Clean Room | Temporada 1. Episodios 1 y 2.

Advertencia: Quien quiera ver la primera temporada de la serie alguna vez, que no siga leyendo. Quien quiera disfrutar de la experiencia y mantener intactas sus expectativas, que se quedé aquí. No queremos spoilear.

clean_room_thMiércoles 5 de noviembre a las 22 h. en La Casa Encendida.

Episodio 1. La Casa Encendida. Hall de entrada. Al calorcito. Unas ochenta almas. Todo el mundo conoce a todo el mundo. Besos. Comadreo. Dan las 22. Casi sesión golfa. Se nos indica que podemos ir hacia la sala y allá que vamos. Pero somos retenidos en el descansillo, en las escaleras de bajada. Beatriz Navas, responsable de Artes Escénicas y Cine del garito desde hace unos meses, bloquea, micrófono en mano, la puerta de entrada. Y nos obsequia con una presentación surrealista de las funciones que conlleva su cargo. Sin palabras. Casi nadie protesta. La mayoría son artistas, beben de su teta, pretenden hacerlo los años venideros. ¿No la conocen? ¿Está aprovechando para presentarse en sociedad? Nos deja atónitos al afirmar que ella no es responsable de programar a Juan Domínguez. Lo es su antecesora, Maral Kekejian, a la que cede la palabra. Ésta empieza una explicación absolutamente prescindible acerca de Clean Room, de su recorrido, de sus intenciones. Pero, ¿no vamos a verla? ¿Qué coño nos estás contando? Bea vuelve al ataque, pero ahora desvaría, libros de autoayuda, el baño no funciona, problemas con internet… ¡Que todo esto era ya el episodio primero! ¡Me la han colado hasta el fondo! ¡Bravo! La peña se despolla. Yo me descojono. Toma la palabra Emilio Tomé, artista residente, y cuenta su proyecto “Home Experience”, del que no daré detalles. Capta el interés de la basca. No es de risa. Luego pilla micro una chica. Habla de cámaras que nos graban. Otro chaval diserta sobre los cambios en la ciudad. Tertulia. Cháchara. Una mujer polemiza. Interpela a otra que resulta ser cantante lírica. Y canta “L´amour est un oiseau rebelle” de la Carmen de Bizet. Divertidísimo. De verdad. La misma mujer nos dice más cosas sobre nosotros y luego llega el segurata que es fan de Michael Jackson y se marca un número de imitación hilarante. Otra chica diserta sobre el Kit Kat y sale Juan Domínguez en persona a dar por concluido el episodio uno y nos hace pasar ahora ya sí a la sala.

Todo así, pim pam, a toda hostia, arriba y abajo, es pura televisión, ritmo ritmo, prime time, tertulia, variedades, talk show, El Semáforo, Esta noche cruzamos el Misisipi. Puro teatro. Nunca he podido saber quién de los que me rodeaban acapararía el foco al instante siguiente. ¿Esa top model que quita el hipo? ¿La pareja de enanos latinos? ¿Piensan otros que yo soy un posible candidato? Buenísimo. De puta madre. Teatro del bueno. Por qué no puede durar un rato más…

Episodio 2. Sala rectangular. Paredes negras. Techo negro. Cojines negros por el suelo. Luz tenue. “There is a light that never goes out” sonando. Buen comienzo. Y la voz de María Jerez que surge, hipnótica, como el Max von Sydow de “Europa”, para llevarnos de viaje, un viaje onírico, sensorial, la voz que evoca lugares, que invoca colores, texturas, aromas. La voz, su voz, y el resto está en nosotros, desparramados, tumbados. Es un juego de rol, María el master invisible, estamos jugando, elige tu propia aventura, jugamos todos a la vez pero es un juego individual. Reconozco que viví la experiencia en el Living Room Festival de hace dos años y os aseguro que no por ello es hoy menos intensa. Aunque no elijo bien y mi viaje es entrecortado como el sueño de una siesta de fabada veraniega. Supongo que si indagáis os encontraréis con ochenta versiones distintas. Pues perfecto. La burbuja hipnótica la pincha una música hardcore que proviene del exterior. Salimos. Hamelín. Un trío le da caña al mono en las escaleras de entrada. Cambio de tercio. De un pedo a otro pedo. De putísima madre. Me lo he pasado pirata. Hacía tiempo, que vaya racha. Ni el bueno de Peter Brook…

Que llegue el viernes ya, joder.

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Guri Petre

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Ante todo mucha calma

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1. La calma mágica. Alfredo Sanzol. Centro Dramático Nacional.

1.1. En la sala pequeña del Teatro Valle-Inclán -la Francisco Nieva- la entrada cuesta 24€.

1.2. En La calma mágica se entrelazan varias historias enmarcadas en una alucinación provocada por la ingesta de hongos alucinógenos. Un hongo tras otro. Y como es una alucinación: vale casi todo.

1.2.1. La mejor historia es la que motiva el montaje. El padre de Alfredo Sanzol ha muerto y escribe esta obra como homenaje para saldar cuentas. El último texto, en el que se cae -de alguna manera- la máscara de la ficción, y el autor se desnuda y nos muestra: miedo, rabia, incertidumbre y errores, es el más interesante del montaje. El “autor” habla con su padre muerto. Uno se va del teatro con la sensación de que la obra funcionaría mejor explorando, hasta sus últimas consecuencias, esa vía.

1.2.2. Las demás historias son, resumiendo: un chico va a hacer una entrevista de trabajo, le dan de comer hongos alucinógenos, se queda dormido en la oficina y le graban un vídeo roncando encima del ordenador, el chico se obsesiona con los que tengan o hayan visto el vídeo: quiere que lo borren; acabará entrando -varias veces- en casa del autor del vídeo por la noche, por la ventana, para robarle el teléfono. (¡Están de moda  las obras de teatro de temática internet/privacidad/etcétera!) Comen más hongos alucinógenos. El chico se enamora de una trabajadora del hombre que grabó el vídeo, que es su jefe, empiezan una relación; a la vez el jefe de la chica y la chica se lían y el jefe de la chica y la jefa del chico también se lían: constelaciones amorosas propias de una comedia disparatada. Comen más hongos alucinógenos. La jefa del chico (proveedora de los hongos) y el jefe de la chica (cazador empedernido) se van a cazar por ahí y la mujer coge gusto a eso de matar animales, sobra decir que los primeros animales los mata por error: que la escopeta se dispara sola. Comen más hongos alucinógenos: hasta los conejos hablan. El chico y la chica se van a vivir a África, tienen de mascota un elefante (un elefante rosa como el de la borrachera de Dumbo), sus antiguos jefes van de vacaciones a África, a cazar, y acaban por matar a su elefante. Tensión. Vuelve a resurgir el vídeo grabado con el teléfono móvil: el chico está obsesionado. Quiere matarlos. Al final se lían, de nuevo, la chica con su jefe. Comen más hongos alucinógenos. Y final. Más o menos.

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1.2.3. Digresión. El público del CDN. Delante de mí se sentaron unas chicas que habían ido a ver esa obra porque: no querían ir a un musical y en su tiempo libre no querían ver miserias. Se lo pasaron pipa. Se partieron el culo en dos. A la salida les parecía que había sido una obra muy extraña, particular e interesante. Después se fueron a cenar y seguirían hablando del montaje: eso es bueno. También había señoras que esperaron a que se fuesen las luces de sala para meter la mano en el bolso y sacar su caramelito. Y amigos de los actores. Pasa hasta en las mejores familias. Es el público mayoritario que va al teatro pagando su entrada. ¡Ojo! Sin público no hay teatro, sin teatro no hay público.

1.3. El universo de Sanzol es particular, reconocible, con imágenes propias. Sabe manejar bien los ritmos y trabaja bien con los actores. Dicen que escribe los textos a partir de improvisaciones con el equipo. Eso está bien. Se nota. Crea algo orgánico. Aunque a veces los textos pasen de un sitio a otro, en saltos cuánticos, y se pierdan cosas que están bien y que podrían estar algo más cerradas. Es una opción. Lo que no es necesario es justificarlo, en este montaje, con un atracón continuado de hongos alucinógenos. El público reconoce el código y puede seguir la obra sin necesidad de que se le recuerde que están comiendo hongos y que todo es así porque todo puede ser (o no) una alucinación del chico que ha perdido a su padre. Personaje alter-ego de Sanzol. Sanzol intenta ser cómico y profundo. Se le dan mejor los sketches que las tramas. A veces le sale muy bien, otras veces le cuesta algo más. Tal vez hace algunas concesiones con el patio de butacas que no son necesarias, pero que tal vez consigan que la obra gusté más al público. Volvemos al punto anterior.

1.4. Los actores, todos vascos (creo) -el montaje obra es una coproducción de CDN y Tanttaka Teatroa-: bastante bien. El trabajo de Iñaki Rikarte hace que el montaje funcione. ¡Bravo!

1.4.1. A veces la obra funciona, otras funciona peor. A mí me pareció que por momentos el espectáculo se hacía algo espeso y algo largo. ¿Sobran 30 minutos?

1.5. El espacio escénico es atractivo, inútil y desaprovechado. Una alemana construida en madera: en el último texto la madera se ilumina por detrás, dejando ver todas sus vetas, tiñendo el espacio de rojo. Me gustó. Pero los actores solo utilizan el lado izquierdo del espacio porque en el derecho hay unas estanterías llenas de achiperres que no sirven para nada. Solo para ocultar la cabeza de elefante y que no se pierdan el efecto sorpresa: algo tontorrón pues la obra se promociona con la cabeza de elefante y las estanterías, por mucho que lo intenten, no son capaces de esconder al elefante. Pobre actriz que se pasa la obra ahí escondida. Muchas cosas ornamentales: no aportan nada, no sirven para nada (ni siquiera son atractivas ni como objetos ni visualmente). Lo mismo pasa con el cartel de Monfragüe y con la caja de luz de una orca saliendo de las aguas. La sobriedad minimalista de espacio rota por un montón de gilipolleces.

1.6. Estoy en contra de las críticas que ven todo como una maravilla que pasará a la historia. ¿Dónde demonios están los espectadores que disfrutan con la obra, se dejan llevar, pero a la vez son capaces de distanciarse?, ¿nos conformamos con lo que sea siempre y cuando conozcamos quien firma?

1.6.1. Lo reconozco: me atrae el trabajo de Sanzol. Pero éste, a mi modo de ver, no es su trabajo más redondo.

1.7. Conclusión: empacho de hongos alucinógenos.

1.7.1. Los 24€ de entrada a la sala pequeña del Valle Inclán sientan como una puñalada en el corazón, para ser más exactos, en el bolsillo de la camisa donde suelo llevar la cartera.

1.8. Ante todo mucha calma.

Otro Perro Paco

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Tus abuelos no son mis abuelos

Veraneantes, Marco Vigo, Museo de Arte Contemporaneo de Vigo 2013

La segunda edición del Festival IDEM, Festival de Artes Escénicas e Inclusión Social, comisariado por Paz Santa Cecilia se desarrolló del 12 al 28 de septiembre en La Casa Encendida. La programación se puede ver aquí. Por desgracia solo pude ver una cosa: O estado salvaxe. Espanha 1939; de Pablo Fidalgo, poeta y exmiembro de La Tristura. Hemos visto lo que hace Pablo sin La Tristura, todavía no sabemos qué hará La Tristura sin Pablo. Hace tiempo Rubén Ramos le hizo una entrevista, aquí. Para saber lo que dice Fidalgo sobre su obra, Liz Perales le entrevistó en su blog de El Cultural (acá).

Hay un puñado de periodistas (por ejemplo) que considera que Fidalgo es uno de los mejores poetas de su “generación”: los poetas españoles más jóvenes. Su primer libro fue elegido por El Cultural como uno de los cinco mejores libros de poesía publicados en 2010. Leyendo La educación física (Pre-textos), La retirada (Ártese quién pueda) y Mis padres: Romeo y Julieta (Pre-textos) se pude decir que sabe titular y que tiene una obra sólida temática y formalmente, aunque a veces algo repetitiva. En definitiva, se puede decir que no se le da nada mal juntar una palabra tras otra. Escribe bien. Bastante bien.

Su último libro publicado por Pre-textos está emparentado con la pieza que pude ver en La Casa Encendida. Un proyecto que ha iniciado en busca de sus raíces y las raíces de su familia. En el libro: sus padres. En O estado salvaxe. Espanha 1939: sus abuelos. El libro comienza con este poema, que copio para que sirva como ejemplo de su escritura:

Yo tenía dos vidas:
una era una pequeña verdad,
la otra era una verdad absoluta.
¿Cuál crees que elegí?

Sé que en mi casa la pureza
es volver lleno de sangre.
Tú me limpias la sangre
porque crees saber de quién es.

O estado salvaxe. Espanha 1939 está estructurado en dos partes. La primera es una película montada con los vídeos que grababa su abuelo desde la década de los 50. Vídeos familiares, de vacaciones, niños pequeños, acontecimientos íntimos. A las imágenes se le suma una locución en off que narra la vida, los dimes y diretes, de su abuelo. Que si su vida, que si los estudios superiores, que si la guerra, que si escuchó el disparo de cuando asesinaron a su tío. El texto es literatura. El audio es la voz del propio Fidalgo, con una cadencia que puede hacerse algo monótona, pero con unas imágenes poderosas: un texto trenzado y bastante redondo. La muerte como regreso al vientre materno. Ole.

La segunda parte. Se acaba el vídeo. Suena un piano. Repito: suena un piano. Sube la abuela de Fidalgo a escena y nos saluda y dice, más o menos: Hola. Lo que vais a ver aquí no es una obra de teatro; es un acto de vida. La abuela se sienta en una mesa y comienza a pasar en silencio fotografías familiares que se proyectan al fondo, donde antes se proyectó la película. Reconocemos ver a la abuela en los vídeos familiares. Después comienza a leer una larga carta escrita para sus nietas: que si su vida, que si no la dejaban hablar gallego, que si no sabía castellano, que si las mujeres, que si tuvo problemas con su suegra. Conflicto entre su origen rural, su emigración a la ciudad y el origen de su marido: urbanita de una ciudad industrial como Vigo. Etcétera, etcétera. El texto también está bien escrito. Se intercala, en ocasiones, una estrofa de poema Palabras para Julia de José Agustín Goytisolo, escrito para su hija, esta:

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

José Agustín Goytisolo (de los Goytisolo) se tiró por la ventana de su domicilio barcelonés en 1999, a los 70 años. Digresión aparte.

La “puesta en escena” de O estado salvaxe. Espanha 1939 es sencilla y efectiva. La abuela lee bien, hay algo en su modo de decir las palabras que inunda la sala de “verdad”, pero también hay algo en su presencia que abre una grieta con su discurso. Un discurso que emana belleza, pero con una arquitectura literaria que no puede ocultar su artificiosidad. No es que esto entrañe algún problema: toda creación, de una u otra manera, es artificio. Suponemos que Fidalgo trabajó con sus abuelos y luego fue él quien reescribió sus textos/carta. Bien.

El plano de la obra que menos me convence es cuando intenta realizar el trasvase del testimonio personal al plano colectivo, generacional. El nosotros. En ese momento tengo más dudas con la pieza. El texto de O estado salvaxe está publicado en el libro Autobiografía de mi generación (Marco, Vigo, 2014). Es difícil hacer lo que se propone. La escritura del yo de Fidalgo intenta englobarnos a todos, a veces lo consigue, pero otras muchas veces no. Ahí hay una falla que te saca de la obra. No creo que el dispositivo utilizado sea el más adecuado: los textos son muy familiares por mucho que se desarrollen en un contexto global que empape los acontecimientos. El imaginario familiar es muy particular (hay tantas familias como culos, todo el mundo tiene una). El espectador en su libertad es el que tiene que compartir y comulgar con testimonios ajenos. Cuando alguien enarbola una supuesta voz generacional tiene el peligro de caer en un juego de poder peligroso que achate las circunstancias íntimas y personales de cada uno. Pablo Fidalgo nos muestra con maestría y buena pluma las circunstancias de sus abuelos, y lo hace bien, pero eso no significa que sean también las de mis abuelos o las de los tuyos o las de los suyos o las de toda una generación. Se trata de un proceso interno del que asiste a la obra. No puede ser impuesto. Es una manera innecesaria de elevar el discurso. Hablar de mi abuela es hablar de mi abuela. Si hablando de mi abuela para algún espectador estoy hablando de una generación, será siempre algo residual; no debe ser buscado: es consecuencia del buen hacer.

O estado salvaxe. Espanha 1939 no es un acto de vida. Es un testimonio de unos abuelos escrito por su nieto y puesto, de nuevo, en boca de los abuelos. Merece la pena acercarse a él. Pero mejor acercarse como quien se acerca a la historia de una familia, no como quien se acerca a la Historia de un país.

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Otro Perro Paco

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Una de las mejores temporadas

Crónica-d’un-espai-de-desgast

Hace una semana fui al Antic Teatre de Barcelona a ver la pieza “Crónica d’un espai de desgast” de Quim Bigas junto al grupo Festucs. Todavía la tengo en la cabeza. Y no empezaré hablando de su juventud, de su energía, del modo de hacer casi imberbe, porque no importa. La pieza tiene transiciones mal acabadas, cambios de ritmo mal acabados, tiene textos imperfectos, interpretaciones irregulares, cambios de luz de aquella manera, entradas de música atropelladas, pero “Crónica d’un espai de desgast” es una pieza real de artes escénicas vivas. Absolutamente vivas.

La pieza invoca la alegría de unas personas que todavía no tienen culpa de nada, y danzan en escena su propio ritual moderno, el Pogo. El inicio no tiene palabras (casi treinta minutos de baile loco, agresivo, violento y divertidísimo), pero al inicio no le falta ni una coma. Es así y debe ser así. No se puede explicar el mundo de otra forma. No se puede explicar su mundo de otra forma. Y cualquier persona que se quite esta capa afrancesada de estar en escena, entenderá que esta pieza es danza contemporánea,   esta pieza tiene mucho rigor. Es realmente una pieza del año 2014. Conozco algunos trabajos de Quim Bigas, y escuché la entrevista que Rubén Ramos le hizo en Sin Comentarios. Y la vi lógica. Es un trabajo que empezó en 2011, poco a poco, con personas que no pertenecen a las artes escénicas, y que quieren hacer cosas raras, personas que se ofrecen en un escenario abiertamente, y necesitan a gente más grande, más rara y con más experiencia que ellos para que les ayuden a canalizar esta energía. ¿No va de esto? ¿No va el mundo de ofrecer espacios y oportunidades a los que tienen las ganas? Esta pieza es así, y me alegra que esta nueva temporada empiece con una obra que ofrece garra, ofrece kaos, muestre trozos de vida, más allá de lo normal.

No me gusta citar nunca a nadie, porque creo que se le descontextualiza a favor de quien utiliza la proposición, pero hay una frase del Subcomandante Marcos, (que no sé si existe realmente o es un grupo de personas… qué risa) que dice algo así como: “…estamos hartos de ver en la televisión a los ricos mostrándose ricos, y a los pobres mostrándose pobres. Y de seguir así, es normal que la gente tenga miedo de nosotros. Nosotros también nos divertimos, y bailamos y nos lo pasamos bien.“ No sé si la frase es exactamente así, (qué poco rigor, por mi parte, por favor). Pero la cito porque creo que esta pieza ofrece el trabajo de unos jóvenes en escena no haciendo lo que se espera de ellos. No defienden que ellos son el futuro, aunque lo son, y no hacen las cosas bien hechas, están muy libres, no tienes pautas, no se les ha exigido retener un texto concreto. Se han mostrado como jóvenes que son. En escena se les ve que no controlan cuál es su mejor perfil, se les ve que no saben qué están ofreciendo a la platea, no han elegido un filtro bonito para resaltar la fotografía que nos están haciendo. Lo de los jóvenes ninis ya ha tocado fondo, huele, y ver a gente joven sudar, zurrarse, exigir, señalar, equivocarse, reírse en escena, es un lujo. No importan las formas teatrales dominantes, no importa el rigor dramatúrgico, no importa la calidad del verso, ni la calidad del baile, ni la belleza de las cosas bien hechas. Lo que importa es que la pieza duda de ella misma, tambalea y se levanta, se equivoca y continúa, la pieza está vacilando como si fuera una persona viva. Y esta pieza es todas estas cosas.

La realidad es complicada si se la mirada parcialmente, es decir, en Barcelona, si uno sólo pone el ojo a todo el desastre político y turístico, es normal que decida hacer las maleta inmediatamente. Porque esta ciudad se ha convertido en un ciudad hostil. Y ya he escuchado a algunos amigos/as artistas que balbucean la posibilidad de abandonar la ciudad. Cosa que me pone muy triste, porque aquí son absolutamente necesarios. Pero a la realidad, si se la mira parcialmente, es posible que se la escapen cosas. Y yo necesito ver (o necesito querer ver) que otras cosas están pasando, más allá de la falsa normalidad. Ver que otras vidas están exigiendo vivir, que despegan otras propuestas fuera de todo este supuesto “País Normal” que se pretende. En lo artístico y en lo político. Porque, o me exijo ver qué otras buenas cosas pasan en esta ciudad, o también me tocará, por desgaste, hacer las maletas. Lo que hizo Quim Bigas con estos chicos en el Antic Teatre, no se si ellos lo sabe, es una auténtica obra heroica, un lujo para los que estuvimos en el Antic Teatre, una forma de estar en escena sin complejos. Me alegraron el día, y al igual que el teatro es una forma efímera de arte, así ha de ser la sensación después de ver una pieza: alegre, dura, seria y a continuar, esperando que las cosas no se enquisten. Ni ellos tampoco.

Pienso que la temporada empieza muy bien, y creo que van a llegar otras propuestas raras que la van a hacer una de las mejores temporadas en años.

Perra Guapa

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El rearme de la palabra en el 68 Festival d´Avignon 2014

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El público de Avignon se suma a la protesta de los “intermitentes”

Después de una década de retos respecto a las formas y lenguajes escénicos, con un importante porcentaje de arriesgada experimentación en las fronteras de los géneros teatrales, bajo la dirección de Hortense Archambault y Vincent Baudriller, de 2004 a 2013, comienza en 2014, en la 68 edición del Festival, una nueva etapa conducida por Olivier Py.

El escritor, dramaturgo, director y actor, Olivier Py es, después del propio fundador Jean Vilar, el segundo artista que dirige el Festival d’Avignon.

A juzgar por la programación general y por casi una treintena de espectáculos que he podido ver en la segunda mitad del mes de julio, el diseño de Olivier Py se concentra en devolver la palabra a los escenarios, encarnada, rearmada y como lugar de cruce de culturas.

En la década anterior, Hortense Archambault y Vincent Baudriller, a través de la fórmula del artista asociado, cada año afrontaban desafíos con propuestas que, desde la investigación y la búsqueda morfológica, ahondaban en el terreno de las teatralidades posdramáticas, con una especial atención al teatro-danza, al teatro visual y a la danza contemporánea. Eran habituales los espectáculos de Jan Fabre, Romeo Castellucci, Christoph Marthaler, Thomas Ostermeier, Anne Teresa de Keersmaeker, Boris Charmatz

En este 68 Festival, además de las unánimes manifestaciones y protestas lúdicas de todos los equipos técnicos y artísticos contra la ley que recorta los derechos de los trabajadores “intermitentes” del mundo del espectáculo, hemos asistido a un rearme ideológico y político de la palabra encima del escenario, desde propuestas de renovado teatro político que pone sobre la palestra asuntos de rabiosa actualidad. Notablemente la perversión con la que el sistema económico y bancario europeo ha comenzado a segregar y rebajar la calidad de vida de las ciudadanas y ciudadanos de a pie y todas sus consecuencias, hasta el abordaje de viejos estigmas más generales y universales, como el egoísmo y la ambición de poder que dan pie a abusos y guerras.

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The Fountainhead, de Ivo van Hove y Toneelgroep de Amsterdam

En esa línea en la que LO POLÍTICO en el teatro persigue incidir en despertar y aunar conciencias para presionar sobre LA POLÍTICA, podemos citar el teatro de ideas subversivo de IVO VAN HOVE y Toneelgroep de Amsterdam que, en THE FOUNTAINHEAD, confronta dos personalidades casi arquetípicas para medir las relaciones del arte con el sistema comercial en el seno de una sociedad capitalista, a partir de la metáfora de dos arquitectos de renombre y sus vínculos con el poder.

La revisión desacomplejada, que rompe tabús, en el ajuste de cuentas que MARCO LAYERA, y su compañía La Re-sentida, de Chile, acomete sobre la mítica e histórica figura del mártir Salvador Allende.

La ironía, casi esperpéntica, de una actualidad en la que soportamos sucesos lamentables orquestados por algunos de nuestros gobernantes. Ese es el caso del cabaret de escarnio que, desde Rumanía, nos presenta GIANINA CĂRBUNARIU en SOLITARITATE, con el Teatro Nacional Radu Stanca Sibiu.

La lucha por hacer realidad los ideales en un mundo adverso, cuyas reglas sociales y económicas impiden el desarrollo de las aspiraciones de Maria Braun, la protagonista de DIE EHE DER MARIA BRAUN (La boda de María Braun) de Rainer Werner Fassbinder, adaptada y dirigida por THOMAS OSTERMEIER con la Schaubühne de Berlín.

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DIE EHE DER MARIA BRAUN, Tohmas Ostermeier

La construcción identitaria femenina, cuyos vestidos culturales y sociales determinan un corsé de género que JULIE NIOCHE, y su AIME (Association d’Individus en Mouvements Engagés), desnuda en un espectáculo de danza-teatro titulado MATTER que es, ante todo, un bellísimo poema visual.

La revisión de las contiendas originadas por la ambición desmedida de los reyes de antaño, que sirven de clara metáfora a muchas de las desgracias que padecemos en el presente, tal cual explota el joven y aguerrido director THOMAS JOLLY y la Cía. La Piccola Familia y el Théâtre National de Bretagne, Rennes, en su descomunal HENRY VI de William Shakespeare. Dieciocho horas de espectáculo para la trilogía íntegra en la que Shakespeare nos muestra la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia y la Guerra de las Dos Rosas entre la saga de los York y la de los Lancaster. Un fresco histórico rebosante de imágenes sorprendentes y una fluidez rítmica de antología a lo largo de todo el espectáculo.

La realización plástica del poema de Víctor Hugo LES PAUVRES GENS, dirigido por DENIS GUÉNOUN con los técnicos que han acabado sus estudios en el Institut Supérieur des Techniques du Spectacle. Sin actrices ni actores, desde la propia poesía que emerge de la composición y el trabajo escenográfico, lumínico y sonoro, en conjunción con la dicción sencilla del texto de Víctor Hugo en el que aparecen los primeros héroes anónimos, cuyo acto heroico se inscribe, como señala el propio director, en la vida ordinaria.

Otra de las líneas más claras de programación ha sido la del teatro ritual con propuestas híbridas y artaudianas como I AM del colectivo MAU (Nueva Zelanda), capitaneado por LEMI PONIFASIO, en el que se mezclan recitativos de poemas maorís, textos de Heiner Müller y Antonin Artaud, cantos, movimientos y danzas corales, con procesiones ceremoniosas en las que, a través de repeticiones y variaciones, se van introduciendo nuevos elementos simbólico-alegóricos, destinados a invocar las fuerzas y las energías subterráneas que ciñen el aquí con el más allá, lo particular de la carne, del cuerpo y lo universal de los impulsos que lo animan.

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Mahabharata – Nalacharitam, Satoshi Miyagi y SPAC

En esta misma dirección también podemos resaltar el MAHABHARATA – NALACHARITAM de SATOSHI MIYAGI y el SPAC (Shizuoka Performing Arts Center) de Tokio, realizado en la Carrière de Boulbon (Cantera de Boulbon), donde Peter Brook había escenificado también su Mahabharata en 1985.

La versión japonesa recoge un cuento, el NALACHARITAM, que hay en el interior de la enorme epopeya hindú y que, como un fractal, vendría a ser un precipitado, una síntesis, estructural y semántica, de todo el Mahabharata.

El abordaje de este mito fundacional de la cultura oriental por parte de Satoshi Miyagi se hace hibridando diferentes técnicas y géneros teatrales japoneses tradicionales, desde el bunraku al teatro Noh, pasando por el kabuki, hasta técnicas modernas.

En esa misma línea de teatro ritual, también desde el Shizuoka Performing Arts Center de Tokio, pudimos contemplar la ceremonia en la que el veterano CLAUDE RÉGY convirtió INTÉRIEUR de Maurice Maeterlinck. Con una estética absolutamente austera, en un tempo largo, solamente roto por pequeños contrapuntos cinestésicos. Régy nos propone sentir el peso de lo invisible y la fuerza arrolladora de lo intangible.

 Estas serían las dos líneas más sobresalientes, la del teatro político y la del teatro ritual, que pude percibir en este 68 Festival d’Avignon. Palabra y cuerpo como medios de intervención en los territorios que, quizás, más nos afectan: el de la organización y la convivencia social y el de los abismos metafísicos y anímicos. Ámbitos extensos en los que lo individual y lo común se interconectan, de la misma manera que las diferencias culturales y nacionales encuentran reflejos en el sustrato humano universal.

Afonso Becerra de Becerreá

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