Políticas de la afectividad II

Texto de Óscar Cornago,coordinador de Room.

Efectivamente,el site specific,por el tipo de entornos donde se ha venido desarrollando,puede parecer algo directamente relacionado con los entornos naturales,el paisaje y los pueblos. Ya Sandra Cendal,la primera mañana,planteó los posibles sentidos que este desplazamiento puede tener,y si no se podría entender también como una especie de huida o retiro del artista. El hecho de que estas formas de producción se hayan dado además como reacción a los problemas de la creación dentro de las instituciones dominantes (teatros públicos y grandes festivales),hace que esto pudiera entenderse como una suerte de deserción de ese campo de batalla que son las grandes ciudades. Ante la dificultad de intervenir en estos medios,cuyos espacios y recursos públicos están totalmente organizados y controlados,se impone una toma de distancia desde la que reorganizar las estrategias. “La resistencia nace de la deserción”,decía un lema del movimiento partisano antifascista en la II Guerra Mundial en Italia. Esto es de Negri,claro.

Sin embargo,en una Europa en aparente paz,las cosas son más complejas y sutiles,lo del site specific es algo relativo,o mejor diríamos:gradual,como explicaba Armando Valente,de Citemor. En estos festivales,hay algunas obras hechas más específicamente para unos espacios concretos,que son las que difícilmente van a poder moverse,ya sea por su dependencia con ese lugar o ese contexto de realización,o simplemente por la participación de gente del lugar,en muchos casos no profesionales. Y otras obras,condicionadas igualmente,no sólo por lo específico de los espacios donde se van a hacer,sino más allá de esto,por el entorno relacional (social,económico y personal),que se genera en estos festivales,pero que sí van a poder mostrarse en otros lugares,incluso en teatros tradicionales,donde darán lugar a fenómenos escénicos distintos y con una recepción también diversa. En todo caso no van a perder la huella de ese entorno natural y social en el que se construyeron por primera vez.

La obra y sus entornos geográficos o humanos,medios adversos o propicios para la creación,da lugar a un diálogo complejo que determina la obra y su modo de recepción. El problema es cuando ese diálogo se va extinguiendo:las instituciones miran para un lado,siguiendo inercias heredadas e intereses ajenos a la creación,y los artistas,tratando de salvarse,miran para otro,y el público termina atontado sin saber para donde mirar. Aunque como decía Agnès Mateus,una de las directoras de Mapa,otro de los festivales rurales de creación in situ,no sólo es el público,sino la propia “comunidad” de artistas la que termina peor que atontada,apoyardada,porque en realidad vivimos muy bien,y esto de la creación afecta a pocos. Finalmente,en esta estrategia de retiros y recomposición de filas,de búsquedas y resistencias,la pelota termina recayendo sobre el tejado más frágil. No ya sobre los creadores en un sentido estricto,como explicaba Juan Úbeda,del desaparecido Canto de la Cabra,sino sobre esa comunidad de gente con un pensamiento poético,desde artistas y críticos,hasta programadores,teóricos,público en general y demás seres humanos que por unas causas u otras participan de este mundo,sin olvidar por supuesto a los técnicos –puro pensamiento poético hecho obra-.

Mirar a otras comunidades,querer acercarse a otros sectores sociales,hablar de relaciones,sin revisar en algún momento la propia comunidad que supuestamente podrían formar los que están dentro de este medio,sería,si no una incongruencia,al menos signo de una espléndida ceguera. Qué se le puede decir a una comunidad,cuando la propia comunidad a la que tú perteneces está en ruinas,o como diría un cubano,está en candela… y los cubanos de esto saben mucho. ¿Está la comunidad de artistas en ruinas? ¿Cuál es la fuerza del colectivo de gentes de la escena,entendiendo la “escena” como ese amplio espacio de las artes vivas? ¿Qué capacidad de movilización,de transformación,de presión tiene actualmente el mundo de la creación escénica? Si mañana desaparece uno de estos hermosos festivales in situ o incluso algún centro público que haya venido defendiendo los intereses de los artistas o algún tipo de ayuda o subvención… quién va a mover un dedo? ¿Cuál es la capacidad de acción que tienen los actores del medio? ¿Si la Comunidad de Madrid se queda hoy sin Consejería de Cultura,mañana sin Escena Contemporánea y deciden además dedicar el Teatro del Canal a la zarzuela experimental,quién va a decir algo que no sea se veía venir… como en una viñeta de Forges? Y quizá,como decía Celso,de La Tristura,es que nos queremos poco entre nosotros. Es así como se empieza hablando sobre el espacio y se continúa hablando del amor,y es que para actuar,para actuar de verdad,para actuar in situ hace falta —como diría Angélica— amar mucho.

1 comment to Políticas de la afectividad II