espacio recuerda a la escenografía de un congreso: una U de  mesas blancas con sus respectivos micrófonos y botellas de agua, dos pantallas en el suelo, una planta grande de plástico… una estética cercana a una charla TED, pero atravesada por un punto misterioso. 

En el centro nos esperan Pablo Vergel, editor de Reediciones Anómalas, y Vicente  Aguado. Invitan a sentarse con ellos y participar en la conversación. Les más extrovertides ocupan las mesas; el resto forma un semicírculo con sillas plegables alrededor. 

La conferencia gira en torno a la imaginería OVNI: cómo ha mutado a lo largo del tiempo y  cómo cada época ha proyectado en ella sus propias obsesiones. De los relatos de platillos voladores en la Guerra Fría a las narrativas actuales atravesadas por la tecnología y la vigilancia. El ovni no solo como un objeto en el cielo, sino como una forma de pensar los límites de la realidad. 

Hablan de cómo la imaginería ovni se entremezcla con la fe. No desde la sustitución, sino  como un desplazamiento: cuando ciertos sistemas de creencias se debilitan, emergen  otros modos de explicar lo desconocido. Los avistamientos se intensificaron con el quiebre de la religión y el avance de la ciencia como nuevo marco de verd… 
PUUUUUM!!!!!! Un golpe seco y fuerte interrumpe la charla. Un foco ha caído al suelo.  Qué miedo. Suerte que no ha sido encima de nadie. Los ponentes se recuperan rápido y  continúan en el sitio donde lo habían dejado con una tranquilidad sorprendente. 

Con el quiebre de la religión, se produce una falta de desconsuelo, que al mezclarse con  el avance de la ciencia produce el auge la de imagería ovn…. AAAAAAAAAAA!!! Las luces  se han apagado. Un silencio incómodo atraviesa la sala negra. Desde una apertura en el telón del fondo empiezan a aparecer luces intermitentes, acompañadas de sonidos de radio. Parece que los ovnis han llegado. Poco a poco, la luz vuelve. Las interferencias  desaparecen. La sala regresa a su estado inicial, aunque ahora un humo la envuelve. 
Vicente y Pablo se miran y continua la charla, ahora es el turno de las apariciones  Marianas, aquí mucha gente se anima a participar, son interrumpides por el sonido del  ladrido de un perro, cuando el ruido desaparece vuelven los diálogos. Nos avisan de que  está por terminar. Y aparece una dimensión más política. Aliens y fascismo. Aquellas  narrativas de lo extraterrestre, sobre todo las que imaginan inteligencias superiores o  civilizaciones más avanzadas, pueden derivar en fantasías de control, jerarquía o  salvación. Ideas que se entrelazan con imaginarios autoritarios. Con esto terminamos, no  sin antes pasar a pillar algún libro de la mesita que ha montado Ediciones Anómalas. 

Este ha sido solo el inicio del II Encuentro sobre objetos voladores no identificados, una  producción de Rosanayairs con el apoyo de Las Cigarreras. Más que responder a la  incógnita sobre los OVNIS, el encuentro parece explorar cómo imaginamos y tememos a  lo desconocido.

Guiu Gimeno Bardis 

Publicado en Uncategorized | Comentarios desactivados en Zona de abducción

Tenemos diecisiete años

Johan van der Keuken, Wij zijn 17 (1955) © Noshka van der Lely

En 1955 Johan van der Keuken tenía diecisiete años. Con el tiempo llegaría a ser un reconocido fotógrafo y cineasta pero en ese momento solo era un estudiante holandés del último curso de bachillerato al que se le ocurrió retratar a sus compañeros y amigos de entre catorce y diecinueve años en una serie de fotografías que decidió publicar en un libro titulado Tenemos 17 años. La publicación de ese libro fue un atrevimiento desacostumbrado para un chico de su edad que acabó provocando un escándalo nacional. Nunca antes un adolescente había publicado un retrato de su propia generación de una manera tan contundente pero es que, además, la imagen que sus fotografías daban de todos esos jóvenes no se correspondía precisamente con la imagen amable, alegre, sana, formal y responsable que la estricta y moralista sociedad holandesa esperaba de la juventud de la época.

Poco más de setenta años después se acaba de inaugurar una exposición en el CCCB que se titula Tenemos diecisiete años, comisariada por la asociación cultural A Bao A Qu (formada por Núria Aidelman, Laia Colell, Anna Fabra y Agnès Sebastià) y la investigadora y comisaria Érika Goyarrola. La exposición es un retrato colectivo en primera persona de más de trescientos jóvenes de diecisiete años de Catalunya, Lituania y Rumanía que emulan el gesto de Johan van der Keuken a través de fotografías, vídeos, instalaciones y escritos en primera persona. La exposición también muestra por primera vez en Barcelona los treinta retratos incluidos en su día en ese primer libro del artista holandés en el que se inspira esta exposición.

A diferencia de van der Keuken, los jóvenes no se han enfrentado a esto solos sino que han recibido el acompañamiento de las fotógrafas Ingrid Ferrer, Tanit Plana, Mònica Roselló y Berta Vicente Salas, y de los cineastas, artistas y dramaturgos Xavier Bobés, Jaume Claret Muxart, Raquel Cors, Pep Garrido, Mikel Gurrea, Martí Madaula, Sergi Portabella y Jaime Puertas Castillo. En la exposición encontramos dos instalaciones sonoras de Xavier Bobés y Albert Coma, un proyecto audiovisual de Martí Madaula, un mural de Tintafina y una película creada en el marco del proyecto Cinema en curs de A Bao A Qu y montada con Meritxell Colell.

Hajar Ahannouk, Ikhlas Daoudi, Achraf El Idrissi, Ivet Lázaro, Miriam Reyes. Autorretrato en el barrio de Roc Blanc, Terrassa. © A Bao A Qu – Institut Les Aimerigues

“Os escribo porque tengo miedo. Miedo de cómo seremos de aquí a unos años. Del abismo que se acerca”. Con estas palabras dichas por una de las protagonistas de la exposición comienza una de las películas proyectada en tres pantallas que envuelven al visitante. Hay adultos que piensan que la adolescencia es una especie de época de rebelión que se cura con la edad. Los adolescentes de esta exposición no se lo acaban de creer. Prefieren pensar que no saben lo que les deparará el futuro. Hay otros adultos que tienen otra visión de la adolescencia. Piensan que a partir de la adolescencia la vida es un declive constante, que la adolescencia es el punto álgido de nuestra existencia, a partir del cual todo se va corrompiendo poco a poco.

¿Cómo éramos cuando teníamos diecisiete años? ¿O cómo serán los más jóvenes cuando los cumplan? Esta exposición nos invita a recordarlo o a imaginarlo, según el caso. Con esa intención, los jóvenes de la exposición se fotografían a sí mismos para mostrarse tal como son, lejos de las buscadas y cuidadas poses de las redes sociales. En este intento de retratarse tal como son, las fotos mal hechas son bienvenidas y solo en las fotos colectivas, cuando los fotografiados se olviden de la cámara, aparecerá la verdad.

Preguntados sobre el auge de la ultraderecha entre las gentes de su edad estos adolescentes responden que el arte, los libros, la cultura y el estudio de la historia son los antídotos de las ideologías que separan a la gente. Me llama la atención esa última expresión, que no parece para nada inocente. Lo que les molesta a estos jóvenes es que una ideología venga a separarlos, a aislarlos o a enfrentarlos, porque se dan cuenta de que se encuentran mejor cuando están juntos. Unos días antes de visitar la exposición una persona me habló de un artículo que defendía lo mismo pero de otra manera, ahora me doy cuenta. El artículo sostenía que existía una relación entre el cierre galopante de bares en nuestras ciudades y el auge de la ultraderecha. Según esta tesis, cuantos menos bares hay en una población más crece ahí la ultraderecha. Sospecho que en este caso no se trata de la ingesta de alcohol, la cual dicen que ha bajado no solo entre la juventud sino también entre el resto de la población. Se trata de encontrarnos, de juntarnos, de rozarnos, de tocarnos, de olernos, de tratarnos, de besarnos, de charlar de cualquier cosa, de convivir, en definitiva, de no quedarse encerrados en casa mirando una pantalla del tamaño que sea y emita lo que emita, da igual. Los adolescentes de esta exposición se han dado cuenta de eso. Si los bares no les van a los que ahora están en esa edad (parece que los frecuentan menos que las generaciones anteriores) encontrarán otras maneras de juntarse pero lo que no quieren es estar solos.

Si ens trobem. Film “Cinema en curs” del grupo de 1º de bachillerato del Institut Doctor Puigvert (Barcelona) @ A Bao A Qu

La exposición comienza con retratos individuales en múltiples pantallas verticales que alternan unos retratos con otros. Los retratados miran a cámara pero el visitante observa y se siente observado por muchos adolescentes a la vez, a un lado y al otro. El colectivo está presente. A medida que avanza la exposición el colectivo se hace aún más evidente. Primero las grabaciones de audio recogen conversaciones de los adolescentes hablando de temas de los que no hablarían si esos registros no hubiesen sido captados en un momento en el que se sintiesen arropados por el grupo. Si seguimos avanzando en la exposición nos encontraremos con imágenes de la intimidad de sus habitaciones. Enseguida les escucharemos cuchicheando entre ellos por la noche en esas mismas habitaciones o hablando sobre el enamoramiento en un parque. Más adelante nos muestran a sus amigos, otra vez en grupo, y también sus barrios, su ciudad, su gente, de nuevo lo colectivo.

La exposición finaliza en una última sala ambientada como un club, con su pista y su bola de discoteca, en la que suena música de baile y una pantalla gigante muestra a los jóvenes bailando. Quizá no vayan a los bares pero aún sienten ganas de bailar, como sintieron algún día todas las generaciones que les precedieron y como afortunadamente algunos seguimos sintiendo tengamos la edad que tengamos. Porque si no podemos bailar está claro que esta no es nuestra revolución.

Con motivo de la exposición la Filmoteca de Catalunya presenta un ciclo de treinta películas de Johan van der Keuken hasta el 30 de abril. Tenemos diecisiete años (un retrato colectivo) se puede visitar en el CCCB hasta el 17 de mayo. La entrada es gratuita.

Rubén Ramos Nogueira

Publicado en Uncategorized | Comentarios desactivados en Tenemos diecisiete años

Cómo ir más allá de la herida

Del 18 al 20 de febrero, CCCB y MACBA coorganizan Black Urbanities. Políticas negras en la ciudad, un programa que reúne a gente de diversas disciplinas y geografías para reflexionar colectivamente sobre las experiencias de las comunidades negras en ciudades de todo el mundo. Participan, entre otras, la filósofa y novelista Nadia Yala Kisukidi, voz clave sobre negritud, migración y diáspora, Saul Williams, pionero del slam poetry, y Jovan Scott Lewis, geógrafo y activista por los derechos raciales en EEUU.

Tomemos el caso de Nadia Yala Kisukidi. Hija de madre franco-italiana y padre congoleño. Se la presenta como filósofa francesa especializada en pensamiento francés y africano contemporáneo, africanista especializada en Henri Bergson y estudios poscoloniales, alguien que ha estudiado en profundidad a los pensadores de la diáspora africana. Es una de las pocas filósofas negras que ejercen en Francia.

Nadia Yala Kisukidi abre el programa de Black Urbanities en el CCCB con una conversación conducida por el sociólogo urbano AbdouMaliq Simone. Es más que probable que en la conversación se hable de su primera novela, La dissociation, publicada en 2022. La protagonista de esa novela también es hija de madre francesa y padre africano, como Kisukidi, pero ese dato seguramente sea muchísimo menos importante que el hecho de que en algún momento de su adolescencia el cuerpo de la protagonista se resista a crecer y a partir de entonces sea vista como una enana. Solo otro de los múltiples personajes que aparecen en la novela es negro, africano, sin papeles. Por lo demás, el color de la piel no tiene demasiada importancia en su novela. Si lo que buscabas es una novela de negros en escenarios urbanos franceses te equivocaste de novela. Me pregunto si esto tendrá que ver con lo que a la autora dice interesarle del poeta y político Aimé Césaire, ideólogo del concepto de la negritud: la forma en que Césaire llega a lo universal dinamizando los esencialismos y separatismos para construir una política de solidaridades.

Fabulación negra y sueños de libertad, ese es el título del diálogo con Kisukidi en el CCCB. Y la libertad pasa por poder hablar de lo propio pero también que nadie te encierre en tu gueto, sobre todo que en estos momentos no te sientas obligada a encerrarte tú misma por cuestiones identitarias. La dissociation es una novela que aprovecha varios escenarios urbanos para contar su historia pero no se escribe desde el realismo sino más bien desde la alucinación, el cuento de fantasmas, el collage, la poesía y el ensayo. La manera como sirve a la negritud es dándose la libertad para escribir lo que se escribiría si hubiésemos superado cualquier tipo de prejuicio racista, si no esperásemos que una escritora negra tuviese que escribir una novela sobre personas negras. En cambio, no es que La dissociation sea una novela complaciente. Por el contrario, es una novela combativa. Solo que su combate va más allá del de la comunidad negra que habita Francia, más allá de la comunidad negra europea, más allá de la negritud. Por eso, además de la búsqueda de un cierto grado de libertad en los aspectos formales, de una exploración estética personal, la novela incluye entre sus personajes a una retahíla de seres marginados, injustamente golpeados por la vida, da igual si son negros o no. E imagina una salida para toda esa gente: un fantástico mundo paralelo a muchos metros bajo tierra, en el lugar donde tradicionalmente se coloca al infierno en la cultura cristiana, en el underground.

Quizá este sea el mensaje que sobrevuela en esta edición de Black Urbanities. Un mensaje que se expresa de otra manera con la pregunta que plantean la socióloga Cristina Roldão y el geógrafo Jovan Scott Lewis: ¿cómo ir más allá de la herida? Como si agarrarse al agravio no fuese más que una estrategia demasiado simple, un arma de doble filo, una trampa de la que hubiese que escapar para conseguir iniciar el camino de la verdadera liberación.

Rubén Ramos Nogueira

Publicado en Uncategorized | Comentarios desactivados en Cómo ir más allá de la herida