SPAfrica

Entramos y en el escenario ya está todo preparado. El espectáculo que acabamos de ver nos ha dejado con muchas ganas de escuchar a los artistas. El dramaturgo Ferran Dordal entrevista a Julian Hetzel y aún estamos esperando a que llegue Ntando Cele, seguramente recomponiéndose todavía de su más que energética actuación. 

Una proyección en el fondo del escenario con la información oficial del Festival Grec, micrófonos, tres sillas transparentes, una máquina dispensadora de agua (de estas con bidón recambiable) y una mesa con una botella de agua peculiar en su centro. Ferran empieza su charla post-función con seguridad.

Un espontáneo en el público se queja “Què dieu de post-funció?”. En realidad yo ya sé el truco, descubrí el artificio de SPAfrica en 2023 en el Teatro da Garagem de Lisboa, en el Festival Boca Bienal y por eso he querido repetir. 

Ferran pronuncia mal el apellido de Ntando, “Chela” en vez de “Cele”. Fijaos, este es uno de los primeros indicios de la magnitud de lo absurdo que está por venir. Julian Hetzel nos cuenta sobre el producto encima de la mesa. La botella de agua forma parte de un intercambio Sudáfrica – Europa en el que se cambian agua por lágrimas. Las lágrimas de los europeos blancos se recogen con un dispositivo específico que se coloca como si fuesen gafas. Unas proyecciones ilustran el proceso mientras sigue la conversación. El líquido recogido llueve posteriormente en Sudáfrica. Ese agua a su vez es embotellada en la garrafa que Hetzel nos muestra hoy en la Fundació Joan Brossa.

Era algo así, ni siquiera el entrevistador parece entenderlo del todo: “es ambiguo”, va insistiendo Ferran. “Pure empathy from Cape Town, Ferran”, se explica. Parece que Hetzel está convencidísimo y propone distribuir chupitos con muestras de esta agua a todo el público. “Let’s connect through liquid!”. Lo hacemos.

Con las preguntas del dramaturgo, Hetzel a veces necesita un tiempo para responder y, con el gesto repetido de llevar su mano a la cara para reflexionar, desvela una capa más de la sátira de esta pieza: piel negra, máscara blanca, relanzando literalmente a Frantz Fanon con una dosis generosa de humor performático. El artista alemán se sigue delatando cuando empieza a hablar en nombre de su compañera. En una sucesión de clichés que siento ya haber escuchado a lo largo de mi vida y de diferentes maneras, la máscara blanca reitera “I’m not the bad guy”. La justificación perversa de este artista alemán hace que acabe enseñando su documento de identidad nacional proyectado en pleno escenario, en un gesto de autocompasión y lástima. La pataleta ridícula de Hetzel finaliza esta primera escena, en la que el dramaturgo catalán termina siendo expulsado del escenario. 

Cele deforma y desfigura la máscara restregando su nariz por la silla transparente en la que supuestamente iba a sentarse ella al llegar. Los sollozos van in crescendo y la imagen es un meme. La máscara acaba colgando de su manos y el gemido sigue mientras la zarandea. Me viene enseguida la imágen del líder revolucionario Dessalines con la cabeza de una mujer blanca mutilada en su mano durante la Revolución Haitiana, y el famoso lema rebelde: Koupe tèt, cortad cabezas. 

“[IDIOMA ESTRANGER]”. Este es nuestro primer acceso a lo que dice Ntando ya sin la máscara blanca. Siguen las proyecciones de la recogida de lágrimas blancas. Con cada vez más frecuencia, se oye un goteo. Lo reconocible del gesto de los antebrazos de Cele y la construcción gradual de lo que llegarán a ser saltos, es a lo único a lo que nos podemos agarrar en busca del significado de su discurso. El habla de la performer se intensifica y acaba convirtiéndose en Drippp, uno de los temas de la pieza y que está disponible en Bandcamp

Ferran interrumpe esta vez desde la pantalla y un zoom in que muestra solo su boca. Pregunta sobre el whitefacing. “I want to know more”, quiero saber más, Ferran o la voz morbosa del mercado de las artes escénicas contemporáneas. A partir de aquí sus intrusiones insisten en esa línea: “inspirador”, “confrontador”, “conmovedor”, comenta. La mirada blanca no me deja ser yo misma y por eso necesito de esta máscara, responde Cele. Pienso en el poema de Paul Laurence Dunbar que Cherish Menzo y Camilo Mejía recuperan en Darkmatter, “We wear the mask that grins and lies”, “usamos la máscara que sonríe y miente” y en la insistencia angustiante de Rébecca Chaillon con la lejía y la necesidad de blanquear para ‘caber’ en su obra Whitewashing. También tengo muy fresca la conversación sobre la fuga con Leandro Souza en su pieza Musa Insistente y me pregunto si Cele encuentra en la máscara o en la codificación irónica de su lengua, una brecha de libertad para escapar de un espacio que la confina.

Volvemos al dispositivo de las lágrimas y la performer sudafricana invita a alguien del público a llorar con ella, “let’s hold space for white tears”. Jesús se ofrece (y su nombre es carne de cañón para Cele, claro) y a cambio se le promete la botella de SPAfrica. Música sentimental, zoom en los ojos y la cara del voluntario (ella lo llama volun-tear) y la mirada cómplice de Ntando, sentada a su lado. La escena es cómica. Jesús no llora pero vuelve a su asiento orgulloso habiéndose ganado la botella.

Ntando Cele ahora nos demuestra su capacidad para llorar. Lo hace y paulatinamente construye una sonrisa exagerada que poco a poco se convierte en gruñidos y ladridos. Descubrimos en su intento por atacar a la primera fila que la performer ha estado atada todo este tiempo de un lado del escenario. Oh My God, Oh My Dog. Llega el segundo tema de la pieza, también disponible en Bandcamp. La primera vez que lo escuché ya me hizo pensar en el juego con el rap y las palabras de Cherish Menzo en Jezebel y aún hoy tengo esta referencia muy presente. “Watch me lose control”, provoca Cele con sus rimas. Ahí me fui un poco más lejos en mi experiencia como espectadora: Nora Chipaumire en El Graner en 2017 con #PUNK, “They said, ‘You black nigger! Go back to Africa!’ And I said ‘Cocksucker, motherfucker, watch me! Watch me go back to Africa!’”

Efectivamente, a partir de ahí Ntando pierde el control y si creíamos que hasta ahora había sido ácida y mordaz, en realidad no hemos visto nada. Confronta al público intercalando una voz deformada con su voz normal, jugando con la construcción del “otro” en la industria del arte, “I’m the other and you need me” y cuestionandonos, ¿qué estás sacando de esto? Sé que queréis esto, anuncia mientras se abofetea, el entretenimiento perfecto pasando por el llanto y la risa. 

Empiezan los chistes racistas y como el público no acompaña con complicidad, vuelve a colocarse la máscara blanca. Cele se balancea en un columpio que ha hecho con una cuerda y el bidón del dispensador de agua y las bromas continúan de la forma más depravada posible. White Lies. Tras usar el dispositivo de la cuerda para tirar el agua del bidón por todo el escenario desde arriba, empieza la tercera música de SPAfrica. Mentiras blancas, mentiras con ‘buena intención’, la sorna de Ntando Cele es inagotable. 

La pieza acaba con una luz roja que reviste de repente todo el espacio. Ahora considero la segunda parte del lema revolucionario haitiano, boule kay, quemad casas. Ntando Cele ha incendiado la Brossa.

Inés Sybille 

Collage de Inés Sybille

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