A la deriva,por Jorge Acevedo

"Light Dark"de Marina Abramovic y Ulay

Últimamente Caterina de Berg,Quim Pujol,Fran Ribera y yo nos cruzamos en estrenos,inauguraciones y festivales y hemos establecido una colaboración difusa cuyo rumbo aún desconocemos. Este año nos han invitado a participar en el Room de SISMO que se organiza bajo el título “Las razones del cuerpo:naturaleza,palabra y comunidad”.

Quim y Caterina escribieron hace unos meses un texto llamado “Tríptico” para el blog de Citemor (aunque allí apareció con el título «Sobre la arena» por error) donde el cuerpo y el lenguaje eran los protagonistas. “Tríptico” ya lidia en gran medida con dos de los temas en los que se centrará Room (el cuerpo y la palabra) y a Caterina y a Quim les parece demasiado pronto para añadir algo nuevo al respecto. Prefieren remitiros a dicho texto si no lo habéis leído aún y me encargan que escriba esta breve presentación. También han pedido a Fran Ribera que produzca un texto.

No creo que Room tenga como objetivo alcanzar conclusiones perennes ni hacer grandes aseveraciones. Si se trata de “mover el pensamiento” me interesa más plasmar ese “movimiento” que el pensamiento en sí. El pensamiento que no se “mueve” (que no intentar escapar de los formatos pre-establecidos) corre el riesgo de quedar neutralizado. Supongo que algo similar quiere decir Óscar Cornago cuando afirma «lo que me preocupa no es tanto el contenido,sino las formas». Por eso,como respuesta a esta invitación me propongo escribir un texto a la deriva partiendo del cuerpo hasta que surjan los conceptos de “naturaleza”,“palabra” y “comunidad”,aunque no tienen por qué aparecer en este orden.

Supongo que parte de mi atractivo como colaborador es mi formación como doctor en química,pero prefiero prescindir de la misma para ofrecer una perspectiva erótica. Mi punto de partida será los cuerpos que se desean,la distancia entre los cuerpos que se acorta,la piel que entra en contacto con la piel del otro.

En “Unmarked” Peggy Phelan menciona la tradicional “semilla erótica de la mirada” donde “para el espectador la performance consiste en una proyección de la situación donde se cumple su propio deseo.” Esto contrasta con unas palabras de José Antonio Sánchez acerca del “Solo a ciegas” de Olga Mesa:“el espectador durante largos minutos privado de su condición de tal,comenzaba a disfrutar estéticamente en el momento en que sus ojos se acostumbraban a la oscuridad,(…) cuando comprendía que la extrañeza del movimiento no es el resultado de construcciones caprichosas,sino una destilación de lo que nos resulta más próximo,y que ese cuerpo disfrazado o disciplinado es un deseo (tanto como un recuerdo),que no se construye en escena,que está en nosotros,muy cerca,y que lo podemos tocar.”

Lo que me llama la atención en las palabras de José Antonio Sánchez es que también habla del deseo,pero en ningún momento menciona que se esté cumpliendo. Es “un cuerpo disfrazado o disciplinado [que] es un deseo”,pero ese deseo también “está en nosotros”. Quiero creer pues que se trata de un deseo que está en el aire,compartido. Ya que Room tratará sobre la comunidad,me parece importante hablar del “deseo compartido”:sin él no hay comunidad posible.

Por otro lado,es curioso como este matiz viene acompañado de una traslación sensorial. La oscuridad que priva al espectador “de su condición de tal” parece ser afín a “la crítica al ocularcentrismo” que evoca Marina Garcés. El “imperio del ojo” parece derrotado por el tacto:“lo podemos tocar”. Por este motivo José Antonio Sánchez afirmaría también en otro lugar que “En la ‘danza a ciegas’ de Olga Mesa,es el tacto imaginario el único sentido que permite un vínculo directo entre el espectador y el artista.”

Vemos aparecer pues dos fenómenos:por un lado “el imperio del ojo” donde el deseo de una de las partes debe de ser satisfecho y,por el otro,el tacto que se asocia a un deseo compartido.

Por supuesto no pretendemos trazar una nueva jerarquía de los sentidos donde el tacto predominaría ahora por encima del olfato o la mirada. Pero la pregunta del inicio sigue vigente:¿qué ocurre cuando la distancia entre los cuerpos se acorta? ¿Qué sucede cuando la piel entra en contacto con la piel del otro?

La incredulidad de Santo Tomás,Caravaggio

Aunque mi especialidad profesional no es la bioquímica,siempre me han fascinado las elucubraciones sobre el papel de las hormonas en el cuerpo a cuerpo. En este link o en este otro podéis leer dos tronchantes artículos sobre el rol de la denominada “hormona del abrazo”:la oxitocina. Por cierto,ya que SISMO tratará también de naturaleza,fijaros como unos supuestos hechos “naturales” sirven para justificar determinados estereotipos de género e incluso la monogamia. Donna Haraway ya lo dejó claro en “Cyborgs,simios y mujeres”:la supuesta “naturaleza” se esgrime a menudo como argumento para reforzar el orden establecido. Desde este punto de vista resulta de una lógica aplastante que Beatriz Preciado se haya apoderado de la testosterona en su “Testoyonqui”.

Tras esta pequeña digresión,me gustaría hablar de algunas obras de Marina Abramovic durante su colaboración con Ulay,cuando deciden formar un ser colectivo denominado “el otro” y hablan de sí mismos como de “un cuerpo con dos cabezas”. En una de sus performances los dos permanecen de pie,frente a frente,con los índices señalando al otro,a pocos milímetros de distancia,a punto de entrar en contacto. En otra de sus obras,ambos se besan interminablemente ante los espectadores,unidos por la boca. En una tercera obra,los dos están de espaldas,atados por la melena. O incluso,en la performance que cierra su colaboración,los dos cruzan la muralla china desde extremos opuestos reduciendo el espacio que los separa y,al llegar al centro… se dan la mano. Hay varios ejemplos más en su trabajo. El tacto es la metáfora que permite fundirnos con el otro.

Por eso no es de extrañar que Jaime Conde-Salazar escoja el cuadro de Caravaggio donde Santo Tomás hunde los dedos en la llaga de Cristo para su artículo “Sobre la piel” en “Cuerpos en blanco”:“Aquí sólo quien toca entiende lo que pasa. Y tocar significa atravesar la piel,esa superficie que mientras se hubiera mantenido intacta habría mantenido la hegemonía de la visión”. Resulta interesante que en el 2009 Conde-Salazar desarrolle aún más este discurso y afirme en “Arquitecturas de la mirada” que “el asunto es hacerse un cuerpo propio y probar en las propias carnes los límites,las posibilidades de penetración”. Este pensamiento llega a su paroxismo en otro texto del 2009 denominado “La gran corrida” donde el autor aboga directamente por “la fuerza orgásmica” de las prácticas artísticas y propone que consumamos “los productos de la “cultura” igual que consumimos el porno;vayamos dispuestos a corrernos;exijamos que las obras nos hagan convulsionar de placer,demandemos que cada obra deje una marca en nuestra piel y pase a formar parte de nuestro cuerpo,nuestra memoria y nuestra biografía.”

He aquí que la intensidad del tacto nos lleva no ya a la erótica,sino a la pornografía. Sin desmerecer en absoluto la propuesta de Conde-Salazar,demos un paso atrás para mencionar un término que puede resultar clave:el afecto. En el interesante manifiesto afectivista de Brian Holmes,el autor explicita que “La expresión desprende afecto,y el afecto es lo que toca (touches)”. Respecto al afecto,Spangberg explica también que “Lo que me interesa es cómo la performance puede dirigirse al público como individuos para producir la posibilidad de la producción del significado,la posibilidad de la producción de otras formas de pensar. La cual cosa significa que la performance no tiene que ver con la efectividad en la vertiente del lenguaje sino con el afecto,formas de percepción que aún deben recibir un nombre”.

El afecto ve así la palabra relegada a un segundo plano. De hecho,de forma similar Mónica Valenciano afirma en este mismo blog “A mí lo que me interesa no es la forma en sí,sino el proceso de la formación,aquello que presientes y no tiene nombre todavía”. La naturaleza,la palabra y la comunidad aparecen así como tres pilones que marcan el territorio por el que debe transitar el pensamiento de Room. En este espacio vacío todo está aún por suceder.

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